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Por el desfiladero de los Cañones.(I). Mis sensaciones sobre la ruta. Un relato homenaje al Jaén olvidado.

Levanté la vista y un abismo de piedra y agua me golpeó el corazón. Con el cuerpo sumergido en aquella poza helada y el sonido del desfiladero crujiendo mis miedos, llegué a creer que nunca más vería algo tan hermoso.

Pensé. La de cosas sin descubrir que tenemos al lado de casa y ni las conocemos a fondo. Un entorno en el que he crecido, una montaña que he explorado desde otros ángulos y posiciones…¡y no haber venido hasta aquí mucho antes!

Nadé tiritando. El frío es un traje que se ciñe a tí y te achica las convicciones. Apenas te deja pensar con claridad. El río, salvaje y fugitivo, te golpea el pecho llevándote hasta los recovecos del cañón, donde descansas el cuerpo y preparas la mente.

A contracorriente, sin saber la profundidad, los trucos o las trampas, me movía por instinto…era capaz de saber que estaba viviendo en una naturaleza que me era familiar, una adrenalina que había mantenido dormida.

Sopesé el valor de mi vida. Miré el pasillo de rocas por el que la luz del sol hacía horas que se había ido. Rugía el agua como un silbido macabro y aún así, iba decidida a valorar mi talento. Recuerdo que entonces él  nadó hasta mi posición, tiró de mi y me detuvo. Sus pupilas me taladraron cuando me dijo: No conozco lo que hay ahí…estamos solos. Anda, te prometo que volveremos.  Aquella voz que había escuchado durante años, que había sido como mi segunda conciencia, se transformó en eco al instante y se propagó por toda la oquedad como un trueno, haciendo más relevante el mensaje.

Volví hacia la zona  más orillada dejándome arrastrar por la corriente del río como un pez. El venía detrás mío, preocupado por saber si estaba contenta con los limites de su decisión.

Toqué tierra, él  tras de mí . Un sol agradable vistió mis poros de una templanza que me agradó. “No me importa” le confesé. “El miedo es el peor compañero de escena, estoy dispuesta a esperar. Pero volveré, quiero ir hasta la cascada”. “Claro que sí” – me dijo, “es solo que por un momento, me he acobardado pensando la de gente que ha perdido la vida aquí… a lo largo de décadas”.

Río abajo me sentía conectar de nuevo con el mundo y las gentes que se orillaban a disfrutar del día en las partes tranquilas, donde se situaban los merenderos. La basura y  los rastros  los iban delatando sin piedad, sin  ley ni conciencia que los detuviese.

Bajé por el sendero en el que el río ya quedaba de lado, y con él, el frío de mi cuerpo. Me adentré por entre los olivos observando como mis pasos iban cogiendo altura. Ahora todo lo que había andado a través del agua, lo hacía mucho más rápido por tierra.

Quedaban ahí abajo mis huellas bañadas por el curso eterno de la corriente y se alzaba majestuosa la montaña que antes había sido mi techo, iluminada por los últimos rayos de la tarde. Llegué hasta las pasarelas de hierro corroídas por el oxido y la dejadez. Había tramos en los que la baranda había sido derruida o se hallaba enclenque y tenía la sensación de caminar sobre un alambre, desafiando al aire. A la izquierda, quedaba el rastro de un canal  ya olvidado, lleno también de desperdicios y ripios. Algo que en otro tiempo debió desempeñar alguna función logística dentro de aquel paisaje.

Seguí despacio, disfrutando de las vistas y de la posibilidad de no sentir vértigo. Cada paso era un camino hacia la concienciación de la desvaloralización y el olvido de los entornos. Me preguntaba como era posible aquella inutilidad por parte de las autoridades para promocionar lo que nos era único, esos rincones oriundos de  nuestra tierra dejados de la mano de Dios y que, en otro lugar y otras manos, representarían auténticos valores a tener en cuenta.

La ruta tocaba su fin con esa sensación de rabia. Llegamos hasta al coche y abrí el maletero. Saqué de la mochila una manzana y unas nueces…y las compartimos. Todavía sentía en mis piernas la corriente de agua latigueando y el sabor satisfactorio de las emociones del fluir del viaje.

Cogí el  móvil que había dejado con todo lo demás en el coche. Era una pena, no tenía fotos de aquel lugar tan inaccesible, de aquel paraiso oculto en el que me había adentrado. Creo que así son algunos momentos grandes: huellas de retina que calan, instantes que hay que vivir sin más equipaje que uno mismo.

Sabía que al llegar a casa abríría este cuaderno para rememorar lo vivido, aún en vacaciones con lo que cuesta…, necesitaba más que nunca dejar mi voz al hilo de los acontecimientos, lo visto y sentido….

Era mi correspondencia mínima a Los Cañones por una jornada como la que me habían regalado.

 

Ronda

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Y a mi quien me manda sentir atracción por los precipicios y las piedras. Embobarme en las alturas mientras suena la melodía de un violín por estas callejuelas empedradas.

-“¡No te asomes, por favor! ” – grita detrás mía, con un alarido voraz que se pierde entre el trajinar de la aglomeración turística.

-“Ni se te ocurra dar un paso más al frente!!!”- vuelve a pronunciar rotundo, en la intentona de que mis pies se anclen al suelo. Lo miro sorprendida. Todos tenemos nuestros limites, el temor siempre humano, que se apodera de uno..

Ese miedo a la altura, que desconozco, creo que se llama vértigo. Como si las baldosas y el suelo se volvieran blandos y uno sintiera que todo tiembla. Es el borde de un abismo que  se  hace mantequilla y penar. Que cantonea las aristas de la mente, hasta hacer escapar  un trozo de la parcela de nuestro zapato y de repente…la angustia del vuelo. Como si fuéramos pájaros aprendiendo a volar…

¡NO lo somos! me repito, todavía siento el suelo firme y cálido bajo mis zapatos, aunque haya sido capaz de hacer una breve introspección hacia la emoción que circunda su cabeza, envolviéndolo en angustia.

“Déjame disfrutar un ratito de este momento”, le digo tranquila. “Hay una reja enorme anclada delante de mí, no me pasará nada. Date un paseo con los niños por los alrededores mientras tomo algunas fotos.”

Me hace caso y le guiño el ojo. Pobre, yo misma se que el miedo no tiene lógica pero toma raíces y forma de manera vertiginosa…!el jodío!

