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Los tiempos cambian ¿a mejor?

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Hoy vengo a hablaros de una anecdotilla que me ha pasado últimamente la cual me ha hecho reflexionar sobre si los tiempos -y con ellos nosotros por defecto- cambiamos a mejor.

Recuerdo cuando hace unos 15 años atrás, hacer un regalo tenía un sentido para la mayor parte de la sociedad. Se regalaba para agradecer, como detalle o insignia, porque había otra persona: el destinatario, a la que queríamos demostrarle de algún modo nuestro afecto…bien porque fuera su cumpleaños, su santo o bien porque sí, por amistad, amor, roce o cualquier otro tipo de unión. Los regalos tenían significado, aún cuando se hacían en grupo, había sinceridad en ellos y raramente formaban parte de algún tipo de hipocresía. Quizás hubiera menos dinero, menos opciones, menos aborregamiento…no se.

¿Porque digo todo esto?

Hace dos días recibí un mensaje por el cual me informaban que una mami de la guarde de mis hijos me había metido en un grupo de wassap con todas las demás mamis para comprarle un regalito a la seño, dado que llegaba el final del curso. ¡y tocaba!

Me sorprendió mucho porque el grupo se llamaba “Regalo de Fulanita” y no se había comentado previamente en las salidas ni entradas. Directamente se exigía al personal participar activamente en la elección del fabuloso regalo para agradecer el curso a la cuidadora. Y yo me preguntaba como podía ser que se diera por sentado que todo el mundo quisiera participar en ese regalo a modo más bien protocolario.

Esta es una moda que vengo observando por los coles y guardes en los últimos años, pero que nunca me había pillado de lleno. Estaba a mi lado, pululando, in crescendo como las notas,  incluso alguna vez fui yo la destinataria…y os voy a ser  sincera. No me gustan para nada estas nuevas tendencias que despersonalizan el sentido del regalo y de la enseñanza. A mi, como maestra, me gusta mi trabajo y lo hago por vocación. Que me regalen está bien, nunca despreciaría un regalo… pero preferiblemente que sean mis alumnos, cuando así lo crean y porque así lo sientan, no un conjunto de madres porque se haya convertido en otro tramite más de obligado cumplimiento.

Ahora viene la cuestión a la que yo me enfrentaba ¿nos rebelamos contra la masa o no? ¿como se les explica a un conjunto de desconocidas en un chat de wassap que lo que han organizado no tiene para tí ni pies ni cabeza?. Ya hasta aceptaría que cada madre le comprase en solitario un detalle si es que así lo consideraba…pero inmiscuir a todas sin saber ni preguntar previamente me parece una falta de respeto, además de algo despersonalizado. Si verdaderamente estás agradecida, no te importará molestarte en buscar un detalle para esa persona y disfrutarás con ello.

Pues bien, la creadora y promotora de la idea iba dando por supuesto la participación de todas nosotras, sin que algunas nos hubiésemos todavía manifestado. En mi caso, mis hijos entraron en febrero ,en el de otra mami tuvo que borrar a su hijo de la clase porque no paraba de enfermar, incluso dos de ellas han entrado casi en la recta final del curso.

La creadora del grupo no pensó en esto, pero seguramente sí que hizo números y cayó en la cuenta de que a  más mamis = menos dinero. Ya ves tú, ¿ para tí que son 3 euros?… quedar de rata es lo peor.

Y en eso se han convertido este tipo de regalos…en otro tramite más para continuar con las oleadas de líneas teledirigidas, siendo muchos los casos y las familias.

Está bien, yo misma podría haber hecho algo distinto, haberme desvinculado con buenas palabritas y hacerle individualmente mi regalo o no. Lo mismo no me apetece porque un regalo para mí es algo más.

Esta persona ha cuidado de mis hijos. Vale. Pero era su trabajo. Igual que el mío es educar a niños. ¿Que pasa?…como estamos hablando de nuestros hijos ¿queremos ganarnos así la simpatía de la maestra?.

No lo entiendo, igual yo he nacido en otra epoca, pero los regalos no compran el buen trato. Hay madres que regalan y luego no acuden a una simple tutoría para ver como va su hijo/a ¿no parece que tenemos miedo a huir de las masas y  ningún temor por la evolución educativa de nuestros hijos, que al fin y al cabo, es la verdadera labor de una maestra?.

Al final caemos uno detrás de otro (hasta yo) en este tipo de conductas- tontas, por evitarnos problemas más adelante, evitar a nuestros hijos el ser señalados, pero no se evita, se entra por el aro.

En nuestros tiempos no tiene cabida el no para planes tan bonitos como un regalo conjunto, quien ser rebela o es tratado de raro o vete a saber.

La conversación siguió… algunas hasta sacaron polémica porque la promotora se había encargado de organizarlo todo y había madres que ni siquiera habían opinado sobre el regalo ¡qué desfachatez!…¿les habían preguntado antes si estaban de acuerdo con hacerlo?.

Los tiempo cambian, sí…pero ¿que hay de nuestras ideas?.

Pueden ser diferentes.

Los regalos ya no son lo que eran,

ni se aprecian de la misma forma…ni nosotros mismos les estamos dando el mismo valor.

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Regalo que me hizo mi alumna, un simple día de clase. Esta soy yo a sus ojos… se ha pasado con los tacones y las pestañas…jajajaj. ME ENCANTA.

 

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HACES DE LUZ

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Haces de luz como haces de mí.

Mi maravilla es disfrutar tu visión.

Tu visión -simple- también me aturulla.

Aturulla el latir joven de tu caja de polifonía,

Polifonía las notas de tu energía en las arrugas de mi cansancio

Cansancio el del cielo cuando atardece en tu semblante

Semblante tú…mi siembra

¡Tu siembras mis cielos siempre  hacia delante!

*

De toda evidencia me despojas, como del ayer,

ayer son pétalos,

semillas desacertadas,

un derrumbar de proezas,

proezas como trozos de risa para hacerlas volar,

volar como serpentinas.

