Archivos diarios: enero 10, 2018

Pintadas y brindis

 

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En el bar de las afueras, justo al lado del ventanal que daba a la carretera ,por donde yo había pasado cruzando aquella frase, dos hombres hablaban de algo importante. Con el Roibos aún caliente y el telefono movil sin bateria, no pude evitar prestar atención a lo que tan bajito -pero tan cerca de mí- decían:

– Tengo que esforzarme en encontrar a Laura. Está en casa, pero como si no . La debo traer de vuelta. Indagaré en lo que vivimos y nos fascinó… eso haré.

  • No te esfuerces, ¿has pensado que igual ya no existe esa mujer?. Debes ser consciente del cambio, de que no somos las mismas personas a través del tiempo.

– Pero ella es la misma, yo puedo verla, en el día a día, tal como  cuando nos conocimos. Sino igual,  basicamente.     Laura, ¡mi Laura!

  • No te equivoques, nadie es igual pasado el tiempo y nadie es de nadie. Si quieres conservarla, déjala ser como el viento, no la retengas en la brevedad de un nombre. Porque un nombre es inamovible, pero una vida, no.

-Y ¿Como es posible que despues de todo este tiempo a su lado la desconozca? ¿Que me asalten las dudas y no sepa como tratarla ?

  • Lo difícil no es ser un buen amante al principio cuando vuestros caminos de repente chocan y salta la chispa  inicial… basta escuchar las emociones y como un loco, dejarse llevar. Lo realmente complejo es ser amante a lo largo y ancho del tiempo, cuando la pasión inicial merma y los caracteres confluyen entremezclándose. Lo complicado es barajar con eficacia los cambios que ambos sufrís en el camino (y ante los cuales no quedareis indemnes), alterar lo que os  funciona (si, si, ¡alterarlo ) para que lo bueno no se vuelva viejo. Esto es no haceros a la comodidad ni a la rutina y sobretodo, daros el espacio suficiente para eligir.

-Tienes razón, pero todo ello me vuelve indeciso. Me hace dudar. De repente, es como si no supiera seducirla. Como si estuviéramos cerca pero lejos.

  • El amor requiere esfuerzo y trabajo, abrirse horizontes para saber en qué punto está la otra persona, indagarla en las malas, velar porque no mueran sus miradas o el placer; en definitiva SER (en mayúsculas) al lado del otro sin restarle su parcela de libertad. La gente está confundida, ahora nadie cree en las historias largas porque sin querer hemos crecido con la idea de un amor de cuento de hadas, idealista e inhumano, de esos que te regalan  flores y vértigo a todas horas. Y esos amores no existen. No pueden ser duraderos.

-¿Como sabes tanto del asunto?

  • Precisamente porque -por todas esas cosas que te he contado tan bien- perdí a Julia y he aprendido de aquellos errores. Que no te pase. Encuentra a tu chica, la que es hoy y ámala con prioridad, no busques estandartes pasados ni documentos ajenos. Es más, te invito a que olvides lo que acabo de decirte. No hay remedios universales, no los creas. Lo más que podemos hacer es reflexionar y arriesgarnos a probar hasta que funcione.

– Gracias A. Te invito a una copa por los buenos consejos. No todo el mundo dice las cosas tan claras como tú.

Brindemos.

Al volver, sentí frío y cogí la avenida  más corta que lleva a casa. La gente caminaba deprisa subida a sus zapatos y envuelta en sus abrigos. No podía dejar de pensar en lo que había escuchado de boca de aquellos hombres. Hay tanta gente perdida en una relación. Unos se encuentran y otros no lo consiguen.

Sin embargo, cuando sucede… ¡¡que maravilla!! se abre un nuevo universo entre ambos mucho mejor que el anterior.

 

 

 

 

 

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