Quedo sola frente a este pueblo construido en vertical. Las casas miran al puente, el puente las mira a ellas. Y yo me hago con todas esas miradas. La estructura es abrumadora y se fija a la retina. Aunque he estado en precipicios mayores, esta mezcolanza de gentes transitando  por tan pintoresco lugar, me va conquistando. Es como si el pueblo aunara rincones recónditos deseosos de ser descubiertos más allá de lo que – a priori- ven mis ojos. Hay música y romanticismo entre las calles, se respira algo, poesía antigua tal vez. Tengo que volver aquí sin tiempo y sentarme en una de las terrazas con vistas para dejarme escribir.  Miro ahora hacia abajo, donde tiene puestos los pies el megalómano de piedra. Veo personas que se adentran por senderos entre la maleza, que acunan el sudor entre la aventura, y las observo preguntándome como será el mirar hacia arriba por esos ojos de senderista. También siento envidia, también deseo probar. Sería volver a lo que ya conozco. Mi corazón está ansioso está mañana.

A todo esto….¿Donde se habrán metido?

Los localizo en la lejanía. Voy tras ellos, ya casi los pillo. Papá y sus cucos. Es tan dulce esta imagen que quiero mantenerme en anonimato el mayor tiempo posible. Así, de espía. ¡Hasta que me descubran!. Me resulta tierna la estampa porque representa la evolución inexorable del tiempo, lo imposible que esto hubiera resultado hace un año, transitar así tan libremente por las calles, sin carros ni carretas, sin tropezones ni traspiés. Sonrío de sabernos en esa libertad que  ya va trayendo otras preocupaciones y ventajas. Me gusta saberles fuertes para resistir los pasos que tiene el descubrir, confiar en sus capacidades como viajeros recién estrenados, motivarlos en el arte del postre con algún huevo sorpresa y si acaso a la vuelta, un helado para refrescarse. Para V. el más grande, que es un ansioso.

Y ahora de nuevo viaje largo,… a la casita del hotel…a descansar.

” Mami, ya no me da tusto el vintilador”…. dice J. , pues a ver si le chivas el truqui a tu padre- le digo muerta de risa.

 

 

 

 

Capitán en mares revueltos

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A media tarde, con paso veloz y zapato gastado, bebía los sueños, bajo la mirada silente de mi madre; luego, ella desistía un momento y yo desataba el cordel que minuciosamente nos ataba, para perderme del rabillo de su dedo y capitanear el barco.

A lo lejos, se distinguían islotes, montañas e hileras de árboles jóvenes sobre un cielo impecable de verano; horizontes que ella, ahíta de calma, trataba de atesorar mientras surcábamos un mar de entelequia.

Y que podía hacer, sino dejarme hacer en sus brazos, tenderme al deseo de aquella caricia de modelaje  y perderme en la música -por extensión- de sus tres últimas lágrimas. Si acaso, despistarme un segundo  mirando la mariposa de altos vuelos o inquieto estudiar el frágil motor de una libélula, que mi madre no viese que me había dado cuenta de aquel minúsculo sonido que- cuando se aleja- produce la tempestad.

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Crónica de una ruta de domingo

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Los domingos se han convertido en días llenos de posibilidad. Nada comparable a la manía que anteriormente les tuve, por cierto, bastante injusta. Una va cambiando con el pasar de los años y aprende a valorar con más precisión lo vivido. Y es precisamente que el domingo me gusta para tomarlo como pulmón y encarar la semana con el positivismo que merece.

Esta vez el ultimo día de la semana amaneció algo meón. Cuando me levanté y abrí la ventana, me dí cuenta de que todo estaba empapado. La noche anterior había transcurrido con esa lluvia fina y silenciosa que no ves venir, mientras yo planchaba tan a gusto mi oreja. Sin embargo, miré a mi alrededor y había un sol esplendido ( por aquí se le dice un sol que aporrea jjijiji)  el mismo que se había ocupado de ir abriendo claros y revistiendo de belleza todo el paisaje.

Es lo que más me deleita de cuando llueve, la nitidez que devuelve a los campos, como si le hubieran echado una buena capa de limpiacristales.

Al instante, como cualquier  animalillo silvestre, sentí la necesidad de salir a capturar las vistas in situ, con la perspectiva de la aventurera que siempre me hace. Traté de convencer a mi chico, pero pronto me dí cuenta de que había fuerzas mayores con las que era imposible competir…y no era la pereza, ni los niños…que va!…el asunto era que jugaba el Real Madrid.

Uno a cero perdiendo yo. ¡Válgame con los domingos y el deporte rey!.

Volví a mirar la ventana y pensé que una vocecilla algo hipnotizadora y bruja seguía llamándome más allá del cristal y de mi casa…me iba diciendo algo así como…ven, ven, ven… mójate conmigo en los charcos, ven al borde y camina sobre la línea de tus pasos que yo te mostraré la perspectiva…

En el fondo, se de buena tinta, que esta vocecilla no es nueva para mis oídos. Digamos que los que la escuchamos la describimos como esa droga que nos provoca el ir en busca y captura de alguna ruta que nos calme. Creo que en el fondo, debe tener algo místico… eso o directamente somos locos de remate. Mira que salirse del brasero un domingo con el frío…..

Como soy débil a este tipo de cantos de sirena, inmediatamente comencé a preparar la mochila y a atar los cabos suficientes para que mi ausencia no se notara mucho en las horas en que no estuviera en casa. Mis gemelos se iban a quedar con su padre y yo me iba a largar a algún lugar incierto, a tomarme un tiempo para mí, que veía más que necesario.

Decir que desde que soy madre siento a menudo la contradicción de dos fuerzas opuestas, por un lado, ir sola a rutear es algo de lo más tentador en todos los sentidos, aunque por otra parte, hacerlo con mis hijos es una experiencia que me suma ¡y como!,  descubres en sus cortos pasitos y en sus ávidos ojos, cosas que a menudo te pasan desapercibidas….verlos felices y sorprendidos es lo más.

Estas eran por antonomasia las dos fuerzas que luchaban en mi interior buscando argumentos, aunque pronto me dí cuenta que llevarlos no era una opción barajable . Ya no solo porque me viniera bien ese tiempo para mí, sino porque hacía frío y había barro y ellos aún no estaban preparados para combatir con un terreno en esas condiciones.

Mientras preparaba algunas mandarinas y la cámara reflex, pelirrojo me miraba con cierta sospecha. Su cara se puso aún más “celosía” si cabe, cuando le pedí las llaves del Terrano.

¿Pero no vas a decirme donde vas?.- me preguntó.

Noooooo, ¿tengo que hacerlo? – le contesté siguiendo su formato pregunta, intentando entre risas hacerme la seria.

Cuando ya me iba me acordé de esa película...126 horas y de su prota, lo que le ocurría por no decir a nadie su destino…y claro, sentí algo de resquemor, porque estaba claro que el lugar al que iba tenía cierta dificultad técnica y podía ser peligroso. Total que al final se lo confesé, como niña buena, que -casi siempre- soy.

