8 de Marzo

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Repasando las emociones vividas en un día como el de hoy me vienen a la cabeza dos anecdotas, quizás por cercanas, en las que -como mujer- me sentí vejada o tratada de modo más bien patético.

La primera, figura en las palabras de un hombre. Yo regresaba a casa de mi trabajo, un viernes, feliz por reencontrar a mis hijos después de una semana sin poder verlos. Me saludó e inmediatamente paré el coche…¿estas muy perdida?…¿donde te metes?– me dijo. Es que ahora estoy en Málaga, trabajando– le respondí. Con un gesto de manos que no se me olvidará nunca, añadió bromeando: ¡lo tienes así!. Me quedé tan noqueada que tardé un tiempo en reaccionar. Finalmente contesté: es lo que hay, no voy a renunciar a mi trabajo. Luego cerré la ventanilla y me marché. Ni que decir tiene que una broma de ese cariz no tiene gracia alguna y duele tremendamente, pero en boca de un hombre de mi familia, aún mas.

 

La segunda, figura en la mirada de una mujer. Una amiga, muy cercana. Estabamos tomando unas copas hablando de los temas que suele preocupar a la gente que está a mitad de una vida, como nosotras. Ella dijo: En los fracasos amorosos casi toda la culpa es de la mujer. Las mujeres tenemos que darle vidilla al matrimonio y si nos dejamos y  aburrimos al marido, pues al final,  todo se va al garete. Yo le contesté al instante: No creo que eso sea tan simple, no me siento ninguna dama de feria y en todo caso,…él tambien tendrá que currarselo ¿no crees?. Ella siguió obcecada en su idea, erre que erre. Lo que me hizo pensar que cualquier mujer, con posición media, con estudios y trabajo, procedente de una familia no marginal… puede albergar ideales machistas en su cabeza. Probablemente  también yo sufriera de concepciones machistas sin darme cuenta, taladradas bajo el peso de los años. Aquello era algo ante cual yo, como mujer, debía estar atenta. Que una mirada femenina expusiera tremendas cosas con tal convicción,  generaba estupor,  cuanto menos, molestaba.  Sabemos que la vida entre dos no solo depende de los picardías que una mujer pueda colocarse o de su frenesí entre las piernas de un hombre;…

…sobran explicaciones o justificaciones al respecto. Quizás escribirlos me cure del espanto de haberlos vivido, al menos como método de detección o alerta para otras personas.

Sin embargo, y a pesar del protagonismo que puedan cobrar  dos historias aisladas con diferente escenario pero igual contenido, …que queriendo o sin querer, hicieron daño en su momento…ELLAS NO SON las verdaderas protagonistas de todo esto.

Venía para deciros que la realidad clave está en una misma, como mujer. Y yo, a mi modo y de la peor forma,  protagonicé a veces los peores capítulos; negándome mi naturaleza como ser humano…. cuando me insulté sin reparos por cometer errores, cuando me dejé en manos de otros sin darme oportunidad de ser yo misma,  cuando sentí miedo por mi condición física de mujer, cuando hice cosas que se esperaban de mí o de mi sexo sin formar parte de mis ideas, solo por no alzar la voz…cuando de algún modo, no fui libre en mi conciencia o en mis actos. Así que hoy me perdono, por ser mujer merezco respeto y cambio, lo primero de mí misma pero también del resto del mundo. ¡Feliz día, guapetona!

Ilustración reivindicativa: todos los días son 8 de marzo

 

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15 comentarios en “8 de Marzo

  1. Feliz día, guapetona!
    Me gustó mucho. Pensé, morbosamente, que qué le habrán dicho a esta mujer?!
    Y no lo mencionaste. Muy bueno. Y muy buena la reflexión. Porque no es necesario decir lo que dijeron. Dejaste el papel de víctima a un lado y te hiciste cargo de tus emociones. Aplausos

    1. Ay, gracias Marina.
      Seguiran existiendo personas con mentalidades retrogradas, no es algo nuevo… lo interesante es que cada vez sean menos y que las mujeres seamos conscientes, fuertes y valientes para que esos estereotipos no nos condicionen ni nos enturbien.

