El valioso tesoro

No nos conocimos en aquella vieja gasolinera, como era de esperar por mi trabajo, sino una tarde cualquiera de las pocas que yo libraba.

Quedamos el grupo de siempre en el pub de moda, pero había añadidos. Desde el principio lo miré con reticencia. El tipo de hombre al que yo, por su belleza, creí nunca desearía. Presumía una de esas pieles morenas de tueste natural, acompañada de ojos profundos y oscuros, altamente hipnotizantes. Era mucho más alto que yo aunque eso tampoco era difícil ya que mi estatura era más bien pequeña. En general poseía un atractivo tan llamativo que a mi lado resaltaba claramente, me era envidiable mirar tal perfección de  facciones y quedé de pronto embobada con aquella imagen tan perfecta.

  • Este es Daniel. Daniel: esta es Jana.

Fue una presentación breve a la que me ha parecido volver millones de veces. Creo que esa obstinación de regresar hacia atrás no es más que la ingenuidad infantil de que – sabiendo lo que ya se- podría torcer los acontecimientos y cambiar algo de lo que vino después.

 

Pasaron meses y nuestros encuentros se extrapolaron del grupo. Ahora nos estudiábamos a solas y nos embelesábamos a distancias cortas. Tengo que reconocer que nunca antes había conocido a hombre más atento que aquel. Procuraba regalarme el oído a todas horas, me hacía sentir la mujer más especial del mundo, con sus atenciones continuas, con aquella amabilidad inusual…mientras me  colocaba en un lugar peligroso que yo desconocía: el centro de algún universo poderoso. Todos aquellos regalos,  las palabras y el tiempo derrochado sin limites iban a cobrarse su precio. Rodaba deprisa en algún vehículo que yo desconocía, planificando cada detalle, ibamos deprisa, el contrarrestaba los riesgos, e imprimía la velocidad comodamente . En ningún momento de los inicios se me ocurrió desconfiar de aquellas manos, su sola presencia me hacía creerme poderosa, capaz de soportar cualquier intespectivo accidente que nos deparase el camino.

Ahora que lo pienso, los universos, las centralizaciones nunca son sanas…nada de eso es bueno porque un día estalla con toda su  jerarquía de obsesión e idealismo. Con toda su farsa de mentiras e inmundicia. Además lo hace de tal forma que ni lo hueles porque para ese momento ya estás lo bastante ensimismada que tienes puesta una venda de kilómetro la cual  te costará quitar.

Quien sabe si como mujer me miré poco, si fui aguantando haciéndome comer terrenos que nadie debería haber pisoteado o sí en la vida hay que pagar alguna vez por conocer lo que no es precisamente  amor. Solo sé que, un día cualquiera, el sentimiento se invirtió y empecé a tenerle recelo.

Fue aquella tarde de verano cuando –despues de algunas señales más de peligro- abrí los ojos. En ese momento- estaba embarazada de 3 meses y  aquel día se respiraba un calor insoportable en el piso.

Hacia no mucho que nos habíamos ido a vivir juntos y él se había traído a Nico. El perro -desesperado tras tantas  horas sin nadie que lo sacase- no paraba de ladrar. Entré en nuestra habitación, Daniel estaba recostado con los zapatos puestos, los ladridos parecían no inmutarle. Medio dormido se giró y posó sus  insaciables ojos negros  sobre mí.

-¿Qué quieres? susurró con desgana.

– Es Nico. NO para de ladrar, me da pena, ¿puedes sacarlo? Hace días que no sale y yo no me fío de que -en este estado, me trepe.

Nico era grande, uno de esos perros que yo nunca imaginé adoptar pero que acepté porque era suyo y desde el primer momento, todo lo suyo, parecía sagrado. De repente noté que Daniel  al escuchar mis palabras se sintió molesto y  por momentos empezó a hacerse más y más grande, hasta que Nico no fue más que una minúscula sombra de su dueño.

Aquella escena no representó más que una toma ensayo de la pesadilla que vino instantes después. Se levantó iracundo de la cama y me acorroló violentamente contra el armario,  casi no podía respirar, sentía su aliento y su presión sobre mi vientre, pero la perplejidad de su conducta me tenía abducida, hasta el punto de que no podía musitar queja alguna.