No me digas!!!, pero a mi me encanta ese lugar!!! ……. me soltó inmediatamente. Lo siento, creo que te gustan más los merengues- le dije….jijijij, a veces tambien me sale la maldad en formato sutil.

En el fondo y a pesar de aquel diálogo algo provocador entre ambos, quedábamos satisfechos con la elección, él iba a tener su momento y yo él mío, lo cual a veces  en pareja también es necesario.  Cuando ya me iba, los dejé a los tres construyendo las bases de un globo con piezas, mientras esperaban que empezase su partido de la semana.

Por el camino se me ocurrió llamar a mi hermana, que se apuntó sin invitación a la excursión. Es lo que tiene ser parientes cercanos….

Íbamos ya en dirección ascendente, surcando hacia arriba la montaña, con el coche pisando charcos y sorteando veredas y me dio por pensar que pasaría si me quedase atascada por ahí.  “Bueno, aquí está mi hermana,…pero, claro…ella no tiene ni idea de conducción..”. Tampoco  yo conocía bien la dirección exacta, hacia años que no subía  a la ruta y  en ninguna ocasión había sido la conductora. Digamos que me iba entrando el cague  pero eran más grandes las ganas de patear el terreno y continué con ese gusanillo dentro.

Justo cuando  íbamos a llegar al lugar donde dejar el coche, me hallo frente a una bifurcación,  convencida que tengo que tomar el carril izquierdo abandono la opinión de mi hermana y  tomo otra dirección… bien, sigo hacia adelante hasta que  me encuentro de bruces con un gran embalse , que  hace de tope y final de la carretera…

Vale, estupendo!!!, tengo  que dar la vuelta………cachisssssssssss en los mengues!, con todo el barro que hay… si yo lo sabía…. dice mi hermana… Claro ahora es muy fácil decirlo…¡calla, pájara!

Una vez entro en razón , me dispongo a dar media vuelta y a volver sobre mis rodadas,  lo que supone meterme en el fango sí o sí. El terreno está húmedo y peligrosito, no me lo puedo creer, ¡¡¡lo ultimo que quería era esto!!!… ¿quien dijo calma?…todavía tienen que venir a rescatarnos en grua. Tres, dos, uno…adrenalina, reductora, ¿como coj*…. se metía la reductora de esto?…. ¿para que le pregunto a mi hermana si no sabe conducir?….Omssssssssssssss….tierra trágame!!!

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Síiiiii, queridos amigos, ahí estaba yo tan flamenca,  una mujer rural sin pajolera idea de  meter la redutora de un todoterreno, haciendo ruedas y tratando de controlar la fuerza de “el bicho”. Porque amigos, una se las tiene que ver en todas las facetas habidas y por haber y porque además un todoterreno no es tan manejable como te lo pintan por la tele, cuando vas por tu carreterita bien asfaltada, tan agustito y cuando llegas y se baja la típica mujerona  tía buena sacando a sus dos- tres churumbeles del cochazo, con ese despliegue de glamour y poderío…y ¡ojo! sin que se le mueva un pelo del flequillo.¡¡¡¡ ilusos!!!

Amantes de la tracción, estaréis conmigo en que un todoterreno hay que saber tratarlo porque cuando se le pone en  serios apuros rezuma agresividad y ruge como un león, y eso a  las féminas (al menos a mí) nos despierta cierto miedito.

En fin, gracias a los dioses de aquella mañana de noviembre, esta mujer que hoy escribe logró sacar al bicho del lodozal y de paso se enteró de como funciona esa palanquita, que no es un adorno, llamada de la reductora. Ea! guapa, ya te puedes considerar una mujer campera…jijiji.

Como iba diciendo (que me desvío de esto tambien jjjjj)…al final logro dar con el lugar que yo buscaba para dejar el coche y nos bajamos. Andamos y andamos durante más o menos una hora, entre charlas, pisadas y silencios, hasta llegar a la cresta de los riscos. La naturaleza es el mejor antídoto contra la desgana, te llena de energía en un pis pas.

De este modo vamos atravesando lugares anegados, otros más secos, sorteando veredas de guijarros  escurridizos y escuchando los sonidos de la montaña. Me detengo a cazar los instantes que mas me atrapan disfrutando de las vistas que me regala una ruta de este calibre.

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Cuando estás en lo más alto y bordeas la cumbre, cuando eres capaz de verlo todo a ese tamaño tan minúsculo, te das cuenta de lo poco que cuenta tu mundo a esa escala… tu casa, el entorno de tu infancia, el lugar en el que creciste se disipa conforme a la lejanía…y  las sensaciones se aglutinan en tí dando lugar a algún tipo de conmoción.

Entonces, justo entonces, descubres un poco de lo que eres: solo una pequeña partícula de polvo en un universo condenado a ser inabarcable. Es la perspectiva contradictoria de la altura. En lugar de sentirte el rey por estar ahí sobre otras muchas cabezas más bien crees que los reyes caminan ahí abajo, engañados por el trascurrir de la rutina y la polución.

Ya a la vuelta voy pinchando a mi hermana para que me cuente sus amoríos. Hay que volver a pisar terrenos pantanosos, jejejej… ¡Qué tiempos aquellos, madre!…en los que algo empezaba y no querías pronunciar la palabra “novio”, no fueras a verte con el velo puesto o algo de lo especial con un amigo se estropease. Me encanta charlar con ella y recordar viejos tiempos desde otra perspectiva distinta, como la que me llevo a casa en esta mochila, …y de recuerdo una rama de tomillo para aliñar el pollo…Ea!

Me voy diciendo que tengo que salir a por esas experiencias más a menudo, porque son las que me van haciendo crecer en muchos sentidos. La felicidad no es la que nos han vendido, ni la que anuncian por la tele…ni siquiera la que aseguraba conocer fulanito o menganita…la felicidad es un tesoro que ha de ser conquistado, porque yace escondido en nuestro interior…siempre esperando a que la saquemos a pasear un día cualquiera.

 

 

 

 

 

Encuentro

 

Aparqué el coche, me calcé las botas y cogí los bastones.

Sonreí al ver la distancia que aún ponía pies a nuestro encuentro.

Alcé la vista, arriba muy arriba.

Habíamos quedado en un lugar extraordinario, lejos de toda monotonía social.

Ella solía decirme que era su café favorito, pues carecía de puertas y ventanas que acotasen el espacio.

El aire que allí se respiraba era el vértigo de la libertad, no había humos de cigarrillos ni cargamentos de humanidad que almidonasen los corazones. Mientras, en las trasparentes paredes, los cuadros lucían en forma de nubes caprichosas y su arrebol moteado.

Caminaba como tiempo atrás pero con el desazón de abrazarla. La iba sintiendo…lejana, sumisa y a la vez tan cambiante. El sol de las cuatro me abrigaba el corazón y las ganas.