Serpentineas el ánimo como el color…

¡ Tu vuelas siempre de colores descollantes!

*

Eres el tren que arrasa el germen de mis raíces

Mis raices  son las vías sobre las que inventas equilibrios sorprendentes

Sorprendentes las cuerdas,

la garrocha,

los obstáculos que salvamos

Salvamos las mismas lineas , distintos tiempos,

solo que ahora tiemblo…

¡ Y temblar no me asusta,

me asusta que tú tiembles!

*

Padezco tus iras,

tus rabias,

la incontinencia de las emociones

emociones que como agua se nos derraman del vaso frágil

Frágil mi corazón al no poder salvar los desatinos

desatinos los intentos en los que no quiero verte sufrir más

más no queriendo,

de vez en cuando, te veo.

*

Eres eso que llamo la capacidad del mañana,

mañana vestiré de tí que tu de mí,

como una composición de retales,

 la manta que nos abrigó mientras tejíamos los instantes,

 instantes los 99 que alguien escribió como altares de un libro,

libro las frases que leímos hilvanando nuestra historia…

…..

Historia  tú,

mi tesón en vida,

mi palabra en boca,

la urdimbre de mi alma.

….

Alma yo,

que hoy te dejo ¡nada menos que esta maraña!.

 

 

 

 

Besos blancos

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Dos cepillos pequeñitos,

se unen en una mini bañera

¿que puede salir de tan calamitosa proeza?

Agua, pasta de cocodrilo, espuma de fresa…

Frota, frota…batiremos burbujas con sorpresas.

Tus labios apuestan con los míos

la risa que pone dos bocas a prueba…

¡y la entereza!…

 

Puestos a improvisar, ….

No se estar seria,

asi que…

vamos a paladear este flúor

hasta que la higiene nos detenga.

 

Surcaremos la cueva de tu blanco nácar

y con perclorato pintaremos la sangre de mis encías.

¡Te quiero!, – digo a bicho de  lengua nívea

¡Te adoro! – grita diversión en ojos de plátano.

 

No te escapes de este segundo,

¡abrigame con la manta del abrazo

y dame un beso con pasta de eternidad!.

 

Nos enfangaremos de la forma más dulce.

Iremos hasta el último reducto del amor.

Seremos los fantoches del espejo.

 

¡¡Deja la escobilla!!

¡¡deja la papelera…!!

contigo y conmigo

¡¡Ya no hay manera!!

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Camisetas pintadas. Joey Spiotto. Series y pelis mí(s)ticas.

Me encantan las ilustraciones de Joey Spiotto. Lo descubrí hace poco por casualidad porque andaba buscando unas imágenes para pintarle a mano dos camisetas a mis nenes. Si, ya se que sería más fácil comprarlas o imprimirlas en plancha, pero en todo caso no serían las camisetas que les ha hecho su lunática madre  con su fantástico tiempo y sinceramente, tenía ganas de regalarles algo especial, elaborado y con significado para mí.

Me puse a buscar y cual fue mi sorpresa cuando me topé con este ilustrador tan particular y a la vez tan bueno. Su trabajo no es otro que llevar las más prestigiosas series y pelis de los últimos tiempos a formato de dibujo infantil. Otra cosa no, pero buen gusto tiene el jodío para elegir y arte también, porque las ilustraciones están francamente logradas. Así podemos ver a los Lanister luciendo tiernos y rugiendo colorines o incluso Kill Bill  con la rubia y la morena tan sonrientes entre mares de rojo…¡como si a alguien le preocupase la sangre!. Bahhhhh.

Si una característica es clara en estos dibus es que son de todo menos apropiados para niños…¿y qué?, ¿que queréis que os diga?¿se hunde la educación mamística por un dibujo trasgresor?… tenía unas ganas tremendas de ver a mis polluelos lucir  una camiseta con mi serie  y de paso…¡que digan lo que quieran!, que a mi me chiflan. Si, si, patetico…pero ¡mola!. Ya vendrán tiempos de pintarrajear spidermanes, minions, patrullas caninas y demás…imponiendome sus gustos por doquier, ahora mando yo…hee!.

Total, Joey Spiotto y su descubrimiento sirvió para abrir un debate chulo en casa. ¿Que serie o peli íbamos a elegir pelirrojo y yo de entre todas las posibles de Spiotto?. Una cuestión nada fácil, porque, veréis, aunque hemos sido bastante serie adictos, en cuanto a pelis se refiere, difícil ponernos de acuerdo…somos como la noche y el día.

Al final la primera elegida fue Breaking Bad, porque -nunca mejor dicho- fue una serie que supuso una droga alucinógena para ambos, que nos mantuvo en vilo tardes enteras y nos enganchó como ninguna otra. Aunque Perdidos también lo logró, su final (y esa especie de cielo evasor de respuestas) nos resultó patético, aspecto que cubrió bastante bien el final de Breaking Bad.

Y la segunda en el ranking, tras BB, fue  Expediente X. Ambos la veíamos en nuestras respectivas casitas (aún jovenzuelos) y nos enganchaba esa dosis de misterio y suspense sin igual. Recordamos con entrañable nostalgia las noches de los 90 en el sofa de nuestros padres,  viendo a  Mulder y Scully hasta altas horas de la madrugada… entre conspiraciones, preguntas y fuerzas desconocidas. Sus miradas siempre tan diferentes y certeras nos alucinaban (aunque yo siempre estuve más del lado de Mulder y él de Scully), sus indagaciones y ese feeling que había entre ambos y se palpaba más allá del frio traje del FBI…

Total, que se nos quedaron otras buenísimas series y pelis en el tintero: Juego de Tronos, Beatle Juice, Heroes, El quinto elemento, La chaqueta metalica, El señor de los anillos, The walking dead, True Blood, …. pero …había que elegir…

Y el resultado fue satisfactorio y entretenido. Si queréis saber como las hago, os lo explico paso a paso en mi otro blog . ¿Os atrevéis?.