  • Que no te tenga que repetir esto. No me mandes más, puta. A mi no me manda nadie… ¿entendido?- mientras me hablaba sus ojos taladraban mis  pupilas que aterradas querían salirse de sus órbitas. Como el agua que empieza a corromperse en el interior de la pecera.

. ¿Por qué aguanté lo que en vida juraba que jamás aguantaría? ¿Por qué no fui fiel a mis instintos y le cedí credenciales a aquel monstruo hasta convertirme  en una mujer temerosa y desvalida?

Tras la amenaza,  se hizo un silencio inane y terrible en sus ojos. Tenía la sensación de que todo su cuerpo y  su interior se revolvían de rabia  mientras mis respiraciones nerviosas se acoplaban en algún tipo de bote salvavidas camino hacia la esperanza. Traté de escabullirme de entre sus brazos para proteger mi vientre y la criatura, mientras escuchaba sus últimos gritos sobre mis espaldas.

-Ah! Para que aprendas, zorra, ahora te vas a quedar encerrada en el piso, bloquearé la puerta como solo yo sé y no podrás salir hasta que a mi me de la real de la gana. ¿entendido?- luego mostró una sonrisa condescendiente mientras agitaba las llaves delante de mis ojos, de un modo burlesco.

Cuando desapareció  corrí de un lado al otro del piso sin saber que hacer, procurando minar la tensión y ansiedad que en ese momento me poseían. Escuché sus zancadas perderse entre el eco de las escaleras y  revisé la puerta buscando la posibilidad de abrirla, pero el conocía el mecanismo mejor que yo… notaba como cada vez tenía menos aire y la vista empezó a nublárseme. Finalmente, presa de mi terror e impotencia, caí al suelo mareada. Cuando volví a abrir los ojos tuve la sensación de haber viajado muy lejos, no sabía el tiempo que había pasado tirada allí, el estómago volvió a darme un vuelco y recordé con profusión lo ocurrido. Acaricié mi barriga para tranquilizarme y busqué un teléfono con el que llamar. No quería denunciar, estaba aterreda, así que transformé al completo la película de lo sucedido, aún tenía la esperanza de que la situación cambiase, de que aquello tuviese una explicación, de que el nacimiento de nuestra hija lo hicera recapacitar. Pero evidentemente, nada de eso pasó.

Las personas no cambian de la noche a la mañana, al contrario suelen repetir patrones que detestan y critican y de los que no pueden liberarse pues los han generado desde el seno de la infancia. Recuerdo la tarde en que envalentonada, , le dije… ¿no te das cuenta de que estás calcando lo que tanto te molestaba de tu padre?.

Su padre era alcoholico y maltrataba a su madre. A él le repudiaba tener un pasado marcado con ese estigma, pero cada día con su conducta se acercaba más y más a aquella oscura vida .

Conforme fue pasando el tiempo,  sabía menos de él y de lo que hacía fuera de casa.  A veces por como se comportaba me hacía sospechar que consumía cocaína.

Aparecía con una actitud exigua, parco en palabras y su sola mirada, perdida y huraña recorría los rincones del piso. Me hacía creer que estar bajo un mutismo absoluto era la mejor alternativa y que solo eso me mantendría a salvo.

Por fin nacio Erika  y un cambio de tal magnitud, tan significativo, no representó mucho para él. Todos los enseres de mi pequeña los adquirí sola, con mis pocos ahorros en una tienda de segunda mano. Él no ayudó, como si nada de aquella hija le perteneciese. Tenía la sensación de tenerlo siempre alerta y espectante, como una sombra que acecha y apunta para que no te salgas de sus lineas.  Él, en cambio, huía y volvía a casa cada noche, como un fantasma y conforme la niña creció – apenas unos meses- empecé a darme cuenta de que ese miedo que  yo tenía dentro no pararía de perseguirme, de que por mucho que lo hubiera querido, él no había sabido quererme .  Y lo más grave, estaba exponiendo a mi hija a un padre desequilibrado, incapaz de demostrar amor sano por nadie: un día podría atacar a la criatura como lo había hecho conmigo.

***************************

¿Y ya no tienes miedo?- preguntó Julia. Todas las demás mujeres la miraban expectantes ,con el corazón conpungido. Las lágrimas asomandose por algunas de ellas, eran la prueba de que muchas sabían.

