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Pequeño ángel.

Sucede cada día y no deja de desconcertarme. Mientras alguien disfruta de un maravilloso helado de cereza, mientras dos jóvenes se conocen a través de sus bocas, mientras tú te vas al trabajo con el ánimo de quien ha sido ascendido, mientras ella se maquilla para salir porque tiene la cita de su vida, mientras él disfruta de su partido de fútbol favorito, mientras vosotros dormís bajo el efecto de dos copas de whisky, mientras ellos organizan una quedada en la playa para ver las estrellas, mientras la ama de casa cocina con resignación unos macarrones para su marido, mientras el marido regresa a casa escuchando  su canción favorita en el coche….Mientras….se para el reloj para alguien.

Nunca sabes si te tocará a tí, de hecho todos estamos apuntados en esa lista: los más ancianos por su vejez, los jóvenes porque te puede tocar, es una macabra lotería -dicen-, pero  ¿y los más pequeños?….¿Somos conscientes de que un niño de 2 años con toda una vida por delante pueda estar en esa lista?. No!!! no lo somos….ni siquiera queremos concebirlo, forma parte de esas injusticias que nunca crees que pasan hasta que suceden y las ves….y se te cae el mundo encima, y crees que solo puede ser más que un mal sueño, que no puede haber Dios que permita semejante crueldad…y se rompe esa delgada línea entre la vida y la muerte, entre la inocencia y el desamparo, entre el futuro y el pasado.

Son solo segundos, piezas de un puzzle de tiempo que quedan para siempre desordenadas, e intentas inútilmente volver atrás y recomponer todo con el único objetivo de que la situación final cambie el curso del accidente y las aguas vuelvan a su cauce. Segundos en los que ella (la madre del niño) peina a un cliente, mientras su hijo juega feliz con su hermana mayor. Todo parece en calma, pero los hermanos se separan y el pequeño lanza la pelota  hacia la piscina… El resto solo constituye un cumulo de horribles casualidades que se precipitan hacia el drama: una valla que cede porque es de madera y las lluvias la han podrido, una hermana que ha subido al piso de arriba descuidando a su hermano, una madre que trabaja peinando a una chica joven, creyendo que los niños están jugando felizmente…..y él luchando contra el agua.

Son segundos transcendentales que cambiaran para siempre a una familia, sumiendolos en un drama inmenso. Y te preguntas como puede ese pequeño angelito estar en la lista mientras otras personas viles, maleantes, asesinos, gente con el corazón negro sigue librándose de ser señalada por el dedo acusador.

Aún recuerdo cuando el padre de la criatura me llevaba a la universidad en su coche o cuando ella me peinó para alguna boda dejándome radiante….nunca los conocí a fondo, pero sí me crucé con ellos en muchas ocasiones, tal vez hilando alguna conversación banal, pero jamás faltaba un saludo y mi mirada hacia esos dos pequeñajos tan guapos… Ya nunca  volverán a ser los mismos sin esa pieza: la de su hijo pequeño, esa pequeña criatura que no hizo nada para estar en esa lista negra.

Espero que  con el tiempo aprendan a perdonarse por haber descuidado unos segundos los ojos de él, que logren entender que hay cosas que se nos escapan de las manos, encauzando sus vidas con otras perspectivas, quizas con otros hijos: que por supuesto no taparan esa herida pero sí la aliviarán. Se que con la ayuda de sus familiares y de todos los que nos hemos sentido conmovidos por este tremendo suceso en el pueblo, conseguirán salir adelante. Les tenderemos mil y una cuerdas y les ayudaremos en la medida de lo posible.

Como maestra de educación infantil y por lo que día a día aprendo de mi experiencia, mil ojos nunca son suficientes para un niño porque desconocen muchísimos peligros que con el tiempo -y a base de situaciones que por suerte  quedaron en sustos- iremos inculcándoles  Los accidentes pasan y podemos ser los más precavidos del mundo, pero hay un punto, un espacio que no nos pertenece y que nunca podremos controlar. Esto no significa que nos crucemos de brazos, habrá que seguir vigilando a esos terremotos con las mejores medidas de seguridad, intentando evitar que tragedias como esta se repitan.

Por mi parte, detesto escribir estas líneas de desconsuelo, de arañazos…y pensé en no hacerlo. En dejarlo guardado en el cajón de los desastres. Pero luego piensas que la vida probablemente te pone ante estos acontecimientos para que aprendas a valorar cada segundo de tu existencia, aprendas a relativizar tus problemas nimios en comparación con esto, saques jugo de esos momentos felices porque quien sabe cuanto durarán.

Se que algunas madres después de leerme valorarán a sus hijos más que nunca y se sentirán vulnerables de que un suceso así les pueda ocurrir, pero en realidad lo único que está en nuestras manos  es seguir viviendo, aprovechando las bondades que nos presta la vida, pensando que cada día ,al lado de los nuestros, es único e irremplazable.

