Uno de esos días en que los pelos se te ponen de punta. Nuevos retos al vuelta de la esquina.

Pues si, llega un momento en la vida de toda maestrilla de infantil que se le encienden los pelos y el cerebro empieza a echar un humillo sospechoso. Las orejas tambien se iluminan y esa pelota roja de enfado, imaginaria, con la que le explicas a los niños lo que es la frustración…resulta que se alberga nada más y nada menos que en ¡tu estómago!. Rebote, que lo llaman. Ya está bien, leche! -disparas por lo bajini, bufando como un buey que pace tranquilamente y se ha visto desbordado por el paisaje. ¿Que habrá pasado?. No ha hecho nada más que empezar el trimestre y ya viene la tía dando guerra.

Pues eso, hay cosas que no se pueden adornar con queso. Y aunque ahora me vaya por las ramas, ni quiero yo desentrañar una filosofía aplicada, ni quiero daros la tabarra.

El tema es que – en vistas de las fechas que estamos- lancé un órdago a la clase: niños, niñas podéis traer mañana un juguete de casa, de los que os hayan traído los Reyes u os de la gana!!!!… Mira que cara de ilusión me pusieron, pero hay que compartir ehhh????…ya estamos con la cantinela de siempre, ¡que bien nos viene a las maestrillas!

Al día siguiente -desde la fila- todos con sus artilugios preparados para hacerme enloquecer y pestañear. Y es que señoras y señores, creemos que cada día somos más coeducativos, bla, bla, bla,… hasta nos atrevemos a presumir de que huimos del etiquetaje y el sexismo…pero no nos engañemos, estamos empanaos por no decir la otra palabra que empieza por A y que está mal dicha. Queda feo que yo la diga siendo la seño…jejeje.

Venga a comprar a nuestras hijas muñequitas princesas y bebes y carritos para que acunen y críen….y a nuestros hijos, superheroes o coches de bomberos y policías, pistolas  ..para que sean y tengan referentes férreos, grandiosos con los que crecer sin escuchar mucho a las emociones. Y luego nos escondemos en afirmaciones como «es que es lo que le gustaba a el», «lo que me pide la niña, ella lo tiene claro». Verdad a medias. ¿Ellos lo tienen claro? ¿O nosotros influimos para que lo hagan?

Demasiada gente cree que los juguetes son cualquier cosa, pero que no se salga de la «normalidad» establecida ¡ojo!. Y apesta llegar a un centro comercial y encontrarse toda la sección de niñas de color rosa. Y cansa que le digas a tus alumnos que coloreen del color que quieran y tus niñas siempre digan: «yo rosa».

Horroroso, horroroso.

Por no hablar de las princesas y la madre que las parió. Los cuatro super héroes de turno que nos meten hasta en la sopa y a los que no les falta un musculo por marcar…

El otro día poniéndole los guantes a mi hijo me dice: mami, estos no tienen el dibujo de spiderman!!. No hijo, no. (digo yo resignada)……..y va y me suelta: biennnnnnnnnn!!!!.

Asi me gusta, V.. Que no te vendan la moto. Y este verano si vuelves a querer los manguitos de Frozen te los volveré a comprar, como el año pasado, ante la atónita mirada de tu padre. Que aunque no se opuso, me preguntaba sutilmente que ¿como era eso posible?.

Me pregunto porque queremos marcar el territorio desde tan niños. La infancia no sabe de eso aún. Porque no escuchar su particular manera de descubrir o porque no guiarles en que no todo es como aparece por la Tv o internet.

Ya está bien de héroes y heroínas que no corresponden con esta sociedad. De ofrecerles juegos a los niños que no les hagan explorar sus inquietudes. Que de toda la vida que llevo trabajando en esto, he conocido niñas rebeldes y niños tiernos. ¿donde están?, ¿Porque eliminar su esencia, si al fin y al cabo es su carácter? si con ello tienen tanto que ofrecernos y es el mejor modo que tenemos de respetarlos.

Ellos aún desconocen esos límites tontos que nosotros, como adultos, les marcamos… Y yo al menos sonrío cuando los veo a todos preparando comidas, acunando bebes libremente o construyendo fortalezas imaginarias.

Pero volviendo a aquella mañana salvaje (que me enrollo como una persiana)…. se compartió (que era la idea) y ellos fueron felices, pero la maestrilla -por lo visto- no comió perdices y se puso a pensar.

No aceptaba ser un granito de arroz en la educación de esos niños, ella quería ser un garbanzo gordo que cambiara un poquito mucho, su grupo clase. Y eso es una tarea ardua y grande, aunque coincidía en que tambien era uno de los motivos fundamentales por los que adoraba su trabajo.

Refunfuñaba como un buey, evidentemente se había tragado ese garbanzo, pero tenía que salir, como en el cuento. Así que se puso manos a la obra para elaborar un final de cuento. O al menos satisfactorio.

Lo primero que iba a hacer era destronar a las princesas. Y a los principes ¡ojo!. O al menos ponerlos en tela de juicio. Que cupiera la duda. Ya que todos absolutamente todos, tienen sus fallas. Y encumbrarlos como si fueran perfectos, no mola.

Quería personajes de niños corrientes y monientes capaces de aventurarse y soñar. Que sirvieran de ejemplo a los suyos y a ella misma, que se despeinaran o se pusieran coquetos según les apeteciese, que lloraran de alegría y que no se asustasen de la noche y su belleza. Que volasen y que fuesen siempre un poquito más allá.

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¿Lo esencial es invisible a los ojos?