Cogí los bastones y empecé a batallar con el suelo de guijarros. De pronto recordé un pasado: los mismos instrumentos ventajosos pueden ser contraproducentes. Eso lo había aprendido bien. Lo que se curte bajo la piel es difícilmente perecedero.

Abandoné los utensilios y me arrojé al trémulo fulgor de la verticalidad, el peligro y mi experiencia.

Iba pensando en ella, la tenía todo el tiempo en mi cabeza mientras unos desacostumbrados pies sentían la adrenalina fluyendo hacia la parte más viva de mí.

Descansé en un bosque, bebí, ¡fui tan humana durante unos minutos!…hasta mi pelo -caprichoso redentor de la cadencia del viento- hablaba de mi presencia.

La tierra empezaba a intercambiar colores, los pájaros trinaban el Bliss de Muse, algún ciclista exhausto regresaba ya a casa buscando el beso de su amada.

Casi cuando creí haber llegado, la naturaleza (o mi despiste) jugaron a engañarme. Encontré un pequeño oasis laberíntico. Filas interminables de pinos, como personajes dantescos me absorbían hacia la noche caustica…escuché voces extrañas, miré la nada sin mirar, vi volar los primeros bichos de la madrugada, sentí el miedo como un ciervo, corretear por entre mis piernas.

Temí, perdí los ojos, llamé al instinto…

En ese momento, sumida en el desconcierto de la duda, merodeé por otro pasado: cuando tengas miedo, no te pares pero tampoco corras. Y eso fue lo que hice.

Aquel oasis desolador no iba a vencerme, así que crujiendo la madera de  los bástagos secos bajo mis zancadas avancé hasta que pude vislumbrar el color del día. ¡Y la hora en el cielo!. Se tornaba de un azul noche luminoso, brillaban estrellas inimaginables cuando al fondo, en un pequeño rescoldo, la vi: esperándome.

Tenía los ojos como la tierra y me miraba, tan misteriosa como la conocí. Yo llegaba empachada de sudor y desasosiego, que al saberla, una paz insólita anido mi espíritu.

Corrí, corrí todo lo que mis fuerzas restaban para abrazarla. Y lo hice como únicamente se: desgarrando mis sentidos a través de la pasión del instante.

Tras el abrazo de naturalezas furtivas, nos sentamos a contemplar la vida a través de la luz. Miles de pequeñas bombillas nos hablaban de lo insignificantes que éramos a miles de metros de altura.

Ella me regaló silencios que me dejaron helada, yo le dejé monólogos extraviados en cumbres borrascosas.

Quise creer que nos reímos, ella y yo a solas, en nuestro café favorito.

 

 

“AGOSTEANDO” EN EL ALTIPLANO.

Ya en una ocasión os expliqué lo penosas que resultan las noticias en vacaciones. Habréis comprobado que en estos tres meses  que dura el verano nos acribillan a playas por castigo. Parece que si no visitas  ese lugar de arena y mar, eres un raro o un ermitaño, o …vete tu a saber…… Tienes que ir!!!…..TOCA. Y no pasa nada si no te enteras hoy porque mañana te lo volverán a repetir hasta que cuele. Son así de graciosos nuestros productores televisivos.

Doy fe que es posible agostear sin playa, aunque no lo creáis, no se acaba el mundo y hay lugares magníficos que esconden secretos…porque solo hace falta tener ganas de pasárselo bien y unos amigos con los que hacerlo.

Este agosto me he negado a ser sardina enlatada en cualquier playa concurrida de la línea mediterránea,…  me he negado a ponerme a leer un libro y que un chiquillo malcriado pase a tu lado corriendo llenándotelo de arena,….  me he negado a soportar  banales preocupaciones de sábado de unos semi adolescentes…  me he negado a escuchar cada dos por tres al tío de los pasteles, o el de las coca-colas, o a la china que promete hacer  masajes de ensueño…..

¿De verdad se puede uno relajar en un ambiente así?…

Huyo…..huyo de las playas multitudinarias de agosto.

Os propongo otra cosa diferente. Un pueblo en la altiplanicie granadina, una casa-cueva con temperatura fresca y constante todo el año,…..tendréis el lujo de pasar algo de repelús en verano!!! colcha incluida para dormir…

…..¿Os gusta? pues a todo ello  le sumamos….. dos mega pantanos habilitados para el baño, con playas artificiales y naturistas (para el que se atreva!),  piragüismo y otros deportes de agua y viento.

Uno de los  embalses recuerda a esos lagos de la Baviera alemana, por la abundante vegetación de pinos en ringlera y bosques tupidos que lindan con la Sierra de Cazorla…

Una vez dentro la experiencia es inimaginable, sin olas a las que atender ni salitre en la piel, los azules del cielo se chocan con los verdes boscosos……no tiene nada que envidiarle a ese lugar tan publicitado en tv….de verdad!

La segunda laguna representa todo lo contrario: una mole de agua mucho mayor, un paisaje salpicado con dunas áridas de tierra y matorral desértico, pareciera que estás en mitad de una de esas pelis western de Corleone….pero con pantano incluido!.

La parte culinaria también merece especial mención por su especialidad en carnes. Podréis degustar la mejor chistorra del mundo (al menos para mí) y acompañarla de una Alambra  Reserva 1925……No es cualquier cosa, aunque tambien os digo que esta cerveza es para tomarla despacio por su contenido en alcohol ligeramente más alto que otras variedades.

….. y una vez estamos ambientados con buena birra, tapitas,…. baños en mares de agua dulce…. aire y naturaleza…

aun nos queda el momento feria de pueblo.

Cuando cae la noche la tradición se engalana con bombillas blancas y puestos de churros humeantes, artesanías variopintas, atracciones infantiles  y algodones dulces……… y tú no quieres caer pero al final siempre hay alguno que te tienta… y acabas mezclando alcohol con churros y algodon rosa……jajaj. Todo un cocktail que espero no sea muy tenido en cuenta por mi estómago.

Una plaza rectangular aúna el bullicio,  con su fuentecita decorada con angelitos y chorros. Van pasando las horas y  van llenándose mesas….con ese gentío tan personificado que todo pueblo tiene. Entre los aldeanos se repiten patrones: el ricachón del lugar con sus aires de aquiestoyyo, la mujer humilde que aprovecha la fecha para sacar a lucir su vestido de cocktail……el carnicero que se disfraza de gafapastas enchaquetado y con pañuelo… el borracho al que habría que patentarle su coreografía ensimismada y solitaria…

….y los amigos que trabajaron o compartieron vivencias…..y se reúnen cada verano desde distintos puntos geográficos para rememorar momentos.

