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“AGOSTEANDO” EN EL ALTIPLANO.

Ya en una ocasión os expliqué lo penosas que resultan las noticias en vacaciones. Habréis comprobado que en estos tres meses  que dura el verano nos acribillan a playas por castigo. Parece que si no visitas  ese lugar de arena y mar, eres un raro o un ermitaño, o …vete tu a saber…… Tienes que ir!!!…..TOCA. Y no pasa nada si no te enteras hoy porque mañana te lo volverán a repetir hasta que cuele. Son así de graciosos nuestros productores televisivos.

Doy fe que es posible agostear sin playa, aunque no lo creáis, no se acaba el mundo y hay lugares magníficos que esconden secretos…porque solo hace falta tener ganas de pasárselo bien y unos amigos con los que hacerlo.

Este agosto me he negado a ser sardina enlatada en cualquier playa concurrida de la línea mediterránea,…  me he negado a ponerme a leer un libro y que un chiquillo malcriado pase a tu lado corriendo llenándotelo de arena,….  me he negado a soportar  banales preocupaciones de sábado de unos semi adolescentes…  me he negado a escuchar cada dos por tres al tío de los pasteles, o el de las coca-colas, o a la china que promete hacer  masajes de ensueño…..

¿De verdad se puede uno relajar en un ambiente así?…

Huyo…..huyo de las playas multitudinarias de agosto.

Os propongo otra cosa diferente. Un pueblo en la altiplanicie granadina, una casa-cueva con temperatura fresca y constante todo el año,…..tendréis el lujo de pasar algo de repelús en verano!!! colcha incluida para dormir…

…..¿Os gusta? pues a todo ello  le sumamos….. dos mega pantanos habilitados para el baño, con playas artificiales y naturistas (para el que se atreva!),  piragüismo y otros deportes de agua y viento.

Uno de los  embalses recuerda a esos lagos de la Baviera alemana, por la abundante vegetación de pinos en ringlera y bosques tupidos que lindan con la Sierra de Cazorla…

Una vez dentro la experiencia es inimaginable, sin olas a las que atender ni salitre en la piel, los azules del cielo se chocan con los verdes boscosos……no tiene nada que envidiarle a ese lugar tan publicitado en tv….de verdad!

La segunda laguna representa todo lo contrario: una mole de agua mucho mayor, un paisaje salpicado con dunas áridas de tierra y matorral desértico, pareciera que estás en mitad de una de esas pelis western de Corleone….pero con pantano incluido!.

La parte culinaria también merece especial mención por su especialidad en carnes. Podréis degustar la mejor chistorra del mundo (al menos para mí) y acompañarla de una Alambra  Reserva 1925……No es cualquier cosa, aunque tambien os digo que esta cerveza es para tomarla despacio por su contenido en alcohol ligeramente más alto que otras variedades.

….. y una vez estamos ambientados con buena birra, tapitas,…. baños en mares de agua dulce…. aire y naturaleza…

aun nos queda el momento feria de pueblo.

Cuando cae la noche la tradición se engalana con bombillas blancas y puestos de churros humeantes, artesanías variopintas, atracciones infantiles  y algodones dulces……… y tú no quieres caer pero al final siempre hay alguno que te tienta… y acabas mezclando alcohol con churros y algodon rosa……jajaj. Todo un cocktail que espero no sea muy tenido en cuenta por mi estómago.

Una plaza rectangular aúna el bullicio,  con su fuentecita decorada con angelitos y chorros. Van pasando las horas y  van llenándose mesas….con ese gentío tan personificado que todo pueblo tiene. Entre los aldeanos se repiten patrones: el ricachón del lugar con sus aires de aquiestoyyo, la mujer humilde que aprovecha la fecha para sacar a lucir su vestido de cocktail……el carnicero que se disfraza de gafapastas enchaquetado y con pañuelo… el borracho al que habría que patentarle su coreografía ensimismada y solitaria…

….y los amigos que trabajaron o compartieron vivencias…..y se reúnen cada verano desde distintos puntos geográficos para rememorar momentos.

Y para terminar, no podemos olvidarnos de un factor muy importante en cualquier feria de pueblo: la orquesta.

O mejor dicho: la semi-orquesta….Es de penoso repertorio, con popurris imposibles y desafines constantes……..pero tiene un aquel en su propia torpeza. Cualquier grupo de mediana calidad jamás te obligaría a bailar la peor versión del “Chiquitita” de ABBA. Esa canción no está hecha para pasárselo bien, no cuadra, no……no….!!!. Pero y lo que te ríes?…. a esas alturas ya es imposible que te quiten lo bailao porque estás dispuesto a gambetear cualquier media copla con ritmo….