Por otro lado,  iba a buscar a Puro Pelo y a  su colección de libros que había ido adquiriendo. No podía creer que no hubiera aparecido ni uno solo entre los juguetes aquella mañana,o cualquier mañana de los tres meses que llevaban juntos. ¡Con lo que sus niños disfrutaban de los cuentos y de los libros de la biblioteca de clase!.

Eso no podía ser!…

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Iba a establecer un sistema de prestamos con el que poder compartir historias  y aprender disfrutando al lado de la familia. A ver si  así se despertaban al menos conciencias.

A ésta que había llegado la ultima y a la que le había tocado por sistema la clase más dejada, no le quedaba más remedio que seguir decorando. Forrar paredes con papel continuo de colores y batallar para que le instalasen una pizarra en la que se pudiera escribir. Debía ser verdad eso que apostillaba El principito de que lo esencial era invisible a los ojos, porque  no era explicable que la pintura de hace siglos se cayese a pedazos y los mandamases no lo viesen…ciegos debían estar.

Y por último: la ardua y fascinante tarea de hacer pensar a aquellos niños, que aún siendo tan chicos ya eran tan listos.

Solo ir formando poco a poco sus principios que dudasen de lo dicho, que se preguntasen si era verdad todo lo visto.

Pasad una buena semana, y recordad, esta semana el lema es:

La vida que despeina, sabe mejor.

 

 

 

21 comentarios en “Uno de esos días en que los pelos se te ponen de punta. Nuevos retos al vuelta de la esquina.

  1. Pues te iba a comentar, pero lo has escrito tan claro y tan bien, que solo puedo decirte que me ha encantado, así que vaya mi aplauso 👏👏👏 por cierto la letra de la canción genial… “pudiendo hacer lo que me salga del co….ntigo” 😉 Excelente post. Un abrazo.

    1. Lo he escrito como me ha salido del co…nmigo…jejeje. A mi también me encantó ese guiño de la canción y es que cuadraba perfectamente en este post un tanto reivindicativo.

      Gracias por la visita y el comentario, Carlos.

      Abrazo.

    1. Desde luego, pero no desisto. Hay que enseñar a los niños a ser libres con sus juegos. Y si se es libre, se disfruta. Y si se disfruta: se despeina… ¡así es la vida!, como dice Puro Pelo, ser feliz que lo malo viene solo.

      Besos, Celebes.

  2. Yo intento que mi hijo elija cosas de frozen diciéndole que salen chicas muy guapas, que a él le gustan las chicas guapas, pero no hay forma. Es más de cosas “de chicos”, y no hay quien lo saque. Creo que los compañeros del colegio influyen más que nosotros… Besitos Stunner

    1. Oscar, cuando crecen hay otras influencias de peso, pero seguimos siendo importantes como figuras de referencia. No hay que perderles el ojo, no quitarles sus gustos por supuesto, pero sí vigilar que sean libres en su elección. Que sus juguetes realmente los ilusionen no sean producto de un antojo publicitario o de algún amigo. O lo que es peor que se queden sin jugar a cosas que les apetece porque otros les digan que no responden a lo que se espera de su genero.

      besitos, O.

      1. Somos importantes figuras de referencia, pero yo creo que ellos eligen cuándo y para qué… Yo siempre les digo que elijan lo que quieran, no lo que tenga el de al lado, pero no sé, me da que cada uno es distinto a la hora de dejarse influenciar… Besitos Stunner

    1. Los cuentos son un vehículo fundamental para desterrar estereotipos. Ahora la tarea es seleccionar buenos títulos que den que pensar a mis pequeños Einsteins. jejejeje.

      1. Creo que es un asunto complejo, porque muchos cuentos clásicos contienen arquetipos camuflados en la trama y para escribirlos hay que evitar caer en esa trampa.

      2. En efecto Carlos. Yo me considero una lectora de literatura infantil, en casa tengo una colección enorme y me gusta indagar en esas trampas camufladas que señalas. Haberlas haylas, al igual que hay tesoros de libros que ayudan a comprender conceptos y emociones complejos para los niños.

      3. Que tenga emoción, reflexión y aprendizaje es algo que yo valoro a la hora de elegirlos. Claro que tambien hay que acoplarse a lo que nos proporciona la junta y la calidad no es precisamente para echar cohetas…jajajaj, hay que adaptarse.

      4. Si pudiéramos elegir no la biblioteca sino que la educación no fuese competencia del estado y las administraciones …
        En esos países, la educación se toma en serio.

  3. lo primero que se nota es que vives tu profesión con intensidad.
    Aunque sospecho que si quito profesión de la frase anterior también acierto.

    Lo último me encantó: Es una verdad verdadera que la vida que despeina sabe mejor.

    Persevera. Si consigues que alguno rompa con los estereotipos habrás triunfado.

    1. Me intuyes bien. A decir verdad me sale vivir así con intensidad.
      Sabes que? por mucho que me peine, siempre me despeino…debe ser que mi pelo es un poco como la puro pelo, que va con electricidad incluida.

      Ese es el objetivo, dejar huella…que la a e i o u la van a aprender sin ningún problema.

      Besos.

    1. Cierto es. Los padres a veces tienen tela, algunos osan en decir como has de trabajar…. Tampoco me gusta lidiar con ellos en algunas batallas que no tienen hilo ni pavilo, pero que se Le va a hacer, algunos por desencanto, otros porque no saben ya que van a hacer, otros porque nada les contenta y quieren que hagas… Creo que hay que escucharlos pero nunca dejarte mover por sus hilos.

      Besos

Te escucho...

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