Archivo de la etiqueta: intruso

UN INTRUSO Y SUS HAZAÑAS.

Como sabéis  ayer mi blog fue asaltado por un intruso. Un personaje que se entretuvo en urdir un plan perfecto durante toda la semana, dedicándose a utilizar como compinches a toda mi familia y yo, ilusa de mí, me lo creí todo a pies juntillas. Tengo que decir en mi defensa, que soy bastante ingenua y en ningún momento sospeché nada de nada.

Bueno el caso es que este intruso y mi hermana se aliaron haciéndome viajar con el coche hasta una localidad cercana, para recogerla por  la vuelta de vacaciones. Hasta aquí sonaba normal. Pero mientras tanto el asaltante, cuyo nombre  precisamente ahora no recuerdo, estaba invadiendo mi cuenta privada de blog y publicando algo que ya tenía escrito previamente. Pero yo esto no lo descubrí hasta mucho después.

Fui a recogerla con mi madre y mi hermano. Hacía dos meses que no la veíamos y estábamos ansiosos por su llegada.

Entretanto el intruso seguía preparando una velada de lo más prometedora. Encendió la barbacoa  con unos maderos que había traído el día anterior y que a mí no me habían hecho cavilar lo más mínimo; pues traer esto en  mitad del verano tiene una lógica , pero en estas fechas  no mucho.

-Son para reponer para cuando llegue el verano- me dijo.

Yo, ingenua de mí me lo creí.

Después de encender la lumbre, organizó los sofás que teníamos guardados durante el invierno y los montó en el porche, encendió una vela para crear  ambiente y sacó un regalo que colocó en la mesa. Mientras tanto yo viajaba de vuelta, charlando con mi hermana de como había ido todo, contándonos anécdotas que habían sucedido en este espacio de tiempo sin vernos. El asaltante, entretanto, seguía tramando: bajó al super y compró carne, miró el blog a ver si se había publicado correctamente la entrada y esperó.

Cuando llegamos al destino, mis hermanos se empeñaron en venirse a cenar y ahí si me empezó a extrañar todo un poco, porque su insistencia no era normal. Fuimos hasta mi casa en coche y cuando llegamos estaban todas las luces encendidas, parecía una fiesta veraniega. En ese momento pensé que el intruso me había preparado una sorpresa a solas y que mis hermanos estaban allí “estorbando”….Pero después lo miré y estaba feliz. No parecían estar estropeando ningún plan, no parecían estar de sobra.

Nuevos inquilinos de mi casa.
Dónde los peces están, nosotros vamos.
Richard Wagner

Salí al porche por la puerta de la cocina y encontré una mesa con otros dos intrusos mirándome burbujeantes desde dentro de una pecera.

-¿Esto qué es?- pregunté. Todos me miraban con ojos de expectación porque todos conocían su plan menos yo.

-!!Pues tus peces!! ¿Qué va a ser?. Por cierto, son tuyos, eh?- dijo bromeando.

Yo me reí.

Llevaba mucho tiempo queriendo tener un pequeño acuario en el patio y nunca llegaba la hora. Siempre lo íbamos dejando, posponiendo con regalos útiles y prácticos. Me sorprendió bastante, apunto estuvieron de saltárseme dos lagrimillas rebeldes, no solo por el regalo del acuario, sino por la sorpresa que habían organizado todos para mí. Recuerdo que pensé:

– ¿Me merezco esto de verdad?-

Después nos entramos dentro porque hacía una rasca impresionante y él y mi hermano se quedaron fueran preparando la carne. Nosotras organizamos la mesa y esperamos a qué estuviera hecha la comida, fue todo muy familiar pero a la vez muy intimo. Todas esas personas que nos acompañaban sabían  un poco de nuestra historia y de nuestro dolor. Era como una ocasión para zanjar un trayecto que habíamos recorrido sin éxito y curar heridas, para reconciliarnos con nosotros mismos y encontrar un nuevo camino con el que ilusionarnos.

Devoramos aquellos platos como si no hubiéramos comido en días, la carne tenía un sabor ahumado excelente, propio de una leña de olivo fresca.  Recogimos todo y nos salimos al porche. Hacía frío, pero él había conseguido dos braseros antiguos y con las ascuas de la barbacoa los llenó. Había pensado en todo, Dios mío!!.

Nos sentamos en los sofás y preparamos unas copas !Qué alegría poder volver a beber después de meses!. Nos sumimos en la conversación y en el alcohol, cuando de pronto volvió a entrar a la casa y sacó un regalo enorme.

-¿¿¿¿¿!!!Otro!!!????- dijimos todos a la vez.

Este si es verdad que nos cojió a todos por sorpresa. El intruso estaba radiante mirándonos con una cara mezcla de locura y ansia. Desenvolví el paquete y era…..!!!!Una cachimba!!!. Me trajo tantos recuerdos que me abracé a él y lo besé con fuerza. Reconozco que me conquistó este regalo.