En fin, lo mejor de cuando regalas algo elaborado es la satisfacción que te queda después. Es algo que llena de una forma inexplicable. Estoy deseando ver a mis pitufines luciendo estas mini camisetas no aptas para mayores de 18 meses….jujujj. ¿os molan?

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Y vosotros ¿qué peli y serie alucinante elegiriais?

Venga, venga, pensad y mojarse.

 

ANIVERSARIO CON BABIES

Hace poco pelirrojo y yo celebramos nuestro aniversario de boda. Bueno, eso de celebrar es un decir. Ahora recuerdo anteriores años cuando nos ibamos a cenar a algun restaurante pijo o nos autosorprendíamos con algún viaje o plan romantico de los que tanto nos gustan a las mujeres…Pues señores, esto con mellis, es un idilio. O al menos este año no ha sido posible.

Casualmente el día cayó justo el día de la vuelta de vacaciones que ya de por si vienes con ese espiritu que supone el sindrome “nomequieroir” y por lo tanto nos pilló casi todo el día de viaje.

V. se puso malito esa misma noche, inaugarando la fecha y nos la pegamos bañandolo hasta altas horas de la madrugada porque estaba encendido de fiebre. Total que el pobrecillo se tuvo que chupar un viaje obligado y hubo que parar en mas de una ocasión porque se ponía chinchoso. En el descanso -que coincidió con la hora del almuerzo-, elegimos un lugar ya conocido que dispone de unas instalaciones lo suficientemente adecuadas para que dos padres de mellizos se dejen caer cual morterazo…ahí, zasssssss y desplieguen toda su guardería movil. Porque para que nos entendamos, teniamos que asegurarnos que podían surtirnos con dos tronas, utensilios de alimentacion, cambio de pañales…etc, etc.,

Nada más llegar nos atendió una morena muy guapa, que amablemente nos facilitó dos tronas como dos soles…yo casi no podía creerlo, dado que no son todos los lugares que disponen de más de una sin ocupar y eso se agradece. Al rato, cuando ya todos estabamos sentaditos, vino con dos regalos para mellis: unos colores y un libro de dibujos. ¿será verdad o estoy soñando?…entretenimiento gratis..que lujazo!!!. Aún no saben colorear pero bueno, allí estuvieron investigando, tirando y arrugando hojas cual niños buenos con su tesoro.

Total que todo estaba saliendo a pedir de boca. El plan era que como teniamos que comer los cuatro, primero lo harían los niños y luego nosotros, como siempre. Fuí a calentar las merendolas al microondas y al regresar me reía viendo como a unas chinitas se les caía la baba con pelirrojo y los mellis….ay que ver lo que tira un hombre mimoseando a dos bebes!!!.

Seguidamente, hubo que administrar medicamentos al chifirito y por fín quedamos nosotros libres para poder comer. Me fui para el self service, mientras pelirrojo distraía a los peques y me distribuí a mi gusto, pagué, me senté y despues se marchó él a elegir. Nada de comidas servidas a solas, ni velitas, ni confesiones, ni Fragolinos, ni Puertos de Indias, ni leches… un relevo de tú y yo que no veas.

Total que cuando tengo mi bandeja de comida con exquisitos manjares ahí diciendome: cómeme…los chiquitusines solicitándome catar plato..¿pero si acababan de comer? da igual, a ellos les gusta experimentar y tienen un saque que admiten comida al más puro estilo romano. Así que yo, mamá, mujer de la cita romantica, en lugar de comer repartía viandas  con dos hombrecitos golosos que se reían a gusto al probar por primera vez el magnifico sabor de una papa cocida. Las chinas seguían mirando en una sola dirección, esta vez con ojos de…”ay que supermami ay que dos guapuras” como si no hubiera norte y sur, y yo preguntandome donde se habia metido tanto tiempo pelirrojo que no venía.

A todo esto empiezo a oler raro…ese olorcillo que sabes que es de tu hijo porque huele a pastel de arándanos…jajajaja. Y pelirrojo desaparecido en combate. Dejé la comida, se me fue el hambre, imaginaos porque. Llamé a la chica morena que no paraba de ver si estabamos bien (¿les molaríamos?)  y me dijo que había llegado un autobus de adolescentes y debio pillarle cola en el restaurante. Valgame dios.

Por fín lo veo aparecer con cara de hastío, casí me pareció escena de pelicula en la que el héroe sale de entre la niebla solo que en vez de niebla era una patrulla de hippies y perroflautas del siglo XXI. Se había llenado la bandeja de cosas riquisimas (el para esto tiene un arte), y yo, para colmo, ya por no tener no tenía ni hambre porque me la había quitado mi señorito V. al que inmediatamente me fuí a cambiar. Asi que salude a peli al grito de: ahora vuelvo, mon amour!!!!

Con las prisas cuando llegué a la sala de maternidad me dí cuenta de que me había olvidado recargar el bolso con una ropa de muda, tenía pañales si, pero el nene, casualmente se había empastelado hasta las cejas….camiseta, pantalón…y nisiquiera había jabón. ¿como no puede quedar jabón en una sala de lactancia?… ¿como me las averiguo yo?…No podía creerme lo que me estaba pasando. Enjuegue la ropa como pude, agua, agua, agua….más agua….mientras bregaba para que el nene no se me cayese de lo alto. Lo limpié con tropecientas toallitas y lo dejé con su pañal y en pelotilla. Menos mal que era verano, pero vaya, cualquiera que me viera pensaría si no uso ropa o qué…En fin, penando y penando conseguí llegar de nuevo a la mesa tras subir unas cuarenta escaleras con bolso y nene limpio…

¿a quien se le ocurre hacer un baño en planta baja?….ay, ay, ay!!! punto negativo!!!

Le dije a mi chico que necesitabamos una muda y se prestó a ir al coche y revolver el maletero, que con la vuelta de vacaciones estaba hecho un tetris perfecto para que todo el arsenal mellis cupiese. Asi que pelirrojo, marido, señor de la cita, moviendo maletas y artilugios a las tres de la tarde y a 45 grados para hacerse con una ropita de muda. Escena calentita donde las haya…jajajaja.

