Archivos Mensuales: diciembre 2017

El poeta

 

 

¿Sabes mamá? yo ya se leer– aseguró el pequeño.

Ella estaba con su e-book, tumbada en el sofá procurando  vencer al sueño y proseguir con la historia, aunque ya era la tercera vez que se le caía en la napia el aparatito

.-Ummmmm, dime,  hijo …masculló al sentir de repente el peso del niño en su regazo, abriendo los ojos  y la boca en un gesto de amodorramiento infinito.

-Mira, mami….¡te lo voy a enseñar! para que lo veas.

Entonces se bajó de su vientre y se fue corriendo a buscar algo entre los juguetes. Venía con una enorme sonrisa y un pequeño libro entre sus brazos. De esos de paginas duras y sonoridad acentuada, que acercan  a los más pequeños a la poesía y el lenguaje.

-Ahora verás…– dijo emocionado, y lo abrió con la impaciencia aturullando sus manos. Luego se dispuso a versar, en realidad, con la misma disposición y aplomo que cualquier poeta en una plaza anónima y fría, a ojos de viandantes curiosos que quieren calentar su alma con letras…

-Luna, luna luna, luna,…. sol– señalaba con el dedito cada palabra y su dibujo, mientras ella lo miraba atenta: luna, luna, luna, luna, ….girasol , luna, luna, luna, luna,…. ruuuuu….  Se quedó entonces atascado y dudoso…¿como era este? ¡nunca me acuerdo!- refunfuñó. – Ruiseñor– susurró ella muy despacito en su oreja. – Si, si, ya sé, – volvió a comenzar …Luna, luna, luna, luna,….¡Ruiseñor!,  Luna, luna, luna, luna,…. caracol, ….Luna, luna, luna, luna,….¡Y esto no es una luna, ¿ a que no, mamá?!- recalcó señalando el ultimo dibujo de la serie. ¡Corazón!– exclamó al fin levantando los brazos en señal de victoria…¡yo tengo mi corazón aquí dentro! -indicó cerrando el libro y poniendo su mano en el pecho.

Cierto, – una mueca de orgullo se pintaba en la comisura de los labios de la mujer. “El tiempo pasa pero tu corazón siempre estará contigo. No puedes huirlo. Has de escucharlo…suena como un reloj… Toc, toc, toc, toc”.

Siiiiiiiii, mamá, mi reloj corazón– exclamó abriendo los ojos y alejándose, derramando energía y versos por el pasillo.

La madre se quedó pensativa, en ese estado de alegoría y contemplación en que a veces te dejan los poetas.

Podrían pasar lunas y soles, noches y días, tal vez perder la noción de tiempo y poesía en un ciclo de palabras encadenadas, que algún ruiseñor cantase, caminar lentos como un caracol, anclarnos a la tierra y la luz como un girasol……..

Al final,  lo único realmente importante para huir de la costumbre o conducirnos a la esencia más intima de nuestro ser,  es ese CORAZÓN  incansable de memorias que no es otra cosa que la brújula que alenta pasos y  da sentido a nuestra aventura en la Tierra.

 Cuidarlo para que brille incluso en la oscuridad, – deseó ella despacito, tocándose el pecho de la misma forma que lo había hecho segundos antes “el poeta”.

 

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Y de repente ella, me besó, a ojos de todos. Fue delicioso aquel impacto imprevisto, aquella embriaguez lujuriosa de candorosa pasión que susurran los besos nuevos. Una psicodelia  a la que me abandoné con la presteza de un niño, olvidándome hasta de quien era cuando conseguí despertar. 

Al volver de aquel viaje, allí estaban todos – cuidadosamente- escrutando mi gesto como quien analiza un cuadro. No me sentí tonto ¡que va! a pesar de la ovación generalizada ante mi mareo emocional, estaba borracho de júbilo. Y es que había visto algo poderoso en aquella mujer, algo revelador en su beso que me alentaba a explorarla sin más mapas que mis propios límites.

 Pensé, Un beso puede llegar a ser la puerta de entrada a un mundo que desconocemos.