Claro que si,  todavía cuando abrazo a Erika  siento ese temor circular, mi miedo es con respecto a que vuelva. Lo dejé,pero es algo que  me persigue y sobre lo que aún, a día de hoy, debo esforzarme en controlar.

Que se la lleve o la dañe. Que me la quite y le meta en la cabeza paranoias. La sola idea me aterra.  Y de vez en cuando esos pensamientos se entrecruzan por mi cabeza, como bestias salvajes …y me pongo a llorar por lo feliz que estoy ahora y todo lo que he pasado hasta aquí.

  • Y que fue de él ¿sabes algo?

Si, se fue a Huesca. La orden de alejamiento no le permite ver a Erika. No por ahora.  Allí volvió a tener otra relación dramática. La chica con la que estuvo se puso en contacto conmigo, me buscó en facebook. Me contó que también recibió abusos y que necesitaba desahogarse porque estaba en proceso de denuncia.

  • ¡Cuanto desatino por no saber amarnos a nosotras mismas!. Por dejar que otro nos coma terrenos que nos pertenecen.  Tantas ideas equivocadas a través de los años por el mero hecho de ser mujeres: Aguante y esfuerzo, tenemos que ser lo más. Teme al peligro y la soledad que has de estar siempre bajo la sombra de otro. Sentirnos vacías sin hombre que nos constituya. Todas esas patrañas nos hieren y son falsas, me alegro mucho de que me lo hayas contado. Aprender a convivir con las heridas es la única vía para salir fortalecida.
  • Nos las han ido soltando década a década, tan adentro que las haces tuyas sin perctarte. Por suerte, los acontecimientos y los trances te obligan a salir hacia delante con la mentalidad diferente, con las metas mucho más claras a pesar del precio. Sabes, no te lo he dicho, pero me costó meses mirarme al espejo, empezar a considerarme y valorarme. Era mi peor verdugo y me custodiaba a menudo, cargándome de culpabilidad.
  • Creo que es normal, tu autoestima estaría  hecha añicos. Y la niña ¿ recuerda algo?
  • De vez en cuando tiene conductas extrañas. El otro día me dijo que quería volver a ser bebé y que si me acordaba de un hombre que nos gritaba a las dos, si ese era su padre. Ella solo tenía año y medio.
  • Es normal. Esas cosas se quedan grabadas a fuego. Pero irá olvidando, ella es fuerte, toda una chica.
  • Sí, mi chica. El valioso tesoro que me ha dejado toda esta horrible tormenta.
  • Ehhhhhh, el valioso tesoro aquí -sobretodo- eres tú. Porque has sido valiente y supiste salir de esa, porque a pesar de todo te cuidaste de no ofrecer ese mal ejemplo a tu hija, apostando por un futuro sano. Porque supiste lo que era amor y lo que no, y demandaste lo  que merecías…

 

….Por tí, amiga, que un día me contaste toda esta historia y yo te escuché. Y te entendí, porque soy mujer y se de tus flaquezas. No voy a ser yo quien te juzgue o tire tierra encima tuya. Me alegro de que hayas salido de aquel infierno y va por tu valentía este relato. Ojalá no se tuvieran que escribir más de estos, ni celebrar días como el de hoy.

…Por todas esas mujeres que son maltratadas, minadas y vejadas … Hay vida más allá.

 

 

13 comentarios en “El valioso tesoro

  1. Impactante y genial. Hay una frase que me hizo pensar que la había matado, cuando dices “lo que en vida juré que no le aguantaría”. Ahora veo que imagino que era “en la vida”, je je je. Me alegro de que al final saliera de ese agujero. No es fácil salir de ahí. Como dices ojalá no hubiera que hacer más de esos. Besitos Stunner

    1. Ojalá estos relatos no fueran carne de historias, pero es bueno que salgan a la luz y se disperse tanta angustia retenida. Cuando lo hacemos las situaciones se asimilan y se normalizan. Yo estoy contenta de que esta persona me lo contase hace ya unos años, la entendí e incluso lloré con ella… esta historia la he tenido en borrador todo el tiempo hasta que finalmente decidí publicarla. Confío en que mujeres que la lean puedan sentirse identificadas y huyan de esas cárceles de “amor”.

