Un streaptease desvergonzado a veces viene bien.

Empezaba a colarse por mi chaqueta. Ese frío confuso de octubre que me hacía andar  deprisa para torearlo. Iba mi mente en busca del calorcito de casa, para que engañarnos: iba buscando la cocina. Ummmmmm…!!! La mesa y el te humeantes entre las manos. Los mejores minutos del día .

Justo cuando iba a llegar,  ví algo en el suelo que captó mi interés. Fijado entre la acera y el muro, se debatía contra las leyes de la naturaleza. Y parecía espabilado. Miré alrededor y no logré encontrar su casa. Me pareció extraño. No recordaba haber visto un caracol sin concha, ¿lograría sobrevivir?.  Me agaché a observarlo de cerca, le tomé unas fotos …¡no se asustaba el valiente del juego de mis manos!.

A veces tenemos que despojarnos de mochilas,- pensé, porque pesa más la incomodidad que el abrigo que puedan darnos.

…. Luego supuse que la necesidad nos hace tirarnos al monte, volvernos  locos  y abandonar la dulce comodidad para seguir el camino…

Bien mirado, las razones de ese caracol para tan brava decisión, no las podría yo saber por más que supiese de biología y  moluscos…o estuviese haciendo una tesis de mañana a tarde.  Pienso: una parte de nosotros siempre permanecerá oculta aunque estemos desnudos.

Más tarde, ya en casa  mientras mordía con gana la tostada, sonreí levemente. Quizás el sabor de la fresa me hizo variar  la historia. Era como si lo hubiese escuchado en la calle tararear alegremente:

“¡¡¡Mundo, ven por mí, ¿ves? la fealdad no existe!!!.

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16 comentarios en “Un streaptease desvergonzado a veces viene bien.

    1. Jajajaaj ¡qué torpeza la mía!… había visto babosas pero pensaba que eran más marrones. Además esta tenía como un bulto en el lomo e imaginé que pudiera ser de la concha.

      Un beso, Alter.

  1. Según iba leyendo pensaba..caracol son concha…me suena a babosa, yo no lo sabía hasta que vimos en casa un capítulo de “Ben y Holly”, ya sabes, duendes y hadas, que a mi pequeña le encantan.

  2. Estoy con mis compañeros: me temo que tu desvergonzado molusco tiene más de babosa que de caracol, pero estoy convencida de que para su pareja es el “babosón” más guapo o guapa (a saber, porque son hermafroditas) del mundo. ¡Un relato muy divertido!

  3. Guau, Mukali, me ha parecido precioso. Tantas cosas a la cabeza…
    En mi pueblo a las babosas las llamamos limakos; como se comen las lechugas (les encanta) mi tía las ensartaba con un palo y sus tripas eran globos psicodélicos, de colores. Mi hija las tiene fobia; ahora en otoños, cuando vamos al monte, yo camino varios pasos por delante (como un explorador apache) y las voy apartando con patadas suaves, para no dañarlas (¿será para compensar el genocidio que causó mi tía?). Una vez, en Pirineos, un hombre (yo por entonces era un chaval) se me acercó con una babosa en la mano para preguntarme si había visto alguna vez un caracol sin concha; cuando vio la expresión de mi cara, a medias entre el asco y la incredulidad, la tiro al suelo espantado.
    Luego está ese otro transfondo del relato: “A veces tenemos que despojarnos de mochilas…” Y me viene a la cabeza Machado: “me encontraréis a bordo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar”.
    Una abrazo.

    1. Lo primero, muchas gracias por enriquecer la entrada con tu comentario. ¡me ha encantado!

      Despertó mi curiosidad eso de sus tripas eran globos psicodélicos…aghhhhhh jajajaj entre el asco y el interés me debato y me has recordado hazañas mías de niña, cuando bajaba (siempre con algún niño) a buscar ranas al río, luego las metíamos en la piscina y nadábamos con ellas para después volver a cazarlas y hacer experimentos. Te puedes imaginar, yo no los hacía porque me daba cosa, pero miraba a P y a M darme clases…eran cosas horribles, pero buscábamos saber. En fin, pá matarnos!…

      Sí, si que te imagino quitando babosas…al menos la fobia de tu hija no es un bicho inquieto y basta darle un suave toquecito y ya… , fíjate que si tuviera pánico a las libélulas como yo, ¿qué haces? jajajajaja… a mí se me quitó -un poco- en un viaje en el que estaba rodeada de ellas, pero siguen sin hacerme pizca de gracia.

      Ese es un bonito verso de un gran poema. ¿ A donde estaba tu ignorancia?

      Un abrazo!

  4. Muchas gracias Mukali en nombre de todos los seres que son considerados imperfectos que no poseen la protección adecuada. En efecto una babosa es un caracol pobre que aún no gana lo suficiente para hipotecar su vida a cambio de una concha. Seguro que a pesar de todo el desprecio que despierta, ella se considera libre y aventurera. Un besazo.

    1. De lo más nimio se aprende si miramos bien.
      Creo que quedó un relato acorde al bicho y a su valentía.
      Con todo el asco que pueda despertar está desnudo ante la vida y se la juega a cada instante ¡eso es bravo!…y más en donde yo lo encontré, que era una acera de paso.

      Besos, Carlos.

      1. Ya ves pobriña, lo que daría esa babosita por encontrar un estudio tipo Loft en una lechuga o en un apartamento húmedo en la escarola del centro del jardín. Jajaja.

      2. Jajajaj…pues en el mío no hay, que no busque lechuguitas, claro que igual las gerberas tambien le molan y venía de pegarse un buen siestón en las mías…

  5. Y aprovecho para decirte lo que nadie te ha comentado: es una babosa. Ah, no, perdona, que ciertamente, por mucho que nos desnudemos ante alguien, siempre habrá algo que nunca vean. Es necesario tener una parte solo para ti. Besitos, Stunner

Te escucho...

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