Escrito desde un piso 14 (4)

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Buenas noches, jefe.

Te escribo a 53 metros de altitud porque -entre otras solidas razones- está mi debilidad por las grandes cristaleras en las que se  ve llegar la lluvia y los golpes de luz, que soy devota de lo que alimenta mis ojos que no es otra cosa que -a veces- sentir el vértigo del precipicio. Y porque en este pequeño estudio cubículo con vistas al mar y la dulce ciudad, me hallo cómoda para derramar los cuatro versos y teatros que a menudo me componen, palabras de atar y desatar en soledad y alegría.

Deduzco que aquí contemplaré el pasar calmo de las horas, inventando vidas que no he vivido, poesía de resquicios que van rozando  mi piel y haciendo uso  de algunos de esos jardines que nos regala la literatura. Cuando sienta que la vida me aploma saldré a encontrarme con el lenguaje del mar. Como  haces tu cuando estás confundido y temes por nosotros. Se que algo no te deja fluir como quisieras, como  hacen las olas de natural. En esa lucha de titanes que transitas está tu corazón por primera vez y aunque el mio estuviere, no sería lo mismo.

Bajo esta tenue lampara que me sopla a gritos tu recuerdo, me distraigo en silencio contemplando al fondo la ciudad y sus luces, los edificios y hoteles que ya se angostan a la llegada inminente del frío. Poso mis manos sobre una taza de chocolate caliente, tomo mi mantita y escribo lirismos con realidades…¡ya soy feliz!. A ratos te apareces con tu sabana de inquilino invisible queriendo pasar a mi vida de nubes y rasos, deseando  atisbar algo más de esta chica andarina que aprendió a tratar a la soledad a base de años.

Te confesaré que con el tiempo y  el traqueteo me hice a la coyuntura del cambio. A la flexibilidad de  hacer mía cualquier habitación o sentir segura cualquier cama, sin compañía alguna. Solo respirando la necesidad de quererme como premisa obligatoria.

Aunque dices que soy especial no soy mucho más extraña que otras. Probablemente no una de esas mujeres que se quedan en casa y se acomodan a la vida. Me gusta luchar por mis sueños, obtener de cada día cosas diferentes, variando las formas y encontrando distintos los resultados. Que el vivir constituya motivo de  riqueza y proceso, no hábito y rutina.

Por eso no creo en lo encorsetado, en lo que me dicen “debo ser” o hacer, en los discursos cerrados sobre como debo amar, en los deberes que como mujer están pendientes para mí. Y te doy la lata con esta rebeldía convencional, con mis aspiraciones y utopías en los que los dos escapamos a un refugio parecido a  este y nadie sale malherido.

Jefe, uno solo es medio libre cuando se deshace de las expectativas ajenas y cuan difícil es no hacer caso a eso ¿verdad? Muchos de los que nos rodean creen saber que es lo mejor para nosotros, pero, se equivocan de pleno. Solo uno mismo sabe. Ni a mi me hagas caso, fíjate.

 

Hay tantas cosas pendientes para nosotros  a lo largo de una vida, para fulanito o menganita- pareciera poner en el encabezado. No se puede andar  eligiendo qué nos ocurrirá ni quien pasará de puntillas o de golpe por nuestra vida. ¿Cómo se traga algo tan hermoso y humano como las emociones?. Esperadas o no  siempre son valiosas. Y –buenas o malas- no debieramos ignorarlas como si de mugre se tratase.

Me pones en la tesitura de pasar de largo por esto, de puntillas como gata sigilosa.  Sin posibilidad  de saberte a fondo o sentirte, sin al menos dejar  un poco del calor de estos labios que me piden despeinarme y sacar el lado salvaje que llevo dormido.

Y yo digo……¿Estas loco?…. Como ya apunté en cierta ocasión por aquí :

Amurullar lo que uno es puede atravesarte.

Siiiiiiii, de cuando en cuando esta escritorcilla de poco pelo está lúcida y escribe algo decente. ¡Será casualidad o voz de experiencia!

 

Te dejo, jefe., descansa

Beso tibio y sensato ¿existen? Jajajajaja.

Tu Lokita.

 

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10 comentarios en “Escrito desde un piso 14 (4)

      1. Reconócelo. Mis comentarios te gustan porque siempre te dejo con la intriga… 😛 Si tu jefe te dice que eres especial, lo eres. No te lo cuestiones. Eres especial para muchas personas, no solo para tu jefe, dentro de tu normalidad y rareza que te identifican de cualquier otro. No eres una escritorcilla de medio pelo. Tú vales mucho, toda tu melena pelirroja y bastante más. Escribes más que decentemente, cada que vez que el tiempo libre te lo permite. Besitos, Stunner

      2. Jajajajaja… pues sí, tus comentarios son muy esperados y yo que soy harto curiosa, siempre quiero saber más.

        Llevas razón si para alguien eres especial, por algo será, no hay que cuestionarse eso. Ya sabes que yo -escritorcilla- suelo darle mucha la imaginación a mis personajes/as. Jefe todavía no tengo, ni quiero…jejejejeje. Pero aquí me gusta esa otra connotación con la que ella lo refiere, jefe, de manera cariñosa.

        Ya quisiera yo ser una escritora en condiciones… y dedicarme en cuerpo y alma a ese don -para mi- genético. Por ahora, solo me divierto imaginando y a veces me sale algo bueno, siempre que el tiempo me de…claro!

        Besitos, Oscar.

Te escucho...

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