La parte más difícil.

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Esperaba el autobús. Una chica con el pelo azul pasó por su lado. Caían las primeras gotas de un octubre que había sido seco.

«Algunas veces hay que dejar que las cosas pasen, para que otras cosas pasen». – escuchó decir a la del pelo, que se sentó a su lado en la marquesina, mientras hablaba por el móvil.

Pasó un coche, luego otro y otro…la avenida rugía con voz de lunes y  aprovechó la espera para refugiarse en un libro. La gente comenzaba a abrir sus paraguas y cerrar sus almas. Ese ruido silencioso la encogió por dentro. En la pagina 83 leyó…»la parte buena del desengaño es que sabes lo que hay, la duda y la incertidumbre son mucho más dolorosas porque uno desconoce el camino  a tomar, prolongando muchas veces, lo inevitable». Se le escapó una lágrima que cayó sobre la hoja del libro, la  tinta de la palabra evanescente se volvió borrosa…pensó…¡tanto tiempo perdido!. Luego alzó la vista y con ojos aún húmedos ,como la mañana, se percató  que su autobús, el número 13,  se alejaba sin posibilidad de alcance.

Hay cosas que pasan, se alejan y no tienen importancia… poco después llegan otras. Hay cosas que pasan y si que la tienen….aun así, hay que dejarlas ser…porque aunque creamos que no llegarán otras iguales, la vida se reserva sus sorpresas.

Lloraba todavía con esas ideas rondando por su cabeza, pero se sentía feliz. Curiosamente era una contradicción que dejaba ver una luz esperanzadora. Como la claridad del paisaje tras la tormenta.

Se levantó y decidió ir andando. A donde se dirigía no estaba demasiado lejos y podría de paso, sentir el viento fresco de la mañana o el pulular de la gente ensimismada en sus rutinas. Todo tenía múltiples lecturas y se esforzaba en tratar de entender algunas más extrañas que probablemente, en ese momento no veía con la suficiente claridad.

Paso a paso tenía la certera confianza de que no había que dejar que la vida le pasase por encima . Tenía dolida la dignidad, era tan evidente, pero  estaba preparada para permitir que las cosas sucediesen como quiera que tuviesen que ser. Ese dejar fluir -sin más- quizá fuese la parte más difícil y la más sanadora.

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13 comentarios en “La parte más difícil.

  1. Hay veces que es mejor que las cosas no pasen como queremos. Y hay veces que es mejor que las cosas pasen y den lugar a la finalización de algo y el comienzo de otra cosa mejor. Besitos Stunner

    1. La mayoría de las veces las cosas no pasan como imaginamos, pero es bueno tener una idea de como son las situaciones y en eso las desilusiones nos avisan, porque no se espera nada, se asume y se sigue hacia adelante.

      No soy persona de rendirme y suelo preocuparme o luchar por las cosas que me interesan…pero llegados a un punto, y sobretodo si no hay correspondencia, es mejor entender que no hacer nada es la mejor de las vías y la única que puede devolvernos el valor que merecemos.

      Muchos besos, Óscar.

    1. No tiene sentido ir contradirección, la realidad es la que es . Y pararse solo para respirar, es cierto que si lo hacemos más tiempo nos sucumbe la tristeza y desilusión.

      besos, Artur

  2. Hay muchas verdades verdaderas en esta entrada.
    “Algunas veces hay que dejar que las cosas pasen, para que otras cosas pasen”.
    Esa clarividente página 83.
    Este párrafo que es la vida misma: Hay cosas que pasan, se alejan y no tienen importancia… poco después llegan otras. Hay cosas que pasan y si que la tienen….aun así, hay que dejarlas ser…porque aunque creamos que no llegarán otras iguales, la vida se reserva sus sorpresas.
    Y el decidir dejar fluir. Lo que fue ya no será, pero aunque fue bueno lo que será no tiene porque ser peor.
    Me gusta dejar fluir. Como soy optimista espero que algunas cosas vuelvan a pasar. Todo tiene su tiempo.

    1. Llegados un punto es mejor que determinadas situaciones sigan su curso, sin aspavientos no incidir en lo inevitable.
      No es rendirse, es hacer caso de la realidad y dejar que fluya. Tambien es ser optimista. Porque no todo está ceñido a eso que en un momento dado nos preocupa. Se abre todo un abanico de posibilidades y como digo, la vida siempre sorprende. Atrás queda lo vivido y el porvenir no tiene porque ser malo.

      Cierto, todo tiene su tiempo…pero hay que poner de nuestra parte cuando la situación lo requiere. No soy de las que espera que el tiempo le saque las castañas del fuego.

      Besos, Guille.

      1. Oye, que pasada ¿no?.
        Gracias por hacérmela llegar.
        Me he reído mucho con la que la micropoesía que ha escrito de la canción de Sandro Giacobbe. jajajajaj es buenísima.

        Besos, Laura.

Te escucho...

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