Archivo de la categoría: Creaciones

Cuartillas

 

Dibujas, tal como escribes, y en esas líneas quedan impresos retazos de garabatos, como detenidas las emociones que se suspenden del fino hilo que te recela. El color intenso del mismo instante en el que imaginas. Tu mano vuela con la memoria.

De pronto, piensas como lo que eres y sientes se puede leer a través de esas cuartillas, paginas en blanco que  van rellenando las etapas, con sus días de sol y lluvia. La casa, el brasero… La nieve también vendrá y seguiremos pintando las tardes con promesas.

Avance, travesía. Me gusta detenerme y mirar en tus ojos. Captar la simpleza de tus líneas y  el alma espontanea que respira del trazo de tu yo joven. Ansioso y tenaz artista.

Permíteme que aplauda la claridad de tu amor, que me bañe de su transparencia cuando me pintas, mientras caminamos juntos por las aristas de esta libreta.

 

Anuncios

Matanza en Segovia Street

Me debatía entre un inane sentimiento de desesperanza y un crédulo ánimo de liberación. Con todo el escenario dispuesto ante mí, cogí el cuchillo y agujereé la carne con precisión. Estaba blanda, fresca y natural…indudablemente perfecta para ser hendida, así que los cortes resultaron de la magnitud que había planeado.

En el proceso que me ocupaba, sentí como me iba amedrentando el color anarajando de aquella piel rozagante. Tan basta y gruesa en apariencia pero tan vulnerable en los adentros. Así debíamos ser todos cuando se nos arrancasen de las raíces,  pensé..¡tan débiles!.

No obstante, nada consiguió alejarme de mis malévolos propósitos. Tenía el tiempo exacto para la tarea, dejar todo limpio y volver al trabajo sin dejar rastro. Sequé la humedad  de los cortes (que quedaron finalmente como círculos irregulares por los que se iba filtrando la luz) desechando los jirones sobrantes. Mis manos, después de tan petulante labor, estaban frías y pegajosas, pero olían a confite.

Luego maquillé con pintura  los restos de la barbarie, añadiéndole imaginación, esmero y algo de ilusión ¿porque no?. En realidad, mi objetivo no era otro que disimular el crimen perpetrado y devolverlo -aparentemente- a su anterior viveza.

Unas horas más tarde,  ya brillaban mis fechorías con luz candente. Bajo capas de color, nadie sospechó que habían sido arrancadas las semillas de dos almas.

Todos cuantos  pudieron ver a aquellos espíritus vagando por las curvas de la noche, aseguraron que parecían algo así como un par de pequeñas y ocurrentes calabazas.