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Encuentro

 

Aparqué el coche, me calcé las botas y cogí los bastones.

Sonreí al ver la distancia que aún ponía pies a nuestro encuentro.

Alcé la vista, arriba muy arriba.

Habíamos quedado en un lugar extraordinario, lejos de toda monotonía social.

Ella solía decirme que era su café favorito, pues carecía de puertas y ventanas que acotasen el espacio.

El aire que allí se respiraba era el vértigo de la libertad, no había humos de cigarrillos ni cargamentos de humanidad que almidonasen los corazones. Mientras, en las trasparentes paredes, los cuadros lucían en forma de nubes caprichosas y su arrebol moteado.

Caminaba como tiempo atrás pero con el desazón de abrazarla. La iba sintiendo…lejana, sumisa y a la vez tan cambiante. El sol de las cuatro me abrigaba el corazón y las ganas.

Cogí los bastones y empecé a batallar con el suelo de guijarros. De pronto recordé un pasado: los mismos instrumentos ventajosos pueden ser contraproducentes. Eso lo había aprendido bien. Lo que se curte bajo la piel es difícilmente perecedero.

Abandoné los utensilios y me arrojé al trémulo fulgor de la verticalidad, el peligro y mi experiencia.

Iba pensando en ella, la tenía todo el tiempo en mi cabeza mientras unos desacostumbrados pies sentían la adrenalina fluyendo hacia la parte más viva de mí.

Descansé en un bosque, bebí, ¡fui tan humana durante unos minutos!…hasta mi pelo -caprichoso redentor de la cadencia del viento- hablaba de mi presencia.

La tierra empezaba a intercambiar colores, los pájaros trinaban el Bliss de Muse, algún ciclista exhausto regresaba ya a casa buscando el beso de su amada.

Casi cuando creí haber llegado, la naturaleza (o mi despiste) jugaron a engañarme. Encontré un pequeño oasis laberíntico. Filas interminables de pinos, como personajes dantescos me absorbían hacia la noche caustica…escuché voces extrañas, miré la nada sin mirar, vi volar los primeros bichos de la madrugada, sentí el miedo como un ciervo, corretear por entre mis piernas.

Temí, perdí los ojos, llamé al instinto…

En ese momento, sumida en el desconcierto de la duda, merodeé por otro pasado: cuando tengas miedo, no te pares pero tampoco corras. Y eso fue lo que hice.

Aquel oasis desolador no iba a vencerme, así que crujiendo la madera de  los bástagos secos bajo mis zancadas avancé hasta que pude vislumbrar el color del día. ¡Y la hora en el cielo!. Se tornaba de un azul noche luminoso, brillaban estrellas inimaginables cuando al fondo, en un pequeño rescoldo, la vi: esperándome.

Tenía los ojos como la tierra y me miraba, tan misteriosa como la conocí. Yo llegaba empachada de sudor y desasosiego, que al saberla, una paz insólita anido mi espíritu.

Corrí, corrí todo lo que mis fuerzas restaban para abrazarla. Y lo hice como únicamente se: desgarrando mis sentidos a través de la pasión del instante.

Tras el abrazo de naturalezas furtivas, nos sentamos a contemplar la vida a través de la luz. Miles de pequeñas bombillas nos hablaban de lo insignificantes que éramos a miles de metros de altura.

Ella me regaló silencios que me dejaron helada, yo le dejé monólogos extraviados en cumbres borrascosas.

Quise creer que nos reímos, ella y yo a solas, en nuestro café favorito.

 

 

Mini Relatos: “Luces, sombras y alas”.

Tercer piso de algún pequeño punto en el mundo.  HABITALANDIA lo llamaba. Porque allí habitaba no vivía y estimaba una pequeña pero abismal diferencia en los términos.  Se sentaba en aquel sofá azul a planificar el trabajo diario, con la tele de fondo para parecer algo, para entablar una falsa conversación con la caja tonta.

Como le gustaba diseñar su entorno tenía todo tipo de artilugios para sus pequeñas creaciones, esas que le salvaban del aburrimiento total.  Y mientras creaba no pensaba lo lejos que se vislumbraba el viernes o los kilómetros que los separaban.

