Archivos Mensuales: octubre 2017

No todo va a ser abrir el armario

Esta mañana andaba la menda a marchas dobles ordenando ropa y cambiando armario a otoño- invierno, cuando ha tenido una idea de lo más estratégica. Conste que no me ha animado este frío remolón que estará metido sepadiosdonde, sino la necesidad de cara al finde, ya que viajo a la sierra y me es fundamental  no pasar frío que me conozco.

La idea…

¿Sabéis lo interesante y esclarecedor que puede  llegar a ser organizar tu ropa por colores?. ¿Lo habéis probado? ¿a que no?…vale, ya se que estas tonterías a estas alturas de la vida solo se le ocurren a una mocica como yo , pero total, que me ha parecido gracioso y yo soy muy probona.

He descubierto cual es la prenda que más repito, que tachan, tachan…es de lo más simplona…¡las camisas blancas! Se ve que: una de dos, o  me sacan de más de un apurillo mezclador o tengo un complejo frustrado de secretaria. Pero el caso es que voy a ellas como una gilipo y luego se me acumulan…ajajaj.

Un poco por detrás en “legustanalola” están  los fanáticos y maquiavélicos tonos blancos y negros. ¡Horror!…Tengo una tremenda colección de camisetas y vestidos en esos dos tonos tan discordantes. Luego…., ya me apunto no volver a cometer la delicia de incurrir en parecerme a un bufón de esos que ya mismo van a salir por halloween. (Esta vez no seré yo).

El color menos famosete en mi armario es el ácido naranja…¡con lo que me gusta el zumo!. Cero prendas, ni una misera camiseta, pantalón, vestido etc, etc. ¿como osas, mujer?…¡pobrecillo él!. Conste que no tengo ningún expediente abierto en su contra y a partir de ahora pienso tomar cartas para que no lo despidan de mi vida.

Un poco por detrás en nolegustanalola se sitúa el  otoñal marrón…reconozco que a este si lo había catalogado yo como algo sosón y mira que hago esfuerzos pero acaba pareciéndome discreto y clásico y ni las hojas de los árboles ni el viento me lo traen a la percha.

Algo con lo que tampoco contaba era la poca fama que tiene el azul clarito en mi armario (solo una camiseta y una camisa), ¡con lo que me gusta mirar un cielo y no se porque no está ahí!.

Entre los colores ganan los verdes y rojos. Abundan por detrás amarillos, violetas, azules…siempre  tonos muy intensos. Yo soy intensa, lo se.

Algo de gris hay aunque menos…para mis días chunguis o quien sabe…a decir verdad es un color con el que me veo serena y natural.

Me consideraba  poco amiga del pastel hasta que he descubierto lo que no imaginaba: el rosa tiene protagonismo y medio en mi armario ¡¡auchhhh!!,  ¿como es eso?…pues pensando he llegado a la conclusión de que  tengo metido en la cabeza que es un color que me favorece por morena y tal.

El negro no es muy famoso en mi placard, pero ha ido cobrando relevancia en los últimos tiempos ¿estaré más fúnebre o será una vuelta al básico?

Sabéis?, una se sorprende con estos estudios de armario, en los que un algo te conoces y otro poco te ayuda a organizarte y tomar nota para rentabilizar de cara al invierno…

Os propongo que lo hagáis si tenéis tiempo y ganas, hoy estoy recomendadora…ajaja.

Una cosa,  poned a Javier Krahe en el Spoty, que ha salido por casualidad mientras estaba enfrascada en la tarea e iba a crujir de risa con su  repetitivo ¡no todo va a ser follar!….por si os perdéis, habla con mucho humor y sarcasmo de nuestros amigos políticos, digo los, digo…¡esos que están ahora en la onda!

En fin, ¡que disfrutéis del finde!…luego me contáis del armario….jajjajja…(si queréis, claro).

 

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Un streaptease desvergonzado a veces viene bien.