      Un abrazo, Óscar.

    1. Totalmente de acuerdo. Tener claro lo que es amor y lo que no.
      Nadie es quien para controlarnos ni cambiarnos, por muy pareja nuestra que sea.
      Y ahí empieza todo,….

      Un saludo Artur.

  2. Apoyar a quien logra librarse.

    Denunciar a los cretinos.

    Y a las jóvenes: Les deseo que sepan capaces de VER los detalles. Descubrir de quién tienen que alejarse.

    Tuve una discípula que cuando empezaba a salir con alguien le soltaba: Entreno martes y jueves y juego partido todos los fines de semana. Si el tipo ponía alguna pena no volvía a verlo. Era un señal clarísima.

    1. Exacto, la clave radica en no estar nunca ciego ante tu pareja. En no idealizarla hasta el punto de no ser capaz de ver que esta perjudicándote seriamente. Y aquí hay muchas maneras de hacerlo sutilmente, minando su autoestima o derrotando todos sus sueños.

      Cuando era muy joven recuerdo una buena amiga mía que se ennovió con un romantico obsesivo que parecía que la quería más que nadie. Yo me ennovié con otro que no lo era pero que me quería probablemente más sano. El caso es que un día comiendo nos soltó que si no habiamos tenido celos nunca era porque no nos queríamos con la misma fuerza, ni con intensidad. Nos pareció tremenda absurdez, pero recuerdo con lastima como esta antigua amiga cambió completamente su manera de vestir (le encantaban los escotes y dejó de ponerselos). Incluso sus aspiraciones y su manera de comportarse dejó de ser propia, dejó de ser ella para ser solo pareja. Aún siguen juntos, por cierto…pero no es la historia que ocupa este relato.

    1. Por supuesto, estas historias dejan huella. Y ni podemos atisbar el abismo que son. Pero las personas, por suerte y con esfuerzo crecemos alrededor de los huecos que se nos presentan en la vida.

      Un abrazo.

  3. Lo que me apena es darme cuenta de que es una historia real…
    Pensaba que era un relato inventado.
    Me uno a la protesta y a tu canto por la libertad y la valentía para saber cortar a tiempo todo acto de desprecio, de vegación, de maltrato (sea del tipo que sea) contra las mujeres.
    En realidad, contra cualquiera… pero tu escrito va de eso.
    No entiendo este tipo de comportamiento, nunca.
    Un beso enorme bonita.

    1. Mi escrito va de una mujer pero igual podría haber sido un hombre. Estoy segura de que hay mujeres que maltratan a hombres porque la violencia, ya se sabe, ni sabe de género ni solo implica fuerza física. La violencia de género debería englobar a ambos sexos, la ley está ahí para amparar y proteger a tantas mujeres que la sufren…igualmente debería vigilar los hombres que son vilipendiados aprovechandose de la sensibilización social y el amparo de una ley que tiene sus huecos.

      Un beso enorme.

  4. ¿me escuchas? … pues ahí va :
    ¡¡vaya!!, phuff …
    leído tal cual lo has escrito me han entrado escalofríos, la verdad; pero, no sé yo si ‘en los tiempos que se las pelan’, y con la que está cayendo [nadie puede negar los excesos abusivos de la violencia de género, y yo, precisamente, soy un ejemplo a No seguir, dado que hace apenas 10 días me absolvieron por la última [5 de 5] denuncia falsa, y el próximo día 02 de diciembre se celebra el juicio interpuesto por mí contra la falsa denunciante para reclamar daños y perjuicios

    … y, a qué no imaginas ¿? : en el último juicio [4 de 5] me condenaron a 30 meses [2 años y medio] de reclusión en un talego [me hubiera correspondido El Dueso, en Santoña – Cantabria – EspaÑa] a una ORDEN DE ALEJAMIENTO durante 3 años de el domicilio que es mío en propiedad exclusiva, y a 500 mtes de la denunciante; con lo que, he estado más de un año entero buscándome la vida para encontrar cada día un sitio con un techo bajo el que dormir, así como asistir habitualmente al Comedor Social de Santander hasta hace bien poco

    el caso es que aún no sé porqué pero el juez, me dio la opción de conmutar la pena de cárcel por 250 horas de trabajo a la comunidad, más 5 años de libertad condicional; cosa que, a día de hoy, aún sigo cumpliendo

