Conversación al vuelo

Eran días de salir, de retomar la vida que llevábamos diluida a la sexta potencia. Sabes cuando a la cerveza le añades un poco de limón, pues eso. Sienta bien, porque está fresquita, incluso dulce pero no es el sabor original amargo de una buena birra. Todo eso hablaba ella con su amiga, de lo que había cambiado nuestro alrededor, incluso las propias costumbres. Más allá de la zona ajardinada se habían dispuesto unas parcelas delimitadas con cintas, para respetar la distancia de seguridad en donde se podía escuchar música al aire libre en pequeños grupos. Sonaban melodías no muy estridentes, más bien suaves, para no desentonar con el universo pandémico. Todo muy estudiado, todo muy aséptico. La chica, junto a su grupo burbuja se dirigieron hacia el lugar donde se servían las copas, sin perder el hilo de la conversación. Hemos vivido algo así como mucho-nada- iba diciendo ella, entre risas, buscándole el intríngulis al asunto. Él la seguía detrás, medio sonriendo atento a su conversación.

Luego hubo un momento en que la tarde con sus colores y sus flores reticentes a la caída de la noche, pareció detenérseles. Sonaba “El tiempo” de Carlos Chaouen y ella por fin se le acercó. Fue la primera vez en todo el día y también en meses.

  • Nos han prohibido viajar y en cambio, tengo la sensación de que tú y yo hemos dedicado este tiempo de limitación a eso. A viajar lejos el uno del otro.
  • Pues sí, no ha habido margen más que para desconocernos y nada tiene que ver la distancia con la realidad, ni siquiera con lo deseado, ni lo que yo esperaría de mi relación contigo.
  • En realidad, tienes cerca a personas sin necesidad de palabras, los gestos o una sonrisa las hacen veraces y todo ello genera una confianza. En cambio tú, ciertas miradas o gestos que podrían hablar solos han de ser evitados, revisados con lupa ¿me entiendes?. Porque lo que se aprende a perder o se renuncia en aras a algún miedo, genera un trecho y un desapego insalvable.
  • Es difícil y claro que te entiendo, nos hemos envuelto de discursos vagos para evitar desnudarnos de frente. Es ahora la primera vez, que estamos sincerándonos con esa parte dormida, y mira no puedo menos que sonreir.
  • Sonríes porque no estamos de acuerdo con la mirada huidiza ni con la palabra escondida. Y porque eso no nos corresponde, ni tampoco nos coloca como culpables.
  • Sí, pero todo es matemáticas en este mundo, al pan, pan, al vino vino…es muy difícil escapar de lo que la gente tiene estipulado por ley.
  • Relativizar lo que piensan otros es básico. Nadie que no esté en tu lugar podrá entender y aún estándolo posee la individualidad suficiente para actuar de acuerdo a sus propias convicciones, que no han de ser las mismas que el resto de millones de mortales.
  • Tu siempre avivando ese punto tuyo rebelde….jjjjjj
  • ¡Es que es la verdad!… algo soñadora, sí que soy pero indómita lo suficiente para que no me avasallen. Sabes, a veces creo que debe existir una estación libre y pacífica, en la que encontrarnos a ratitos o sonreírnos más allá de las heridas….solos, como ahora mismo, y todo ello sin que el mundo arda ni se rompa a pedazos.
  • Debe existir aunque sea en tus historias, porque aunque eres algo inventorcilla sabes leer y escuchar muy bien, más allá de que estés buena.
  • Jajajaja… eso espero no perderlo nunca.
  • El qué ¿las curvas? jajajaja
  • Tu ya me entendiste-sonrió.

Alguien de repente irrumpió en la mesa que les habían asignado ocupando toda la atención. Un hombre desgarbado y algo perjudicado por el alcohol, se movía al ritmo lento de Vetusta Morla. Ya no pudimos hablar más. Gritaba el “Consejo de Sabios” y su ¡¡¿Qué hay que hacer?!! ¡¡¿Qué hay que hacer?!!…. que no era otra cosa que el estribillo eterno de la vida. Ella cerró un poco los ojos intentando evadirse. Al abrirlos, en cosa de un segundo, un pájaro batió las alas cruzándosele elegantemente, una señal que ella interpretó de forma mágica, como si alguien hubiera escuchado una súplica. Fue una coincidencia fugaz que coloreo de repente el cielo, como lo sucedido aquella tarde.

3 comentarios en “Conversación al vuelo

  1. Llegará un tiempo en el cual habrá que intentar recomponer algunas relaciones y otras dejarlas partir tras una conversación intrascendente. La cuestión es: ¿Hasta donde habremos cambiado? Un besazo.

  2. Pienso que al final, todo lo sucedido últimamente, para algunos… habrà servido para conocer(se) un poco mejor o intentarlo al menos. El tiempo es lo único que se salva de la quema, el único que tenemos a favor para conseguirlo.
    Me ha sorprendido al final de la conversación lo de ser inventorcilla y saber escribir i escuchar, relacionado con lo de estar buena ! Ooh!! No es una premisa indispensable para ello, eh ! jejejej aunque su repuesta final, me dió esperanzas….. 😉
    Axuxones primaverales, ahora que van tan escasos , jijiji

  3. Esta situación tan prolongada y nueva en cualquier generación viva ha causado muchos estragos, ha pesado en muchas personas, relaciones… Lo bueno es que de todo se puede sacar siempre algo positivo. Y de todas las consecuencias que ha dejado y sigue dejando, seguro que también. Solo hay que saber buscar. Besitos, Stunner

Te escucho...

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