Empezaba a colarse por mi chaqueta. Ese frío confuso de octubre que me hacía andar  deprisa para torearlo. Iba mi mente en busca del calorcito de casa, para que engañarnos: iba buscando la cocina. Ummmmmm…!!! La mesa y el te humeantes entre las manos. Los mejores minutos del día .

Justo cuando iba a llegar,  ví algo en el suelo que captó mi interés. Fijado entre la acera y el muro, se debatía contra las leyes de la naturaleza. Y parecía espabilado. Miré alrededor y no logré encontrar su casa. Me pareció extraño. No recordaba haber visto un caracol sin concha, ¿lograría sobrevivir?.  Me agaché a observarlo de cerca, le tomé unas fotos …¡no se asustaba el valiente del juego de mis manos!.

A veces tenemos que despojarnos de mochilas,- pensé, porque pesa más la incomodidad que el abrigo que puedan darnos.

…. Luego supuse que la necesidad nos hace tirarnos al monte, volvernos  locos  y abandonar la dulce comodidad para seguir el camino…

Bien mirado, las razones de ese caracol para tan brava decisión, no las podría yo saber por más que supiese de biología y  moluscos…o estuviese haciendo una tesis de mañana a tarde.  Pienso: una parte de nosotros siempre permanecerá oculta aunque estemos desnudos.

Más tarde, ya en casa  mientras mordía con gana la tostada, sonreí levemente. Quizás el sabor de la fresa me hizo variar  la historia. Era como si lo hubiese escuchado en la calle tararear alegremente:

“¡¡¡Mundo, ven por mí, ¿ves? la fealdad no existe!!!.

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Tarde en el museo: encuentros, análisis, teoría y bromas.

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Al entrar en la sala donde se exponía la obra  de Conrad Roset, la descubrí mirando atentamente las pinturas. Bajo el foco, su pelo parecía refulgir un tono o más del suyo natural. Su cara era un espectáculo, permanecía impasible e inmóvil ante uno de los cuadros, intentando ver que se cocía más allá de su mirada y el papel.

Llamé su atención. Me reconoció al instante. Hola, ¿Que te trae por aquí?– me preguntó. “lo mismo que a tí, supongo- . Pura ociosidad.”

Ella volvió a mirar hacia la hilera de pinturas. Parecía que la hubiera despertado de algún pensamiento y ya no pudiera regresar a él.

-¿Que crees que las une? – le pregunté, intentando traerla desde su ensoñación hasta mí.

  • ¿Qué? ¡perdona!– volvió la cara, frunció el ceño y me miró entre abstraída y confusa.
  • Te decía que qué piensas sobre las láminas, si crees que pudieran unirse por un mismo hilo conductor.

Hizo un breve silencio .

  • Es una pregunta interesante, pero compleja-  dijo pensativa. Luego volvió a callarse unos instantes y  añadió – La líbido y el misterio, tal vez.
  • ¿Te fascinan ?
  • Me fascina el magnetismo que tienen ambas, el poder sobre las emociones humanas.
  • ¿Y no podría ser  la sensibilidad y el placer?. ¿Que te hace pensar que hay algo irrevelable en todas esas imágenes?.
  • Su postura, no me refiero al desnudo, sino a su gesto. También el uso que hace el artista de los tonos neutros, como dejando entrever una reserva o extrañeza.
  • Es curioso, tú miras hacia dentro,  yo hacia fuera. Casi puedo imaginar la historia que se cuece alrededor de cada uno de esos instantazos… jejejee.
  • Vemos del color del momento en el que nos encontramos y vemos conforme a lo que somos y esperamos del mundo.
  • Eso es una verdad como una casa… ¿Te puedo decir tres cosas que también son verdad?
  • Siiiiiiiiii, adelante.
  • Uno, me gusta tu complejidad, porque es símbolo de vivencias y mundo interior. Dos, quiero colorearla y enriquecerla del modo más simplón que conozco que es invitándote a comer en la terraza de este museo. Tres, te he tomado una foto robada mientras estabas abstraída en el Conrad. 
  • Jajajajaj …¿y eso?
  • Pues mira, puro placer y sensibilidad hacia la chica ¡que te voy a contar!
  • Me parece bien. Tendrás que enseñármela, uno y borrarla si yo quiero, dos. De lo demás acepto a regañadientes…
  • Sí, sí, claro, mujer….