Otras veces el sofá se mojaba de lágrimas y el azul cielo de la tela se coloreaba de tristeza mojada.  Había días que se hacían interminables acúmulos de horas, nadie con quien hablar,demasiada gente que extrañar. Y el volunto de cada martes de coger el coche y escapar.

Cero cuadros en aquel frio ático. Se había aficionado a elaborar el suyo, que no era otro que su ventana favorita: la de la cocina.  Ese fascinante marco que cambiaba con el influjo de las horas y la luz. A veces se sentaba allí, sin otra cosa que hacer que observar el horizonte y las esplendidas puestas . Justo en ese punto, el sol se despedía de ella a diario, mientras ella le daba las buenas noches a su eterno compañero.  Juntos jugaban a las sombras chinescas: proyectando escenas imaginadas, inventando párrafos de un libro no escrito.

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Había espacio para la imaginación y nadie más. No podía ser de otra forma: ella allí y su otra parte de vida:  lejos. El sinsabor de la ausencia no elegida.

Y el peso llevado a cada uno de los espacios…

Un piso enano que se hace inabarcable, un armario en el que sobran cajones y un silencio que se proyecta como la música más fea jamás oída.

Una tarde alguien llamó al portero y eso era casi noticia en un lugar en donde nadie la conocía.

“El de las bombonas“- dijo una voz en el telefonillo.

Se extrañó tanto que  abrió el portal para vislumbrar al tipo mientras se  asomaba curiosa al hueco de la escalera. Una risilla traviesa se entrecortaba con el ascenso de unos pasos acelerados……..En el breve espacio en el que lo reconocía, una sonrisa tan  imborrable como infinita se dibujaba en la cara de la chica.

-¿Que haces tú aquí, butanero?

– Nada, me pillaba tan de paso que me ha parecido feo no pasarme.

-Jajajaja, ….se carcajearon los dos al unísono.

Y la volteó en un abrazo girado, como si pesara una pluma, como si de repente le hubieran salido alas.

 

SIN SALIDA

No creo que mucha gente tenga la particularidad de vivir en una calle sin salida. Es algo extraño y hasta difícil pues se presupone que en la construcción de cualquier via que se precie figura como objetivo el llevarnos a alguna parte.  No tendría ningun sentido estar construyendo vías cortadas que no se interrelacionasen y que a su vez nos volviesen locos convirtiendo el conducir en una tarea imposible.

Las calles sin salida son algo así como  arterias perdidas de la ciudad en donde  la imaginación se acabó o las ganas de seguir inventando.

Mi calle es de esas que  conduce a ninguna parte, llamemosla La Calle del Nunca Jamás. Si llegas hasta aquí ya eres un privilegiado. Habrás tenido que sudar un poquito, cosa que la mayoría de los mortales evitan a toda costa y al estar en altas cumbres tampoco es santo de devoción de paseos y caminatas. Puede ser que vengas en coche, en cualquier caso tampoco tendría ningun sentido rodar hasta aquí si no es para visitarme a mí o a los 4 gatos que moramos en el Nunca Jamás.

De los vecinos, a pesar de pocos, nos toleramos con un respeto incolume. Poco sabemos de la vida del otro, pero las ayudas cuando se precisan nunca jamás faltan. La nota discordante la pondría mi vecino fisgón, un soltero que en cuanto su agudizada antena detecta chapoteo asoma disimuladamente los ojuelos por la terraza. Disimuladamente es un decir, aunque creo que con los años ha depurado su técnica o me es más indiferente o simplemente ya se cansó. En todo caso, tal defectillo no quita que sea un vecino en todo lo restante: excelente.

Por lo demás, este extraño lugar está impregnado de una soledad inusitada. Los sonidos automovilísticos les son ajenos hasta tal punto que uno no acaba de acostumbrarse. Es como vivir en un eterno domingo o en unas vacaciones prolongadísimas.  Los silencios habitan a su antojo creándote la curiosa sensación de que el traqueteo incesante de vehículos y el pulular del estrés diario no fluyen como en cualquier otra parte del mundo.

