Historia de una cueva un tanto peculiar

Erase que se era una cueva muy pequeñita y acogedora en la que un día decidieron convivir 32 gigantes blancos. Ninguno quería renunciar a las delicias de un lugar tan agradable, ni mucho menos abandonarlo, así que con el paso del tiempo, se fueron habituando a la angostura, tomando cada cual su gesto y  su manía y procurando darle vida a su pequeño rincón.

El caso es que no podían apenas moverse y si lo hacían debía ser de un modo tan sutil como inapreciable… pero daba igual, ellos se sentían felices en aquella vaguedad enfilados de ese modo tan poco armónico. No tenían que preocuparse de los modales y cada uno regía achuchando al otro, en un tira y afloja sin norma, en el que solía ganar el más fuerte.

Había dos habitaciones en la cueva. La de arriba gozaba de más espacio pero la de abajo era un caos absoluto. Los gigantes que habitaban la segunda vivian muy estrechos, aunque disponían de una gran intimidad. Los que frecuentaban la de arriba estaban más expuestos y tenían que cuidar su apariencia, esa era la pega……Lo bueno y lo que de verdad atesoraban eran las vistas y el cotilleo.

Por si alguno no se enteraba de lo que se cocía en el exterior, Doña Babosa, que era la dueña y señora de aquella cueva, les traía noticias a todos al instante. Ella se movía a la velocidad del rayo y era capaz de contorsionarse sobre sí misma, algo que no todas las babosas de su especie sabían hacer.  Era tan desvergonzada como cariñosa, así que nunca olvidaba a sus gigantes y los acariciaba uno a uno como si fueran sus hijos. Los gigantes adoraban verla llegar cargada de dulces manjares que luego degustaban todos juntos en un banquete sin fin.

Un día -de repente- pasó algo inesperado en la habitación de arriba. Los gigantes empezaron a quejarse de que habían colocado vallas y barrotes metálicos para delimitar sus posiciones. La intención -según fuentes secretas- era leerles la cartilla a aquellos tunos para que ninguno tomase el ordeno-mando y se hiciese con el poder de la cueva.

Los de abajo, al enterarse, como eran egoístas e ignorantes siguieron forcejeando sin ningún tipo de conciencia, pensando que aquello no les sucedería a ellos. Ahora si que estamos bien- se decían… esta habitación es lo más… aquí nunca sucederá nada.

¿Cuantas veces pasan estas cosas en los cuentos? ¡por ignorantes, premio!….valgame que tambien es extensible a la vida real. Si es que no se puede presumir, compañeros.

Total, prosigo…ya estamos casi rozando el desenlace.

La habitación de abajo estaba a punto de convertirse en la habitación del pánico. De pronto, sin avisar, entraron unas supermegamaquinas de lo más estratosféricas que por sus respetos se pusieron cabezonas para ir a por dos de los gigantes más representativos. Tenían la orden secreta de eliminarlos sin ningún miramiento y de golpe. El currículo de estos chicos era impecable, llevaban años y años habitando aquella casita, pero nada de eso importaba. Los arrancaron de su tierra y corrieron los ríos de sangre. ¡Dios mio!¡Que dolor y pena más grandes!.

Durante las 24 horas que sucedieron al desastre, el vacío y la oquedad se apoderaron de la cueva, al igual que el silencio. Doña babosa apenas musitó palabra alguna, ni trajo comida para los demás. Estaban todos impactados y descolocados con el asunto, miraban alrededor y solo veían las huellas de la desgracia.

¿Que iban a hacer con aquel espacio tan enorme? Acostumbrados como estaban a vivir en un peo …. ¿En que medida era prospera una postura tan radical?

Nada sabían de nada. Futuros inciertos. Solo podían detenerse a mirar la herida.

Tristeza y agotamiento, a ración doble… como aquel par al que nunca más volverían a ver.

A pesar de todo este no es el final …

tenían que seguir,

algo les decía que tenían que seguir como seguirá este relato….. si la escritora no espelecha, claro.

 

++++++++

* A mis dos gigantes grandes que ya no me acompañan en el camino les escribo este simpático cuento desde el cariño, homenajeando toda su presta labor. Que sepáis que os hecho muuuuuuuuuuuuucho de menos, que los cambios que ahora me visitan espero que algún día me serenen (esto es una puta mierda no es vida!) y que no es culpa vuestra sino de la cueva que no daba más de sí, la jodía.

Voy a tener que entenderme con el resto de blanquitos que ahora ven en vuestros huecos una fiesta que montar y bailan- los graciosillos- a cada poco. Confío en que todo vaya a mejor y las heridas terminen por cicatrizar, os guardo con cariño bien escondiditos, como cuando era enana y os colocaba bajo la almohada para que Pérez me trajese una moneda.

Solo que ahora no hay moneda, ya se….. ibuprofeno en vena y santas pascuas.