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DOLOR EN MI 2ª iA

Ya estoy de nuevo por aquí. Al final mis folículos crecieron durante el pasado fin de semana y en tan solo tres días estaban estupendos. El lunes tuve la ecografía y el doctor me dijo que para el miércoles ya podíamos hacer la inseminación. Me puse muy contenta, de verdad no creí que en tan poco tiempo aparecieran 3 folículos de tan buen tamaño: dos en el ovario derecho de 17 y 15 y uno en el izquierdo de 14. Estaba incrédula y me fui muy ilusionada para casa. Esa misma noche me pinché el Ovitrelle y ya a esperar el gran día.

Ayer fue el gran día: no lo olvidaré nunca. Estabamos muy ilusionados, con energías renovadas y con la certeza de que ya conocíamos todo el proceso de IA. Se habían ido los nervios de la primera vez, yo estaba pletórica, mi chico decía que incluso tenía “pavo”, el estaba un poco más nervioso pero esperamos en la sala de espera hasta que nos tocó entrar. Esta vez había una nueva médica con la cual solo había tratado una vez para hacerme una revisión del quiste, pero era muy joven. Debía ser una ginecóloga recién salida de la carrera. Me puso el espéculo y recuerdo que pensé: “mira que delicada, apenas me dolió”. Luego se dispuso a meter la cánula y de pronto sentí un pinchazo a la altura del útero, me encogí y la doctora, junto con la enfermera, me empezaron a regañar diciéndome que no hiciera eso…pero yo no podía evitarlo, me dolía muchísimo, sentía el tubito dentro de mí viajando sin encontrar el lugar……..pufffff, de nuevo volvió a dirigir la canula y otra vez me volvió a pinchar, la doctora empezó a regañarme diciendome que iba a estropearlo todo, que le iba a sacar la jeringa,……..vamos me trató como una autentica mierda, ¿cómo sí yo quisiera contraerme?, era un acto reflejo de mi cuerpo ante el dolor. Me sentí humillada, e incomprendida. Mi chico me observaba desde la silla de al lado con ojos de quien está presenciando lo increíble. En cuanto terminaron ambas: médica y enfermera me dijeron dos palabras “mucha suerte” y se fueron rápidamente. Como si verdad lo sintieran, era parte del protocolo diario y rutinario. Allí me quedé yo, con las piernas abiertas y con las lágrimas en los ojos. No podía creer todo lo que me había pasado. Me dolía mis entrañas, en la anterior IA no me dolió nada. Es cierto que me la hizo otro doctor bastante más viejo y más profesional, no me puedo creer que lo esté echando de menos.

Despues de 10 min de reposo, me fuí de allí humillada y consternada. Puedo entender que me doliera, quizas tuviera el cuello mas estrecho que antes o estuviera más hinchada….pero lo que jamás entenderé es como me trató aquella tipa. !Vaya sinverguenza!. Hay personas que no sirven para desempeñar sus trabajos y estoy segura que esta mujer no sirve para esto. Creo que debes tener un poco de delicadeza visto que estás tratando con un órgano sumamente delicado,  pero sobretodo no me puedes tratar como un animal. Soy persona por encima de todo y ayer esta mujer consiguió destrozarme por fuera y por dentro. Algo increíble, sí señor, con una simple cánula. Evidentemente poco después comencé a sangrar: esta vez no era sangre rosada como en la anterior IA, sino sangre bien roja. Casi no podía andar, me dolía  bastante. Esto no es muy normal,  no quiero que las personas que lean esto se asusten la IA apenas duele, pero algo ocurrió ayer que lo transformó todo: ¿incompetencia médica?.

Despues de aquel episodio, hoy amanecí mucho mejor, aún tengo un punto a la altura del útero que no para de dolerme pero ya levemente. Debe ser donde me pinchó la cánula. !!Vaya tía bruta!!. Supongo que debo olvidar ésto cuanto antes y quitarme toda la tristeza y mal rollo que me dejó tras de sí este episodio.

Ayer mi chico me dijo algo tan sincero que me dolió en lo más profundo de mi corazón: “Cuando quieras dejamos todo ésto” “No quiero verte como te he visto hoy en aquella camilla”. Recuerdo que en aquel instante me hubiera gustado mandarlo todo al carajo y darle la razón a mi chico, pero hoy he cambiado mi punto de vista. No puedo achantarme ante la actitud de una médica inexperta, que poco entiende de la sensibilidad y el trato a los pacientes. Yo me merezco otra cosa, he recorrido ya parte de mi camino y no voy a desistir ahora por culpa de este chance. Las cosas tienen que pasar y quien sabe a lo mejor la bruta esta me ha colocado los espermatozoides tan cerca del óvulo que realmente me ha dejado embarazada. Tengo que recobrar mi ilusión, ayer me la arrebataron, pero hoy ha vuelto a acompañarme. Por lo pronto, este finde nos vamos a dar un gustillo al cuerpo: vamos a coger el coche y nos vamos a ir a La Alpujarra granadina, a relajarnos y a olvidarnos de todo. Ojalá la naturaleza nos de  mucho oxígeno cargado de buenos presagios.

La naturaleza es una interpretación transitoria que el hombre ha dado a lo que encuentra frente a sí en su vida.