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LA TRISTEZA, UN ESTADO MÁS.

Natalie Portman en Closer.

Hay pocas cosas con más valor que la sonrisa de una persona triste.

Por eso ayer cuando abandonaba su tienda me sentí tremendamente feliz. No percibí un agradecimiento mayor habiendo dado tan poco, mi presencia, mi oído, mis palabras  una hora, no mas.

Vivimos en un mundo equivocado, creemos que aquellos que perdieron la sonrisa y se afiliaron a las lágrimas por mil y una circunstancias, no tienen nada que aportarnos. Cuando en realidad es todo lo contrario. Tenemos mucho que aprendernos y enseñarnos. Somos individuos que estamos hechos de todo aquello que compartimos con otras personas. Y de eso nos impregnamos en un camino lleno de obstáculos que marcarán nuestros pasos y aprendizajes.

Reivindicamos la alegría, el amor, el éxito, el poder, el perdón, la amistad, el placer …… mientras la tristeza, se nos cruza a todos en alguna parte y la eludimos. Como si no existiera. Parece que nos de miedo reconocer un estado totalmente natural y humano desde los tiempos de los tiempos. Nos dan pánico las personas que se olvidaron de quererse cayendo en el bucle del sufrimiento continuo, cuando todos sabemos que cualquiera de nosotros podemos andar un día más perdidos de la cuenta. Nos da miedo escuchar algo que parece nos fuera a contagiar por sistema. Vivimos inmersos en nuestros problemas y no queremos saber nada de los problemas de los demás.

La tristeza es la dama negra de los cuentos de tantas y tantas gentes. Algunos la esconden en el desván, creyendo que ahí la tendrán controlada; otros la toman por aliada de vida y se olvidan que su peligro radica en su adicción; otros tantos dicen no conocerla o no invitarla a casa pasando de puntillas por su diálogo barato y engañoso.

Lo cierto es que todos, absolutamente todos  la conocemos porque es un estado bastante natural. Sentirse triste o aflijido en un momento dado es totalmente real y a veces hasta necesario. Lo antinatural sería ocultarlo tras una sonrisa falsa creyendo que así no aparecerá o  afincarnos a ese sentimiento por sistema, sin sacar nada claro, sumiendonos en un estado perpetuo de pena que nos impidiese ver las bondades de nuestra vida.

Cuando eso ocurre, es difícil y hasta muy grave, porque se hace un mundo salir de ese atolladero. Lo peor sin duda, es la incomprensión de otras personas que consideran que su tristeza una vez hecha enfermedad, es una elección….que solo quieren llamar la atención, que son unos cobardes, que son unos negativos, que no valoran….bla, bla, bla.

Es un problema de salud, pero no siempre se reconoce. No siempre se muestra, se esconde.  No siempre se ayuda, se huye. Y es tan grave esta enfermedad que quienes la padecen nunca serán los mismos. Se sale, se supera, pero se cambia hasta límites inimaginables. Nunca será como un brazo, una pierna o una operación de cataratas; sabemos que algo queda en el corazón de estas personas que durante un tiempo, quisieron tan poco a la vida.

Nunca puedes imaginar que en un sitio tan lleno de ilusiones como una tienda de bebes puede bailar la tristeza de forma tan desconsiderada. Y te hallas en un doble contrapunto, yo aquí y tú allí, yo con la alegría que supone ver cositas para las dos personas que vendrán nuevas a mi mundo, tú con 52 años y con la amargura de que eres incapaz de atender un negocio que te ha dado 15 años de ilusiones. Por x factores que nos toca vivir, porque nos pilla bajos de defensas, porque nos encuentra cansados y sin salud, porque se nos va un pilar importante….Nadie sufre gratuitamente. Nadie se hace amigo/a de la tristeza así como así.

Desde siempre en mi blog he tenido espacio para las emociones, para hablar, decir como me siento, entender esa parte tan profunda de mí….porque me gusta indagar en eso que todos ocultan siendo de lo mejor que nos define…. y porque yo soy así. E igual que hablo en mi blog, me desinhibo afectivamente en mi vida personal. No suelo tapar ninguna parte de mí y quienes me conocen saben que soy transparente, que se me nota todo: la broma, la preocupación, la risa, la picardía… digamos que tengo poco arte para ser actriz.

Si ayer esa mujer se me echó a llorar sin poder evitarlo cuando veíamos la colección de tuc tuc,… es porque realmente no podía más, es porque de algun modo me estaba necesitando. Lo siento, pero yo no puedo dar la espalda, decirle un par de frases y escurrirme huyendo. Yo no soy así. Tampoco me considero mejor ni la reina de las causas perdidas. Solo soy alguien que dada aquella situación tenía mucho que aportar. Estuvimos hablando durante un largo rato, se sentía cómoda y yo le dije todo lo que yo pensaba. Creo que le sirvió, creo que la calmé. Luego estuvimos mirando ropita para mis dos pitufos, me rebuscó en el almacen lo más bonito que encontró (creo que se sentía agradecida conmigo)  y tuvo la cortesía de guardarme todo lo que ví sin comprarlo, entendió de mi miedo a que algo malo de aquí a agosto sucediese y me quedase con ese recuerdo en mi casa.