Y para terminar, no podemos olvidarnos de un factor muy importante en cualquier feria de pueblo: la orquesta.

O mejor dicho: la semi-orquesta….Es de penoso repertorio, con popurris imposibles y desafines constantes……..pero tiene un aquel en su propia torpeza. Cualquier grupo de mediana calidad jamás te obligaría a bailar la peor versión del “Chiquitita” de ABBA. Esa canción no está hecha para pasárselo bien, no cuadra, no……no….!!!. Pero y lo que te ríes?…. a esas alturas ya es imposible que te quiten lo bailao porque estás dispuesto a gambetear cualquier media copla con ritmo….

El momento pasodoble pueblerino también es mítico. Al sonido de sus notas tan manidas, los duos (más bien mayores) salen en tromba a la pista a exponer sus dotes bailarinas. Es una competición curiosa que gusta observar porque siempre hay una o dos parejas que se las saben todas y se sienten como los triunfadores de la pista, con sus movimientos pasean orgullo, parecieran hablar con su imponente brío…….“eleeeeeee, aquí estoy yo!!! quitaros de en medio que voy!!!…”.

Nooooo!!  gracias a Dios a esa competición no me uní….jajaja.

Y así se pasan los días y las horas en un pueblecito perdido de Granada,

sin necesidad  de llevar arena pegada en los pies, pero sí muy buenos ratos en el cuerpo.

Hay vida lejos de la costa.

“Agostear” así debería estar promocionado, recomendado y publicitado!!!!

 

Para saber más de la zona….

SEMANA INTENSA

Ha sido una semanica intensa en la que ha habido un poco de todo. El miércoles partimos para tierras almerienses y tras unas horas de camino allí estaba yo con el bikini  frente al “Bribón” de Aguadulce, más feliz que una perdiz y bañándome en la piscina con las mejores vistas del puerto.  Hay que disfrazar lo desagradable- dicen ….por eso han sido  unas mini vacaciones obligadas. El jueves teníamos cita en la clínica famosa y como nos pilla lejos de casa pues decidimos irnos el día de antes para no  llegar muy cansados y aprovechar playita…jiji con lo que a mí me gusta, oye!!  .

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Estos días me han permitido encontrar momentos coleccionables: saborear mis lecturas frente al mar, remojar culete en agua salá, ver ponerse el sol tras el majestuoso Portomagno, beber granizada de limón en una mini lechera…,  rizar mi pelo aprovechando la humedad del lugar (no hay quien lo dome), comer muuuuucho pescaito, desayunar en un hotel que para  sorpresa nuestra estaba lleno de abuelitos (era un antiguo geriátrico!!) y por supuesto….. asistir a la cita que llevaba esperando meses.

Aunque estaba un poquillo nerviosa la cosa fue genial.Fue una visita muy didáctica, no nos prometieron nada, nada de cifras, nada de porcentajes. Ni una sola esperanza. Solo nos explicaron lo que había, pero logramos en un ratito entender cosas que no habíamos visto en años. Encontré confianza y un saber hacer las cosas que en otras clínicas no ví.  Así que aunamos de un golpe, experiencia, fiabilidad y cariño, porque es lo que necesitamos, ni más ni menos… Salí de allí con muchas sensaciones y sin palabrería barata….. que no es poco!!.

 

Ya tengo ganas de probar la “artillería pesada”, esas siglas tan remanidas que la primera vez que escuché me sonaron a chino pero que hoy forman parte de mi cotidianiedad.  Por desgracia, no puedo empezar en breve. Tenemos que hacernos un chorro de  analíticas, además  de completar unos estudios que me están haciendo de intolerancias. Así que calculo que sobre mes, dos meses comenzaremos. Demasiado!!!, me empiezo a impacientar…..aunque quiero hacer las cosas a su debido tiempo y en orden.

Somos suertudos ya que despues de la visita nos esperaban unos amigos con la mesa puesta acogiéndonos en su casa y dispuestos a consolarnos mutuamente. Mal de muchos consuelos de tontos,-eso dicen, pero no lo creo. Resulta que casualidades de la vida, ambas estamos yendo a la misma clínica y nos enteramos ese mismo día. Hacía unos cuantos meses que no nos veíamos, ojalá viviésemos más cerquita, pero ellos son de Almería y nos pillan lejos. Pasamos una tarde estupendísima.  Subimos hasta la zona de Rodalquilar y Los Escullos, una parte en donde la roca se vuelve blanca y el agua junto con la sal le otorga formas alucinantes. Entrantes y salientes, plataformas y acantilados que contrastan con el azul cobalto del mar mediterraneo. Una visita obligada que te dejará sin palabras.

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Ya con el sol despidiendose saltamos desde las rocas…..bueno, yo no salté, no os voy a engañar……no por vértigo ni nada, es que había muchas olas y me daba miedo que me estampase  contra las rocas, yo tan chiquitina y debiluchi……imagínate!! no estaba dispuesta a exponerme…….Con el mar en calma me da igual, agitado es tontería!!!…Pero ya sabéis los hombres como son, parece que tienen que demostrar hombría o algo. El pelirrojo no estaba muy seguro pero ellos lo convencieron, o fue su ego masculino?? jajaj, bueno el caso es que saltó!!   …….Qué mal me lo hizo pasar!!  me iba a dar un yuyu en directo, me tapé los ojos y por las rendijas miraba si seguía bien o no… Soy valiente para lo conocido pero el mar me es extraño, por eso nunca me fío. En fín que hasta que lo pude ver salir ni respiré… allí apareció escalando entre las rocas como un héroe……..Ay!!! que tontos son los hombres!!.

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A la vuelta paramos en La isleta del moro, un pueblo con un encanto especial….y nos dejamos caer -como quien no quiere la cosa- a tomar unas cervecitas mientras veíamos las últimas luces del día. Ya decidimos regresar porque teníamos unas pintas horribles bikinis mojados, pelos de brujas, salitre en la piel…..y la gente empezaba a oler bien y a estar guapa….

Nos despedimos pero solo fue un hasta luego porque a partir de ahora Almería nos tendrá que hacer papás de una vez por todas a los cuatro!! y los visiremos para continuar nuestras luchas y nuestras andanzas de vida.

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Al día siguiente regresábamos a casa, pero el peli se empeño en ver una peli (valga la redundancia)  y yo me encapriché en ir a las rebajas…. Así que fue un fifty-fifty porque ese film no me llamaba y lo único bueno para mí era  Brad Pitt y su inexplicable intolerancia a la edad ¿alguien lo entiende? yo no!.

Total hasta las 17:00 h esperando a ver el estreno de Guerra Mundial Z  y yo me dormía en los sillones de masajes del centro comercial……jajaja, por supuesto sin recibir masaje ni nada, allí yo ocupandolos con toda mi geta.  Por fin entramos!!