Un beso es algo más que dos labios que se juntan.

Es el punto álgido de una atmósfera, de unos sonidos, de una cercanía, de unas palabras

(Javier Ruescas)

 

 

Encuentros,confesiones y rarezas. O lo que es lo mismo “Cada mochuelo entiende su olivo”. (fdo. mukali experta en cargarse refranes y títulos de post, ustedes ya me entienden: 28D)

Quedaban 8 ¿se puede decir que los justos? ¿los más borrachos? ¿los más fiesteros o los más rebeldes?. Es igual, hay cosas que no cambia el tiempo.

Con el pub casi vacío, las canciones que sonaban eran las adecuadas. Es porque uno de los de la comitiva se encargaba de pedirlas en la barra, para animar el cotarro. Quizas por esa razón, las conversaciones eran de lo más reveladoras.

Una de ellas, la emparejada del musiquero , decía: “estoy en una etapa de mi vida en que me apetece experimentar…¡y me llaman las mujeres!. -aclaraba entre risas a las otras tres,  mientras miraba con perspicacia  a una. Luego hizo un ademán y añadio: ¡qué síiiiii!, que me encantas R.!– confesó abiertamente a la ya halagada afortunada que reía como solo ella sabía hacer.

Luego la charla se centró en las lencerías … parece que el alcohol y la fiesta tenían las direcciones claras.

R. estaba contenta y se delató…” Tengo un cajón lleno de cositas que voy coleccionando y que el me va regalando. A nosotros nos encanta y lo tengo claro, hay que sorprender con el paso de los años, las mujeres tenemos un gran papel, estas novedades alejan la rutina y hacen que no llegue el aburrimiento”.

  • No  estoy de acuerdo del todo– dijo la que estaba a su lado.  No estoy dispuesta a disfrazarme siempre que  haya tema como alegato a mi yo-mujer, ni creo que  sea esa razón exclusiva de rutinas y fracasos. ¿Que hay que cuidarse? pues sí. ¿Que a veces mola vestirse de pendón? pues también. Pero sobretodo que me quiera al natural, de diario, con la camiseta de béisbol y el tanguita de los gatos.
  • Yo pienso igual… dijo una tercera. La verdad es que a mi todo ese glamour me pilla casi siempre en bragas…jajaja.  Nosotros preferimos la visión y el tacto de la piel ¡y rapidito! jajajaja.
  •  A ver, a ver…dijo algo mosqueada R., no me malinterpreteis, que es un juego…¡un juego visual!y es muy placentero…¡seguro que lo habéis practicado, mamonas!
  • Pues sí, ¡es genial!, pero sin meterle la obligación.  Claro que  lo que a mi me vuelve loca últimamente es que me conquisten (o yo conquistar) por la oreja, en los previos. 
  • ¿Por la oreja? pero eso se supone que sobre la marcha.
  • Sobre la marcha y antes de. Te aseguro que no explotamos ni la mitad del lenguaje sexual por vagancia o desconocimiento. Y ahí hay todo un mundo, un mundo que me gusta.
  • Habrá que explorar, pero a mi donde se ponga un buen maromo… quitate tú de literatos. jajajaja.
  • Jajajaaj…no hay que ser un literato, R.  Lo que si hay que tener es chispa, visión verbal, en ambos sentidos. Me parece un sexo inteligente ya que la mayor parte del deseo nace del pensamiento… es por eso que si se practica bien, pone mucho.
  • ¡Que rarita eres! estamos en edad de disfrutar del cuerpo visualmente porque todavía es bello…
  • Llevas razón, pero no es lo fundamental para mí.

Cuando el discurso parecía que no iba encontrar fin,  llegó una tercera (la más clara) y soltó al fin zanjando, con esa voz que igual tenía altavoz incorporado:

Nenas, que yo me pierdo si me tocan los pies y me enfado si me soban las tetas. ¡que rarezas y peculiaridades tenemos todas!– luego sorbió su Ron y lo levantó en señal de amistad…

Rieron . En ese momento sonó “mi colega de siempre”. Que bueno cuando la musica y la magia del alcohol se unen logrando hacer bailar y cantar a todos, hasta matizar las diferencias, … convirtiendo  la tarde en un soplo fugaz de acercamientos e intimidades.