Pero esto no había acabado aquí, justo cuando V. estaba vestido y limpito por fin como un niño decente, J.  su querido hermano, se alineó para ya sabeis…tarta de galleta!!!!….jajajaja.

¡¡¡¡Así no hay quien pare!!!

Conseguimos llegar, eso sí, con la lengua fuera y no en el mejor de los sentidos…

Como veis, una cita  de aniversario de lo menos aburrida.

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Mis nanos cumplen pronto un año y a menos de medio mes de su primer y tan esperado cumpleaños quiero hacer balance de todo este tiempo en el que no hemos aparecido por aquí.

Resulta que a mami (la menda)  la mandaron a la conchinchina, tuvo que reorganizar todo su mundo en una maleta, separarse de mellis para trabajar y bueno…. aquí comenzó un periplo de viajes, preparativos, papeles, nuevos compañeros, anecdotas miles… aparte de la inestabilidad que supone el estar de aquí para allá, sin aposento fijo. Si extrapolais todo esto a una casa con gemelos, el resultado puede ser cualquier cosa menos aburrido.

Han sido momentos de cambio para todos. Dificiles, pero tambien enriquecedores. Mis niños creciendo sin esperar a nadie…mamá balanceandose entre la tristeza inconmensurable de estar tan lejos y la inmensa alegría de cada reencuentro, entre la soledad más fría y el descanso y desconexión tan extraño en una maternidad doble. Mientras, toda una señora familia  al timón y rescate para que esto -que parece tan resumido y sencillo- funcione.

Han sido meses de trabajo en los que he aprendido mucho, incluso interiormente.Cuando estas tiempo a solas las semanas se alargan como un chicle y uno aprende a dialogar consigo misma,  a valorar mejor y a abrirse más a los demás y al mundo. Despues de todo la vida es sencilla si la sabemos contemplar y son esas experiencias  cambiantes las que nos curten realmente como personas.

Ha habido temporadas en las que mellis y pelirrojo han podido unirse a mis viajes y ha resultado toda una aventura adaptativa. No ha sido sencillo llevar la casa a cuestas, el maletero hasta los topes, el carro siempre en el coche -porque no cabía en ascensor -y en general, pocas ayudas…pero recompensaba hasta el infinito el tenerlos cerca.  Ahora, visto en perspectiva, creo que ha merecido la pena el esfuerzo y hemos aprendido a sobrevivir con menos recursos. Nos hemos vuelto más todoterrenos, curtiendonos por necesidad en los vaivenes de la vida.

Lo que más les ha gustado a mellis de esta temporadita fuera de casa ha sido el colecho, porque ha sido una experiencia que nos ha sorprendido a todos y eso de dormirnos oliendonos, nos ha resultado delicioso. Hay que ver lo animales que somos en el fondo, y del fondo sale esa naturaleza tan espontanea.

Cada día estan más y más guapos y bueno…aunque mentiría si dijera que eso no me encanta, me es mucho más atractivo comprobar lo simpaticos y alegres que son, que no paran de reirse con todo el mundo y que enamoran allá donde van.

En este tiempo navegando de aquí para allá, me he encontrado con opiniones variopintas en referencia a  mi papel como madre. Desde si no podía renunciar a mi faceta laboral en pro de la de madre, hasta de como era capaz de soportar la distancia sin llorar en los laureles, hasta si no era capaz de ir y volver todos los días a casa aunque tuviera cuatro horas de viaje. No soy una supermujer, eso está claro, y a pesar de lo vulnerable de mi carácter -y hasta de mi signo zodiacal-, me he dado cuenta de qué soy más fuerte de lo que creía y de que voy atravesando una etapa de mi vida en la que me va dando igual lo que diga el resto. Será que ser madre te endurece -aún más- el caparazón.

Procuro no seguir muchos canones, ni modas, ni estereotipos  y solo hacer caso de mi lógica personal,  y de lo que yo veo que van demandando mis pequeños.

Los niños rozan ahora un etapa  preciosa, todo el día balbuceando y haciendo sus primeros pinitos motores. Ya gatean – y como!!- pero aún no se han soltado andando. Comienzan a entender y una se sorprende de lo listos que pueden ser con tan solo unos meses. Son juguetones, comilones, curiosos y autenticos chupopteros de energía. Es lo unico que tienen en común, por lo demás son como el día y la noche. Uno es un gato, va a su bola completamente, aunque risueño, delicado y mimoso como el solo. Otro un perrillo, aprende rapidisimo cualquier cosa, observador, explorador, cariñoso, brutote y fiel a su mami.

Pasan por un momento en el  que no puedes quitarles el ojo un segundo. Y eso requiere atención continua al cuadrado y ayudas, muchas ayudas. Cada tontería es un peligro y has de prevenir y fabricarles un  entorno seguro que les permita ir adquiriendo confianza y seguridad.

Por otro lado empiezan a entender y eso me encanta…nos pasamos el día parloteando y haciendo ñoñerías. Me alucina verles carcajear tan agusto e iniciar los primeros intercambios cognitivos. Es magnifico encontrarse con dos miradas, dos sonrisas, dos caritas tan diferentes ahí esperando que les digas, que les hagas que les cuentes…

Es cierto, termino muy, muy agotada el día pero tan feliz de verles, crecer, reir y avanzar que me van llenando el corazón de puro amor.

A estas horas no me suelen quedar fuerzas y aprovecho para cerrar los ojos y dormir, pero hoy he necesitado volver porque aquí y dar señales. Retomar este rincón que tenía aparcado y daros las gracias. Se que algunos os habeis acercado a comentarme, simplemente leerme, a darme un toque o a decirme que me echabais de menos de alguna forma. Os agradezco que os hayais acordado de este espacio tan personal y de mí, pero he necesitado un descanso, un silencio y tiempo para enfocarlo al cien por cien en mi vida y en mis tesoros.