Nos despedimos y como os he dicho hacía tiempo que no veía una sonrisa tan leal y tan necesitada. Lejos de contagiarme  del mal por conocer de los problemas de otra persona, me sentí enormemente feliz por haberla ayudado. La vida es más sencilla si nos echamos un cable, no hay mejor regalo que una conversación inesperada, un compartir pareceres de vida…aunque algunas batallas habremos de librarlas solos, se agradece quienes en medio de la oscuridad aparecen como un haz de luz.

 

Natalie Portman

 

Pequeño ángel.

Sucede cada día y no deja de desconcertarme. Mientras alguien disfruta de un maravilloso helado de cereza, mientras dos jóvenes se conocen a través de sus bocas, mientras tú te vas al trabajo con el ánimo de quien ha sido ascendido, mientras ella se maquilla para salir porque tiene la cita de su vida, mientras él disfruta de su partido de fútbol favorito, mientras vosotros dormís bajo el efecto de dos copas de whisky, mientras ellos organizan una quedada en la playa para ver las estrellas, mientras la ama de casa cocina con resignación unos macarrones para su marido, mientras el marido regresa a casa escuchando  su canción favorita en el coche….Mientras….se para el reloj para alguien.

Nunca sabes si te tocará a tí, de hecho todos estamos apuntados en esa lista: los más ancianos por su vejez, los jóvenes porque te puede tocar, es una macabra lotería -dicen-, pero  ¿y los más pequeños?….¿Somos conscientes de que un niño de 2 años con toda una vida por delante pueda estar en esa lista?. No!!! no lo somos….ni siquiera queremos concebirlo, forma parte de esas injusticias que nunca crees que pasan hasta que suceden y las ves….y se te cae el mundo encima, y crees que solo puede ser más que un mal sueño, que no puede haber Dios que permita semejante crueldad…y se rompe esa delgada línea entre la vida y la muerte, entre la inocencia y el desamparo, entre el futuro y el pasado.

Son solo segundos, piezas de un puzzle de tiempo que quedan para siempre desordenadas, e intentas inútilmente volver atrás y recomponer todo con el único objetivo de que la situación final cambie el curso del accidente y las aguas vuelvan a su cauce. Segundos en los que ella (la madre del niño) peina a un cliente, mientras su hijo juega feliz con su hermana mayor. Todo parece en calma, pero los hermanos se separan y el pequeño lanza la pelota  hacia la piscina… El resto solo constituye un cumulo de horribles casualidades que se precipitan hacia el drama: una valla que cede porque es de madera y las lluvias la han podrido, una hermana que ha subido al piso de arriba descuidando a su hermano, una madre que trabaja peinando a una chica joven, creyendo que los niños están jugando felizmente…..y él luchando contra el agua.

Son segundos transcendentales que cambiaran para siempre a una familia, sumiendolos en un drama inmenso. Y te preguntas como puede ese pequeño angelito estar en la lista mientras otras personas viles, maleantes, asesinos, gente con el corazón negro sigue librándose de ser señalada por el dedo acusador.

Aún recuerdo cuando el padre de la criatura me llevaba a la universidad en su coche o cuando ella me peinó para alguna boda dejándome radiante….nunca los conocí a fondo, pero sí me crucé con ellos en muchas ocasiones, tal vez hilando alguna conversación banal, pero jamás faltaba un saludo y mi mirada hacia esos dos pequeñajos tan guapos… Ya nunca  volverán a ser los mismos sin esa pieza: la de su hijo pequeño, esa pequeña criatura que no hizo nada para estar en esa lista negra.

Espero que  con el tiempo aprendan a perdonarse por haber descuidado unos segundos los ojos de él, que logren entender que hay cosas que se nos escapan de las manos, encauzando sus vidas con otras perspectivas, quizas con otros hijos: que por supuesto no taparan esa herida pero sí la aliviarán. Se que con la ayuda de sus familiares y de todos los que nos hemos sentido conmovidos por este tremendo suceso en el pueblo, conseguirán salir adelante. Les tenderemos mil y una cuerdas y les ayudaremos en la medida de lo posible.

Como maestra de educación infantil y por lo que día a día aprendo de mi experiencia, mil ojos nunca son suficientes para un niño porque desconocen muchísimos peligros que con el tiempo -y a base de situaciones que por suerte  quedaron en sustos- iremos inculcándoles  Los accidentes pasan y podemos ser los más precavidos del mundo, pero hay un punto, un espacio que no nos pertenece y que nunca podremos controlar. Esto no significa que nos crucemos de brazos, habrá que seguir vigilando a esos terremotos con las mejores medidas de seguridad, intentando evitar que tragedias como esta se repitan.

Por mi parte, detesto escribir estas líneas de desconsuelo, de arañazos…y pensé en no hacerlo. En dejarlo guardado en el cajón de los desastres. Pero luego piensas que la vida probablemente te pone ante estos acontecimientos para que aprendas a valorar cada segundo de tu existencia, aprendas a relativizar tus problemas nimios en comparación con esto, saques jugo de esos momentos felices porque quien sabe cuanto durarán.

Se que algunas madres después de leerme valorarán a sus hijos más que nunca y se sentirán vulnerables de que un suceso así les pueda ocurrir, pero en realidad lo único que está en nuestras manos  es seguir viviendo, aprovechando las bondades que nos presta la vida, pensando que cada día ,al lado de los nuestros, es único e irremplazable.