Se acerca a mí con un atisbo de desconfianza y ternura. Permanece atenta a mis movimientos mientras voy sacando la cámara y llego hasta la toma. Al verse, se le escapa una  risilla encantadora. Es este el momento en que más cerca la tengo, siento calorcito, puedo percibir en su melena ligeras notas de sándalo y almizcle. ¡Oh Dios!, A veces los hombres también nos derretimos.

  • Sabes? Me acordé al verte en esta foto de algo que leí hará un par de años.
  • ¿El qué?– pregunta removiéndose un poco, ahora la veo más ansiosa que nunca…y puedo saber que el  misterio del que hablaba en los cuadros, en verdad la posee de cara a la realidad.
  • Decía que según una teoría todos nacemos con una caja de fósforos dentro, pero que no podemos encenderlos solos… Necesitamos la ayuda del oxígeno y una vela. El oxigeno sería el aliento de la persona que queremos, la vela en cuestión cualquier tipo de música, caricia, palabra, imagen…etc, que engendrara una explosión. Por un momento nos deslumbra una emoción intensa y una tibieza crece dentro nuestro, desvaneciéndose con el tiempo hasta que llega una nueva explosión a revivirla. Cada persona tiene que averiguar que disparará esas explosiones que nutren el alma. Para poder vivir, ese fuego es necesario.
  • Es buena la metáfora, ¿pero que tengo yo que ver en ella?
  • Creo que contigo no me faltaría fuego para arder, sabes de la cantidad de oxigeno necesaria para que las cosas simples lleguen a emocionar.
  • Ahhhhhh, ¡vaya!…muchas gracias.
  • No solo mérito tuyo, ¿eh?…. ¡la chispa está en tu pelo!…jijijiji.
  • Jajaja…vaya, vaya, vaya. Anda, vámonos a comer echando mistos, antes de que me arrepienta, señor graciosillo romántico.

 

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Ella

 

Loui Jover - Tutt'Art@ - (15)

Escondida tantos días en esa guarida de la que solo ella tiene llave. Deseada por muchos, sentenciada por otros..se acostumbró a vivir sin medidas y sin medidas que llegó.

La observaba acercarse: transparente, danzarina, maestra; se deslizaba despacio, colándose a través de las rendijas de la noche, esa noche en que dormir no podía. Estaba emocionada y me desvelé. Su llegada desprendía una música y un olor tan particulares que se fueron colando cuan notas y aromas por toda la habitación.

Quería que él viniera a presenciar aquel momento, juntos hubiéramos sido testigos de su aparición enérgica, agazapándose entre nuestra piel, nos habríamos bañado en su recuerdo mundano y hubiéramos sido otros. Tal vez habríamos bailado hasta el amanecer ensordecidos por su canto y regodeados por su atmósfera tenue. Nos habría dejado su delicada luz. A pequeños sorbos. Esa luz que solo los amantes ven. ¡El gozo que nos hubiera entrado vestidos solo con sus sombras!.

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Miré por la ventana otra vez. Esta vez la sentí lejos y fugándose por entre los bosques. Embarraba terca los senderos y lo llenaba todo de lodo y niebla gris plomizo.  Los corazones se removían  cuando resonaba en ellos su gruñido. Ella, -decía el campesino – ¡ella es una atormentada!.

Entonces desee que estuvieras lejos y a salvo, que te protegieras de esa tristeza añeja que se había colado por un segundo entre mis ropas, poseyendo mi paz. Desee que no pudieras sentirla tal como yo lo estaba haciendo en ese momento, que no despertara en tí los fantasmas dormidos que ahora me apocopaban.