DSC_0725Después lo abrimos, la montamos  y fumamos tabaco con sabor a frutas. Era preciosa,  negra y con motivos dorados brillaba en mitad de todo el humo de la noche.

Me sentí la mujer más feliz del mundo y él, el hombre más completo del universo.

-Volveremos a buscar nuestro sueño,  con la compañía de estos “pecezuelos” y fumando cachimba – me dijo cuando ya se fueron todos.

– Si, claro que sí- le respondí riéndome como una boba enamorada.

– Y ahora:  lee tu blog- musitó.

 

P.D. Debo cambiar la contraseña, presiento que es demasiado fácil para la mente de este intruso espabilado….jajaj.

Anuncios

DE LAS HORA HORAS, TUS PASOS Y LOS MÍOS

A veces recordaba aquella vez, cuando estábamos en la Universidad, y tuvimos un… pequeño fallo. Un mes y unos días antes habíamos tenido un “problemilla de seguridad”, y no le habíamos dado importancia, pero casi cuarenta días después me dijiste que no te había bajado el periodo, y las dudas nos asaltaron.

Me recuerdo a mí deambulando por la facultad, con dificultad para pensar con claridad, sin apenas saber que decirte. –Me da mucha vergüenza ir a la farmacia a por una prueba- me decías, y yo tampoco estaba dispuesto a ir. Éramos tan jóvenes, apenas veinte años, y ante aquella tesitura todo parecía ponérsenos cuesta arriba. Situaciones de fácil resolución parecían infranqueables, estábamos paralizados por el terror. Ahora me río, pero durante aquellos días, aquellas horas, ninguna sonrisa asomaba por nuestras caras.

Y un buen día, ni una semana después, todo terminó. Me llamaste tan feliz diciendo que todo había quedado en un susto y que tu ciclo volvía a ser el correcto. Sentí como si saliera de una cárcel norcoreana. ¡Qué alivio!

Nunca pensé que iba a recordar aquel episodio con el deseo de que la historia hubiera cambiado, y el final hubiera sido otro. Pero es así. Como te dije al principio, a veces, recordándolo todo, pensaba en la posibilidad de que nuestras vidas hubieran cambiado radicalmente en aquella época, hace ya casi quince años. -¿Qué hubiera ido mal? ¿qué no hubiera tenido solución?- pensaba. –Sí, hubiera tenido que dejar los estudios y ponerme a trabajar. En cierto modo mi juventud habría terminado entonces, y hubiera tenido que centrarme en mi nueva familia. Se habrían acabado las salidas nocturnas, las fiestas de fines de semana enteros, las escapadas a la playa cuando nos venía en ganas y porque sí… Pero todo esto que estoy viviendo ahora, todo lo que estamos viviendo ahora no lo habríamos vivido jamás, y no habríamos sufrido ni un ápice de lo que sufrimos hoy en día- me imaginaba. –Además, para estos días podríamos vivir una segunda juventud, tal y como la llama la gente-.

“¿Qué hubiera ido mal? ¿qué no hubiera tenido solución?”

“¿Qué hubiera ido mal? ¿qué no hubiera tenido solución?”

Muy sencillo: TODO.

Hoy lo veo más claro que nunca. Soy quien soy porque he vivido la vida que he vivido… junto a ti. No soy el hombre que fue padre a los veinte años, igual que no soy el hombre que inventó los post-its. Me encanta ser quién soy y me enorgullezco de haber llegado a mi edad habiendo vivido lo que he vivido. Podría haber tomado otras decisiones, podría haberte convencido para vivir otras experiencias, podrían haber venido las cosas de otra manera, podrían haber sucedido hechos y acontecimientos impensables, podría, podría… podría ser un extraterrestre infiltrado entre vosotros.

El caso es que una persona se hace día a día, se colma de experiencias y conforme a ellas va tomando decisiones. Yo quise ser padre después de cumplir los treinta por lo que había vivido hasta entonces, y quise que tú fueras la madre por lo que había vivido junto a ti. Y fue entonces cuando quise, y no antes. Antes, aun siendo yo mismo, no tenía ese anhelo, y aun así mi vida era feliz. Siempre he sido muy feliz a tu lado.

Del mismo modo, todo esto es aplicable al futuro. Tenemos sueños, expectativas, y lo mejor es que tú y yo las compartimos al cien por cien, que no es poco. Vayamos a conquistar esos sueños, porque es lo que queremos, es lo que ansiamos. Y lo que vivamos juntos a partir de ahora, todo eso que nos queda por vivir, nos seguirá enriqueciendo y hará que tomemos nuevas decisiones, que intentemos cumplir nuevos sueños… siempre juntos, como hasta ahora.

Felicidades amor mío. Tú sabes por qué.

pd: sÍ, tu password no es tan dificil como tú crees.