A estas alturas me voy dando cuenta de que no es nada fácil criar a dos gemelos, no hay enciclopedia que pueda explicarlo más que la vida real…sin embargo es una experiencia de las que merece muchisimo la pena. En todos estos meses, muchas madres/padres de gemelos inevitablemente se me acercaron al verme, hasta guiris hablandome en ingles y frances, no podían evitar contrastar unas palabras conmigo, o unas sonrisas o un decir “yo tambien pasé por ahí”.

Hemos pasado un año aventurero. Lo sé. Han/hemos conocido mundo…y me gusta. Ya vendrán tiempos más serenos y de mayor estabilidad, ahora toca adaptarse por el bien de mi futuro. Porque cada cambio nos hace crecer o al menos hacia esa dirección procuramos caminar.

Soy consciente de que se van llevando mucha parte de mi tiempo, que no puedo hacer las mismas cosas que antes hacía, que termino agotada, que no puedo disfrutar a uno al cien por cien o mimosearlo porque ahí está el otro y al contrario… que pelirrojo y yo tenemos que ser un equipo organizado o no funciona, tantas  y tantas cosas en las que mi vida giró para no volver a ser igual.

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Ellos llegaron para eclipsarlo todo. Hasta mi casa ya no es la misma. Desorden y caos lleno de colorines. Una pequeña jaula en la piscina, que no me gusta nada, pero la considero necesaria; el salon convertido en kinder garden con un corralito a lo grande, cunas, tacatás, chupetes, pelotas, libros…y un despacho abandonado con las cosas que van quedandose rapidamente pequeñas.

En resumen, he vuelto, he crecido -ya tengo 34 primaveras- y voy cambiando en este camino…e inevitablemente me voy haciendo grande y pequeña a la vez. Me explico: Los años tambien nos enseñan a desaprender… si es que existe el verbo.  Podemos crecer, soplar velas y ser  más sabios…pero esas cifras ascendentes tambien son las escaleras inminentes por las que sin darnos cuenta nos vamos alejando de cosas  importantes. Solo que por obvio, se nos olvida.

No se trata de ser siempre la chica de 12, 18 o 25 sino de no olvidarse de la niña que fuistes en todas esas mujeres, ni de los valores y actitudes que siempre fueron tuyos. Y catapultarlo a tu vida manteniendo siempre la esencia. Esa es la mama que quiero para mis hijos y la suma de mujer que quiero seguir siendo.

A mis 34 tacos recien cumplidos y a los casi 12 meses de mellis,  simplemente pido que la salud nos acompañe otro y otro año más, para seguir disfrutando de lo bueno que nos depare el futuro. Alguna borrachera me gustaría de aquí al 2017 si se puede…jijijiji.

Os confieso que no echo de menos la niña (por ahora) y que me encanta tener a solo habitantes del sexo debil en casa porque eso me asegura que mis cosas de mujer son mis cosas y tienen su parcela intocable,

me encanta que mis pequeños hombrecitos me den un abrazo chillón, o un beso baboso,  o un  solícito y llorón “mamámamama”…. y hasta que me pellizquen la teta porque ya han descubierto que ahí hay  un botoncito diferente y molón.

¡¡¡Serán canallas!!!

Os seguiré contando. Si me dejan…

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REFLEXIONES DE J. (II): ¿AHÍ ESTÁS TÚ?

quien soy

No creais que desaparecí que sigo por aquí bebiendo bibes a mansalva, engordando como una bolilla y dando guerra a mis papas.

El título de este post viene a cuento de un juego que mi mami y yo practicamos en los ratitos juntos. A mí me encanta y me río a carcajadas porque pone esa mueca y esa voz de payasa que tanto me gusta.  La cosa va de miradas, primero  se  hace la despistada, luego me mira de reojo (para comprobar si yo sigo atento), luego vuelve a desviar la vistapara finalmente volver a mirarme de repente al tiempo que grita muy sorprendida: !!!!!¿Ahi estás tú?¡¡¡¡¡¡…. ¿como si no me hubiera visto?….. y yo pues me asusto y me parto el culete a la vez, mientras ella me come a besitos.

Mi mami es un muy cariñosa pero un poco torpe. En cinco meses que llevamos juntos aún no le ha quedado claro que a mi no me gusta dormir en bracitos, ni que me acurruquen, ni que me mezan… porque yo soy un bebe fuertote, vital…y sensiblilerías las justas. Es por eso que  cuando me coge  para dormirme lloro como un descosío. Detecto que se acerca la  hora de cerrar los ojuelos y eso no me mola nada de nada.

No entiendo para que sirve dormir.

Debería estar prohibido…me cuesta coger el sueño, a veces oigo a mamá decir “un día tendré que echar una solicitud”.  Las peripecias son miles y a veces me divierto esgrimiendo su ingenio, aunque otras me saca de quicio la verdad.Primero me pone el gatito en lo alto la cabeza, luego venga a colocarme el chupe, que si me da palmaditas en el culete, que si me pone bocabajo, que si mueve la cuna….etc,etc,etc.

“Cada día es un cuento”- la oigo decir. Pues sí, yo soy así. Que aburrido sería ser  cuadriculado.

Con el paso del tiempo me va gustando más comer. Ya  he probado muchas frutas y me estoy haciendo un maestro de la cuchara. He notado que se creen que el personal es tonto. A veces ponen la mesa y sacan cosas ricas, miles de olorcillos llegan hasta mi nariz…¿y quieren que permanezca impasible?. Yo aviso: quiero mi biberón…o sucedaneo… dejad lo que esteis comiendo, banda de frikies!!! …y lloro. Soy más listo que el hambre…

Ya rondo los 7 kg y pico y mi mami dice que soy “jamoncillos”… ¿a quién habrá salido este nene con esas piernotas?- pregunta algunas veces… haciendose la loca….¿pues a quien va a salir?- ¡¡¡¡¡a tí!!!!!! juas,juas,juas… (espero que esto no lo lea mi madre).

Me encanta pasear y conocer mundo. Pero lo diferente tambien me asusta. Mi hermano para eso tiene otro talante.

