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Mis nanos cumplen pronto un año y a menos de medio mes de su primer y tan esperado cumpleaños quiero hacer balance de todo este tiempo en el que no hemos aparecido por aquí.

Resulta que a mami (la menda)  la mandaron a la conchinchina, tuvo que reorganizar todo su mundo en una maleta, separarse de mellis para trabajar y bueno…. aquí comenzó un periplo de viajes, preparativos, papeles, nuevos compañeros, anecdotas miles… aparte de la inestabilidad que supone el estar de aquí para allá, sin aposento fijo. Si extrapolais todo esto a una casa con gemelos, el resultado puede ser cualquier cosa menos aburrido.

Han sido momentos de cambio para todos. Dificiles, pero tambien enriquecedores. Mis niños creciendo sin esperar a nadie…mamá balanceandose entre la tristeza inconmensurable de estar tan lejos y la inmensa alegría de cada reencuentro, entre la soledad más fría y el descanso y desconexión tan extraño en una maternidad doble. Mientras, toda una señora familia  al timón y rescate para que esto -que parece tan resumido y sencillo- funcione.

Han sido meses de trabajo en los que he aprendido mucho, incluso interiormente.Cuando estas tiempo a solas las semanas se alargan como un chicle y uno aprende a dialogar consigo misma,  a valorar mejor y a abrirse más a los demás y al mundo. Despues de todo la vida es sencilla si la sabemos contemplar y son esas experiencias  cambiantes las que nos curten realmente como personas.

Ha habido temporadas en las que mellis y pelirrojo han podido unirse a mis viajes y ha resultado toda una aventura adaptativa. No ha sido sencillo llevar la casa a cuestas, el maletero hasta los topes, el carro siempre en el coche -porque no cabía en ascensor -y en general, pocas ayudas…pero recompensaba hasta el infinito el tenerlos cerca.  Ahora, visto en perspectiva, creo que ha merecido la pena el esfuerzo y hemos aprendido a sobrevivir con menos recursos. Nos hemos vuelto más todoterrenos, curtiendonos por necesidad en los vaivenes de la vida.

Lo que más les ha gustado a mellis de esta temporadita fuera de casa ha sido el colecho, porque ha sido una experiencia que nos ha sorprendido a todos y eso de dormirnos oliendonos, nos ha resultado delicioso. Hay que ver lo animales que somos en el fondo, y del fondo sale esa naturaleza tan espontanea.

Cada día estan más y más guapos y bueno…aunque mentiría si dijera que eso no me encanta, me es mucho más atractivo comprobar lo simpaticos y alegres que son, que no paran de reirse con todo el mundo y que enamoran allá donde van.

En este tiempo navegando de aquí para allá, me he encontrado con opiniones variopintas en referencia a  mi papel como madre. Desde si no podía renunciar a mi faceta laboral en pro de la de madre, hasta de como era capaz de soportar la distancia sin llorar en los laureles, hasta si no era capaz de ir y volver todos los días a casa aunque tuviera cuatro horas de viaje. No soy una supermujer, eso está claro, y a pesar de lo vulnerable de mi carácter -y hasta de mi signo zodiacal-, me he dado cuenta de qué soy más fuerte de lo que creía y de que voy atravesando una etapa de mi vida en la que me va dando igual lo que diga el resto. Será que ser madre te endurece -aún más- el caparazón.

Procuro no seguir muchos canones, ni modas, ni estereotipos  y solo hacer caso de mi lógica personal,  y de lo que yo veo que van demandando mis pequeños.

Los niños rozan ahora un etapa  preciosa, todo el día balbuceando y haciendo sus primeros pinitos motores. Ya gatean – y como!!- pero aún no se han soltado andando. Comienzan a entender y una se sorprende de lo listos que pueden ser con tan solo unos meses. Son juguetones, comilones, curiosos y autenticos chupopteros de energía. Es lo unico que tienen en común, por lo demás son como el día y la noche. Uno es un gato, va a su bola completamente, aunque risueño, delicado y mimoso como el solo. Otro un perrillo, aprende rapidisimo cualquier cosa, observador, explorador, cariñoso, brutote y fiel a su mami.