Si caminamos hasta el final de la vía llega un momento en el que el asfalto se acaba, es como si te dijera susurrando: hasta aquí he leído y ya no puedo contarte más…pero uno tiene la sensata impresión de que te está timando descaradamente porque tus ojos siguen queriendo ver más, un espacio lleno de vegetación, caminos, senderos, un lugar no marcado por el alquitrán de un pavimento abúlico.  En cualquier caso, una valla enorme nos avisa que más allá no debe transitarse, se acaban los pasos y la calzada se corta drasticamente. Así que te sientes un poco intimidado con la idea de querer explorar el otro lado de la valla. Pareciera que más allá no hay civilización, ni tecnologías, que la vida sigue intacta y los sueños solo se moldean con aire, sol y lluvia.

Durante dos años respeté esa valla que conduce al Otro Lado. No sabría muy bien explicar el porqué, una extraña inhibición motivada tal vez por la falta de confianza en lo desconocido. Pudiera parecer una estupidez pero la curiosidad cada día se acrecentaba más y más ¿hacia donde conducía aquel espacio abierto?.

Un día el fisgoneo se alzó por encima de cualquier temor y me atreví a cruzar la línea ilícita. Esto podría ser una metáfora de vida, ya que el indagar nos lleva a veces y  sin querer a lugares insospechados.  Lo cierto es que tuve que hacer algunas maniobras, sortear algunos obstáculos, pero la decisión estaba tomada……no podía volverme para atrás.

Lo que mis ojos vieron aquel día solo puede ser califacado de fascinante. Un lugar donde la paz habita todo el año, donde las estaciones se van posando otorgandole distintos colores y matices, como los nenúfares de Monet. Recuerdo que lo primero que se me vino a la cabeza es la idea absurda de momentos perdidos…¿cómo había estado privandome de aquel paisaje impresionante durante tanto tiempo?  ¿Cómo no había yo -innata exploradora- investigado aquello antes?.

A día de hoy soy adicta a traspasar líneas y ,si me lo permitís, he decidido quitarle el cartel de SIN SALIDA a mi calle. Me niego a que este lugar sea etiquetado de “via cortada” pues doy fe que más allá existen cosas inimaginables. Si pudiera retirar la valla está claro que lo haría, no se pueden coartar los pasos con estructuras estúpidas……

Inamovible sí.

Pero mañana volveré  a esquivarla ,como siempre hago: sacándole la lengua.

SOPLOS DE NIÑA A MUJER.

escanear0001De la niña que un día fue sólo quedan tímidos reflejos. Unos números que rememorar cada año con tartas compradas de última hora. Y velas… y soplos… y deseos repetidos y compartidos que nunca se cumplen….y momentos que se van y otros que vienen…para seguir girando y viviendo, girando y viviendo…

Pasa el tiempo y   aquella niña que lloraba porque le costaba comer… hoy llora porque sigue sin saber como digerir algunos bocados que se perciben amargos a su paladar. Pareciera que aún hay sabores que desconoce y… !!!NOOO!!, es que  le cuesta arriesgarse a volver a probarlos.  Porque sabe del regusto que dejan y se niega en rotundo.

Su primer recuerdo fue la risa. Un sillón, 3 añitos y su programa infantil preferido. Reía y reía viendo esos monigotes con narices postizas. Ahora solo ríe a ratos, otras veces se olvida de reir y luego, vuelve a acordarse de lo bien que le sienta hacerlo. Como en una montaña rusa va subiendo y bajando, subiendo y bajando…..en ese eterno vaivén en el que  se mueve  ahora. Es vértigo y emoción, tristura y cordura. Una difícil mezcla no siempre entendida.

Su entretenimiento favorito de pequeña era jugar a “las farmaceúticas”. Una gracia!! porque apilaba cajas de medicinas vacías, jeringas sin usar y recetas en blanco para que todo fuera auténticamente real. Hoy le cuesta pisar farmacias buscando esos medicamentos que tanto detesta pero que de alguna forma mantienen a flote  una esperanza,  una certeza,  un sueño…

Siempre mantuvo su particular rifi-rafe con  los cumpleaños. Tuvo la suerte de nacer en un día festivo en su ciudad y sus amiguitos eran muchas las veces que la dejaban colgada para irse a las atracciones de feria. Apenas le daba tiempo a soplar las velas y cortar la tarta, ya habían desaparecido todos!!… El patrón se repetía año tras año, hasta que ella aprendió que al final cada uno va a lo que más le interesa.