Hace poco me llevaron a ver a unos tales Reyes Magos,  supuestos hombres de Oriente que venían con regalos. Yo me desesperé. Primero nos hicieron esperar una hora, luego un discursito para los flamencos que habían tenido el honor de nacer el mismo año que yo, y luego una foto recuerdo todos juntos…

A la altura de los flashes ya no pude más…¿Ahí estas tu?….Siiiiiiiiiiiiii, efectivamente allí estaba yo sobresaliendo entre montones de bebes llorando como el que más.

¿Queda claro que no me gusta el protagonismo?

No tienen piedad, mis papis no tienen piedad.Ni que fueramos a salir en una revista.

Aparte…y esto ya queda entre vosotros mis lectores y yo….Esos Reyes Magos que yo ví, son muy raros. El que me cogió a mí tenía la cara pintada de negro y un par de tetis que me sirvieron para acurrucarme y quedarme dormido en el momento. Creia que los hombres no tenían almohadas de esas, pero vamos, voy aprendiendo y sorprendiendome cada día más. A lo lejos pude ver a mi hermano V. con la cara desencajada y cogido por el barba blanca. Yo por eso cerré los ojos y dije: ¿Ahí estas tu?…yo no estoy!!!!!.

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A ver, listillos y listillas….¿¿¿¿donde estoy yo????

 

MI QUERIDA PEDIATRA (II)

Lo habíamos dejado en una rubia, sesentera que decide irse a su hora de cafe dejando a una pobre chica, sus dos gemelos  y su madre colgados en la consulta.

Lo último que dijo fue: bueno, sí, os atenderé…pero de que venga del café y a lo largo de la mañana.

Mi madre y yo asentimos. No nos quedaba otra por haber llegado tarde, así que nos sentamos en la sala de espera que a esas horas lucía desierta. A saber el trabajazo que había tenido la señora. Claro, quien iba a querer ver a ese “jumento”?… – pensé. Pero pronto empezaron a llegar algunas personas.

Entre ellas, una abuelilla y su nieta, que me dió mucha pena porque percibí a la mujer desbordada. Al parecer el bebe- que no tendría más de 10 meses- llevaba un mes enferma,  no se había curado con ningún tratamiento y  dormía ahora en casa de la mujer porque la madre trabajaba de mañanas y tenía que madrugar. La mujer se quejaba de que su nieta había estado vomitando toda la noche, que no le dejaba dormir la tos… Y yo me preguntaba: ¿ le corresponde  a esa mujer de tanta edad ese papel?¿ es esa la verdadera función de los abuelos? …No sé., pero me da que algunos padres delegan demasiado. Yo creo que jamás dejaría a mis hijos enfermos dormir lejos de mí. ¿Y si pasa algo?… ¿Y si le da un ataque de fiebre?¿ y si esa mujer sufre un descuido? … A lo mejor soy muy paranoica, pero me parece que no dormiria tranquila.

En esas llegó otra muchacha, (conocida mía) paseando muy rápido un carrito. La reconocí al instante. Me saludó. Se puso a hablar como si tuviera un altavoz en la boca.

“Que yo es para un minuto, que es muy rápido porque solo es recoger unos papeles del niño…bla, bla, bla”

…En resumidas cuentas que quería entrar la primera por su cara. Yo lo ví bien porque en mi caso iba a tardar. Tenía que pesar, medir y observar a mis dos niños y eso requería más tiempo. Allí nos contó unas cuantas barbaridades, como que hay que dar a los niños helado en invierno, sacarlos a la calle desabrigados para que se acostumbren al frío, que empezó a darle cereales a los 2 meses…y que ella nunca llegaba tarde porque iba siempre a pie para evitar plegar el carrito. Como yo ya la conocía, de estas personas que siempre sacan su ego por encima de tí, le dí la contenta, pero la realidad era que no cogía el coche porque le daba miedo. Total, se fue a hablar con otra sobre disfraces de cole de su hija mayor y aún lejos de nosotras la escuchabamos con su chifle chirriante y sabelotodo, como si su forma de hacer las cosas fuera la única en el mundo.

En esas llegó mi querida pediatra. Venga – dijo…teneis que esperaros a que pasen todas las visitas de pediatría y despues si puedo os meto.

Miro a mi madre : Nos iba a dejar las últimas, pero eso ya lo sabíamos.

Seguimos esperando. Pasa la gritona, luego la viejecilla y ya me harté.

Sin que me diese permiso, coloqué el carrito en la puerta y empecé a sacar de el los huevos (maxi cosi)  y de paso saqué huevos… y los entré en su consulta.

– Venga, si! pasad, pasad!- dijo ya sin más remedio. Como si fueramos intrusas. Como si nos estuviera haciendo un favor.

Y asi fue como por fin nos atendió: los resultados por suerte fueron geniales, y no se comió a ningún niño durante la revisión (cosa que me preocupaba)….

así que salimos escopeteadas de allí.

Hasta los nueve meses no tenemos que verla otra vez de forma obligatoria, recemos porque no se nos pongan malitos.

Y aún no se había acabado la mañana de una madre gemelar despues tocaba vacunas y recogida de mi citología post parto. Habíamos concentrado todas las visitas en el mismo día para no tener que desplegar el tinglao más de una vez. Y menos mal, hartita acabé.

Ahora que lo pienso :

¿Será la Navidad? ¡¡¡¡cuanta dosis de humanidad me encontré fuera de casa!!!

 

 

MI QUERIDA PEDIATRA

Ya que se acercan las navidades y con ellas ese mensaje tan esperado: me llena de orgullo y satisfacción contaros una historieta – basada en hechos reales-  que hoy he tenido el privilegio de vivir con mis chiquitusines en su segunda visita rutinaria al pediatra.

Resulta que amanecía un día estupendo y yo ya me hallaba con los ojillos semiabiertos dando biberones de cereales por doquier, así a pares y nones… y que  -todo sea dicho- amablemente me había dejado preparados pelirrojo antes de irse al trabajo. Hasta ahí todo normal, pero ahora había que arreglarselas para el gran objetivo del día: estar niños y mamá listos para las tempranas 10 de la mañana  e ir a pasar revisión de mis dos mozuelos ante una rubia sesentera poco amistosa denominada : mi pediatra .

