Conciencias

Últimamente me he detenido a pensar en el porqué de cada conciencia. En lo absurdo que resulta creer que nuestra aplastante y limitada realidad es inamovible y única, la ley del todo. Cuando solo representa una porción restringida, cuando la mirada se desvirtúa desde el mismo momento en  que algo se rompe y la parte que dista entre lo que uno ve y otro percibe solo son restos de algún naufragio.

Sufrir, callar, hacer daño, ser felices…todo condicionado. Los lazos que nos unen a otros de forma casi arbitraria, el sentimiento de perdida o culpa, la indiferencia ante lo que se posee. Todo tan relativo y particular…tan insostenible fuera de cada ego. Todo salpicado por la engañosa maraña de la propia interpretación.

Las oportunidades perdidas, los besos disfrazados de sospecha, el querer y no poder que tanto nos atrae, la ira que desata la imaginación con montañas de dudas, la certeza de que algo va a doler…y hacer como el gato y la curiosidad. O correr como cobardes. No sabría decirte que es peor.

Solo son pequeños detalles que pueden cambiar nuestra órbita de forma casi antinatural. Porque al fin y al cabo todos los hechos que nos atañen pasan por el filtro de la emoción. El lugar en donde todos, absolutamente todos, somos débiles.

El desprecio por las grandes verdades, el amor por lo fugaz, por el instante y la casualidad que tanto nos activa a los que somos adictos a algo. Se puede ser adicto a muchas cosas, pero la peor es la adicción a la complejidad. Y hacer castillos con nubes de humo. Las expectativas duelen más que cualquier pedrada.

A veces creo que siendo estúpidos todo sería infinitamente mejor, más simple, más básico. No parece una gran reflexión, pero para mí es importante. Lo blanco, blanco, lo negro, negro. Que se acabasen las tonalidades intermedias. Que hubiese una creencia generalizada mediocre en la que no existiesen cuevas ni vericuetos que viniesen a recordarnos lo que somos: seres humanos complejos con conexiones sinápticas y entramados oscuros, con momentos de tedio, o ideas que se quedan ahí, agazapadas, porque en un fondo blanco, sin duda, harían más daño.

No creo que merezca la pena quedarse donde la dulzura  se niega a morir ni donde  el orgullo que se empeña en campar. Ahondar en el resentimiento procurando cambiar conciencias es derramar el tiempo, es hacer fotocopias del dolor ; cuando la verdadera sabiduría – presiento- está más en dejar ir, con gratitud y certeza, defendiendo la aceptación personal y el derecho a ser……… libremente. Valorando -por encima de todo- lo vivido, incluidos los propios errores.

Cualquiera que leyera todo esto podría imaginar que soy una persona de mente extraña, sin embargo cuando me miro no veo eso. Ni siquiera ya, posos anteriores de tristeza adheridos a lo vivido. Tal vez sí busco entender con racionalidad y ahínco mi parte. Ponerle palabras a la experiencia, no sentirme una criatura aturdida en mitad de un bosque. Con mi porción de racionalidad y mi dosis de caos, elegí bordear  el precipicio, saltar en el charco con las zapatillas rotas,  alejarme del camino asfaltado, escapar de la inamovible gravedad. No parece tan extraño si nos atenemos a la idea de que la vida, en el fondo, es puro ensayo. No hay bocetos previos y sin ensayos no hay manera de saber.

A pesar de todos los riesgos, de todas las decisiones y tachones,  me gusta tener la certeza de que mejor destruirme yo misma a que me destruya el resto del universo con sus juicios y antipatía. Sentir que tengo el poder de mandarme a la mierda cuando me apetezca. Y después de todo eso, hacerme una cachimba o una tilita, y mientras me la fumo mirar un libro que ocupe mi mente en ese momento, o llamar a mi prima Pepita…Para el caso es lo mismo….fabricar otra pequeña porción que me aleje de la idea de que no pinto un carajo.

16 comentarios en “Conciencias

  1. Hace tiempo decidí jugar siempre a mi favor.

    Si lo que decido gusta ¡que bien!, si no gusta: a mi si que es lo que importa.

