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UN ESCALÓN MÁS HACIA EL SUEÑO

Se acabó. Hoy finaliza un ciclo de 4 IAS sin resultado ninguno. Esta mañana casi me rio observando colorearse esa maldita raya del test que cada día es más indiscriminada y burlona conmigo. Sí, me he reído. ¿Será acaso mi actitud un signo de madurez, locura, desaliento?.  Ni una sola lágrima, tal vez presagiaba el resultado como la más astuta de las pitonisas.

Esta vez, he tenido una betaespera de lo más relajada, sin presiones, sin agobios, ……sin esperanzas, quizás?….NO, en el fondo siempre queda un resquicio de ilusión remota, acobijada en lo más profundo de nosotras mismas, esperando salir como cosa perdida u olvidada.

Ayer pudo cambiar todo. Quedarnos en un escalón  conocido y no subir más. Esta altura está empezando a darme vértigo. Empiezo a ver con sorpresa todo lo que hemos escalado hasta llegar aquí y lo lejos que estamos de donde partimos. Parecemos sumidos en una de esas escaleras surrealistas de Escher que no parecen llegar a ningún lado.mc_escher_relativity_623x600

Ayer pudo ser todo tan diferente… siempre me  he imaginado el momento de celebrarlo: la cara de él, mi familia rodeándonos de abrazos, mi vida girando a una velocidad vertiginosa  y dentro de mí una pequeña semilla creciendo silenciosamente. ¿Porque  ni una sola vez, ni un solo minuto, ni un solo día pude disfrutar de algo tan bello?¿porqué se me arrebató este tesoro?….

Puedo aceptar el resultado, mi derrota, cada vez con más humildad, con más resignación, agachando la cabeza y diciéndome  “te ha tocado ésto, sigue en pie, sigue…” ; pero me cuesta aceptar que en todo este tiempo ni siquiera rozáramos la sensación de sentirnos embarazados. Eso me hace casi imposible alejar sentimientos de desconcierto o presagios de que algo más se les ha pasado en el estudio de nuestro caso para que las piezas sigan sin encajar.

Parece que nuestro caso va a necesitar artillería de la pesada y sé que cada paso hacia delante también representa una puerta que se va cerrando tras de mí. Aquí estamos sentados, tranquilos, hablando de oportunidades, de planes económicos para financiar este sueño. ¿Tiene precio el tener un hijo? ¿Ponen números a nuestros sueños? Siempre pensé que soñar era gratis. Y me serví de ello a mí antojo. Esta vez, no seremos nadie sin el maldito dorado. Tendremos que envalentonarnos  decidiendo si gastar los ahorros de nuestra vida y sabiéndonos en medio de un  desempleo y precariedad laboral  inciertos. Eso me da aún más miedo, nos ha llegado esto en la peor época posible, cuando ninguno está trabajando, cuando la crisis está en su punto álgido.

Sin embargo y a pesar de que todo mi mundo esté poniéndose a prueba cada día, yo SONRÍO. Es casi un desafío hacerlo, pero lo hago. Es como sí en algún momento,el cual no recuerdo, hubiese aceptado la compañía de este obstáculo. Como si de repente hubiera abierto los ojos desde el futuro y me hubiera observado  estancada, olvidándome de vivir el resto de mis días. En algún lugar lejano había dejado olvidadas mis ilusiones, mis salidas,  el simple hecho de arreglarme, quedar con los amigos, pasear, ir al cine o de copas, sumergirme en un libro, disfrutar del sexo, reirnos a carcajadas, él y yo, sentirnos hombre y mujer, a pesar de todo.  !!Qué cosas tan sencillas pueden escaparse de las manos cuando vamos cegados en una sola dirección!!. Ya dije basta y ahora me siento feliz  como nunca. Tal vez ésto solo represente un periodo bueno dentro de la montaña rusa emocional que sufrimos, pero aun así no quiero distanciarme de este rumbo tan lleno de vida.

Me quedo con unas palabras que dijo el dramaturgo irlandés Oscar Wilde, que en mi caso, puedo suscribirlas:

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto,

y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

 

Por esos instantes tan llenos de vida y por una vida llena de esos instantes. Elijo sonreir.

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