      Aplausos tambien para tí, te quedaste muy bien con la idea de la entrada.

  2. Tremendo. Pero con mi entrada “eso es de maricas”, queda patente, por desgracia, que aún queda mucho por hacer. Espero que se pueda conseguir algo pronto, aunque depende de todos. Felicidades, Stunner

    1. Todos hemos vivido ejemplos de este tipo. En el aula los observo con frecuencia. Se gestan en la familia y continuan desarrollandose en los grupos de iguales. La educación creo que es el arma más eficaz pero tambien hay que concienciarse a nivel general. Por eso creo que la jornada del 8 fue positiva para tomar nota de lo que se pretende.
      NO es una lucha de sexos -ni una jornada feminista- es una lucha por la igualdad y el progreso, y eso nos beneficia a todos.

      Besos, O.

  3. Ayer, especialmente sensible, se me fue la boca comentado en algún blog. En el manifiesto estaban los puntos clave y más graves e importantes, pero ¿sabes?, los pequeños detalles que se dejan caer en afirmaciones de hombres, son los que me hacen explotar.
    Siguen creyéndose con el derecho a decirme cómo actuar en cada momento. Opinando sobre las mujeres que no han apoyado.
    No lo soporto, lo siento. Dándose golpes en el pecho por apoyar a la mujer, pero guiándola. (No fue solo uno)
    Pd. Me parece que me expliqué como el culo.

    1. Es bueno que surja el debate, Margui, no te preocupes por expresarte, todas tenemos derecho a hacerlo y a sentirnos incluso furiosas ante ideas que no nos identifican.

      Creo que lo ideal es no dejarse manipular por esos comentarios y consejitos, tener la confianza suficiente en nosotras mismas. Cada persona vive la vida como cree ….pero es cierto que a las mujeres se nos a educado desde pequeñitas en esa inseguridad, miedo a estar solas… en esa falta de decisión, siempre a las sombras del hombre…Y por supuesto eso hace mella pero ya está bien de ser el sexo débil, a veces llevamos la etiqueta tatuada a pesar de nuestra valía y de nuestras luchas….que no son ni mucho ni menos, pocas.

      Besos, wappi.

  4. Tenemos que perdonarnos y, sobre todo, no juzgar a la mujer que tenemos al lado. Ninguna es dueña de la verdad absoluta y cada una de nosotras es una persona con sus propias vivencias y su propia opinión. Por eso debemos apoyarnos y respetarnos, cada cual con sus motivaciones. Besotes!!

    1. Eso me parece lo más importante Alter. Querernos y querer a nuestro sexo.
      Ser flexibles y no exigirnos perfección. Ser empaticas con las demas en nuestros diferentes papeles y decisiones personales.
      No hacer de las niñas, damitas de exposición sino personitas valientes, creativas y decididas capaces de liderar en el futuro sus propias vidas.
      A partir de ahí algo, sino mucho, empezará a cambiar para bien.

      Besos.

  5. Ay Mukali, que todos cometemos errores, y todas, para que no se enfade nadie. Creo que sucede que las mujeres parecen más receptivas a aceptar consejos, o presiones sutiles, para que no se enfade nadie, y detrás de una,, llegan las otras hasta que alguno, o alguna, para que no se enfade nadie, se considera autorizado para gobernar tu vida. Leñe que se enfaden ante una negativa contundente aquellos, y aquellas, que quieren colarse de mandones en nuestra existencia. O por la fuerza en vuestro cuerpo. Hale un besazo.
    Feliz fin de semana.

