Las manchas y el sabor de lo vivido…

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Estaba tan absorta por el lugar que la rodeaba que se había olvidado de muchas cosas. Para empezar de como sabía el pan cuando prescinde de todas esas levaduras artificiales que le han robado  su  antigua esencia. La carne o el pescado recien cazado tampoco tenían desperdicio alguno. Y el olor a madera quemada le reconfortaba extrañamente. Salir de la ducha empapada y secarse al calor del fuego le provocaban un placer animal. Eran esos segundos en los que se olvidaba de todo y se entregaba al regazo salvaje de lo mínimo, a la condición humana más prehistórica.

Pero no solo eran esas cosas tangibles las que había logrado que se borraran con el precipitar del tiempo, en los pocos días en los que llevaba viviendo en aquella pequeña aldea, había comprobado que los pensamientos e incertidumbres que a menudo la atenazaban en otros contextos, aquí les eran mucho más ajenos. Los vislumbraba como a distancia, convencida de que no le pertenecían porque  el bosque la mecía a su música de tranquilidades y la trasladaba a un presente que estaba cargado de aquis y ahoras. Todas esos encuadres que su cámara iba dejando guardados en la memoria, eran segundos cargados de oxigeno y elementos…y aunque la belleza del entorno quedaba recogida en la pantalla,  su piel, sus ojos, sus pulmones y todo su cuerpo aunaban mucho mejor las bondades  circundantes. De modo que se acostumbró a fografiar menos y escuchar más.

Estaba tan maravillada de los efectos de aquel pequeño pulmón verde que había perdido el miedo a caminar sobre él . Ya había visto unas cuantas ardillas, un zorro y una familia de ciervos y quería seguir . La ansiada mirada que no la dejaba nunca quieta. Y estaba tan enganchada que había apuntado en un cuaderno las frases que iba leyendo por ahí a cerca de la aventura. De manera que sí eran verdaderas las mantenía intactas y si las consideraba una falacia o iba descubriendo que no eran del todo ciertas, las iba tachando. Quería quedarse con las palabras exactas que condensaran su adrenalina, y con esta, explicar buena parte de sus atrevimientos .

Si algo sabía de sus viajes era que ver y experimentar en distintos lugares le había regalado cierta flexibilidad y tolerancia. Acomodar sus pensamientos a los de otras partes del mundo y personas era siempre un ejercicio de madurez y apertura. Crecía o no le quedaba otra que adaptarse…

Pero en este caso era ella la que quizás sentía la necesidad de darle palabras al bosque.  ¿Acaso no era su silencio el mejor abrigo?

Miro sus brazos, todavía quedaban restos de pintura de primera hora de la mañana, cuando él preguntó si sabía qué  verde era el de su camiseta. Es verde militao! -aclaró ella y él se rió ,corrigiendola,» ¡militar, dirás!»….y entonces la chica se quitó la camiseta de forma muy natural y lo invitó a hacer un experimento.  Fue por unos botes de pintura y  una pequeña orza de barro. Iba riendose de camino pero a la vuelta se mostró imperturbable. Él permanecía sentado  y ella de pie haciendo mezclas. Era tan sugerente verla que creyó que a lo mejor  podía formar parte de algún cuadro y quiso mojar un dedo para estamparlo en su cuerpo. ¡Quieto!- le reclamó, atento…el verde se forma a través del azul y el amarillo, pero ojo! el verde mili-tao- dijo vapuleando la camiseta, no es un verde cualquiera….se le añaden tambien los colores del Tao, que son el blanco y el negro. Él se quedó pasmado y luego echó a reir, le hacía gracia esa mezcla de seducción, filosofía y mejunjes.   ¿No te lo crees, tú?, mira, mira… y añadió blanco y negro a la mezcla para enseñarselo. Guauuuu dijo el! – aunque no podía dejar de mirar sus senos.  Ehhhhhh! ¿Donde posas tus ojos?, la mezcla está aquí- protestó.

A lo que él le confesó que estaba viendo el simbolo tao en su cuerpo y que si podía dejarle que se lo mostrase. Fue así como agarró pintura blanca y negra, le contorneó los pechos y luego se metió en ella. Una mezcla deliciosa.

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Tao significa «lejos», «en el camino».

Así que el militao dejó unas cuantas manchas remanentes sobre la piel, sabor a pintura en la boca …. y la sonrisa de ella, recordando.

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6 comentarios en “Las manchas y el sabor de lo vivido…

  1. Que buena clase de pintura !! jejeje Ese bosque tiene algo muy especial , para que pasen cosas asi en su entorno… genial !
    La foto del principio me da un poco de vértigo , pero es bellísima !
    Abrazos de oso ( ya puestos en bosques ! jejeje ) 😉

    1. A lo mejor es eso y el bosque crea un aura mistica de verdes que es preciso determinar…jejejej. Aunque me decanto más por la idea de que tenían unas ganas enormes de jugar…

      Besos con ojos de buho ya…jjjj ( ¡los lunes!)

Te escucho...

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