No os voy a engañar, me gusta más la cama que a un pinguino el polo norte, asi que despues de dar los bibes me he autoregalado otros minutillos de sueño. Así, porque yo lo valgo, al ladito de mi Julio, que al principio me acribillaba a patadas para espabilarme pero que despues se ve que cansado de verme retozar todo placentera, ha debido pensar: no me queda otra, la acompaño!!.

Suena el portero de casa. Abro los ojos. Madre mía!!! que hora es??? Mi madre buscándome. Había quedado con ella hoy en exclusiva, para que me ayudara a vencer el objetivo: juntos podemos, podemos salir de aquí, podemos llegar puntuales al medico, PODEMOS.  Uinssssssssssssss, que no me oiga el de la coleta, que me ficha….jjijiiii.

Son las 9, hay tiempo. Mukali siempre se confia. Mi madre – que aún no sabe bien lo que es salir con un carro gemelar- tambien se muestra positiva. ” Vamos a desayunar, que me he venido sin”. Allá vamos las dos hambrientas  estrenando las tazas “chinitas” que el otro día me dí el capricho de comprar…Con nuestro batiburrillo particular de ingesta de azucares mañaneros que tanto nos pirra. Hablamos de personajes familiares, cotidianedades, trabajo… mientras los peques duermen. Momentos geniales en los que el tiempo pasa, aunque tampoco derrochamos. Es desayunar y salimos pitadas. Visto a los mozos, los pongo super guapos, aunque es dificil siempre se superan en belleza, me tienen locaaa.

Me toca a mí. Asomo la geta por la ventana: más frío que robando pinguinos en polo norte ( que me pasa hoy con los pinguinos?). Total que me atasco un buen jersey calentito, mis mejores vaqueros y una cola a caballo socorrida…de esas que las mamis tenemos la lindeza de abusar porque no nos queda otra. Me echó un poco de maquillaje para no verme zombi y un poco de rimmel para resaltar mis ojuelos disimulando ojeras. No voy mal: presentable.

A todo esto, mi madre abajo acosandome a preguntas: ¿que bibes les echo? ¿cuantas cucharadas de leche echo a los dosificadores? ¿ cuantos pañales….? etc, etc, etc….. ¿porque cojones  no he dejado preparado todo el día anterior?. Yo y mi frescura. Si, así soy yo, en estado puro, no voy a cambiar en la vida vidal.

Una vez preparado el arsenal alimenticio e higienico de los gemelos que no es poco, había que desmontar el carrito. Y ya eran las 10 menos 10, ibamos con una mano pegada al culo, como yo digo. Saca el carro por la puerta que eso tiene mandanga pero con la ayuda de mi señora madre parece que es más fácil. Bien. Estamos fuera. Señor, ¡que maravilla!. Ahora toca plegar el carrito porque estamos lejos del consultorio y hace un frío de cojones. Ah, no que era un frío polar, valeeeeee. Los peques metidos en sus sacos calentitos- que bien le costaron a la mami los cuartos- ni se enteran, asi que los cogemos en sus correspondientes maxi cosi* y los metemos en el coche. Mi madre tampoco sabe abrochar el cinturon a estas fantásticas sillitas, luego obviamente me toca a mi la faena. Lo hago lo más rápido que puedo, ya estoy sudando ¿como es posible? ¡¡¡con este puñetero frío y yo aquí soltando rios!!!. Otra cosa hecha. Adelantando, adelantando. No quiero ni mirar el reloj.

Ahora toca lo peor: plegar el carrito. Sabe Dios que le temo a doblar el donkey más que a los diablos. ¿Diablos? ¿Dioses? donde estais …venid a ayudadme. Y mi madre con cara de “no me mires que yo no se y he venido aquí de prestao”.  Allí me pongo yo, toda fuerzuda, haciendo mil malabares, una vez, otra….esto no funciona. Ahora se porque llamaron al carro Donkey. Soy una mona, una mona de feria moviendo las manos torpemente.

Las diez de la mañana. Tocan en el maldito reloj pueblerino, como requiem premonitorio de que mi objetivo está a punto de no superarse. Y el puto maravilloso carrito no se pliega. No se que estoy haciendo mal, una vez, otra, otra, mi rabia explota a borbotones. A punto estoy de cargarme una baldosa de mi propia fachada de un golpe y nada.

No se como, finalmente aparece algun dios lejano y el carrito goza de la casualidad de doblarse, bendita yooooo, aquí doblando el espinazo …….creía que estaría toda la miserable mañana como una boba.

Nos vamos echando chispas, con las dos manos pegadas al culo. Los niños bien, bien…es montarlos en el coche y alucinan patatillas. Estos nenes son la leche. Ufff, menos mal.

Llegamos al parking. Siempre hay sitio, pero hoy ¿adivinais la situación?: NO HABÍA. Dando vueltas como una descosía esperando una lucecita esperanzadora que abriese un auto y dejase un hueco. Tras 8 minutos de reloj, por fin se va uno. Ya son las 10 y cuarto. La pediatra nos mata, la pediatra nos mata, la pediatra nos mata.

Y mi madre repitiendo la misma cantinela: “la mujer tiene que entenderlo, hija mía. que dos niños chicos es mucha tarea, verás que no pasa nada.”

Y yo todo agorera, como siempre: mama, que tu no la conoces!!

Aparcados hemos, vuelta a montar el carro, aunque por suerte esto se me da mejor, se van otros minutillos al reloj. Ya son las 10:20. Corremos, corremos calle arriba… este pueblo y sus cuestas. Sudandito voy ¿quien me mandaría ponerme este jersey?…estoy más acalorada que una menopausica haciendo pan en verano.

Llegamos, abrimos compuertas…cuidado que venimos!!!!. Y allá está la rubia, frente a mí, nuestra querida pediatra: que se va a su hora del café.

– Lo siento, pero ya no os puedo atender. – dice con sonrisilla de “sesiente”.