Pasan por un momento en el  que no puedes quitarles el ojo un segundo. Y eso requiere atención continua al cuadrado y ayudas, muchas ayudas. Cada tontería es un peligro y has de prevenir y fabricarles un  entorno seguro que les permita ir adquiriendo confianza y seguridad.

Por otro lado empiezan a entender y eso me encanta…nos pasamos el día parloteando y haciendo ñoñerías. Me alucina verles carcajear tan agusto e iniciar los primeros intercambios cognitivos. Es magnifico encontrarse con dos miradas, dos sonrisas, dos caritas tan diferentes ahí esperando que les digas, que les hagas que les cuentes…

Es cierto, termino muy, muy agotada el día pero tan feliz de verles, crecer, reir y avanzar que me van llenando el corazón de puro amor.

A estas horas no me suelen quedar fuerzas y aprovecho para cerrar los ojos y dormir, pero hoy he necesitado volver porque aquí y dar señales. Retomar este rincón que tenía aparcado y daros las gracias. Se que algunos os habeis acercado a comentarme, simplemente leerme, a darme un toque o a decirme que me echabais de menos de alguna forma. Os agradezco que os hayais acordado de este espacio tan personal y de mí, pero he necesitado un descanso, un silencio y tiempo para enfocarlo al cien por cien en mi vida y en mis tesoros.

A estas alturas me voy dando cuenta de que no es nada fácil criar a dos gemelos, no hay enciclopedia que pueda explicarlo más que la vida real…sin embargo es una experiencia de las que merece muchisimo la pena. En todos estos meses, muchas madres/padres de gemelos inevitablemente se me acercaron al verme, hasta guiris hablandome en ingles y frances, no podían evitar contrastar unas palabras conmigo, o unas sonrisas o un decir “yo tambien pasé por ahí”.

Hemos pasado un año aventurero. Lo sé. Han/hemos conocido mundo…y me gusta. Ya vendrán tiempos más serenos y de mayor estabilidad, ahora toca adaptarse por el bien de mi futuro. Porque cada cambio nos hace crecer o al menos hacia esa dirección procuramos caminar.

Soy consciente de que se van llevando mucha parte de mi tiempo, que no puedo hacer las mismas cosas que antes hacía, que termino agotada, que no puedo disfrutar a uno al cien por cien o mimosearlo porque ahí está el otro y al contrario… que pelirrojo y yo tenemos que ser un equipo organizado o no funciona, tantas  y tantas cosas en las que mi vida giró para no volver a ser igual.

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Ellos llegaron para eclipsarlo todo. Hasta mi casa ya no es la misma. Desorden y caos lleno de colorines. Una pequeña jaula en la piscina, que no me gusta nada, pero la considero necesaria; el salon convertido en kinder garden con un corralito a lo grande, cunas, tacatás, chupetes, pelotas, libros…y un despacho abandonado con las cosas que van quedandose rapidamente pequeñas.

En resumen, he vuelto, he crecido -ya tengo 34 primaveras- y voy cambiando en este camino…e inevitablemente me voy haciendo grande y pequeña a la vez. Me explico: Los años tambien nos enseñan a desaprender… si es que existe el verbo.  Podemos crecer, soplar velas y ser  más sabios…pero esas cifras ascendentes tambien son las escaleras inminentes por las que sin darnos cuenta nos vamos alejando de cosas  importantes. Solo que por obvio, se nos olvida.

No se trata de ser siempre la chica de 12, 18 o 25 sino de no olvidarse de la niña que fuistes en todas esas mujeres, ni de los valores y actitudes que siempre fueron tuyos. Y catapultarlo a tu vida manteniendo siempre la esencia. Esa es la mama que quiero para mis hijos y la suma de mujer que quiero seguir siendo.