A dormir.

 

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25 comentarios en “Historia de una cueva un tanto peculiar

  1. ¡Chulísimo, Mukali!: tan divertido y bien escrito como siempre. Tu cuento me lleva a recordar la historia de la pequeña urbanización en la que vivo donde, hace ya la tira de años, los vecinos compartíamos una gran zona común, llena de maceteros floridos. Allí jugaban los niños, piaban los pájaros, ladraban jubilosos los perros y los vecinos compartíamos cada día unas cervezas viendo discurrir plácidamente las estaciones. Cuando los enanos crecieron, entró la fiebre privatizadora: comenzaron las luchas por la distribución del espacio y, finalmente, cada uno de los vecinos cerramos nuestra parcela de ese patio hasta entonces compartido y abierto. Hoy, separados por nuestras respectivas vallas, no nos hablamos (de hecho ni siquiera nos vemos) y, cuando todos nuestros hijos, ya mayores, regresan de visita,quedan en el bar de enfrente. ¡Pero qué complicados somos los humanos y los gigantes, releñe! Un abrazo, compañera.

    1. Un placer que te guste, compañera.

      Así es, la vida ha cambiado muchisimo en un par de décadas y yo tambien lo recuerdo. Ahora no nos fiamos tanto y vivimos más para nuestros adentros. Quizás seamos un poco más egoístas.
      Quien sabe que es lo mejor, pero yo tambien recuerdo con añoranza aquella confianza y apertura hacia los demás.

      Un abrazo, Carmen.

  2. Que tocapelotas somos de querer siempre el hueco de al lado.
    Cuando el hueco queda libre y vemos que es imposible ocuparlo pues son insustituibles, se nos viene el mundo abajo… pero echar marcha atrás no puedes.
    Que de tiempo perdemos
    💋❤️

    1. A ver si se serenan, diria yo, que no saben para donde tirar ni como moverse, pero dan un por culo que tela…jajajaj.

      La verdad es que cada cosa de nuestro cuerpo es insustituible y por algo esta, solo cuando lo perdemos es cuando nos damos cuenta….
      Ni aún planificado sin quedar otro remedio, se te quita la sensación de tristura…claro que me estaban originando una gingivitis importante y creo que ha sido lo mejor.

      NO, ya no hay vuelta atrás, esperemos que el sufrimiento valga la pena.

      Besos guapi!

      1. Siiiiiii, el primer día… luego las guardé.

        Han sido dos. Me dijo el dentista ¿quieres que lo dividamos en dos visitas? y yo…..nooooooo, de golpe… pues toma dolores hija mía…jajajaja.

    1. Te lo agradezco, Carlos.
      Un poco de mimos y reposo es lo que necesito en estos días. Aunque ya hace 5 días, sigue doliendo. Y la sensación de que va a durar hasta que toda la dentadura se recoloque.
      Al menos me he desahogado con el relato…

      Besos.

  3. Aunque te falten dos piezas veteranas e intentes poner cara triste, estás reguapa. Me ha encantado el relato. Conozco una babosa igual de contorsionista. Un millón de besitos calmantes, Stunner

    1. Ahí vamos Oscar. Gracias por los animos, fea no estoy porque no se me ve mucho, pero algunos días me gustaría no tener boca…¡que dolor más horroroso! y que no se va el muy jodido.

      La tuya? tú también sabes girarla?

      Besitos

      1. Qué boba! Aunque se te viera mucho tampoco lo estarías. Lo del dolor sí que es una faena, a ver si se te va pronto!! 180º hacia ambos lados. Igual te refieres a vuelta completa.

      2. 😊 estoy un poco Dracula, la verdad jajaj

        La mía 180 solo hacía la derecha, es muy selectiva ella…
        Hacía ambos lados??? Eres un crack!!

  4. Vaya Mukali, se me había pasado esta entrada sin leer (es que el avisador del cacharro este no me funciona del todo bien, o algo pasa); y lo siento, pues me hubiera gustado darte algún mimito electrónico, pobre Mukali…
    Pero eres una campeona, colega. Con todo te marcas un relato como una catedral… Espero que esos gigantes hayan encontrado postura y se estén quietecitos en su sitio.
    Un beso compañera

    1. Tranquilo Alvaro, el mío también me avisa cuando quiere. Muchas gracias por los ánimos!
      Ahí vamos, ahora me han cambiado el tratamiento a ver si todo mejora.
      Si, el relato me salió solito porque tenía toda la inspiración conmigo jajaj 😅

      Besos 😘

    1. Me alegro mucho, Little, el cuento creo que nos suena a muchos.
      Espero que a pesar de las dificultades, estés recuperandote bien. Yo ya hace dos días que me siento genial y ya no duele. Es un alivio impresionante jajajaja

      Un abrazo.

Te escucho...

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