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De nuevo la vuelvo a mirar para leerla. Suelto mis ojos de todo recuerdo al que se han aferrado, y el huracán de hace un instante, se vuelve quietud.

Ella, que todavía siente, soy yo. No más que una mezcla de fascinación y espanto.

La otra es lluvia y la estábamos esperando.

Puede que estemos hechos en cierto modo de recortes. No vamos a negar que todo nos hace: tijeretazos, borrones… las notas a color. Loui Jover descubrió en eso belleza y realismo, vió que se puede pintar sobre montones de historias, mientras estas pierden interés, quedando huérfanas sobre un fondo relativo. Lo bello es que la palabra no pueda abarcar la fuerza de una imagen. Que sea demoledora y nos deje atónitos. Todos queremos vivencias así. Si pudiésemos aplicar esa enseñanza a la vida: dar a la palabra la importancia justa  y centrar nuestros esfuerzos en lo concreto: una mirada, un gesto; lo que es, es; basta un golpe de vista para saberlo. Puede sonar a redundancia y tontería, pero mientras lo dicho se  va quedando lejos y obsoleto, las pinceladas fuertes salen de nuestras acciones y decisiones que son capaces de crear formas únicas y dar sensaciones a nuestro lienzo.

Y todo lo que me enrollo para decir que Vivir es un arte. Todavía no presumo de saber hacerlo, …ando en prácticas, mezclando. 

 

 

 

 

 

 

Trilero

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Mañana del finde.

Estoy con J. haciendo uno de esos libro-puzles en el que si se mezclan toooooooodas las piezas puede darnos un infarto. Y se han mezclado por accidente….

Nos sentamos con calma. Le explico como separarlas (el revés de cada puzle tiene un color distinto correspondiente al fondo, para diferenciarlos unos de otros), me aseguro de que entienda eso. Hacemos 5 grupos distintos (por colores) y comenzamos a montar los puzles.

Ya casi tenemos formado el primero. Lo hemos hecho en equipo. Miro entre los montones y alrededor…

Falta una pieza– le digo, debe haberse perdido (ayer sacamos el puzzle de casa y parece posible). Confundida entre los colores del dibujo, no veo que tengo la pieza delante de mis narices. Pero él es rápido y  observador y la coge veloz al grito de mamá, ¡aquí está!.

  • Que bien, J!– le aplaudo el descubrimiento. He estado despistada y tú muy atento. – le felicito sorprendida.

Pero la anécdota  no queda en un simple despiste mío. Todavía quedan 4 puzzles por montar  y J. piensa. ¿Como puedo hacer que mamá me siga diciendo cosas lindas? ¡Quiero ser mas listo y rápido que ella!. Quiero que eso vuelva a pasar. Es curioso como desde pequeños batallamos para repetir con lo que nos mola.

Nos ponemos a la tarea. Yo ni huelo su destreza para idear. Le cojo el montón de piezas naranjas para que no se confunda y le digo: Estas son las del puzzle de Dumi, ahora las volteamos para formarlo …Entre tanto, aprovecha que no estoy mirando para esconder una pieza bajo el libro ¡a proposito!. Yo, ni notarlo. Quiere despistarme y asegurarse con premeditación que al final del puzle, él sabrá el paradero y mamá no. Imagino que buscando mi asombro y mi aplauso.

Llegamos al momento clave… “falta una pieza para completar. ¿Donde está? . Él no me da pistas …espera a que yo lo descubra tranquilamente. Luego añade: “no se ha perdido, estaba debajo, mamá”, como diciendo “es algo obvio, despistada”. Ay que bien! que no falta ninguna…y mamá toda inocente, sin imaginar las dulces mañas de J.

Vamos a por otro puzzle y es aquí donde lo descubro. Le voy sirviendo las piezas, esta vez toca amarillas, cuando lo veo deslizar y colar suavemente por debajo de la cubierta, como quien hace algo automático …

Ehhhhhhhh! ¿Que metes ahí, bandido?– me mira, se ríe al ver mi cara (entre el asombro y el descojone);junto a los laureles, la risa contagiosa es otra de las cosas que le fascinan y le vuelven loooooocoooo.