A mis 34 tacos recien cumplidos y a los casi 12 meses de mellis,  simplemente pido que la salud nos acompañe otro y otro año más, para seguir disfrutando de lo bueno que nos depare el futuro. Alguna borrachera me gustaría de aquí al 2017 si se puede…jijijiji.

Os confieso que no echo de menos la niña (por ahora) y que me encanta tener a solo habitantes del sexo debil en casa porque eso me asegura que mis cosas de mujer son mis cosas y tienen su parcela intocable,

me encanta que mis pequeños hombrecitos me den un abrazo chillón, o un beso baboso,  o un  solícito y llorón “mamámamama”…. y hasta que me pellizquen la teta porque ya han descubierto que ahí hay  un botoncito diferente y molón.

¡¡¡Serán canallas!!!

Os seguiré contando. Si me dejan…

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SUMANDO.

Cinco años: un lustro.

Hace ese tiempo que alguien me vendó los ojos y me encerró en esta habitación, al lado del mismo portátil con el que hoy escribo .

Mi impaciencia soberana, sus palabras resonando en mi cabeza “no te muevas de aquí, so pilla…!!”, mariposas  moviéndose en mi estómago a una velocidad vertiginosa…  y un tumulto de sensaciones inquietantes que aún hoy consiguen erizarme la piel.

Por fin apareció. Con la sonrisa más prometedora.  Me volvió a vendar los ojos y me condujo a través de aquella casa que él y yo habíamos construido a base de esfuerzos. Torpemente avancé cogida de su mano por aquel lugar que pronto sería parte de nosotros. Aún me era desconocida como para fiar mis pasos…. a pesar de haberla trazado yo en cada puerta, en cada mueble, en cada suelo…..mis pies se deslizaban temerosos y mis manos trataban de dibujar en el aire los espacios.

Una vez en la terraza  suavemente deshizo el nudo de la venda. Había decorado la piscina con multitud de velas que flotaban en el agua iluminando cada uno de los sueños que nos esperaban ansiosos.

Nos sentamos, nos miramos, brindamos, nos bebimos, nos besamos…. aquella noche la recordaré siempre.

Supuso un antes y un después en mi andadura a su lado. Al día siguiente comenzaríamos una vida juntos, llena de planes, de futuros, de sueños, …. de ilusiones. Pero también una vida de interrogaciones, de convivencia, de adaptación, de todas aquellas variables que no pueden elegirse, ni trazarse, ni planificarse.

No me escondo, desde el mismo momento en que ese chico llamó mi atención…  me tiré a la piscina a por él: prometía.  Recuerdo la primera vez que  cruzamos palabras. Yo venía de una  historia anterior y aquella noche salí convencida por mis amigas porque mis ánimos eran escasos y difusos. Él me contó una de sus ocurrentes historias y yo debería haberme muerto de miedo…..pues -según su experiencia- todas lanzaban un grito o al menos una reacción de conmoción. Eso no pasó… y  me quedé tan pancha mirándolo con una sonrisa a medio gas que de repente acabó en carcajada. Aquello lo descolocó y nos reímos  pero  la noche no dio más.

Pasaron algunos meses. El, su vida…yo la mía. Nos encontrábamos en los mismos lugares y siempre se paraba a dedicarme unos minutos.  Una tarde mientras tomaba café con una amiga, llegó a sacar tabaco de máquina…..y yo le dije: “No fumes tanto, que es muy malo!!”…..Al volverse y verme  no dudo en sentarse espontáneamente a nuestro lado, con esa naturalidad que siempre lo caracterizó, se acopló a nuestra conversación como si nos conociéramos de toda la vida.

Recuerdo con rotundidad  las palabras de mi amiga aquel día: “Este chico está muy bueno!!”….yo la miré un poco patidifusa…..¿en serio? no me lo parece!!………Ella corrigió: Tiene muy buen cuerpo….. a lo que yo respondí: eso sí, de cuerpo no anda nada mal!!… pero guapo lo que se dice guapo no me parece.