Pero  había algo bueno que siempre asoció a ese día señalado: su vestido. Le encantaba dar vueltas y hacer girar los volantes hasta marearse. Sacar las pulseras y abalorios y colocárselos con total autorización de su madre. O pedir a grito limpio que le echaran más maquillaje o pintalabios…

Los vestidos fueron rotando, las formas, también  los colores y hasta los cumpleaños se hicieron distintos. Empezó a celebrarlo con amigos y a su gusto. Eran días de juventud inexorable. Salían, bebían, reían, la felicitaban todos a las 12 …nadie se olvidaba, nadie huía porque todo era fiesta, secretos, complicidades, ligues, música…

Un año, como de repente, su cumple se transformó… y volvió a sentirse pequeña, como antaño. Se descubrió sola, nadie con quien quedar o más bien con quien querer quedar. Sus amigos habían creado familia, los planes habían cambiado  y ahora se llamaban para ir a subir a sus hijos al tiovivo o al tren de la bruja o a comprarles un algodón dulce….

Una noche la llamaron para ir  y ella se negó en rotundo buscando una excusa fácil. No le apetecía ver las sonrisas tiernas de esos hijos que ella siempre deseó y no tuvo. Le dolía, sí, le dolía el alma ver eso. No era envidia insana, era  frustración, era que no le apetecía y punto. Aquella noche salió más tarde con su pareja, sin nada que pedirle a la noche, solo lo que diera de sí. Se sentaron en un banco y descubrieron como todo el mundo tenía un grupo, un plan, una quedada…. pero no les importó. Se compraron una patata asada y pronto llegaron conocidos a acompañarlos. Al cabo de 2 horas el banco se llenó de gente que se les unió y aquello les hizo pensar que no estaban tan solos y que la gente buscaba su compañía. Los mismos amigos que habían llevado a sus hijos a las atracciones, a los que ella no había acompañado, llegaron  más tarde tambien. Estaban serios, ¿de morros?, ¿se habían enfadado por eso?¿les molestó que no fueran con ellos a los tiovivos?… El ambiente se volvió rancio y parco en palabras.Ninguno de ellos/as la felicitó esa noche. Alguno ni se despidió.

Al día siguiente tampoco hubo llamadas. Se sintió muy (mal) entendida….y lloró mucho aquel día…más que ningún día del año. A las 5 de la tarde su familia llegó con una tarta, la abrazaron y le cantaron esa famosa melodía que aún con el paso del tiempo a todos nos gusta oir. Volvió a llorar  sin saber como manejar tantos sentimientos encontrados.

De aquello no se volvió a hablar en el grupo. Se enterró como se entierran tantas incomprensiones, tantas vanidades, tantos orgullos. Nadie volvió a rescatar el tema, nadie pudo entrever su penoso día de cumpleaños, pero ella jamás comprendió qué había hecho mal aquel día. Despues se hicieron los minutos, los días, los meses…y un día ella habló. Se hicieron los perdones, el entendimiento,el olvidar…..aunque no se sabe hasta que punto se llegan a cerrar algunas heridas y solo el tiempo sabe de eso.

Ahora hace un año del suceso y  sabe, a ciencia cierta, que este año será mejor. Ya le da igual que no la vean, sentirse diferente o  que no la intuyan…ella seguirá mirando hacia delante e intentando disfrutar con quien desea estar a su lado a pesar de todo. Se siente superada, que no rendida, con una fina costra capaz de amortiguar los golpes.  Debajo todo sigue igual, se derrite como el hielo, se vuelve agua, piel, corazón cuando ve la vida correr ante sus ojos y ella no sabe como perseguirla.

DSC_0651Aún hoy hay cosas que perduran,  soplos de aquella niña  que continúan en la mujer actual. Como velas cuya llama tintinea por el viento. Quedan encendidas las letras, su nombre, su espacio y esa nube de cosas por hacer o crear. Quedan encendidos sus deseos y sus sueños…Y si algo no le ha faltado jamás ha sido  salud, cariños y afectos. El reloj pasa, pero ella hoy volverá a soplar los números que la definen, cerrará los ojos y pedirá lo más importante:

sentirse feliz y viva!