    1. Todos cometemos errores, cierto, pero ¿porque las mujeres nos exigimos más? ¿Porque las niñas suelen sacar -por regla general- mejores notas que los niños?. Parece que desde el principio fuéramos conscientes que por naturaleza lo vamos a tener más jodido. De hecho, he oído a madres decir que preferían hijos varones porque lo tendrían más fácil en la vida. ¿¿¿¿Porque????

      La resolución del problema no está en cambiar el genero en los sustantivos, o en poner semáforos con faldas, o tantas otras absurdeces. Esos son remedios superficiales que nada tienen que ver con lo que las mujeres pedimos hoy día: conciliación, mismos salarios, que nos se nos trate como a bobas, que nos respeten al margen de nuestro cuerpo….yo creo que son cosas bastantes realizables de cara a un futuro.

      Un abrazo enorme, Carlos.
      Feliz finde tambien para tí.

  6. Ayer mi media naranja tuvo una cena con sus antiguos compañeros de universidad. Me comentaba que la “idiosincrasia” de la mujer era la que le impedía ocupar puestos de responsabilidad. En su mesa había tres físicas y tres físicos (una curiosidad porque en el resto de las mesas eran prácticamente todos hombres). Mientras los varones hablaban de promocionarse, “ellas” se quejaban de las dificultades para conciliar la vida laboral. “En un mundo competitivo, es imposible que con esa mentalidad podáis ocupar puestos de responsabilidad”. ¿Y cuál es, a tu juicio, la solución?, pregunté ingenua. “Considerar la relación con la pareja y los hijos con… algo menos de implicación”. Con mi tercer hijo dejé mi empresa y me hice autónoma para poder trabajar desde casa. Me sentía incapaz de repetir la experiencia de levantarme pensando ‘ ¿Tendrá alguno de los niños fiebre?¿Y qué hago de ser así, lo mando a la guarde con un paracetamol?’ y de acostarme con la sensación opresiva de dedicar poco tiempo a mis hijos y siempre a matacaballo. Veo difícil alcanzar “esa menor implicación” que tan natural parece a muchos hombres y que les permite enfocar todos sus esfuerzos en su profesión. Ni siquiera sé si me gustaría. Y, sin embargo, creo que soy buena, muy buena en mi trabajo profesional y, como ser humano, me gusta que se reconozco ese hecho. ¿Dónde cosssño está la solución? Je, je, Mukali: llevo toda la noche currando y no digo más que tonterías. Un beso, guapa.

    1. NO dices tonterías, Carmen, dices verdades como puños. Sentimientos e impresiones que las mujeres reconocemos al instante.
      Creo que la solución empieza por escucharnos, como expongo en el post, sin ese sentimiento de culpabilidad o esa necesidad de cumplir unos esquemas sociales.
      A la vez no porque yo como mujer haga algo, significa que todas las mujeres tengan que actuar conforme a mi o mis prioridades. Respetar eso es fundamental.
      Se nos pide mucho a nivel social pero lo importante es lo que nosotras mismas nos pedimos como seres humanos, lo que nos hace felices.

      Besos, Carmen.

    2. Creo que lo que está mal es que se admitan actitudes pretendidamente masculinas como conceder más prioridad al desarrollo profesional que a la propia familia. Que se complementen las reuniones de trabajo con comidas de empresa. O se alarguen los horarios sin justificación mareando la perdiz. Lo lógico sería una jornada que permita el cuidado de la familia, el tiempo libre suficiente, una desconexión total de las labores y una organización eficiente del tiempo de trabajo. Un besazo.

  7. Todas debemos perdonarnos algunas cosas o actitudes, pero lo que no debemos es quedarnos callados ante comentarios, y sobre todo hechos, de otros, que a veces, nos ningunean. Hay además muchos micromachismos de los que en ocasiones no nos damos ni cuenta. Un beso.

    1. Exacto, Esther, el perdon nos dignifica, el silencio, no.
      Hay que aprender a reconocer esos ninguneos, es fundamental… como lo es ir echando de nuestra conciencia culpabilidades que me han impuesto por el mero hecho de ser mujer.

      Abrazos.

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