Es una peli entretenida que logró quitarme el sueño, pero al final cae en los tópicos de siempre:

– nos cambian una vez más el concepto ( ahora resulta que los zombies son mega rápidos y yo toda la vida creyendo que era facilisimo esquivarlos por lentos y bobos!!).

– Brad Pitt está muy bueno y tambien debe tener super poderes. Una vez más el super heroe americano tan remanido con su super familia feliz.

– Mucha ciencia ficción, poco gore y …….como no tengas padrino en esta vida no te bautizas!! Eso último si que es una verdad como un templo de la que hace alarde la peli.

Tanto presupuesto para ver al guapo de Brad Pitt tirando coca colas y esquivando zombies??.

No me hagais caso,  yo soy rarita  para el cine y todo lo que viene impregnado de grandes dosis de ciencia ficción es difícil que me llegue, prefiero historias reales capaces de atravesarme y hacerme reflexionar. Soy así de realista, pero si quereis entreteneros solo me queda deciros que esta peli lo logrará.

Hubo una frase que apunté en mi cabeza. Tengo una memoria muy, muy selectiva y lo que me llama la atención se queda ahí a fuego. Venía a decir que la naturaleza puede ser nuestro enemigo más letal pero a menudo nos pasa desapercibido que en esa misma naturaleza puede estar la llave, el talón de Aquiles para combatir la fiereza de su letalidad.

Es preciosa!!! ……Lo malo es que el que lo cuenta la palma a los dos minutos y entonces dices ¿os cargáis al único que ha dicho algo en condiciones?…No comment.

Después de ver zombies y un  mini viaje lleno de emociones se supone que debía regresar a mi casa a DESCANSAR,  pero no creáis que me dio tiempo a procesar…..nooooooo!!! el peli  había planeado una barbacoa con sus compañeros de trabajo, sus mujeres y niños para el día siguiente en MI CASA……..cosa que no me hizo ni gota de gracia porque si algo detesto es que me pille el toro y organizar planes sin tiempo. Además que necesitaba respirar, digerir lo de la clínica, sacar las maletas……….hacer un paréntesis. Me encanta estar rodeada de amigos pero ¿no podía haberlo dejado para otro día? como si se fuera a acabar el mundo!!!. Se habría creído que la invasión zombie era real??

Al final pasamos un día fenomenal de piscina, carne, excesos, risas…Tengo que reconocerlo llevo unos meses que me cuesta estar con gente.  Hay veces que necesito soledad por un tubo. Y eso no me gusta nada porque yo no soy así. Estoy más huraña que nunca y solo quiero estar en mi burbuja.Se que él no está así, que solo soy yo y por ahora va tirando de mí.  Siempre me ha encantado tener mis momentos, eso no es nada nuevo,  pero ahora estoy más mía que nunca. Supongo que son circunstancias y situaciones. Tendré que investigarlo.

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Lo que más me gustó de la peli: la banda sonora….Lo dudabais??

Feliz miércoles y que los zombies no os fastidien el día!!

 

ABRIENDO CAMINOS.

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Hay días de julio que calan los huesos.

Atardeceres que duran segundos.

Compañías que llenan espacios.

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Hay días de verano atípicos.

Pasos entre caminos ya hechos.

Malas hierbas que se adhieren a tus zapatos.

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Hay un sol sólo mío.

Un punto de luz sobre la cresta erigida.

Estaré esperándote.

Como quien espera algo mágico,  último destello.

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Decenas de grajos anuncian la noche con su cantar repudioso.

Sobrevolando mi cabeza en círculos.

Bebo del manantial que emana agreste.

La luz se marcha, el frío se instala.

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 Vuelvo tras mis pasos, suelo de cantos rodados.

Las primeras luces se encienden en ese pueblo mío.

Lo observo desde arriba y no quiero llegar.

Una lágrima se me escapa, la Reina me guía.

Me anima a correr, me lame la mano, le regaño por investigar hasta lo ininvestigable.

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Ya llego, es  noche cerrada.

No temo porque ella me abre camino.

Vendrá siempre tras de mí, encumbrando mis pasos.

Ya no sé si por afecto o por mi bolsa de quicos gigantes.

MUKALI

 

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BCN: Día 2: De fama anda la cosa.

…..Y es que la fama cuesta…..y quien diga lo contrario es que no sabe de lo que hablo.

Normalmente se otorga a los mejores: ……….bien sea, lugares, personas, objetos…. Y mi día 2 en BCN se vio impregnado de este particular populismo.

Antes de visitar la ciudad, cuando alguien mencionaba BCN lo primero que se me venía a la cabeza era La Sagrada Familia y el Parque Güell (que hasta hace poco no sabía ni como se escribía…Güell? o Well?..jajaja). Pero yo -que soy muy desconfiada- tenía que comprobar si la fama era meritoria o no. Ya se sabe que a veces se otorga valor a cosas que luego decepcionan, me ha pasado miles de veces.

Dejamos el Parque para primera hora de la mañana,  tal y como nos aconsejó Cloe, para tratar de no achicharrarnos vivos.  Tuvimos suerte, hizo buen día. Yo me puse mis deportivas para trotar cual animalillo libre por aquellos mundos…..y vaya si troté…..ofúuuu!!!…..qué Parque más grande tienen estos catalanes!!.  Hasta me salieron vejigas de tanto andar y eso que yo estoy acostumbrada a kilómetros, pero eso sí con mis Bestard, ….aquellas zapatillas me traicionaron vilmente….auggghhhh.

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Recuerdo un momento épico en el parque: yo entrando en unas columnas irregulares de piedra que dejaban pasar la luz a través de la sombra y un músico ambulante tocando una melodía en inglés……me impresionó como resonaba la música en aquel lugar de claroscuros….fue un momento de los que tocan fibra.

Ya empezaba a hacer calor así que decidimos subir a la zona alta del Parque antes de que arreciara más. Conforme ascendías la perspectiva del lugar mejoraba notablemente regalándonos unas vistas de Barcelona privilegiadas. Solo allí pude hacerme una idea de las dimensiones de la urbe….. y la orientación de cada uno de los barrios. Me encantan las vistas, si por mí fuera viviría a  una gran altura observando lo que se cuece abajo…..mis ojos se alimentan demasiado de paisajes, lo reconozco, a veces es enfermizo porque detesto esos lugares planos que solo parecen tener dos líneas paralelas: cielo y tierra…..Noooo,  yo soy de alturas!!!.

