Cada canción es una ventana en el tiempo

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No he olvidado aún el aspecto de aquella habitación-  decía, mientras sorbía delicadamente su elegante copa de vodka naranja. Tenía la mirada embriagada de ternura y recuerdos; y mientras hablaba soltaba algo de mí que había estado dormido durante años.

Era justo el paradigma de espacio que todos los adolescentes hubiéramos deseado: un lugar propio al margen de los padres en el que soñar, fumar y estar exento del mundo. Y tú la tenías, suertuda. Con aquel  viejo ordenador heredado de tu tío con el que hacíamos trabajos y las colecciones de libros del circulo a las que nos suscribimos para hacernos con una biblioteca medio decente. Había una ventana con vistas al tejado, un gran tocadiscos, con vinilos de los últimos y la radio sonaba siempre de fondo. También recuerdo aquel armario a medida grande en el que una vez nos metimos para ocultarnos de tus padres. Planeamos allí tantas pamplinas y romances. ¿recuerdas?

Mis ojos la miraban embelesada, como si de repente su discurso hubiera abierto aquella ventana  del cuarto y se hubiera colado una bocanada de perfume reconocible.  Sus palabras resultaban ser algo así como el hallazgo de uno de esos libros viejos con notas personales intimas,   que al desempolvar entre sus páginas, hace florecer la memoria al hilo del sentimiento con el que se escribió sobre los márgenes.

Sigue, sigue… reclamé obnubilada por la entrañabilidad con la que lo estaba contando y ansiosa por seguir visualizando las imágenes de un pasado que se me había escapado de algún modo.

Por aquel entonces, te enamoraste del tipo de la radio. ¡De su voz! ¡Qué sensual era, madre!…Y una tarde llamamos para dedicarle una canción de tu parte . Fue tan caballero modesto que ni siquiera mencionó el detalle, en cambio te la dedicó a tí ¿Te acuerdas?

Una risilla conmovedora se coló entre mis facciones. Era reconocible que aquella era yo en la expresión máxima adolescente. Una tontuna pintoresca que iba desentrañando con especial afecto. Como si de repente tal evocación me hubiera desatado las ganas de volver a aquellos tiempos de inocencia y mocedad en que tan poco sabíamos de la vida y el amor.

Esta canción que está sonando fue la que le dedicaste a él. – afirmó con un guiño de delicadeza en su boca

. ¡Que retentiva!-  pude decir al fin, asentía  yo misma en medio del estupor  que me iba generando que se fueran abriendo los telones de la memoria. ¿Como podía haber olvidado todo aquello que  -en otros días –  fue tan prioritario?

Te volviste loca cuando pronunció tu nombre porque tu eras esa clase de chica enamoradiza e intensa a la que no le impresionaban los  tipos normales. Y esa anécdota la estuviste disfrutando durante semanas. ¿En serio ya no te acuerdas?

La miré con mimo, no sabía que decir. En verdad aquello me había pasado a mí  pero dadas las circunstancias era más que claro que me había vuelto una selecta olvidadiza en el propio diario de vida. Sentía como a menudo presenciamos el caprichoso sendero de la memoria sin poder desviarlo, haciendo de ella un bloque de plastilina con infinitas formas; cambios de tecnicas y buriles que nos dejan los años.

Y aquel olvido catatónico me trajo cuenta de lo importante que es conservar a personas que nos quieran tal cual, con nuestras idas y venidas, nuestros cambios e intensidades. Era una fortuna tremenda contar con amistades como la que tenía en frente, con sus sencillas palabras rebelándome a mi misma desde otro cariz y otros ojos, con la suerte de haber crecido paralelamente compartiendo capítulos de vida.

La abracé unos instantes y en ese calor que desprenden los cuerpos bajo la confianza, desee más que nunca hacerla participe de esa otra parte desconocida de mí que la costumbre, madurez o hermetismo me habían hecho cerrar a cal y canto. Sorbí un poco de la copa ya casi acabada mientras sonaban las ultimas notas de la canción. Música es la ventana de un recuerdo y también la puerta por la que se cuela el calor de alguna conversación sin tiempo ni barreras.

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5 comentarios en “Cada canción es una ventana en el tiempo

  1. Creo que este texto tan sincero debería formar parte de una obra más extensa Mukali. De hecho se insinua una continuacion cuando mencionas esa parte sellada a cal y canto. Ya has descrito muy bien el escenario. Un beso.

    1. Muchas gracias Carlos. Me alegro que te haya gustado, lo de escribir la obra más extensa va a estar más dificilillo, no hay tiempo ahora mismo… pero algún día se andará, está u otra idea.

      Besos

  2. Qué bueno contar con amistades de adolescencia de ese calibre. El tiempo acaba haciendo mella casi siempre en nuestro entorno, y las circunstancias nos llevan a cambiarlas a menudo, muchas veces sin quererlo… Tenía esto pendiente. Besitos Stunner.

Te escucho...

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