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QUE BIEN SIENTA.

 

Esta vez  -y como siempre por mi casa- Febrero se viste de Carnaval. Todos los años -por estas fechas- me echo unas buenas risas con la tradición carnavalera.  Me encanta sentarme en mi sofá y ver las clasificatorias de Cadiz. Y como por ley tengo al sofá a mi vera, estos días estoy disfrutando. Llevo tiempo siguiendo a agrupaciones como la del Selu, el Yuyu o la de Juan Carlos Aragón , de las que incluso recuerdo canciones enteras que se me quedaron grabadas.

El otro día, para mi disfrute, quedé prendada con una chirigota con la que no podía parar de reir. Pero reir de verdad. Fuera de toda trascendencia política creo que viene pegando fuerte y yo apostaría a que será la ganadora del concurso. Refleja tan bien la realidad social que vivimos, que por cruda y fea que parezca, ellos la transforman en cómica. Y allí estaba yo, riéndome sin parar, en un tris a tris con mis mellis. Creo que debe sentarles fenomenal, pero no voy a ponérmela muchas veces no vaya a ser que se convierta en su canción de cuna y no es plan. ¿os imagináis cantándoles un couplé de Rajoy para que se duerman?….jajajaj, hasta ahí podíamos llegar. Ni de coña.

Han pasado muchas agrupaciones desde que yo vivo de cerca el Carnaval, hace algo más de una década. Pero hay algunas canciones que se quedaron en mi memoria porque coinciden conmigo o me llegaron de alguna forma especial. Me gusta la mirada crítica de la vida, el inconformismo y la risa. La realidad está para darle un giro de tuerca y la mente para que no se ancle a lo convencional. Todo eso es Cádiz y su carnaval. Es como escuchar la voz de un pequeño pueblo que clama los desdenes sociales… Y es que estamos tan acostumbrados a escuchar al bando contrario: el poder, el gobierno….que un poco de música diferente, ya es mucho.

 

A parte del chiste social que brinda el Carnaval, me encanta disfrazarme, soy uno de esos espíritus libres. Pero este año no lo haré. Había pensado de huevo kinder, pero lo reconozco: “no tengo tanta geta”     jajaja,  aunque sería la bomba. Mis amigas irán de caperucitas y ellos de lobos, pero yo no me veo de caperucita con bombo, con lo inocente que es la chica, no es cuestión de cargarse un personaje con tradición.

Y por otro lado más realista, pienso en mis pequeñuelos, no quiero que pasen frío. Así que será una de las pocas veces que no me disfrace, aunque guardaré ganas para el año que viene con mis dos miniyos.

Ahora os dejo a esa chirigota 2014 que me sorprendió, si tenéis un ratito, escuchadla porque merece la pena.

 

Estas son otras de las canciones que se me quedaron en esta década de Carnaval de Cadiz.

A la mujer, a sus valores interiores,  por encima de los cánones de belleza.

 

 

A los hombres  del Selu ( magnificos todos!)

Los presumios.

 

Los calzonazos.

 

Los enteraos.

 

 

 

 

 

 

RECUERDOS DE CARNAVAL

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Siempre me ha encantado la fiesta del CARNAVAL. Desde que conozco a mi chico no sabría enumerar las vestimentas extrañas y cómicas que nos han acompañado año tras año. Siempre ha sido  una fiesta representativa para nosotros.

Al principio , cuando no había tanta tradición por estos lares, nos disfrazábamos los dos, pero poco a poco se fue convirtiendo en una moda desmesurada  y se disfrazaba hasta el perro. Nosotros siempre fuimos fieles desinhibidos para estas cosas. Representar por un día un papel distinto del que la sociedad nos adjudica, tenía y tiene su punto divertido.  Con el paso de los años, los amigos se nos fueron uniendo y al final, el carnaval se convirtió en un evento de lo más señalado del año. Llegamos a ganar premios en grupo,  salíamos hasta tarde y no hubo febrero que no nos lo pasáramos de escándalo . Era una ocasión para  unirnos los amigos  ideando  el disfraz del año: tenía que ser algo original, a la par que gracioso y sobretodo cumplir una regla básica: nada de comprarlo en tiendas,  había que elaborarlo con cosas que teníamos en casa, sin grandes artilugios y sin gastarnos mucho dinero. Esos eran los requisitos.

Tengo muy buenos recuerdos de esta fiesta. Sin embargo, mis amigos, como sabéis han ido teniendo sus hijos, cosa que es  muy natural, y las cosas han ido cambiando. Cada vez nos disfrazamos menos y además ahora se han unido esos pequeños bajitos, los cuales están para comérselos con sus disfraces de abejitas, princesas, osos, piratas…Y ¿que queréis que os diga? a mí se me parte el alma cuando los veo, con esos mofletitos pintados de rojo y  esos trajecillos de pelo que dan ganas de sobarlos y achucharlos como si fueran un  tierno peluchín…

Este año el “pelirrojo” y yo hemos decidido saltarnos esta fiesta. Ni nos apetece, ni lo llevamos bien. Se nota demasiado  la ausencia de nuestro ansiado bebé.  A veces creo que lo llevamos escrito en la frente. No quiero que los demás nos miren con lastima y piensen: pobres, ¿cuando les llegará?.  Me doy cuenta que año tras año  las fiestas no hacen más que perpetuar cada vez más nuestro problema. Y directamente para estar mal, no salgo. Sé que no es la solución más idónea, pero por ahora lo necesito. Aprovecharemos ese finde para visitar a mi hermana que vive lejos de aqui, y quien sabe, a lo mejor nos disfrazamos los tres allí. Eso me servirá para desconectar de los últimos días de betaespera que son los más durillos.

Ojalá esta pesadilla se esté acabando. Necesito que mi vida cambie, ilusionarme, vivir para otro personajillo indefenso, dar vida, educar, sentir, amar. Pensé tantas veces en estas situaciones que ahora me falta ubicarlas en alguna parte de mi existencia. De repente me veo rodeada de niños, en cualquier fiesta, con cualquier evento… y los míos nunca llegan.

Ya no tengo paciencia, estos días de betaespera  la progesterona me está tratando mal, me pone irritable, cansada, aletargada y negativa. Creerme que  no me gusta estar así, pero las hormonas me están pasando factura.

Tengo que agradecer vuestro apoyo y los ánimos que me estáis dando  para seguir adelante.

!!!Muchisimas gracias!!!

Sin vosotras, este blog no tendría sentido.

Ya habréis descubierto que tenéis aquí a una soñadora que sigue buscando su lugar,  la melancolía me apremia y la realidad a veces me tuerce las cosas. Sin embargo, aún sigo encontrando un resquicio para escribir lo que mi alma me dicta a gritos.