Quien te hace luz y quien te hace oscuridad

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Ella se sentó en el banco improvisado con maderos, al pie del manaltial de donde el agua brotaba por el suelo. La laguna dejaba entrever la variada paleta de verdes que conformaba la flora del lugar.

Mientras lo  esperaba, con el baile de peces y patos alrededor, se preguntaba a sí misma: ¿Donde está ese refugio imaginario que juraste existía en alguna parte de tu cabeza?. Si ahora pudieras encontrarlo, huirías allí, como aquella vez…buscando consuelo.

Por fin llegó P.  Hola se dijeron, luego se le acercó  y sentó a su izquierda echando el brazo por el hombro.

  • ¿ Que ha pasado.? – le preguntó mirándola tiernamente a los ojos.
  • Nada, eso es justo lo que ha sucedido, nada. – entonces dos lagrimas le cruzaron las mejillas y la boca y el gesto se le engurruñeron de pronto.
  • Si no ha sucedido nada, es que no era lo suficientemente importante. – aseguró él mientras trataba de calmarla.
  • ¿Sabes cual es la sensación de arrancarte – de repente- lo que sientes? Es como tratar de tapar con las manos un borbotón de esos de agua- y señaló la orilla por donde brotaba sin más dilación. Se te desborda por todas partes…Mata tener que esconder las manos y simular que nada en tí ha calado o permanece mojado, cuando no es cierto. No he sentido otra cosa que puntadas, yo misma obligada  a coserme las marcas de lo vivido, como si nada fuese. Y eso me apena, no poder estallar y cubrirme de silencios a la fuerza.
  • ¡Triste y extraño!, no estamos hechos para el disfraz, tener que protagonizar momentos que no son tuyos del todo, duele, pero el mundo está lleno de esa mentira que sin querer nos salpica. Lo que sucede es que cuando se trata de interiores, de amores, no toda la gente está preparada para “venderse” de esa forma.
  • Yo no lo estoy, desde luego. Me gusta la claridad, como esta laguna…y con él nunca jamás podré tenerla. Estaré velando por ser otra que no me corresponde, callando la mujer que ahora existe en mí.
  • Aplaudo y apoyo esa decisión. Quédate con lo bueno y fluye, no aceptes que te beban a sorbos  según interese. Eres valiosa y mereces que te lo demuestren.
  • Gracias, P. Gracias por venir y escucharme. No es facil sacar a flote mis “tonterías”.
  • ¡Ya ves tú!. Me pilla al lado. – sonrió y se quedaron ambos abrazados un rato en silencio.

Ella pensó. ¡Hay silencios que no hieren , son un regalo y un tesoro!…como ese refugio del que escribí hace años y tuve absoluta certeza de que existía. Aquí mismo.

P. tembló un poquito (como si la hubiese escuchado, pero no) y se puso la sudadera abrigándola a ella  también . La tarde de noviembre comenzaba a volcar las sombras con un peso considerable. Como sucede con la vida, nos quedamos con los hechos, la realidad pesa y pasa por encima de cualquier sentimiento sostenido a base de  frases o palabras bellas.

Si lo bueno que sentimos no se hace luz, tarde o temprano nos hiere.

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5 comentarios en “Quien te hace luz y quien te hace oscuridad

  1. Es importante poder soltarle a alguien lo que te sale a borbotones, para que sea una corriente estable. Guardarlo todo en uno mismo hace que se hinche hasta explotar y no suele traer buenas consecuencias. Besitos Stunner

Te escucho...

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