Coge la pieza, se levanta y va corriendo por todo el salón, dando saltitos y gritando:

¡¡la pieza, la pieza que faltaba!!!

¡Bueno estábamos!, él mismo se hace los honores a falto mío.

Por un momento, me gustaría parar esta risa floja que me ha pillado  con la guardia abierta…  decirle que tal vez hacer triquiñuelas no sea lo mejor, ni merezca ovaciones de cara a la vida.

Lo miro. Nos lo estamos pasando bomba…¿puede ser trampa aquello que hace a dos felices?.

 

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Ser padre o madre es estar continuamente en la cuerda floja de la contradicción.
Te equivocarás de todas formas, haz lo que te plazca. 

 

 

 

Manolín

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Estaban ellas y Manolín.

Manolín  le decían de pequeño y Manolín se quedó de grande.

Habla una, contentilla por las cervezas:

Venga niñas, vamos a hacernos un selfie que me he traído el palo.

  • Venga, vamos, – responde rapidamente Manolín, dándole aires a su mano derecha e intentando parecer una chica.

Se colocan. Le hacen sitio a Manolín. En medio. ¡que feliz se le ve!

  • Nenas, esta  foto de morritos – dice una.
  • ¿De morritos? ¡de eso nada! – responde la otra
  • ¿porque no?
  • Pues porque me he arreglado los dientes, me han costado un pastizal y quiero enseñarlos. 

No pasa nada, chicas. Se entiende – apunta Manolín. ¡¡A enseñar, a enseñar!! Por cierto…..me ofrezco a pagaros una operación de tetas cuando haga falta.

Lo miran y síiiiiiiiii, se parten …. es el canalla de Manolín.

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Por cierto, ¿os habéis dado cuenta de que el Manolín de la primera foto no “cabe” dentro de ese chiste en concreto?… Y sin embargo da la sensación de no haber tenido problema alguno en encontrar cualquier otro porque su cara dice que es un guasón de pies a cabeza. Con la de su izquierda parece que comparte algo más que brazo y toqueteos de pelo, de hecho una cosa curiosa es que su cabeza se inclina hacia ella. 

 

En el Manolín del siglo 21 todo parece más estudiado, lo que se quiere trasmitir, la idea llega antes; en cambio las sonrisas parecen artificiales, dispuestas a durar lo que dura un flash. ¿Estarán acabando los selfies -y tanta imagen desmedida- con la naturalidad expresiva?. Este Manolín también parece tener sus gustos y sino fijaos en su manita derecha y su cuerpo levemente inclinado hacia la chica. Por su parte, ella  lo ratifica con su postura. Esta visto que el feeling y el humor nos parecen fascinantes y da igual el tiempo o las témporas. De eso queremos siempre…¡y siempre más!.

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Y vosotr@s ¿qué pensáis de todo esto?. Me interesan vuestras lecturas, seguro que algo se me escapó y que todavía podemos reírnos.

Retardos

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Primero me diste la espalda.
Cuando me presenté, te hiciste la loca. Tratándome con hielo y sorna solo me dejaste claro  que podías seguir sin escucharme.
Bailaste mi voz al viento como si fuera silencio.
Ni tan siquiera escuchar mi angustia. Y yo que te  pedía cama, cama, cama…
Ahora no te quejes si despertaste para sentirme con más intensidad. ¡Has bebido de tu propia medicina!.

 

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  • Ehhhhhh ¿Quien te ha dicho todo eso?
  • ¿Quien va a ser?….¡un resfriado al que no hice caso! jajajajajaja.
  • Jajajaja.

 

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Gentes

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Se había agotado el jamón ibérico, quesos, vino y cordero….también los helados y pasteles típicos que ponían la nota dulce. Los niños jugaban en la fuente, con los juguetitos adquiridos ese día; los adultos hacían cuentas sobre la cuenta.

