Archivos Mensuales: mayo 2017

LABIOS

31_Chloe_Grace_Moretz

Aquella mañana al levantarse Patricia se miró al espejo y vió algo raro en su cara. Tenía los labios inflamados de una forma en que nunca solía verlos.  Rozó las comisuras prestando atención, intentando dilucidar el origen de aquella desfiguración.

¿Sería un herpes? ¿Un grano?¿Una picadura?…Nada parecía encajar en la causa de aquella  extravagante turgencia.

Era como si al dormir hubieran aprovechado para colocarle unos labios que no eran los suyos y ciertamente, ¡le quedaban horribles!. Hizo un puñado de muecas en el espejo y comenzó a desesperarse al comprobar lo extraterrestre de su boca.

Precisamente hoy se celebraba la boda de su sobrina y no podía faltar. Se había comprado un vestido carísimo para lucirse y en dos horas tenía cita con la esteticista para que la maquillase. Bueno, al menos podría explicarle el asunto e intentar (con la experiencia y los potigues) disimular el abultamiento. Sin embargo, al llegar al salón sucedió algo insolito, y es que la chica que solía arreglarle la cara no era capaz de ver lo que Patricia le señalaba.

  • Son mis labios. ¡Fijate bien! Estan raros, entumecidos, algo les pasa. – decía la afectada.
  • Yo te veo como siempre, Patricia. De verdad. No te preocupes que estas preciosa.

Y  miraba y requetemiraba al ver la preocupación de su clienta.

 

Llegó la hora de la fiesta y Patricia seguía nerviosa. A su entender, el maquillaje no había mejorado la situación por más que se había dejado la piel la esteticista, sus labios seguían sin encajarle y los miraba con cierto espanto.

Caminó hacia la fiesta buscandose en los espejos que encontraba por las aceras y coches. No veía en aquella boca, otra cosa que la imagen de un adefesio, que la iba saludando e incordiando en cada esquina. 

Pensó que explicación podría darle a la gente cuando llegase y la viesen. Pero la gente, no sabía si por prudencia o despiste ¡no dijo nada!. En realidad, nadie vio señal alguna de anormalidad en su rostro.

Se sentía angustiada y para colmo ¡había que salir en las dichosas fotos familiares que prolongarían hasta la eternidad la angustia de aquel extraño rostro!. ¡Aunque nadie lo viese! ¿qué importaba si ella misma lo estaba reconociendo?. Sonreía a los flashes con tal desgana  que al hacerlo sentía como aquellos labios le latían más y más fuerte y se volvían más y más ardorosos.

Pidió un cigarrillo para escapar de aquella muchedumbre protocolaria. Hacia años que no fumaba pero pensó que le vendría bien. Nada más cruzar la puerta de salida, se dio de bruces con él, que caminaba casualmente en alguna dirección.

  • Hola ¿Qué ha pasado en tu boca, Patricia?- le dijo rápidamente, mirándola con cierta tristeza y preocupación.
  • ¡No lo se!¿ eres capaz de verlo?.¡dime que sí! ¡Dime que no estoy loca!- soltó ella con desesperación.
  • Claro que lo veo. Perfectamente. Además, creo que soy capaz  hasta de intuir el porque te ha sucedido eso.
  • ¡No me digas!.  Confiésamelo, por favor. ¡No sabes lo preocupada que estoy!.

Él guardó silencio y la miró . Luego se acercó a sus labios y los besó profundamente saboreándolos con la pasión que solo otorga el anhelo.

De repente ella lo paró en seco.

  • Ehhhhh ¿Qué haces?¡No me has dado una explicación plausible!. ¿Crees que puedes engañarme así y besarme despues tanto tiempo como si tal cosa?

 

  • ¿Acaso no lo estabas deseando?. No obstante te diré lo que  ha pasado: Tus labios se han obstruido de tantos besos como me has negado. Se te han quedado todos guardados ahí dentro y es natural que ahora clamen por donde siempre los enseñaste a salir. 

Ella sonrió y luego soltó una carcajada espontánea. De improviso, la mueca de su sonrisa pintó la simetría de siempre. La de los besos imparables, la de esa clase de energía que emiten unos labios que buscan a otros hasta  el anochecer.

20051206162338-beso.1

 

 

 

Anuncios

1827909717-katerina-plotnikova-photography-1

La palabra humana es como un caldero rajado sobre el cual tocamos melodías para hacer danzar a los osos cuando quisiéramos hacer llorar a las estrellas.

14224725_1114188002003591_3302040133127564733_n

Hay libros que te dejan pensando más allá de su final y sobre ellos elaboras tu propia filosofía o la que intuyes pudo ser la intención del autor al escribir la obra.

¿Qué es la palabra sino eso que nos construye? . La máxima expresión que nos es dada para categorizar las cosas y entender nuestro mundo.  Al mismo tiempo nos sirve para definir las “no cosas”,  esas que llamamos esencias no palpables como los sentimientos o las emociones y que tienen a través de la palabra una forma de existir y expresarse.

¿Que es el amor sino una metáfora ya construida previamente? Con el peligro que eso conlleva adhiriéndose tantas veces a los tópicos sobre lo ya dicho. ¿Que somos nosotros sino eso que nos vamos diciendo a través de los pensamientos y formalizando a través del lenguaje? Los sentimientos no existen hasta que las palabras, como vías de expresión, como hilos conductores nos hacen tirar de ellos y sacarlos a la luz para entenderlos o aprender nosotros mismos a sentir.