    No intento que nadie viva como yo. cada cual que elija. Pero tengo claro que no necesito que nadie elija por mi.

    Se que tu eres de ese palo. Se que te atreves a enfrentarte a convenciones sociales que quieren anclarte. Se que buscas ser feliz haciendo también felices a quienes te rozan.

    Espero que tu sepas con seguridad absoluta que si pintas más que un carajo.
    …como mínimo dos.

    1. Quien vive desde sus propias ideas está más tranquilo, porque son suyas y se hace responsable. No me gusta que haya gente que intente controlarme o decirme que si y que no ¿acaso ellos lo cumplen?. Quienes te quieren bien te construyen no te limitan.
      A veces cosas que son super normales son consideradas hoy día locuras estratosfericas, no comulgo de eso, lo unico que procuro es vivir sin esas ideas impuestas y de manera coherente a mi forma de ver el mundo. Que no va a gustar a todo el mundo, seguro ¿y que?. Creo que la felicidad tiene mucho que ver con la coherencia pensar, hacer y decir más o menos en concordancia.

      Se que pinto más o menos bien, o al menos eso decía mi profe de dibujo… 😉 pero agradezco mucho que comentarios como el tuyo y personas como tú, me lo recuerden. Gracias.

      BEsitos Guille.

  2. … la vida, en el fondo, es puro ensayo… de una obra que no podremos estrenar , añadiria. Cada uno tiene una percepción diferente, o mejor dicho, la que su cerebro escoge..quién te asegura que esa es la buena ? nadie. El universo es el caos perfecto i nosotros , parte de ello, por lo que aunque parezca que no pintas nada, tampoco es cierto , somos una parte del todo. Bueno, jejeje me ha salido la vena filosófica ….. las fiestas estan pasando factura 😉 Abrazos !!

    1. La estamos estrenando, pero continuamente. Son como pequeños ensayos en directo. Y como es lógico, no siempre sale bien…pero hacer cosas distintas forma parte del ser humano.

      La visión es propia porque cada persona se cruza en el mundo con unas experiencias y ellas lo van haciendo. Es bueno que no todos seamos iguales, que aburrido si no…

      Todos pintamos poco o mucho para depende quien…jejejej.

      Te ha salido el espíritu navideño que aún se niega a irse…

      Besos Artur.

  3. Y dices que no parece una gran reflexión????
    Pues a mi si que me lo parece y con cada escrito, con cada reflexión, te conozco un poco más y eso me gusta.
    En muchos aspectos eres como yo, yo no veo grises (y los hay) o blanco o negro, o si o no, o corres o te quedas, o eres valiente o cobarde, nada de medias tintas ni siquiera para hacer fotocopias del dolor (eso me ha encantado).
    Todos somos racionales y tenemos caos… y las hay que tienen más caos dentro del propio caos,
    y la vida requiere de muchos ensayos (a puerta cerrada) antes del gran estreno…
    Todos tenemos esa vía de escape con un libro… porque no todos tenemos una Pepita en nuestra vida con la que evadirnos.
    Lo dicho, una gran entrada y una magnífica reflexión.
    Besazo enorme bonita.

    1. Me alegro de que te haya gustado Laura. Lo genial del blog es eso, que nos conocemos de forma más directa, como si nuestro físico no existiera y fueramos directamente a lo esencial.

      La vida es tomar decisiones y ser consecuente, no puedes sentir de una forma y obrar de otra…hay que estar del lado de lo que somos que es lo que al fin y al cabo nos aporta felicidad.
      Lo de las fotocopias no es mío, leí esa frase en algún lado y me encantó, que el resentimiento es hacer fotocopias del dolor ¡que gran verdad!… y hay que sacarse eso, de dentro porque es más veneno que otra cosa, capaz de anularnos la razón y la mirada…
      Los caos nos construyen cuando logramos entenderlos hacen de nosotros personas mejores.
      Los reyes me han echado 3,…aunque ahora estoy de lleno con el tuyo.

      Besos linda.