Estábamos muchos, la cifra a pagar era ilógica…

¿Que pasa si descubres que el camarero se ha equivocado en la suma?  Dos alternativas. O confiesas y te muestras honesto, o te callas y te aprovechas de la coyuntura.

Las opiniones, como era de esperar, estaban servidas.  Por un lado, la mayoría opinó que lo ideal sería decirlo. Otros , en cambio, creyeron que lo conveniente pasaba por no decir ni muuu… y disfrutar de esos euros de más que les había “regalado” el azar.

“No somos iguales”- pensé. No solo eso,  además algunos desechan la posibilidad de mostrarse tal cual son, por inseguridad o para aparentar en sociedad. Me explico. Al principio dos o tres personas salieron rapidamente a cantar su decisión al grupo, parecían tenerlo claro. Muchos se dedicaron a escuchar sin más, para luego unirse a una u otra alternativa. ¿Realmente hacemos uso de nuestras ideas sin miramientos o solo mostramos a conciencia lo que nos conviene, para  beneficio nuestro y de la opinión pública?. En las reuniones sociales se ven mucho este tipo de discordancias, o yo soy rarita y me fijo mucho.

Observé a uno de los que preferían no decirle al camarero. Se había pasado toda la comida molestando al personal. “Traé ese plato si no vas a comer chuletillas, que se enfrían!”- le gritó a su amigo. “¿Estás majareta? ¡que espabilen y el dinero para nosotros!”- confesó al grupo, “Cómprale al nene ya una escopeta en condiciones, que lo vas a atontar”- le inquirió a una madre.

Evidentemente a este hombre, poco le importaba la opinión que tuvieran sus compatriotas de él… le sonaría a chino eso de la empatía. Se puede decir que era un fiel reflejo de sí mismo, carente de tacto, eso sí .

 

¿Es esa la moda que tantos florean hoy día? Ser, de frente, sinceridad sin frenos… ¿O se echa de menos otro tipo de integridad,  que refleje que sabemos ser y comportarnos como parte del entramado social?. En verdad, la realidad de los otros nos compete ( porque estamos hechos en el germen de la sociedad) y saber conjugar nuestras ideas con las de los demás haciendo uso del respeto, es la clave del buen vivir.

Bien, avancemos en la historia. Nadie sabe si la idea de sincerarse ganó porque la cartera está generosa en ferias o porque casi todos querían mostrar su buena voluntad para con el prójimo. El caso es que el camarero estuvo de suerte.

Nuestro amigo, el fiel reflejo de sí mismo, aún siguió haciendo de las suyas. Se dirigió a hurtadillas a la barra  (sin que nadie lo viese) y  ni corto ni perezoso le dijo al del bar que tenía que invitarle a las copas  gratis, por la sinceridad. (Esa que el mismo no había defendido y a la que ahora estaba poniéndole precio).

Hay gente que se pasa tres pueblos,- pensé… como el bebé desvergonzado del cuadro, no maduran nunca.

Hay otros que tratan sus ideas con la misma temeridad que el globo sobrevuela la aldea, nunca se atreve a aterrizar pero van meciéndose a merced de las corrientes de viento que más les convienen.

Por ultimo, están las voces cantantes que normalmente enamoran pero a veces también desafinan ¡y cómo!.

En fin, ¡qué extraña sociedad y cuanto teatro de gentes!. Me olvidé de los que más me suenan, los mirones incurables, esos que de tanto observar aprendimos a entretejer historias con las que encontrar sentido a esta trupe, multicromática y polisemántica, como el entramado de un cuadro…¡como la vida misma!.

 

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¿Creen ustedes que el vino, la feria y un resfriado guapo casan?

 

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Otra duda existencial …

¿porque hay que decir tantas veces “recoge” y tan pocas “vamos a la feria”?

 

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Hagámonos los longuis…la vida non é perfect.

(uy, que popurri he liao….jjejejejej, a ver si Quique lo aclara)