Y ahí sale la garra de mi madre, bendita ella. Que buen fichaje he hecho para esta mañana. ¡que carácter! Ya era hora!!!…

– Pero eso como va a ser. Mire usted, que se nos ha complicado todo, que usted sabe lo que son los bebes, que el carro, aparcamiento, cagadas multiples…(ahí mi madre ya se explaya metiendo cizaña…).  Pero que la rubia no se baja de su burro, que se va a tomar su santo café.

A mí me da igual, evidentemente. Se que mis argumentos tienen las de perder, pero solo quiero que me visite aunque tengamos que esperar a que esta linda señora haga uso de su tiempito.

Al final, lo conseguimos. Nos visitará. ¿Cuando?

Eso os lo contaré en el proximo capítulo porque esto da para más de un post.

CUATRO MESES ¡¡¿YA?!!

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Cuando me burlaba de las cigüeñas ni siquiera sabía de lo que estaba hablando. Me habré cagado en ellas alrededor de sienes y sienes de veces…y un día -casualidades de la vida- fui a visitar una de sus ciudades dormitorio más emblemáticas. Compré aquel imán de nevera, como siempre hago en mis viajes, y hasta hace poco no me percaté -toda risueña yo- de las dos cigüeñas que aparecen. Serán coincidencias o serán señales pero ahí estaban pronosticando la futura llegada doble.

Ayer hizo justo un año  que me los implantaron, un 6 de diciembre y ayer precisamente tambien cumplieron sus primeros cuatro meses.

Recapitulando ha sido un tiempo precioso, de muchos cambios, en el que nos hemos tenido que readaptar los unos a los otros y organizar todo nuestro mundo a su favor. Ahora las 24 horas del día giran en torno a ellos y la casa se va impregnando de esa vida por los cuatro costados. Ya se escuchan sus vocecitas desde cualquier rincón, parloteándose uno al otro en ese lenguaje de gorjeos y balbuceos que les permite hacerse tan presentes. Ya van aprendiendo a descubrir la diversión de los juegos,  son muy risueños y ante cualquier carantoña sonríen para establecer vínculo afectivo. Hace unos días que los descubrí cogiéndose de la mano en la mini-cuna, uno lloraba y el otro fue a buscarle la manita para consolarlo….me pareció un gesto ¡¡tan tiernoooo!!. Ahora lo hacen casi a diario.

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Desde hace ya disfrutan de la textura suave de las cosas, sobretodo Victor, que es amante de los dudús. A la hora de dormir a ambos les encanta sentirlos en sus caritas y les facilita coger el sueño. Nunca creí que un muñeco pudiera aportarles tal serenidad.

Desde los 3 meses comenzaron a ver dibus e imágenes adaptadas con cierto interés. Les pongo un ratito Baby TV o bien el miniproyector con conexión bluetooth y wifi,  que me regaló un buen amigo y que además se tomó la molestia de rellenarlo con todo tipo de videos para los peques. Les va encantando observar los colores y las imagenes en movimiento.

 

Son esponjas que cada día pesan más. Mis brazos y espalda lo van notando. Doce kilos entre los dos cada día y me toca repesarlos muchas horas. Hace una semana que estoy practicamente sola todo el día, pelirrojo viene  tarde y hasta las 7 no puede ayudarme. Y mi madre también trabaja por estas fechas. Será poco tiempo pero agotan los días así. Aunque luego los miras, te ponen esas caritas de puro amor y ya se te pasa todo. ¿¿¿¡¡qué magia tienen!!???

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Van definiendo su carácter a pasos agigantados, luego al poco cambian y nunca sabes si esa fase formará parte de su personalidad o será solo una etapa transitoria. Por ejemplo, Víctor era más llorón al principio y ahora es más tranquilo…y Julio que era más tranquilo al principio, ahora es más llorón. Víctor es más independiente, se duerme solo, no  necesita de tu presencia constante y en general es muy carismático por la forma que tiene de reír con todo el cuerpo. Julio es más dulce, más afectivo, le gusta sentirme cerca y dormir a mi lado…le encanta que le hable, que le cante, que le diga… y siempre está chapurreando sus -por lo menos- 20- “agos” diferentes.

Justo en estos días han iniciado otros logros. Comienzan a controlar la musculatura del cuello y ya se mantienen sentados con apoyos. También empiezan a deglutir nuevos sabores: cereales sin gluten y  zumos de frutas naturales, todo esto les permite alargar las tomas y dormir más horas por la noche. Tuve la tentación de comprarles unas mini galletas especiales para bebes y por la tarde le trituro una o dos en el biberón…¡¡les encanta!!… creo que van a ser mounstruitos azules, como yo.

Ahora paseamos menos y eso me agobia. Me gusta salir con ellos pero el tiempo no acompaña y a esto se añade las dificultades que encontramos las mamás de múltiples con las dimensiones, peso y complejidad del carro. Además del hecho mismo que acarrea portar a dos bebes. Si a todo esto sumamos que ahora mismo no cuento con ayudas, me es casi imposible pisar la calle. Y los niños lo notan: un poco de sol y de aire – aunque sea fresco- siempre viene bien. Por eso hoy -que estuvo mi hermana por aquí- aprovechamos y nos fuimos fuera. Con dos niños hay que cazar las oportunidades al vuelo.

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Noviembre me lo pasé organizando el bautizo. Más bien me lo tomé como su fiesta de bienvenida ya que en costumbres religiosas no entro pero cualquiera contradecía las arraigadas creencias de mis padres. Así que nos pusimos un poco de acuerdo e hicimos una celebración a la medida de todos.

Se me ocurrió hacerles una mesa con arbolitos, guirnaldas y  tartas de chuches a los niños, un libro con algunas imagenes y algunos regalitos para los invitados. Fue un día inolvidable…y disfruté mucho ideandolo todo.

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4 Meses ya…

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Son muy bebes pero hoy los vestí de pequeños hombrecitos y me parecieron más mayores.

Y añado: aunque me encanta casi no me gustó… Contradicciones tan mías….

Se escapan los momentos como arena de playa entre los dedos.

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