  4. Aléjate de esa reflexión porque no es un reflejo de la realidad. Pintas, y mucho, en muchos sitios. En la vida de los que te queremos, como idea más cercana. Es difícil ser totalmente libre y vivir como queremos, pero hay que disfrutar con las cosas buenas que nos da la vida mientras intentamos lograr nuestros objetivos. Y hay que reconocer que sí, que eres una persona extraña, no diría que de mente, sino más bien en general. Pero dime… ¿Quién no lo es? Besitos Stunner

    1. Reflexionando yo misma me entero y me bromeo, Oscar. Se que pinto, bastante además para quienes más quiero.
      Efectivamente disfrutar de lo bueno cuando llega, la libertad absoluta quizá no exista… como mínimo el respeto y la confianza hacia el otro. Dejarlo ser. ¡Que menos!.
      Vale, dejemoslo en rarita generalmente…. lo prefiero jejejej.
      BEsos.

  5. Es que si no pensarás, reflexionarás y nadarás entre las olas de tu propia mente no serías Lola, ni darías guerra, ni sería tan fácil quererte. Un besazo.

  6. bienvenida al club de los seres humanos, eres
    qué no te habías dado cuenta antes de que, ‘la cosa’ es como es y que todo va y viene como viene y va ‘la cosa’ ¿? … pos’ eso : c’est la vie

    aunque entiendo, y comprendo, perfectamente a lo que te refieres; y a mayores hayas relatado tan genial y profundamente, lo que la verdad de el ser humano [aunque el hombre suele ser de todo menos humano] a estas alturas de la película de serie Z … es vox pópuli; o al menos esa sensación tengo yo

    gracias por compartir esta genial reflexión
    beso
    ______

    1. Pues sí. La cosa. Ahi has dao, J, Malher!. Todos tenemos en nuestra vida “una gran la cosa”…. jajajaj.
      Gracias por leer mi reflexión fascicular. Que no es definitiva, mañana seguro que tengo otra.

      pelicula de serie Z?

      Gracias a tí por leerme.

      BEsos.

  7. Me gusta lo que dices. Me ha hecho pensar en “mis cosas”. Me recuerda que es más sencillo creer que una cosa es blanca al completo, o completamente negra, y enzarzarse en disputas con quien lo ve del color contrario, que asumir la precariedad de nuestras posiciones. Que también es más fácil atender a las causas de nuestros actos (hacemos lo que hacemos por esto o por aquello) que a sus consecuencias.

    Creo que el secreto está en aceptarse (sí, también en nuestras debilidades) y ser uno mismo. Libremente. Pero, ¿acaso es fácil ser libre?, ¿acaso lo es hacernos cargo de nuestros actos o de nuestra inacción? La libertad nos quiere valientes.

    Y tienes razón cuando dices que no deberíamos hacernos adictos a la complejidad. Al fin y al cabo, la complejidad, lo relativo que resulta todo, no deja de ser, las más de las veces, una mera coartada para justificar nuestro conformismo. Castillos en el aire, los justos también. ¿Entonces? Lo dicho: ser una misma. Que no es fácil, que es la cosa más difícil que hay. Y mirar a los demás. Y descubrir en ellos nuestro lugar en el mundo y nuestra propia estatura.

    En estas cosas me ha hecho pensar tu reflexión. Gracias por eso. Un gran abrazo.

    1. Álvaro, las gracias son mías por tu comentario tan enriquecedor y extenso, los cuales siempre agradezco.
      Hacerte pensar, me gusta. Igual no he reflexionado tan mal si tan siquiera consigo arrancar otras reflexiones.
      Como dices, las cosas no son blancas o negras exclusivamente, aunque a veces lo quisieramos para corroborar nuestros egos e infelicidades. Y muy cierto lo de las consecuencias tmbien. Todos nuestros actos producen reacciones y hacerse cargo de ellas ya no es tan bonito como justificarlas.
      Yo te respondo: no es fácil ser libre, pero si merece la pena esa valentía si tenemos que defender lo que somos.
      Pues sí, la complejidad puede ser una mera excusa cuando se carece de voluntad o ganas.

      Un abrazo enorme.

Te escucho...

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