The river

-Serás petardo, – le dijo. ¿Porque todo te queda tan bien?.

-Lo que me queda realmente bien son tus ojos. – declara él con aura humilde.

Ella sonríe estudiándolo en su interior, lo mira y lo llama “atractivo pasivo contumaz”. De esos especímenes que tienen la suerte de poder esperar a ser piropeados porque poseen el enganche de las caras bonitas.

Toma! Menudo palabro-piropo, me descubres cosas que ni yo mismo se de mí. ¿Será que tu lengua también me queda estupendamente?.

  • Tu lo que te pongas, suertudo. Mi lengua es de las que revuelve rincones y ángulos profundos. ¡Otra suerte! je.

El la mira. Colecciona desde hace años sus miradas. Al igual que sus frases. Una a una las estudia, las clasifica, las aviva y las teme. Normalmente nunca va más allá del mero juego de lanzar una chinita y ver hasta donde puede observar algún eco, una ligera onda o la brizna menos alienable. La tensión siempre a la balanza. No lo puede evitar, no la quiere evitar.

Porque ella responde con ese revés que tiene tan inverosímil, esa contumacia entre la perversidad y la dulzura que no la ves venir pero deseas que llegue y te noquee con sus originales armas de mujer. Y es por eso que hoy, después de muchos hoy, tiene ganas de cruzar otro tramo del río. Será el alcohol, serán las copas, el verano o la futilidad de que ya no tiene 20 años para esperar a sentarse y que le llueva.

– ¿Recuerdas cuando me contaste la aventura aquella en la que atravesaste el cañón de agua aquel caluroso verano del 16? ¿Todo lo que sentiste y todas esas revelaciones metafísicas subiendo río arriba con la corriente en tu contra?

  • Si, vaya si lo recuerdo. Fue una experiencia hermosa y sobre la que podría escribir un libro.

– No escribas nada. Quiero atravesar ese cañón contigo . Que me guíes, vivir esa aventura.

Ella se queda callada. No sabe que decir ni hacia donde mirar. Si lo hace a través de sus ojos quizá se encuentre con la contundencia clara que traen las sinceridades. Como cuando te observas en el río y la transparencia del agua te devuelve el reflejo de un cielo, o un pájaro, o un árbol que se yergue soberano y vivo

  • ¿Tu que quieres atravesar ese río o tirarte desde el precipicio directamente?- sabe que un poco de humor siempre funciona de bálsamo en los momentos de desasosiego.

Se ríen. Se saben. Se ven con pequeñas borrosidades. Nunca el arroyo viaja claro, o no le nacen algas cuando no se vuelve salvaje e indomable y tienes que mirarlo de frente.

-Entonces ¿no te animas?. Yo voy a hacerlo sí o sí. Aunque me gustaría contigo.

  • ¿Te puedo preguntar de donde salió esa ardua necesidad, justo ahora?

– No me preguntes quien soy, ni me pidas que siga siendo el mismo ¿Te vale un…. porque tengo ganas de cruzar ese río contigo?. ¿Saber que hay allí y pasar ese tiempo con alguien que me es muy especial?. Necesito algunas respuestas.

  • Ummmmm, entonces será un examen……. jajajajaj. Nooooooo, en serio, me vale que tomes riesgos donde tus deseos se imponen. Me vale que tus miedos no te dirijan o que te pases media vida evadiendo cosas que te apetecen. Me vale que vivas para ser feliz.

– ¿Crees que estará el agua fría? – y la mira con los ojos a medio cerrar y ella no puede evitar ver la picardía asomando traviesa para volver a tomarle el pulso a sus respuestas.

  • Ohh, siiiiiiiiiii, está jodidamente helada. El cañón se cierra en algunos tramos y te abraza la sombra y la roca con tal decisión que la adrenalina te fluye a borbotones. Pero estoy segura que eso en nuestro caso no será ninguna novedad.

Ella le guiña el ojo, los dos estallan a risas y la canción acaba.

Curiosamente, era del jefe y su famoso The river que tanto sonó un año antes de que ella naciera.

Nunca sabes que rumbo va a tomar el río- piensa al verlo alejarse, haciendo dos gestos para concretar el encuentro.

Mientras él, horas más tarde, escucha -imaginando- el sonido del agua. Que ya no es corriente sino la voz concluyente de la vida, la fuerza de la existencia, la naturaleza que siempre fluye.

6 comentarios en “The river

  1. Estoy seguro de que esos momentos especiales compartidos darán lugar a una entrada tan bonita como esta. Por cierto, que yo conozco a una pelirroja de bote a la que todo le sienta bien también. Seguro que es la base del personaje masculino, je je je. Besitos Stunner

    1. Pues las bases de mis personajes suelen ser un popurrí jajajaj.
      Pero a todos les tomo cariño oye. Este personaje masculino está super buenorro jjjj.

      Esa pelirroja es una chaquetera que a veces se pinta de morena?
      Entonces la conozco. Un poco solo eh?

    1. Son recetas veraniegas, Carlos. Un río en tiempos de calor. Ponle un mar, un lago, una bañera ¿hay algo más apetecible? Aguaaaaaaaaaa….¡que calor va a hacer hoy otra vez!.

      Besos.

Te escucho...

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