Aquello quedaría en una chistosa anécdota, aquel joven me llamaba la atención por algo más que su físico y era su forma desenfada y desvergonzada de vivir la vida.

Tiempo después volvimos a encontrarnos, como siempre en los mismos sitios….eramos gente de buenas prácticas. Él me invitó, yo lo invité…..nos emborrachamos a palabras con sabor a whisky… sentados en un viejo congelador que si hablase….diría mucho de nuestros comienzos.

Después ya no lo dejé escapar. Le arrebaté el primer beso porque él era de todo menos decidido en terrenos amorosos. Le pedí vernos más….. algo que él entendió como “ver el mar” y me respondió sin dudarlo: “cuando quieras!!!”…… me colé para verlo en un bareto apestado de futboleros el día que Raul hizo callar al Camp Nou, solo para estar a su lado.

Ha llovido mucho desde aquellos inicios, ya no somos los mismos pero básicamente conservamos la esencia.  A su lado he tenido la libertad que he querido siempre. Nadie me ha cambiado,  ni siquiera  él ha querido modelarme a su antojo. Estos años juntos nos han curtido a experiencias, unas buenas y otras no tanto, pero hemos salido airosos.

Mantenemos muchos guiños que ni siquiera el tiempo, la rutina o el conocerse han conseguido desgastar.

Se que este  hueco emocional que supone no lograr ser padres  se percibe a veces  hondo. Hemos pataleado, llorado, discutido, enfrentado frases como espadas…..se  que esta grieta quiere probarnos como pareja.

Pero a pesar de no ser la madre que yo anhelo, la mujer perfecta que la sociedad demanda ,o la esposa abnegada que jamás rompe un plato…………él no ha dejado de mirarme con los mismos ojos. Con devoción.

Y se que no debería presumir de besos ni de cariños porque nadie sabe lo que nos deparará el trascurrir descarado del tiempo.

Por ahora quiero seguir formando parte de esta aventura, no moverme de su lado…. y que  la paciencia y los años no se nos acaben nunca.

Gracias por este lustro compartiendo mi cama….

Gracias por regalarme estos 14 años que se pasaron- de repente- como el rayo.

AQUELLOS QUE TE HACEN VIEJA

Siempre me ha fascinado la manera en que pasa el tiempo por nuestras vidas y el mejor reflejo de ello, son las personas que se van topando con nosotros a lo largo de los años. Algunos, los muchos: desaparecen; otros: los pocos: permanecen.

En mi profesión he visto crecer a niños que con el paso del tiempo y como es natural, se han convertido en adultos. Sus años te hacen mayor, te descubren en edad, en días, en experiencias…Quizás no sea malo, pero sí, cuanto menos chocante.

Una sensación extraña:  mezcla de alegría y nostalgia difícil de asimilar.

En estos días tuve oportunidad de regresar a una parcela de mi pasado, de volver a conectar con los que fueron mis alumnos un día no muy lejano. El recibimiento fue mejor de lo que esperaba, todos se acordaban de mí y ese fue para mí el mejor regalo. Me recibieron con abrazos y besos, y con preguntas de porque no volvía al cole o lo cambiada que estaba. Las palabras de un niño difícilmente son hipócritas así que me sentí tremendamente orgullosa de saberme importante para ellos como para celebrar con tal entusiasmo mi llegada.

DSC_0109Pero lo mejor de todo fue que los descubrí mayores, evolucionados, en esencia los mismos, pero con otros aprendizajes adquiridos con el pasar de la vida. Me alegré  enormemente a sabiendas que todo ello delataba que también había pasado el reloj para mí.

Les había llevado una bolsa de chuches que recibieron con mucha ilusión, si algo pude entender en este cole tan pequeño es que la humildad no se enseña, se ve. Al igual que la inocencia, la sencillez y muchas otras cosas que observé en un lugar totalmente perdido de la civilización ajetreada de la ciudad.