 

PENITENCIAS DE ESTAR POR CASA.

Este ha sido un fin de semana atípico, no diría mejor que peor, sólo un tanto diferente…. por eso de no sacar los pies del área más sagrada: mi casa.   Somos bastante sociales pero esta vez no deseábamos ver a nadie..son de esos días que mejor solos.

Así que en nuestra soledad hemos tratado de hacer y deshacer, organizando nuestra particular maraña de “cosas que nos gustan”.

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Lo primero,   alternando un tándem fifty-fifty entre  comida basura y comida fresca recién cosechada. Nos hemos permitido el lujo de malcomer, para que el estómago consiga diferenciar entre lo que es relleno y lo que es deleite. En lo que se refiere a buena mesa, nos gusta ir a un huertecito que tenemos cerca en el que sembramos y lo primero que hemos recolectado han sido: habas!!. A mí me encantan…de todas la formas posibles habidas y por haber, aunque mi debilidad son en crudo, junto a pan, aceite de oliva -del bueno- y bacalao……buahhh, se me hace la boca agua!!.

En la misma línea de sacrificio le hemos añadido al cóctel anterior una dosis moderada de cerveza mexicana, alguna copa y una cachimba de cereza. No ha sido mucho, así que me considero pecadora lo justo.

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También he tenido espacio para mis hobbies.

He trasplantado 3 gerberas que compré hace una semana en el vivero, he recortado los bojes y evónimos (como me gusta cortarles el pelo!!) y he abonado las semillas que planté en el reto de marzo ¿recordáis? Ya han empezado a asomar sus bigotes, pero aún no están dignas de ser fotografiadas…pronto os las enseñaré.

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He disfrutado de la lectura en la terraza, estoy leyendo “Tokio Blues”. Lo llevo mediado y por ahora me está gustando con la única pega de la minuciosidad de los detalles,  no deja avanzar la trama en pos de describir algo que a veces no resulta tan relevante. Es sólo una sensación, quizás es que yo prefiero que el libro sepa jugar con vaivenes rápidos  y que sorprendan.

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Hemos visto dos pelis: Argo y Hablemos de Kevin. Ambas muy distintas en el género y temática, pero ambas buenísimas.

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La primera ahonda en la idea de que por muy imposible que pueda parecer algo si se lucha con ganas se puede conseguir. Todo visto desde tintes políticos e históricos, en medio de la espiral de un conflicto y supuestamente basado en unos hechos que sucedieron.

La segunda me parece una muy conseguida película psicológica sobre la extraña relación entre un hijo (más parecido a un diablo) y su madre. Es asombrosa y te mantiene en tensión hasta la última. Creo que ver esta peli puede lograr que se te quiten las ganas de ser mamá…..aunque conmigo no lo ha logrado, quizás soy positiva y no tomo como opción el que me salga un tormento así.

Y por último (y esto no es un hobby) nos hemos visto hablando del monotema, una conversación que teníamos pendiente. Poco a poco vamos volviendo al mundo real, después de este kit-kat que -todo sea dicho- nos está viniendo fenomenal. Hablamos largo y tendido de los nuevos horizontes que nos esperan.  Por ahora vamos a seguir descansando unos meses más hasta el verano. Yo estoy preparando una oposición y aunque hay pocas probabilidades de obtener plaza debo presentarme si quiero mantenerme fija en la bolsa de interinidades. Una vez que eso pase iniciaremos trámites en alguna clínica privada. ¿Cual?, aún está por ver. Nos han recomendado un médico muy, muy  bueno…pero eso es como todo, yo aún me mantengo reticente en este tema porque soy consciente de las limitaciones del proceso. Concertaremos varias citas (entre ellas  también IVI) y después, habrá que eligir.

Cada día me redescubro a mí misma en lo que a este tema se refiere, lo que ayer me suponía un obstáculo grande, hoy me resulta no más que una piedrecita…jodida, eso sí…de esas que se te cuelan en el zapato y no se salen ni aún descalzándote mil veces.