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Poco a poco fuimos descendiendo entre millones de guiris -¿era yo la única española?- hasta una gran explanada rodeada de bancos con incrustaciones de mosaicos,al más puro estilo Gaudí. Nos sentamos un ratito, hacía un sol mimoso de los que dan gustirrinín y los guiris parecían lagartos atrapando sus rayos. Me hubiera quedado gustosamente unos minutos más, pero mi chico aguanta menos a Don Lorenzo que yo bebiendo Gin Tonic, que ya es decir!!!! jajaja. Así que para evitar trifulcas seguimos deambulando en dirección descendente.

Llegamos hasta una zona muy original con columnas y mosaicos en el techo y…  claro está, no podía faltar lo que en cualquier sitio petado de turismo:  puestos ambulantes de pendientes, imanes, pañuelos…..uffff, me da un coraje estas cosas, ya se que esta gente tiene que vivir de algo, pero es que se cargan lo artístico y a veces no  dejan ni espacio para el pasajero.

Y finalmente llegamos hasta los famosos lagartos, esos en los que todo el mundo tiene una foto…..pero no es tarea fácil, eh??….los guiris se dan hasta codazos por inmortalizarse al lado del lagartito…. A mí, que me dan agobio los barullos, dispuesta estaba a irme ya, pero mi chico -que es grande- me dio las instrucciones…..jajaj, “tú aquí yo alli, cuando éste termine…..rápido, venga, va……si hace falta reparto hostias….”jajaja, esto último lo dijo de  coña, no seáis mal pensadas, pero daban ganas porque algunos estaban como cabras. Finalmente se logró la codiciada foto, es bonita…..pero oye, ¿merece la pena sudar tanto?. Y encima uno sale con cara apocopada y tímida porque está todo cristo  mirándote….

Hasta aquí mi visita al Parque. Bajando hacia el metro mis ojillos detectaron un puesto de granizadas…..ummmmmm, con la calor del momento lagarto y mis pies en llamas, aquello me supo a gloria bendita. Ya podía seguir: próxima parada: La Sagrada Familia.

Eran  casi las 13:00 cuando llegamos al monumento. Las colas una pasada de las grandes. El precio otra pasada aún mayor. Decisión: no entramos!!…..Que conste que soy de las que les gusta cotillearlo todo, pero en este viaje he tenido que renunciar a eso  si quería ver un poco de todo. Me impresionó salir de la boca de metro alzar la vista y encontrar aquel fastuoso edificio desafiando el cielo.

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Justo en  la cara sur de la Catedral, en una plaza, un mimo pintado en tonos dorados arrancaba una sonrisa a una niña. Me quedé embelesada mirando aquella estampa. La pequeña se acercó, él permanecía estático, y la cría tocó su mano. En ese momento el mimo intentó atrapar la manecilla de la peque en un leve gesto de dedos e inmediatamente transformó la expresión de su cara. Ahora se le veía picarón y la niña corría riendo en busca de su madre a contarle la hazaña: había conseguido mover aquella estatua humana!!. Yo, que fui partícipe silenciosa de todo, miraba al mimo y me reía, y él debió entender mi lenguaje corporal porque era como si con su expresión me estuviera diciendo: !Me gusta robaros sonrisas!.

Justo hasta aquí las dos visitas emblemáticas más populares de la ciudad. La fama con razón….No os las perdais!!

Y ahora voy a hablaros de otro tipo de fama: la HUMANA.

Allá por el 2002, cuando yo era jovencita y mi novio me paseaba en su todoterreno para conquistarme (repito: no seáis mal pensadas), escuchamos una canción que nos gustó muy, mucho. Eran las notas de un piano que después se perdían entre los sonidos estridentes de una guitarra eléctrica,  formando un estribillo rocambolesco y contundente. Se me quedó aquella melodía en la cabeza, como se quedan grabadas cosas que llaman la atención. Y siempre que subíamos al coche yo le pedía aquella canción. Fue así como conocimos a MUSE, una banda que por entonces empezó a sonar pero que nadie conocía. Con los años fuimos haciéndonos con todos sus discos a cual mejor y sus canciones fueron inmiscuyéndose en trozos de nosotros.

Ya en el 2010, la fama había llegado hasta este grupo que muchos aseguraban tenía el mejor directo y la puesta en escena más impresionante de toda la escena musical. Así que quisimos ir a verlos en vivo con otros dos amigos, pero el plan  tuvo que ser suspendido por motivos laborales. Fue decepcionante, porque mis colegas si que fueron y nosotros nos quedamos con la miel en los labios. Yo pensaba que sería difícil que despues de aquello pudiera verlos porque mis teorías apuntaban a que en el futuro tendría hijos….pero ahora que lo pienso fríamente:……menuda gilipollez !!!….no solo por el hecho de no haberlos tenido sino porque no creo que los hijos deban limitarnos a hacer aquello que nos gusta.

Y llegó el 2012: Madrid, esta vez ya síiiiii que siiiii……y me dieron otro portazo en todas las narices!!!. Se agotaron las entradas en horas, para mí que muchas estaban ya reservadas. Decepción al canto. Esto parecía un idilio.

Meses más tarde la gira de estadios de la banda incluyó Barcelona como única parada en España. Y ahí ya síiiiiii!!!! esta vez me anticipé a todo y me hice con las entradas rauda y veloz………ni me pensé el destino, y eso que Barcelona me pilla lejos, lejos…pero me lancé en plancha a la piscina y que fuese lo que fuese.

Esa tarde del día 7 estábamos nerviosos…….jo! no era para menos, casi no podíamos creernos que por fin se fuera a hacer realidad nuestro sueño. Yo me había comprado un sombrero nuevo al que añadí una americana negra y un vaquero azul desgastado. Me ví genial ese tarde, de esos extraños días en los que hasta el espejo te lanza besos…jajaj, yo se los devolví claro está, que soy muy educada.Total que nos encaminamos hacia el estadio Lluis Companys siguiendo el gps que nos metió por unos sitios muuuuuuuu raros……pero bueno, finalmente y después de dar un vueltón llegamos (esto lo comprobaríamos después, al regreso, que ya si fuimos como las ovejitas, siguiendo a la manada). Moraleja: no os fiéis de vuestros GPS!!!, no son tan efectivos!!!.

La cola daba miedo y encima no llevábamos ni agua, ni bocadillos, por no llevar no llevaba ni bolso……que poco previsores somos!!!, más frescos que una lechuga.  Después de un ratito de espera -no fue mucho después de todo- logramos entrar al recinto.

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Guauuuuuu!!!! que impresionante era aquello, mis ojillos se movían como en los dibujos animados. Vimos un bareto y allí que nos dejamos caer, buscando beber algo. Como somos muy ansiosos y teníamos mucha sed nos pedimos dos cubas grandes de cerveza……ahí a saco!! que teníamos que tener para todo el concierto… Calculad cuanto nos pelaron…………. 20 euros!!!!!!  y por dos bocadillos 16 euros….en total casi 40 pavos…..Al principio nos cortó el rollo, pero después lo olvidamos y nos dio un poco igual porque queríamos vivir aquel momento a full.