El momento pasodoble pueblerino también es mítico. Al sonido de sus notas tan manidas, los duos (más bien mayores) salen en tromba a la pista a exponer sus dotes bailarinas. Es una competición curiosa que gusta observar porque siempre hay una o dos parejas que se las saben todas y se sienten como los triunfadores de la pista, con sus movimientos pasean orgullo, parecieran hablar con su imponente brío…….“eleeeeeee, aquí estoy yo!!! quitaros de en medio que voy!!!…”.

Nooooo!!  gracias a Dios a esa competición no me uní….jajaja.

Y así se pasan los días y las horas en un pueblecito perdido de Granada,

sin necesidad  de llevar arena pegada en los pies, pero sí muy buenos ratos en el cuerpo.

Hay vida lejos de la costa.

“Agostear” así debería estar promocionado, recomendado y publicitado!!!!

 

Para saber más de la zona….

DESAGUANDO – Relato

DSC_0102La oportunidad de observar como desaguan un pantano es un espectáculo visual que nunca había visto.

Ayer, de casualidad me topé con esta situación – así, sin buscarla- y me paré un momento a disfrutar de aquel abismo de agua emergiendo a la velocidad de la luz y con una fuerza implacable. Me apoyé en el muro tratando de entender aquella inverosímil imagen en mi cabeza, y la estructura del edificio vibraba con  el vigor de aquel torrente agreste.

Por un momento imaginas caer y ser arrastrado por determinante fuerza, serías la nada en segundos, absorbido por algo con una energía insólita. Después piensas que debes estar majareta elucubrando esas ideas suicidas, pero sorprendéntemente, descubres que más personas a tu alrededor lo piensan y lo comentan con risas….

Te quedas hipnotizado intentando asimilar el brío de una materia en estado líquido,   salpicando tu cara con un fino rocío que te avisa que está ahí a tan solo dos metros de tí …. y te sientes tan frágil como la copa del cristal más puro de Bohemia.

Ahora, como por arte de magia, revalorizas tu vida, jamás de los jamases se me ocurriría saltar ahí…. pero ¿y si dejo caer algo justo debajo?….la curiosidad por experimentar es un grado, dicen. Así que me dispuse a cortar unas ramas y buscar algún objeto inútil que arrojar. Unos tallos, unas piedras….ufff, estoy chalada!!- pero necesito comprobar.

Segundos después, al más puro estilo niña de 5 años, allí estaba yo arrojando cosas para ver las consecuencias. Un experimento  causa-efecto que me hizo descubrir que nunca dejamos de sorprendernos a pesar de todo. Los objetos desaparecían absorbidos por una debacle de agua, espuma y borbollón. Conforme bajaban eran arrastrados por una espiral de energía que como un imán los atraía hacia el torrente sin remedio.

Se me ocurrió pensar, estúpida yo,  en dejar caer momentos feos y estropeados de mi vida que aún a ratos tratan de salir del cajón como bufones traviesos. ¿Podré hacerlo?

Si los consigo sacar de mis bolsillos y arrojarlos con desprecio, desaparecerán ante mis ojos y jamás de los jamases  los volveré a ver- pensé utilizando una lógica que más pareciera de otro planeta, que de éste.

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Y lo hice, con soberbia y determinación, los ví caer como trozos perdidos de un tiempo que me marcó. Se precipitaron ante mis ojos, desapareciendo uno tras otro y sonreí como una niña que recupera la ilusión por su juguete perdido.

Sacudí mis manos y comprobé que ya no me quedaba nada que me hiciera volver atrás, a partir de ahora el agua se lo había llevado todo. Vi ese cajón intacto, blanco, como un folio A4 impoluto, sin estrenar, hambriento de letras y palabras con aires nuevos que quieren perfilar otras historias con mi nombre. Y revisé mis bolsillos y solo encontré espejismos de sueños y anhelos de salir a cumplirlos sin más.

Hoy lleno una copa de agua y me paro a observar la aparente indefensión qué demuestra esta materia cuando sale por mi grifo, pero pienso que cualquier elemento -de la naturaleza- empujado por una fuerza desorbitada puede llegar a alcanzar una energía de proporciones incalculables.

También yo, como copa de agua indefensa, ansío aunar esa fuerza,  consiguiendo en el camino un empuje y velocidad capaz de transformarlo todo.

COPA