Distintos en verdad pero tan iguales en esencia, así suelen ser la mayoría de “mochuelos” humanos.

 

 

 

 

 

  • Nena, ¡que ganas de meterle mano a Papa Noel…!
  • …¿Y eso? ¿acaso habéis quedado esta noche?
  • Me esperará a solas en la biblioteca…
  • Umm, así que concertaste una cita con el gordo…
  • Perdona, el mío está tooooooooooooo tableta…jjijijijij.
  • ¡Golosa!, a ver si te vas a quedar sin nada.
  • Lo dudo, ¡es tan dulce!…jajaja.

 

 

 

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Subrayando las frases del día.

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El día ha estado lleno de momentos y frases cortas que han ido empujándome de uno a otro lado.

Primero en el cole, Nora, nada más llegar me dice: “Si no te ocurre nada, seño, ¿Por qué tienes de irte?”. ¡Eso digo yo!- le respondo. Su cara de extrañeza es un poema de esos que suenan a despedida. Así que nos abrazamos,  creo que las incertidumbres se alivian con abrazos. Ya nos sentimos mejor. En el fondo muchas cosas se acaban y así es la vida. Yo se que conservo esa parte niña de mí que todavía relata ante las ausencias.

A media mañana, en el patio, Nico se acerca rápidamente donde yo estoy, con la urgencia tintineando en sus preciosos ojos azules “Necesitamos ayuda, seño. Hay una seño encerrada en el modulo 1 y no puede salir”. Mi compañera ha entrado y ha cometido el despiste de dejarse la llave puesta. Los niños desde fuera han hecho la trastada. Para ellos todo es un juego, nada saben de peligros y  desde el otro lado del cristal, Belén trata, sin mucha suerte,  hacerse oír. Cuando las palabras se hacen muros de silencio hay que prestar atención a los gestos que son, practicamente el chivato perfecto. Y eso es lo que ha hecho Nico muy habilmente. ¡Bien! Lo felicito por su atención y se aleja con más pecho que cuerpo tiene. Estas son también demostraciones de talento que hemos de potenciar como profes, para su autonomía y felicidad futuras. No solo números y palabritas, maneras de socializarnos y ser empáticos con nuestro alrededor, sin caer en la rígidez de los cánones. Y es que la palabra flexibilidad al pronunciarla, me recuerda totamente a él.  Nico es el más “a su aire”de toda la clase , libre como el viento que se podría decir cuando se trata de tareas de grupo… he observado que se desenvuelve mejor a su ritmo que al hilo de la corriente impuesta.  Y yo digo ¿y porqué no? siempre que se respeten unos limites, claro. Hay una delgada línea entre libertad y libertinaje. Nico es rebeldía y también ternura, con diferencia el que más veces al día me dice “¡Seño,te quiero!”… y yo me derrito, obviamente. Si tengo que defender la importancia de algo que sea la de no cambiar el carácter de ninguno de mis polluelos, cada espíritu es un tesoro, nos hace seres únicos y sobretodo ¡nos pertenece!.

El tiempo que llevo aquí me he impregnado de esa idea, esa “no didáctica” que como un choque me sorprendió tanto al principio…porque en definitiva,  nuestra labor ha de ser abierta y cercana. Tener la capacidad de hacerlos fluir positivamente, con técnicas que les sirvan de cara a la vida y que los acompañen en el reto que supone crecer.

De algún modo, siempre lo estamos haciendo. Hasta yo me voy de aquí  diferente a como llegué. Mientras me escucho, observo aquellas cosas que yo misma inventé y funcionan. Como esa cancioncilla que repetimos a diario de que las palabritas feas me entran por un oído y me salen por el otro o las palabritas bonitas me entran por un oído y me llegan al corazón. Quedémonos con esa parte amable dentro (aprendamos a cuidarnos) y desterremos los insultos y desprecios al lugar al que pertenecen….el aire.