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Esta misma mañana  me encontré  por la calle a una amiga que acaba de tener un bebé hace no más de una semana. Debo decir que me he sorprendido de mí misma  de la naturalidad con la que la he felicitado y me he alegrado por ella. ¿De verdad era yo?…Hasta he sabido torear sus hirientes palabras (estoy segura que no a posta y desconociendo nuestra situación):

-“A ver para cuando os animáis!!”-….me ha salido una sonrisa un tanto vencida .¿Realmente está eso en mi mano, el poder elegir?. Evidentemente no se lo he dicho, pero no he titubeado en ni una sílaba: “La verdad es que cuando ves una cosita así…¿a quien no le entran  ganas?….

….¿Ganas? si fuera por falta de ganas!!! pero había que mentir para no entrar en explicaciones absurdas.

Me alegro de saberme superada en cosas idiotas como ésta, pero que en otra época me hubieran tumbado a la de tres. Se que aún nos quedan nuevos vaivenes en esta montaña rusa emocional a la que nos acercamos y que los pies no me dejarán de temblar. Tengo vértigo de “lo que pueda venir”, de las nuevas noticias que nos quedan por llegar… Aún no sé nada de esos “mis óvulos”, un capítulo que habrá que explorar pronto, ¿se querrán unir con los bichitos de mi chico  en un frío y desacogedor laboratorio? y aún en caso de lograrlo ¿tendré un útero lo suficientemente atractivo para que el pequeño embrión se quede a mi lado?.

A veces me resulta increíble pensar como dos individuos como nosotros aparentemente hechos para encajar tan bien…..pueda resultar que  tengan unas células reproductivas totalmente incompatibles.

Incongruencias de la vida que aún no acabo de entender.

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La vida es perra– me decía él este fin de semana…y tanto que lo es. Ni aún quedándonos en ese estado tan deseado podríamos disfrutar del embarazo como cualquier pareja normal. Estaríamos siempre temerosos pensando qué pudiera pasar algo y viviéndolo todo desde la discreción de no gritarlo demasiado fuerte.  Soy consciente, quizás la vida en otros aspectos nos ha recompensado demás. Trato de ser positiva y si miro a través de lo fundamental, no me falta de nada.

Debemos cambiar con los años, pero jamás de los jamases debemos perder la esencia de nosotros mismos…

Nunca debemos permitirnos el lujo de dejar de intentarlo, de dar paso a la desilusión.

Algún día será el bueno y valdrá por todo lo demás.

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LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS- Paolo Giordano.

DATOS DEL LIBRO

  • LA SOLEDAD DE LOS NÚMEROS PRIMOS
  • Autor: Paolo  Giordano.
  • Nº de páginas: 288 págs.
  • Encuadernación: Tapa blanda
  • Editoral: SALAMANDRA

SINOPSIS:

Existen entre los números primos algunos aún más especiales. Son aquellos que los matemáticos llaman primos gemelos, pues entre ellos se interpone siempre un número par. Así, números como el 11 y el 13, el 17 y el 19, o el 41 y el 43, permanecen próximos, pero sin llegar a tocarse nunca. Esta verdad matemática es la hermosa metáfora que el autor ha escogido para narrar la conmovedora historia de Alice y Mattia, dos seres cuyas vidas han quedado condicionadas por las consecuencias irreversibles de sendos episodios ocurridos en su niñez. Desde la adolescencia hasta bien entrada la edad adulta, y pese a la fuerte atracción que indudablemente los une, la vida erigirá entre ellos barreras invisibles que pondrán a prueba la solidez de su relación. La sutileza de los rasgos psicológicos de los personajes, así como la hondura y complejidad de una historia que suscita en los lectores las reacciones más variadas, resaltan la admirable madurez literaria de este joven autor a la hora de asomarse, nada más y nada menos, a la esencia de la soledad.

MI VISIÓN DEL LIBRO.

Hoy Día del Libro, me parece una festividad perfecta para hablaros -por encimilla-  lo que me ha parecido este último libro que ha caído en mis manos. Oí hablar muy bien de él en la blogosfera a Trax y (creo que también)  Eva, y cuando lo ví en la biblio y leí la sinopsis, me intrigó la metáfora central que usa el autor para contar esta historia por resultarme- cuanto menos- curiosa.

El libro engancha bastante desde la primera página, tiene un ritmo rápido y los acontecimientos se van sucediendo de forma tan perspicaz que necesitas seguir leyendo a toda costa.