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El estadio se fue llenando mientras escuchabamos a L.A. Lo bueno es que pillamos gradas y teníamos asientos porque yo no soporto las concentraciones masivas a pie quieto, alguna vez me he mareado y lo paso francamente mal. Así que preferimos curarnos en salud y tener ese espacio que para mí es vital.

…….Y llegó el momento……Ohhhhh, allí estaba Mathew Bellamy con sus míticos pantalones rojos!!!…. menuda entrada tuvieron: apoteósica. Describir esos momentos con palabras sería IMPOSIBLE… Fueron las dos horas y media más breves de mi vida y no sabría entrever hasta que límite reí, canté, salté, me emocioné….Sin duda una experiencia imborrable que se queda para nosotros.

Por el escenario pasaron esos temas que tanto nos han acompañado: United States of Eurasia, Bliss, Plug in baby, Suppermasive Black Hole,  Starligh, …

También hubo escenificaciones en directo como  Feeling Good o Animals.

Y baladas como la de Blackout, que tocaron la fibra a todos los fans con un globo gigante en forma de bombilla del que salia una chica haciendo marabarismos y danzando. (Este último enlace no pertenece al concierto, pero merecía la pena ponerlo en calidad……..porque la canción es MARAVILLOSA y Mathew Bellamy un talento único de la música).

Se acabó, como todo lo bueno: RÁPIDO…..

….pero ahora que lo escribo, lo vuelvo a saborear

y se que estará ahí siempre: archivado en mis mejores recuerdos.

HASTA PRONTO, BARCELONA!!!

HASTA PRONTO, MUSE!!!

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Guardaré esta sonrisa en el cajón de prendas impermeables, para cuando la  lluvia me coja sin nada.

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BCN: Día 1: De turismo y desvirtualizaciones.

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Después de mucho esperar por fin llegó el momento de conocer esta ciudad que de alguna forma rara siempre ha estado enlazada  a mí.  La familia de mi padre emigró a Barcelona hace años y por otra parte, algún que otro amor de juventud escribía en el remite estas siglas: BCN.

Con el pasar de los años, mi adicción por la música de MUSE y esa espinita de verlos en vivo  me ha hecho viajar al fin a esta ciudad.

La mini escapada -además – me ha permitido desvirtualizar con dos grandes bloggeras: Cloe y Alpaca. Estas chicas son de lo mejorcito y no es publicidad gratuita, lo pude comprobar con estos dos ojitos y un corazón que se me quedó henchido de tan buen recibimiento. Me regalaron una tarde de paseos, conversaciones, risas, anécdotas, vivencias…. Se me pasó el tiempo volado, callejeando por una ciudad desconocida con dos personas que me hicieron sentir como en casa.

Primero nos recibió CLOE (Alpaca estaba aún trabajando) que nos recogió en Sants donde nos alojábamos  y fuimos en metro hasta Diagonal. La primera impresión es que me pareció muuuucho más guapa que en las fotos, con esos rizos y toda vestida de negro…y cuando empezó a hablar quedé hipnotizada con su conversación. Vaya tía más maja!!!.

 

Nos bajamos en Paseo de Gracia, en donde pudimos deleitarnos con edificios emblemáticos y modernistas como Casa Milá  más conocida como La Pedrera y la Casa Batlló con una fachada  de mosaicos coloristas icono de la Barcelona más vanguardista. Cloe iba explicándonos al detalle cual autentica guía turística, se lo sabía todo….se notaba que era una gran enamorada de su ciudad y eso nos conquistó.

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Entre conversaciones y conversaciones, llegamos hasta Plaza de Cataluña, en donde nos fotografiamos entre palomas y estatuas. Bajamos atravesando las famosas Ramblas y llegamos hasta La Boquería. Un montón de sabores, olores y colores nos invadieron… gustosamente hubiera comprado toda la variedad de chocolates que allí se exhibía. Qué maravilla de puestos!! daban ganas de llevárselo todo.

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Llegamos hasta el Liceu en donde Cloe nos contó  una anécdota del lugar.  Resulta que antes del incendio este edificio tenía vetada la entrada a personas que no pertenecían a la clase alta, pero al reconstruirse en los 90 con fondos públicos la cosa cambió y cualquier persona puede ya entrar a ver una obra de teatro……eso sí!! siguen costando una pasta!!. Así que como comprenderéis no entramos…..jajaja.

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Casi al final de Las Ramblas nos reencontramos con ALPACA  que venía del curro y se nos unió al paseo. Me pareció mucho más joven y apañá que en las fotos. Estuvimos hablando sobre su expediente x, ese embrión que no crece pero que tampoco la abandona, la pobre lo está pasando fatal y la verdad es que no sabes bien que decir porque es un caso insólito entre mil. Pero ella sabe sacar el punto de humor a cualquier pena y cualquier chiste a una situación angustiosa. Por ello me pareció una persona de lo más positiva y encantadora, con una forma de ver la vida muy pero que muy personal.

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Bajamos hasta el Puerto, vimos a Colón vestido de azulgrana y alguna que otra replica de barcos antiguos. Tomamos rumbo hacia el Barrio Gótico en donde (siguiendo las recomendaciones de Cloe) tomamos una salchicha en uno de los puestos de perritos calientes más famosos….qué ricas estaban!!….Esta Cloe está hecha una sibaritas…jajaja!!.

Pasamos por la Barcelona más histórica atravesando catedrales como la de Santa Eulalia donde se casó el gran estafador…(jajaj)…y la Catedral del Mar, esa que inspiró al libro. Qué maravilla arquitectónica, impresionantes vidrieras y una estructura cuidada al detalle.

 

 

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Ya en el metro de vuelta nos despedimos de Alpaca que nos dio unos besotes y me dio cosilla la verdad, igual no nos volvemos a ver nunca o igual volvemos a vernos pronto pero lo que es cierto es que me encantó la experiencia de desvirtualizar.

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Volvimos a Sants en donde Cloe siguió con nosotros conduciendonos hasta los espectáculos de fuentes más impresionantes que hasta la fecha yo había visto. Música, luz y color se conjugaban a través de chorros de agua que adquirían formas de todo tipo. Fue un momento relajante en donde nos sentamos después de 5 horas de caminata….Lo recuerdo como un broche final a un día mágico.

Cenamos y fuimos hasta el aparcamiento donde Cloe había dejado su moto…..Poco después la vimos desaparecer  a toda velocidad. !Qué rápido pasó todo!….

Seguramente llegarán más vivencias, más historias, más personas…..pero hay recorridos que nunca se olvidan.

 

 

Feliz Semana!!!

To be continued…..