Nacemos de desafíos.

Un barco, como un ser humano, se mueve mejor cuando recibe el viento ligeramente de través, cuando tiene que mantener las velas tensas y vigilar el rumbo. Los barcos, como los hombres, no obtienen buenos resultados cuando reciben el viento directamente por detrás, de tal modo que no se requiere ninguna atención para la maniobra de timón o de las velas; el viento parece favorable, pues sopla en la dirección que uno sigue, pero, en realidad, es destructivo porque induce a una relajación de la tensión y de la propia destreza. Lo que se necesita es un viento que sople en dirección ligeramente opuesta al barco, pues entonces puede mantenerse la tensión, y fluir los humores corporales, y germinar las ideas, porque los barcos, como los hombres, reaccionan ante el desafío.

Bahía de Chesapeake (1978) James Michener

20 comentarios en “Nacemos de desafíos.

    1. Los desafíos en sí son alicientes, una forma de probarnos.
      Pero sí, cualquier cosa por hacer está supeditada a la motivación que tengamos por esa cosa.

      Besacos a tí, ricitos.

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