En los primeros capítulos, el autor engarza la vida de los dos personajes protagonistas Alice  y Mattia desde los inicios, en el seno de sus respectivas familias. En esos momentos no se conocen pero sus infancias viajarán al mismo ritmo viéndose ambas  marcadas por dos acontecimientos que les cambiarán en los años posteriores, dos momentos claves que forjarán sus caracteres futuros y sus rarezas.

Por un lado Alice,  es obligada por su padre una mañana de neblina a esquiar en contra de su voluntad. Su incontinencia urinaria le llevará a separarse del grupo de esquiadores y a sufrir un accidente que le hará lesionarse una de las piernas y a quedarse coja para siempre.

Por otro lado Mattia,( el otro número primo de la novela de esos que nos explica el autor que van en pares como el 11 y el 13) es gemelo superdotado de Michela, una niña que en contraposición a su hermano, sufre de retraso mental. Mattia se avergüenza de su hermana de camino a una fiesta de cumpleaños porque piensa que sus amigos se mofarán de él, y la deja en un parque, en el que ya nunca más la volverán a ver. Mattia tiene que vivir con esta lápida ante la cual reaccionará haciéndose cortes en las manos y perdiendo toda la comunicación con el mundo real. Además se sumergirá en el lenguaje abstracto  de las matemáticas con tal ímpetu que no verá otra realidad que ésta.

El autor consigue hacerte pasar al fascinante mundo de los sentimientos de ambos, creándote una imagen calcada de cómo sienten estos niños y cómo crecen con el desasosiego y la incapacidad comunicativa a través de los años.

Ya entrados en la adolescencia, Alice se fijará en Mattia, se conocerán y aquí comenzará la extraña relación entre ambos. Sus vidas siempre estarán tratando de acercarse,tocarse,  rozarse …sin llegar por completo a hacerlo y divergiendo cada vez más con el paso de los años. El autor nos acerca con absoluta soltura a los problemas psicológicos de la juventud: la ansiada popularidad, el peso de las amistades, el acoso escolar o buylling, las preferencias sexuales…  y más tarde, al complicado mundo adulto: la separación, la infertilidad, la infelicidad….. y lo hace sin titubear, con anécdotas que impresionan en las que Alice y Mattia serán como los interpretes fracasados de una melodía que siempre sonará desafinada.

El paso de los años no cambiará  lo más mínimo su situación, la rigidez de los personajes, la nula evolución nos acerca a lo humano, a personas que jamas de los jamases aprenden, ni evolucionan a pesar de los muchos obstáculos que les presenta la vida.  Pasan sus vidas añorándose,  extrañándose,  queriéndose como si hubieran sido una pareja normal…..solo que ellos siempre serán entre sí intocables, como esos números primos cercanos.

En general, me han encantado y me dio lástima terminarlo. No me esperaba un final así- lo aviso-, pero por otra parte es predecible si lo observas desde la lógica poco constructivista de estos dos individuos. Hay momentos que me han echado sal en la mollera y creo haberles gritado desde mi cama que espabilasen, que no se puede ver la vida con esa sordidez, con esa torpe valentía.

Sin embargo, me atrevo a pensar que existen personas así, que no arriesgan y que ven pasar el amor de su vida ante sus ojos una y otra vez, sin hacer NADA. Por ello, catalogo este libro de muy humano, te hará sentir sensaciones intensas con las que te identificarás en alguna línea o párrafo, y te mostrará  una soledad -que oso a dilucidar- muchos habremos percibido en algún momento de nuestra existencia.

Feliz Día del Libro!!

MI NUEVO YO

Hoy me topé con esta canción de Alicia Keys, una cantante  que últimamente escucho bastante. Descubrí su talento de la forma más inusual y soñada: viajando rumbo New York!!!. Ponían en la cabina el  “Empire State of  my mind”, maravillosa mezcla de rhyth & blues y rap cuya letra describe  la vida de una de las ciudades más fascinantes del mundo. Es un videoclip que aconsejo a todo aquel enamorado de esta ciudad, o al que la haya visitado, porque Nueva York tiene algo especial que nunca jamás te deja indiferente.

Sin embargo, la canción que os he puesto pertenece al nuevo disco que Alicia sacó en 2012 The girl is on fire y se titula Brand new me que viene a traducirse como Mi nuevo yo.

