La sincronía secreta de los corazones

Ella.

Terminó el libro y concluyó que se sentía a salvo en la costumbre  de la evasión. El organigrama de soledad elegida que traía aparejada cada lectura. Anotó con letra descuidada sobre la ultima página:

“como un pequeño pez abisal que en la travesía irradia su propia luminiscencia”

Miró el jardín, si cerraba los ojos veía el camino hacia algún lago de su memoria. Las margaritas vestían contentas los lunares de las ultimas gotas. Cortó una, sacudió su rocío y la introdujo en la pagina 256. Allí aparecía subrayada una única frase que la había conmovido.

“Me aterra esa dependencia, darle tu corazón a alguien y creer con una fe ciega que lo va a cuidar. Creo que el problema es que esperamos constantemente cosas de los demás, es más, esperamos que hagan lo que nosotros haríamos; y cuando no lo hacen, nos enfadamos, nos duele y los culpamos por no dejarnos recuperar un corazón intacto. Creo que el dolor es algo propio y no deberíamos dejar a nadie entrar ahí.”

Se volvió a recostar sobre el cesped. El cielo era amplio y a pesar del sol, sintió un leve helor sobre el cuerpo, como si la bañase una lluvia oscura. ¿Como no sentirse decepcionada alguna vez?. De quienes dijeron que nos querían, esperamos siempre el aprecio, el respeto, sin que necesariamente sean una copia nuestra.

En el fondo podía entender, bastaba colocarse en el lugar de otro y sí: esconderse era otra forma de abrir miedos. En todo caso ella, como especimen luminoso y mounstruoso de más alla de las profundidades, no tenía permiso para dolerse o expresarse. ¿De que servían sus palabras si había traspasado la linea de lo impuesto?.

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El.

Se recostó sobre la parte del sofá por la que se colaba en vertical un rayo de sol, dejándose acariciar. El día era lluvioso pero se había abierto un claro. Buscó su libreta de bocetos y dibujó una silueta. Más bien era una sombra, un contorno de mujer. Sonrió. Estudiaba esas medidas equilibrandose de recuerdos. Primero la dibujo con el pelo largo, luego corto… al final decidió que su melena cobrase la menor relevancia. Trazó una linea a mitad del folio, imperceptible, casi inapreciable. La mujer quedaba sobre la primera mitad alargando el brazo y traspasando ese horizonte con una de sus manos.

Ya no sonreía, se había ensimismado con el diseño. El sol  lo había dejado solo y se quedó unos segundos perplejo mirando el baile de las aves sobre los tejados. Esos animales aparentemente libres que dominaban la esfera superior. Luego recordó que esa mujer que ahora cobraba forma en su dibujo, le había dicho que algunas veces tenemos que escalar hasta lo más alto, para contemplar nuestras profundidades. Y pensó que al igual que los pajaros habría otros animales inobservables que habitaran las esferas más profundas y bajas de este planeta. Volvió al folio y comenzó a rellenar la mitad derecha. Sus trazos eran imcompletos, miedosos… no quería reconocerse y sin embargo, quería estar. Al final ideó un fondo de pinos que lo cubriese y difuminara su contorno entre  la maleza. Que no le obligara a verla frente a frente sintiendo las esquirlas. Solo era apreciable su brazo que salía de entre la oscuridad para encontrarse con el de ella.  En su mano, un pequeño pez abisal refulgía.

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5 comentarios en “La sincronía secreta de los corazones

  1. Qué bonita historia de dos personas tan unidas. Cuando Das el corazón, confías en qué lo cuidarán. Y puede que lo hagan, pero no necesariamente de la forma que tú quieres o necesitas lo cual suele traducirse en decepción. Besitos Stunner

    1. Más que unidas, sincronizadas a través de una coincidencia la cual ambos desconocen.
      Ella señala el parrafo, a priori le llama la atención, pero luego a través del pensamiento lo matiza, añadiendo que no es que se espere que se comporten del mismo modo, sino más bien lo que espera es solo respeto. Luego vuelve a aclarar que tampoco tiene derecho a manifestarse por el mero hecho de no haberse comportado de manera “aceptable”.

      El pez es lo que los une, aquí quise hacer imagen de acercamiento, como si el pez fuera el corazón dañado y él trata a través del dibujo repararlo, pero para él mismo, para sus adentros.

      Lo sé, más que compleja historia…. jajajaj

  2. El confinamiento propicia los encuentros casuales en un universo ignorado.
    Siguiendo un camino de papel, escucho los latidos de otro corazón.
    ¿Será un anticipo del futuro?
    ¡Que bien escribes!
    Un besazo.

Te escucho...

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