Archivos diarios: junio 6, 2017

Lo que aprendí tras la barra

No soy maestra en el corazón- la oí decir– pero si te puedo decir que he sido (hasta ahora) una buena alumna.

En la barra, desplomado, un joven con rastas escuchaba compungido las palabras de la camarera. Yo tomaba mi café de cada tarde y no pude evitar prestar atención al discurso tan interesante que mantenían.

Te diré lo que me hubiera gustado que me dijeran. Yo, que he vivido décadas enteras detrás de esta barra, como escuchadora, consejera o búho del insomnio, como papelera de tantas y tantas historias sobre corazones arrugados que han llegado a mí hasta enriquecerme. Te diré que me parece eso a lo que todos llaman amor.

Y es que sin ser algo físico, se palpa por los cinco sentidos: los ojos, ¡que brillan más!,  los olores de la persona (aún sin ser agradables) nos conquistan, esas leves caricias que nos elevan el vello, la voz que sale por unos labios  y  nos tranquiliza, y…¿que me dices del sabor de sus besos? ummmmmmm…

Ay! toca suspirar….¿quieres saber más?

El amor es como un ser vivo, nace, crece, se reproduce y, lo siento mucho, pero muere. Cada ciclo hay que vivirlo intensamente sin intentar detener el tiempo en ninguno. Todos tienen su sentido y no hay que hacer trampas tratando de estirarlos,  tan solo alimentarlos para que duren lo máximo posible, porque de eso se trata cuando queremos a alguien y ese alguien nos quiere. Te repito: CUANDO QUEREMOS A ALGUIEN Y ESE ALGUIEN NOS QUIERE. Si no es recíproco, de poco sirve y el fin está garantizado. Podría extenderme más pero quiero llegar a la última etapa, esa tan dolorosa en la que el amor muere. ¿Como saberlo?.

¡Es tan sencillo y complicado!, otra contradicción puñetera de esta vida.

Debes fijarte en los signos delatores, esos  que resultan incuestionables y que caen por su propio peso. La persona que te quiere bien, no te insulta, ni te menosprecia, ni te hace sentir inferior, ni te engaña, ni juega a darte celos, ni te hace dudar, ni te quiere  hoy y mañana ya veremos, ni te expone a situaciones peligrosas, ni te hace la persona más feliz tres días y la más desdichada quince. ESO NO ES AMOR. Eso tiene otro nombre, ponle un D.E.P. a esa relación si te han tratado así. Y huye, huye de algo que está muerto.

Porque tú eres una persona llena de vida y te  quedan todavía muchos tramos que cruzar. No tengas miedo,  solo haz acopio de valor. Eso que llevas dentro un poco dormido. Zarandea y despiertalo para que sepa que no estas dispuesto a rendirte.

Y pase el tiempo que pase otro amor llegará, nacerá y crecerá. No lo dudes. Recuerda que según como lo alimentes, durará. No te olvides de los signos positivos que va dejando en tí, son la prueba más fiable de que está vivo y te colma. 

Y no hay más. Bueno sí, en realidad, ¡muchas más cosas!… pero ahora te toca descubrirlas a tí.

 

No me quedó más remedio que aplaudir aquellas palabras, aún a sabiendas de que descubrirían que había estado poniendo la oreja. ¡¡¡Mecachis!!!, aquella mujer había resumido con tantísima cercanía lo que yo pensaba que de repente se me fugó la vergüenza. Los dos se volvieron para mirarme.  Rió la camarera y al instante, el chico.

Había en él ya, como en su vaso, menos posos de pena.

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