Otro tiempo

A veces te das cuenta que hay momentos que no pueden ser escritos, que permanecen mudos a instancias de todos, incluso de tí misma.

Te los llevas a un lugar secreto para que no vuelvan a molestar y los entierras bajo tierra, esperando que pasen sin ser vistos.

Lo que no quita es que a veces salen y te piden ocupar el lugar …si es el fondo porque allí los metiste, como si de un tesoro se tratase, no es lógico que esperes verlos desaparecer. Son importantes y por eso, y no por otro motivo, están ahí: en lo profundo.

Es durante los espacios en blanco del día, en los pocos momentos que te ves rodando a través de carretera, donde se dejan caer esos verbos y escriben las emociones que dejaste aparcadas excusando al tiempo o al cansancio de no atenderlos. Pero los lees a través de alguna tinta invisible, dejando caer alguna lágrima o esbozando una sonrisa, al tiempo que el mundo sigue su ritmo frenético y sin que nadie más que una ultima parte de tí, atisben la importancia de estas breves incursiones.

Observas como ni siquiera llegan a bocetos esas emociones barullo que no ocupan forma ni lugar y te repites que pasarán como pasa cada marea y también como cada amanecer arrastra los restos con el nuevo día.

Se puede ser sin escribir, pero escribiendo se es más a fondo. Es como si esa verdad la escribiese algún personaje de tus historias e indagas en esas formas escondidas de tí misma ¿tendrán el poder de aflorar y colarse a través de todas nuestras cosas?,¿formarán parte de algún incendio invisible?. Al fin y al cabo quizás sea ese su lenguaje, su forma de exigir el lugar que le corresponde.

Sí, los días corren muy rápido… más de lo que pueda marcar ningún cuenta-kilometros y tu ausencia es demasiado amplia como para poderla medir. A veces tengo la sensación de que me impulsas desde lo más lejano, que me animas a reordenar este desorden, para que no me aparque ni subestime, pero ¿Si no me permito ni sentirlo como plasmarlo en un papel?.

Coincide además con este mundo extraño, este puzzle que hemos heredado en el que la gente ha decidido renunciar a la libertad por seguridad, en el que hay suficiente miedo e histeria para darse cuenta donde terminan y empiezan sus derechos, en el que muchos están dispuestos a ser maníqueos y moralistas para ganarse algún tipo de gloria. Tengo claro que tú no te identificarías nada en ese grupo y que siempre tuviste la claridad suficiente para ver a través de esos juicios tasantes que solo traen dictadores de doble moral.

Al margen de todo este escenario, que pasa alrededor mío como una pesadilla, me enfoco en el trabajo como forma de evasión. No está siendo un año fácil. Los niños arrastraban las ausencias educativas del año anterior y eso hay que compensarlo desde el inicio, unos se incorporaron antes otros después…al final la clase llena y la más numerosa de infantil. He descubierto -en propia piel- como se pueden sesgar y distribuir las aulas en septiembre para hacerlas más o menos fáciles. Y la mía estaba pensada para una persona que pasase un año y se fuese sin otro aquel , es decir con todo lo que no cuadraba y que otras -que estaban con plaza- no querían. ¿Puede haber niños más o menos dóciles desde los 3 años?, ¿es buena solución meter todas las realidades complejas en un aula?, ¿que nos importa más, el futuro de los niños o nuestra propia comodidad?. Ya lo había visto de soslayo en otros colegios, pero observarlo tan de cerca me da mucha tristeza y rabia. A la batalla diaria, al no rendirme que tengo en forma de cabezonería, se unen algunos padres problemáticos nacidos de contextos de a saber, entre ellos alguno que ha llegado a esperarme a la salida, en el aparcamiento, esperando recriminarme y amenazarme, porque su hijo no se había comido unas galletas.

Incultura, droga, esas miradas de desconfianza que ha traído esta nueva forma de sociedad…. y en medio de todo el valle-huracán con el que me ha tocado lidiar este curso, como cobijo, la sonrisa de unos niños que no llevan mascarilla y que de repente te sueltan que te quieren. Sospecho que son estos pequeños atisbos de hilaridad con lo que debo quedarme, que solo este puede ser mi soporte y la isla a la que obligatoriamente debo nadar.

Y te me cruzas, un día y otro sin que pueda acabar de aceptar que te hayas ido. Ese socavón que se ha generado y el desbarajuste al que intento acudir cada día, como equilibrio, procurando escapar de todas estas palabras que me obligan a mirar hacia mi persona.

Quizá sea tiempo de aceptar que vengan de sopetón esas emociones que he ido desoyendo a escondidas en el coche, de ser menos fuerte y dejar fluir la música de cada etapa. De dar menos importancia a lo que no puedo controlar y sí a todo aquello que me conmueve. Aceptar la fragilidad y los ritmos cada tiempo, hasta los menos agradables. Porque también eso denota celebrar la sonoridad de la vida en todos sus pulsos. Al fin y al cabo no todos los logros se ven, algunos solo se sienten.

7 comentarios en “Otro tiempo

    1. Es verdad Carlos, de hecho ya sabes que yo siempre estoy caminando. 🙂
      Una hora y cuarto multiplicado por dos, a estas alturas de trimestre se hace larguillo ya, sí…
      Una canción muy acorde, gracias.

      Besos.

  1. Todo un cúmulo de sentimientos i sensaciones , que en el escenario que tenemos/padecemos , a menudo nos superan i resultan imposibles de ocultar , aunque no las miremos.
    Pero supongo / deseo que poco a poco se pondrán en su lugar, todo necesita de su tiempo …
    Hay qye tener esperanza , como la de tus lectores, que tienen la suerte de que la Primavera haya traído de nuevo tus palabras !.
    Un abrazo reconfortante para ti !. 😉 i salut !.

    1. Exactamente un cumulo de sensaciones que necesariamente debían ser expresadas. Me sentó bien sacarlas 🙂

      Siempre que te leo me despiertas una sonrisa. Gracias por estar siempre ahí, al otro lado leyendo mis escritos e inquietudes.

      Un abrazo enorme.

      pd. ¿sigues con tus diseños en camisetas?

  2. ¡Qué alegría verte por aquí! No tenemos la fortuna de tus peques, de poder disfrutar de ti a diario, pero sí de hacer lo mismo que ellos ¡te quiero, bonita! Eres grande, eres fuerte y tienes cerca de ti mucha gente que te quiere y te apoya para poder superar cualquier contratiempo. Besitos, Stunner

    1. No estas cerca pero sí, yo así lo veo, siempre estás ahí y te lo agradezco. Ya son muchos años de amistad y de contarnos nuestras peripecias…jjjj. Gracias por estar siempre y leerme.

      Un besazo.

Te escucho...

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