¿Lograré despedirme mañana sin echar una lagrimita? ainsssssssssss!!!

***+

La tarde llega en busca de las dos. Y con el reloj, el hambre. Hoy hay noticias buenas, no hay claustro esta tarde, así que almuerzo fuera para celebrarlo, en un lugar de confianza. El dueño nada más llegar ya sabe lo que voy a tomar, las palabras mágicas que me harán felicísima: “¿una cervecita, verdad?”……….síiiii, por favor, ¡ya tu sabes…! -contesto riendo. Los primeros sorbos son la medicina que me catapulta a la gloria.

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Enfoco lo que resta de tarde sin descanso.  Quiero dar una vuelta por el centro comercial y hacer un par de compras para estas fiestas. Me encanta la tienda de Guess. Decido entrar en busca de un vestido que he fichado en la web y que me ha encandilado. En directo es aún más impresionante. Voy darme el caprichito, ¡porque no!?… haré como que me lo ha traído Papa Noel…¡que requetebuena he sido, oye! jajaja.

En la caja de H&M, mientras espero a la cola para pagar unos conjuntitos para mellis, escucho a una mujer quejarse de las faldas. “Es que todas son minúsculas, ¿me podeis buscar alguna a media pierna?”- dice enfadada al dependiente. No puedo evitar fijarme… es joven, delgada, con estilo algo desaliñado. Va con su hijo y no para de alzar la voz “está visto que la tendencia es enseñar el culo y yo por ahí no paso”. La gente exigente y ególatra me parece cargante y cargada, de malos  modos sobretodo porque hay muchas formas educadas de decir las cosas sin fastidiar…. Además, si no te gusta lo que ves, vete a otra tienda que las hay a montones…no te van a traer a ti en exclusiva un algo que no trabajan.

Con mi cena llego a la noche. Samantha habla en la tele sobre la felicidad. “yo creo que la felicidad es burbujeante” – aclara una chica. Me gusta el adjetivo,  esa idea de emoción efímera que hay que atrapar al vuelo, me fascina porque la veo acorde. En cambio esa felicidad dulzona y obligada porque sí o porque toca, no me convence para nada. Existen momentos únicos pero siempre, no se puede ser feliz…¡no es natural!. Lo que si creo que ayuda es vivir valorándose uno mismo, con sus virtudes y defectos…asi como las personas o cosas que uno tiene, los espacios que nos hacen ser nosotros mismos… no olvidar nada de eso y darle el sentido que merece, porque un día te puede faltar y es entonces cuando te das cuenta de su valía.

 

Y con esta idea voy acabando una jornada llena de pequeñeces. Tonterías que me  hacen sentir viva y que reflejan mis últimas reflexiones en estas tierras.

Ahora que lo pienso, quizás la felicidad sea un monólogo que cada persona ha de cambiar y revisar en las distintas etapas de su vida. ¡Y que no se quede sin materializar! Tener siempre la libertad de unir con todas sus consecuencias lo que nuestra intuición nos está diciendo.

 

 

Paisajes que van quedando grabados en unos ojos

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Edurne Pasaban

Recorro enérgica el intermedio silente entre tu voz y la mía, el palpitar del corazón acelerado que dicta el pulso sin torcerlo. Es para lo que he venido y siempre regreso, para escuchar el candor de la montaña que me  hace sentir pequeña y grande al unisono, ese silbido de roca que tiene voz humana, la mía.

Lugar de trampas que jamás me contraen. Está mi corazón  aclimatado a los pasos helados y la determinación, al blanco horizonte de huellas y marcas que son como mi sangre. He nacido para ser piel de invierno, materia de perspectiva o carne de metas. No pretendo que nadie lo entienda, es este espíritu inquieto que jamás piensa en su suerte o posición.

Si miro hacia abajo, -lo confieso- a veces puedo marearme. Y no  es esta una razón de vértigo, como pudiera parecer. Admito que sentí la muerte rodar a mi lado como una pelota, ahí abajo sobre la casa y sus habitantes, bailaba tenaz a lomos de una existencia ligera y cómoda, sobre las gentes como yo, que en nada me parecían. Todo era predecible y estable en ellos…..¡yo en el fondo quería imitarles a pesar de mis sueños!. Y ese era el dolor: el azotar de la edad y la presión social.