Fue un año difícil para mí en muchos sentidos. Tuve que dejar mi casa y mi gente e instalarme en el culo del mundo, donde no existían los grandes hipermercados, ni ocios, ni diversiones más que los típicos baretos de pueblo al que solo iban hombres….las mujeres en su casa y con sus hijos y si alguna se dignaba de aparecer por el bar era observada con ojos de quien no ha visto una en siglos. Así que el lugar- algo así como de la España profunda- no coincidía mucho  con mis pretensiones ni  con mi forma de entender las cosas, pero me adapté a trompicones.

Debo reconocer que soy mala-malísima para las distancias, no sirvo y me encanta tener a los míos cerca…..así que me costó trabajo no echarlos de menos a diario, dormir sola, ver tele sola, vivir sola……una soledad además no elegida porque bien me hubiera gustado conocer compañeros nuevos y compartir experiencias con ellos….pero ni eso. En el centro estábamos dos gatos, sí, sí….tal cual. Así que yo junto con mi única compañera, hacíamos también funciones de dirección, jefatura, coordinación…..vamos, una delicia. Para que luego digan que los maestros somos unos suertudos.

Sin embargo, toda esta melancolía que inundaba mis días se veía equilibrada con los momentos compartidos con los niños y con mi compañera,que me arrancaban a diario sonrisas, enfados, preocupaciones, abrazos, sorpresas,……eran horas entretenidas en las que todos aprendíamos de todos, los chicos de los grandes, los grandes de los chicos; como debe de ser, porque cada día es una oportunidad en este sentido.

Después de trabajar me encerraba en mi piso y seguía trabajando para dejar correr las horas, o leía, o paseaba por las cuatro calles que conformaban el pueblo… era una vida tan tranquila que no me acostumbraba a ella.

Con esta experiencia me dí cuenta de que no sirvo para tanta serenidad y que me gusta tener la ciudad cerca, no como para vivir en ella, pero sí al lado para poder servirme de sus ventajas. También descubrí o quizás me aficioné a tener momentos para mí, aprendí a estar sola y descubrí que no solo no era tan malo, sino que en proporciones justas era placentero.

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Cuando he regresado años después, hasta el mismo centro estaba cambiado, !!había pizarra digital!!…..vaya gozada de recurso…estuvieron mostrándome como aprendían con ella….y recordé  cuando antes no teníamos ni siquiera un misero ordenador en condiciones para trabajar las TIC….aunque aquello no era impedimento porque usábamos la imaginación, que cuando se carece de determinadas cosas, aparece y se cultiva bastante.

Fue una visita casi obligada porque compartimos mucho y en este tipo de centros se trabaja de una forma distinta a los demás. Priman los valores a los objetivos, las experiencias a las fichas, se hace uso de lo básico: la creatividad, la clase al ser compartida (3,4 y 5 años) resulta enriquecedora y lo mejor de todo, te profesan un amor incondicional: su seño es su seño, alguien casi, casi de su familia.

Y estos y muchos otros que fueron mis alumnos son los que me hacen vieja cada día…..cuando los veo crecer, cambiar, sustituir las bicicletas por chicas y las muñecas por perfumes y tacones…..se hace raro y hasta da un poco de rabia que todo trascurra a la velocidad del rayo …. que cuando menos acuerdes y hagas cuentas los números crezcan…

Por otro lado el haber estado presente en los primeros conocimientos de tantos niños, el haber incidido en una parte importante de sus inicios, es una recompensa que no tiene precio….capaz de hacerte más joven en espíritu.

Como educadora, me quedo con el único objetivo realmente importante para mí: incidir sobre quienes tenemos delante.

Como persona, me quedo con lo que cada uno de ellos y ellas me enseñó,

…. también los maestros somos alumnos en infinidad de ocasiones.