    PD : disculpa si no me paro a revisar este texto que he escrito porque no sé de donde carajo estoy sacando las fuerzas para comentártelo, pero el asunto me parece tan grave que no podía pasar la ocasión de aportar mi experiencia de ‘mala vida’ personal y particular || afortunadamente mi hijo Mario [recién cumplidos los 18 años el pasado 01 de junio de los corrientes, ha estado siempre y en todo momento a mi lado, de mi parte, y echándome una mano en lo anímico, aunque Él viera [porque así quería y quiero hacerlo yo] que estaba resistiendo como alma que se lleva el diablo y/o como si no hubiera un mañana, sin mayores problemas que mi hijo pudiera ver, pensar o intuir; y, para colmo de bondades … en un mes o poco más se viene a vivir conmigo al recuperar lo que es mío : mi vivienda habitual [el coche, el gabinete de peritos de seguros, el trabajo en general y la dignidad que me quitaron lo doy todo por bien perdido puesto que nadie se imagina lo bien que me ha venido]

    insisto : sorry por las más que posibles faltas de ortografía y por no revisar el texto antes de publicarlo o enviado

    [este mismo comentario lo he dejado en otra entrada de otro blog que hacía igualmente referencia al tema que nos ocupa por ser hoy, el día que es]
    ______

    1. Siento que hayas sido victima de esos huecos de la ley y de una falsa denuncia. Como bien dices eso daña y atenta contra la dignidad. Casos como el tuyo hacen pensar en el provecho que saca la mala gente con leyes que debieran llegar para facilitar el camino a personas que verdaderamente son víctimas y lo merecen. Merecen que les allanen el camino. Es una pena este abuso, pero eso abre un debate necesario: la mejora de dicha ley, contemplando la violencia de genero en su amplio significado y recabando en la veracidad de los casos.

      Espero que lo soluciones y respires.

      Un abrazo.

      1. oh, joer … muchas gracias || y sobre todo por la grata sorpresa de tu comentario; aunque lo suyo sería que no me sorprendiera; pero la realidad, siempre ella, se empecina en que nos empecinemos en darle a todo demasiadas vueltas para no llegar a ninguna parte
        tú lo has dicho mejor que yo; porque supongo que a mí me motiva una cierta sed de venganza; que no una venganza cierta
        entiendo tus términos, pero yo no me siento víctima de los huecos de la ley y de cinco denuncias falsas [5] … el tiempo que he tardado en ‘comprender’ de qué pie cojea la legislación vigente, y quienes manejan los hilos en realidad, entre bastidores
        aquí, en este aspecto digo, se lucra y se beneficia todo el mundo, menos las verdaderas victimas, o los verdaderos perjudicados [como me considero yo] que no somos otros que las mujeres verdaderamente maltratadas y los hombres injustamente condenados
        hay debate; ya lo creo que sí; pero hay que hacerlo sin medias tintas con los datos reales y aportando soluciones efectivas; nada de gilipolleces y otras fiestas de guardar
        agradezco tu interés, de verdad de la buena, de la única posible, por la solución de los problemas que nos interesan a ambos, me permito afirmar por lo escuchad de ti, pero estoy a horas : a las 09:10 h del día de hoy se celebra el juicio que ya he ganado porque la denunciante a pretendido retirar la demanda, topándose con la negativa del juez de instrucción y del fiscal que han decidido seguir ellos ara dilucidar y dirimir esta más que mezquina situación por parte de la parte contratante de la primera parte. y la de la segunda también
        y fíjate si respiro, ¡¡POR FIN AL FIN!! que estoy conversando contigo a escasas horas del juicio, como te digo; así de rotunda y ‘burra’ es la realidad y la verdad a partes iguales
        un abrazo fuerte, porque muy fuerte lo mismo da pie a otra denuncia 🙂
        disculpa por la pseudobroma o el chiste fácil; pero creo que el humor aportaría bastante a la lucidez necesaria para resolver el problema general, que ya es un clamor en todo el planeta Tierra
        ______

Te escucho...

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