Reconozco que me pilló a contrapie, me escurrí o me despisté…¿quien sabe? pero rodé sin bastones ni abrigos que me protegiesen, pues no creía necesitarlos….

Ella, la muerte, o la idea, siempre tan locuaz y resbaladiza, venía despacio y sabia sobre la tierra fiable,  disfrazada de una normalidad que yo no supe ver, ¡Entended que  existen otros precipicios aún más temibles que los temidos!- .

Segundos en que todo se  muestra frágil y la vida estalla con sus tesituras y aviares, haciéndote sentir perdida y sin norte. La pregunta era ¿Como orientarse sin brújula ? Sin ese juicio sano que marca los pulsos vitales para continuar-  todo aquello leía en la densa niebla de mis ojos, en la ciudad infalible.

A casi todos, al menos una vez por existencia, se nos cae un cielo o nos nace- de repente- la cumbre siniestra. ¿Como es posible que a mí -precisamente a mí- me sucediese en el medio equivocado?¿ Podía la vida tener ese humor tan mezquino conmigo?. .

He descubierto en este habitar arriba y abajo, las señales de peligro ante las cuales debo resguardarme.  Solo ahora sé que los héroes que de verdad importan no son los hercúleos, sino esos que transitan anónimos y tropiezan (como todos) superando adversidades y reconociendo flaquezas. Algo de aquello ha debido quedar grabado en mis ojos, ahora húmedos cuando lo cuento, como una tormenta que ya se apagó y deja un paisaje claro e imperfecto.

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Días de aquí para allá. Sin más compañía que la de una maleta cargada con unas cuantas cosas. Es igual,  pesan más los recuerdos aunque intangibles.

Voy cerrando puertas, despidiendo hoteles, descubriendo a qué sabe esta soledad desacostumbrada. Me deslizo cada mañana por una autopista cargada de vidas y atascos. El  mar a un lado y no hay tiempo para soñarlo. Es la sensación cuando me incorporo a la “arteria” . El trasiego, el tráfico, el lujo, la gente trabajadora que mantiene todo este emporio  a raya . Es diciembre y el sol esta amodorrado, hay días que ni asoma. Los turistas siguen llegando en pantalones cortos y chanclas sin percibir el sentido de lo gélido . Hace una semana los escuché reir abajo, en el restaurante. Yo leía en la cama… Es curioso como eso de la risa- aún difusa e incoherente- arropa tanto. 

Y los niños, mis alumnos,…¡claro! ellos son tambien mi sino. Sus disparates y desacuerdos, sus intuiciones y respuestas, la elocuencia e ingenuidad …, esta nueva metodología en la que me adentro para evidenciar mi desconocimiento y avances, el educar sin educar que defiende  la libertad y la experimentación por encima de cualquier area linguistica o matemática.

Yo creo que todo cuenta, sin descuidar el lenguaje, las normas o el esfuerzo que vienen siendo tan importantes en la sociedad en la que vivimos. A veces pienso que me voy llevando un chachito de ideas de cada lugar, un me gusta y no me gusta. Luego,  si todo va como espero, algún día podré soñar con enseñar a mi modo; que seguro será resultado de todas estas itinerancias y experiencias. A decir verdad, me considero catacaldos sin llegar a ser extremista jajajaja. Puedo observar como los niños se entienden en el caos del espacio y los materiales, la importancia de dejarlos hacer e inventar y como el juego no guíado los enseña a ser resolutivos y autonomos.

Se que no siempre me escucho lo suficiente en los vacíos de tarde que encuentro. Tal vez sea mejor así. Trato de rellenarlos con actividades placenteras como pasear, correr, bañarme, investigar algún lugar nuevo en el que comer o perderme, cocinar sin prisa…

De ellos y de tí me acuerdo tanto que mejor ni me acuerdo. Estoy pensando que tal vez no tenga que pensar en nada.