Pero la palabra también sufre de contratiempos,  vicisitudes que ponen en tela de juicio su autenticidad que no deja de ser siempre cuestionada. Como instrumento que es para inventar y crear nos sirve para poner en circulación formas bellas de lenguaje, como la poesía o la literatura, en donde nos acomodamos a perseguir la belleza de lo formal por encima de la realidad. En ese momento nos distanciamos, nos metemos en otras pieles y otros mundos despersonalizando lo ya conocido en aras de lo imaginado.

No hay que olvidar que las palabras también sirven para autoengañarse como formas limitadas de dialogo interno, consciente o inconscientemente…nunca estaremos mintiendo más  que cuando nos definamos a nosotros mismos. Sufrimos esa especial tendencia a proyectarnos sobre formas cómodas socialmente valoradas, cuando en realidad no deberíamos encasillar nuestro ser dentro de ningún limite territorial. Es en ese acotamiento donde erramos pues en esencia resultamos ser  algo único que el lenguaje difícilmente podrá explicar.

Creo que debemos esforzarnos en mirar el mundo con ojos distintos a lo ya dicho anteriormente, en todo debe haber algo de desconocido y misterioso si nos detenemos a observarlo con mirada nueva, algo que nos conduzca a la esencia de la realidad entendida desde nuestro interior, a la palabra que brota desde su sentido más particular y auténtico.

 

Cada canción es una ventana en el tiempo

habitación abuhardillada 5

No he olvidado aún el aspecto de aquella habitación-  decía, mientras sorbía delicadamente su elegante copa de vodka naranja. Tenía la mirada embriagada de ternura y recuerdos; y mientras hablaba soltaba algo de mí que había estado dormido durante años.

Era justo el paradigma de espacio que todos los adolescentes hubiéramos deseado: un lugar propio al margen de los padres en el que soñar, fumar y estar exento del mundo. Y tú la tenías, suertuda. Con aquel  viejo ordenador heredado de tu tío con el que hacíamos trabajos y las colecciones de libros del circulo a las que nos suscribimos para hacernos con una biblioteca medio decente. Había una ventana con vistas al tejado, un gran tocadiscos, con vinilos de los últimos y la radio sonaba siempre de fondo. También recuerdo aquel armario a medida grande en el que una vez nos metimos para ocultarnos de tus padres. Planeamos allí tantas pamplinas y romances. ¿recuerdas?

Mis ojos la miraban embelesada, como si de repente su discurso hubiera abierto aquella ventana  del cuarto y se hubiera colado una bocanada de perfume reconocible.  Sus palabras resultaban ser algo así como el hallazgo de uno de esos libros viejos con notas personales intimas,   que al desempolvar entre sus páginas, hace florecer la memoria al hilo del sentimiento con el que se escribió sobre los márgenes.

Sigue, sigue… reclamé obnubilada por la entrañabilidad con la que lo estaba contando y ansiosa por seguir visualizando las imágenes de un pasado que se me había escapado de algún modo.

Por aquel entonces, te enamoraste del tipo de la radio. ¡De su voz! ¡Qué sensual era, madre!…Y una tarde llamamos para dedicarle una canción de tu parte . Fue tan caballero modesto que ni siquiera mencionó el detalle, en cambio te la dedicó a tí ¿Te acuerdas?

Una risilla conmovedora se coló entre mis facciones. Era reconocible que aquella era yo en la expresión máxima adolescente. Una tontuna pintoresca que iba desentrañando con especial afecto. Como si de repente tal evocación me hubiera desatado las ganas de volver a aquellos tiempos de inocencia y mocedad en que tan poco sabíamos de la vida y el amor.

Esta canción que está sonando fue la que le dedicaste a él. – afirmó con un guiño de delicadeza en su boca

. ¡Que retentiva!-  pude decir al fin, asentía  yo misma en medio del estupor  que me iba generando que se fueran abriendo los telones de la memoria. ¿Como podía haber olvidado todo aquello que  -en otros días –  fue tan prioritario?

Te volviste loca cuando pronunció tu nombre porque tu eras esa clase de chica enamoradiza e intensa a la que no le impresionaban los  tipos normales. Y esa anécdota la estuviste disfrutando durante semanas. ¿En serio ya no te acuerdas?

La miré con mimo, no sabía que decir. En verdad aquello me había pasado a mí  pero dadas las circunstancias era más que claro que me había vuelto una selecta olvidadiza en el propio diario de vida. Sentía como a menudo presenciamos el caprichoso sendero de la memoria sin poder desviarlo, haciendo de ella un bloque de plastilina con infinitas formas; cambios de tecnicas y buriles que nos dejan los años.

Y aquel olvido catatónico me trajo cuenta de lo importante que es conservar a personas que nos quieran tal cual, con nuestras idas y venidas, nuestros cambios e intensidades. Era una fortuna tremenda contar con amistades como la que tenía en frente, con sus sencillas palabras rebelándome a mi misma desde otro cariz y otros ojos, con la suerte de haber crecido paralelamente compartiendo capítulos de vida.

La abracé unos instantes y en ese calor que desprenden los cuerpos bajo la confianza, desee más que nunca hacerla participe de esa otra parte desconocida de mí que la costumbre, madurez o hermetismo me habían hecho cerrar a cal y canto. Sorbí un poco de la copa ya casi acabada mientras sonaban las ultimas notas de la canción. Música es la ventana de un recuerdo y también la puerta por la que se cuela el calor de alguna conversación sin tiempo ni barreras.

2623407291_29b828b3b1