Esta canción me ha hecho recordar como uno se siente en este mundo de la infertilidad, como este problema va cambiándote conforme pasan los años, modelando un nuevo yo, una nueva forma de ser que tú  a veces no elijes. Vas viendo como el tiempo pasa y tus amigos, conocidos, familiares tienen sus hijos y forman sus familias, y te vas escudando en una soledad que actúa de barrera protectora contra tu dolor. Supongo que es un mecanismo de defensa que veces funciona y que otras veces no, porque la vida, los bebes, los embarazos y los nuevos positivos forman parte de la propia naturaleza y aunque quieras huir y esconderte, siempre estarán ahí esperándote.

También en este camino descubres alguna persona que nunca pretenderá hacerte el problema más llevadero, sino todo lo contrario. Persona que utilizará sus comentarios más sutiles para hundirte un poquito más, solo porque es feliz viendo la desgracia en los ojos de los demás. Supongo que ésto la hace sentirse más fuerte, empequeñeciendo sus problemas conforme los tuyos se acrecientan. Hay que tener muy poca autoestima y mucha envidia para vivir de esta manera tan vil. En el vídeo hay una frase que dice:

“Te veías sorprendido, tus palabras ya no me queman…”. Así es.

Al principio sus comentarios nos sorprendían, nos dolían y mucho, nos ibamos a casa con la cabeza agachada intentando comprender porqué …… Hoy estas palabras suyas nos la repanpinflan. Sigue subiéndose a ese torbellino de adrenalina que parece darle el pronunciar las pálabras mágicas, no sé porque,  ya que nunca encontró una respuesta emocional por nuestra parte que le hiciera saber que aquello nos importara. Con el tiempo he aprendido a borrar la expresividad de mi cara ante todo lo malo que dice. Quizás algún día se canse, me he llegado a sentir como una marioneta de budú. No se lo deseo a nadie.

Siempre he pensado que yo no soy nadie para dar lecciones de ética a los demás y que cada cual cosecha lo que siembra, pues lo único que ha sembrado en todo este tiempo es distanciamiento y rencor. No sé cuanto aguantará esta cuerda, pero a decir verdad me da igual, si nuestra amistad se tiene que perder es porque realmente no merece la pena en mi vida. A día de hoy nada me hace pensar que una persona así convenga tenerla a tu lado.

Mi yo ha encontrado otra forma de libertad, más cerca de los que de verdad me quisieron siempre. Más cerca de los que no desearon mi fracaso con puño y fuego. Me encanta la parte donde dice: Tuve que recoger mi corazón, Dios sabe que algo tenía que cambiar.

Y cambió. Con el año nuevo, me propuse a mí misma, vivir mi vida olvidándome del daño que me ha hecho, porque después de todo es un beneficio que me hago a mí misma, a mi tranquilidad. No quiero pensar más en el pasado, por suerte y para desgracia suya me propuse apostar por mi yo valiente y mirar hacia delante. !!Cuanto se aprende de las batallas que nos libra la vida!!.

En la canción hay un antes y un después, con el cual también me identifico. Un antes en los primeros años del problema, en donde te sumerjes en excusas, mentiras, en donde todo te hace más frágil y susceptible;  y un después, en donde sacas la fuerza y el valor, y  aparece tu otro yo ( el cual no sabías ni que existía)  para enfrentarse al mundo con libertad. Es un otro yo que viene de vuelta de todo, al que jamás podrás sorprender.

Y aparecen frases como: “He estado por debajo tuyo demasiado tiempo”, “Si fuiste un amigo querrías conocerme de nuevo”, “Si valiste la pena, estarías feliz de verme sonreír , “No estoy esperando una disculpa”,…”Ahora mi corazón está abierto, por fin puedo respirar”.

En definitiva, una maravilla de canción que me ha hecho reflexionar sobre lo que llevo vivido y encarar el futuro aferrándome a mi otro yo: con valentía, coraje y liberándome de todas aquellas cosas y personas que no me ayudan a avanzar.

Hoy libré otra batalla más para estar al lado de mi pequeña lentejita, al lado de mi música y de mi pelirrojo. En la mejor de las compañías, sin duda.