De pijamas selváticos

hmprod

Jamás te enamores de un pijama de color verde. Vuelvo a escribir: jamás te enamores de un pijama de color verde: con tintes selváticos. Insisto: Jamás imagines que con esa dulce prenda  de color verde tu niño (al cuadrado) estará requeteguapo y requetesanto entre estampados de serpientes, tigres, elefantes y Mogli, el niño salvaje,… Nada más parecido a sacar la caja de los truenos. Nada más parecido a hacer una deducción de churro ¿en que estaría yo pensando cuando los compré?

¿Os acordais de esa peli de Batman en la que el traje contiene algún tipo de hechizo que al contacto con la piel, lo vuelve digamos “maligno”?. Algo así debe haber pasado con el pijama. Tan bonito, tan requeteprecioso, tan de camufluje e ideal para las manchas de los hijos sayones…me tenía francamente convencida y ahora ando en la esfera contraria, divagando a cerca de los porqués de esa prenda diabólica y lo que aconteció en los ultimos días.

Resulta que habíamos estado en el zoológico y les había gustado tanto la experiencia de ver en plano real a esos animales salvajes, que en algún momento debí pensar que sería buena idea vestirles con ese pijama. Debio ser eso de que ser maestra me saca sin querer el lado educativo de las experiencias y quiero extrapolarlas a la casa. Ea, pues, no, mejor estate quietecita y sigue vistiendolos con ositos y conejitos pastelosos.

El caso es que durante el primer día el ponerles aquel pijama no revertió consecuencia alguna. Ellos tan bellos, mamá tan enamorada. Todo tan ideal de la selva.

Imagino que la tela,al contacto de la piel, estaría cogiendo el influjo necesario…. que al segundo día no más, la selva, las fieras y el animalismo llegaron en todo su esplendor. Yo acababa de salir de la ducha, con el albornoz echandome mis potingues mientras papá en la cama tumbado consultaba su mobil. De repente escuché un gruñido a mis espaldas, algo así como: Grrrrrrrrrrrrrr, giré la cabeza y allí estaba: el  horror. Mi hijo convertido en tigre. ¡¡¡¡¡Toda la cara rallada con rotulador gordo indeleble!!!!!.

El pequeño tigre de la selva se reía con su chupete y sus rayas negras, mientras a mí me iban poseyendo los Dioses malignos del Amazonas a partes iguales con un espíritu de comicidad espontáneo que poco a poco se iba apoderando de mí. Tragué saliva y me dirigí a la habitación del pánico en la que se había gestado todo el asunto, detrás de mí, papá iba grabando la hazaña.

No sabía lo que me iba a encontrar ni de donde había salido aquel maldito rotulador, ni si las paredes, muebles, suelo…estarían también pintarrajeados… aunque de forma contradictoria, por el pasillo iba luchando contra el poder de la risa, procurando sacar esa faceta de madre, que ante situaciones como la que relato, se queda escondida entre toneladas de polvo.

Encendí el interruptor y allí estaban los dos tigres, caritas ralladas, con el rotulador en mano sacado del fondo del cajón de mis pinturas. Ni siquiera yo sabía que estaba allí.

Debí haberlo imaginado, ¡qué tonta! pijama de camuflaje requería tambien maquillaje a lo Rambo. Y allí estaban saltando en el sofá, luchando uno encima de otro metiendose en la piel del personaje. Se habían dedicado a caracterizarse y lo habían hecho de “beautiful”. ¿Sería la magia negra del pijama la responsable de toda aquella peripecia?

Los miré tapandome la boca e intenté decirles que eso no se hacía, pero la risa floja-flojísima me convertía en mera espectadora cachondeandose del numerito.

Lo dicho: ahí empecé a sospechar de aquella prenda y los episodios extravagantes se fueron sucediendo sin yo poder hacerles frente.

El escenario siempre resultaba el mismo: la mami en el baño  y ellos campando a sus anchas por el piso superior.  Esta vez estaba preparándome para salir, maquillandome en el espejo y escuchandolos de fondo. A no más de 5 zancadas detrás mío los sentía jugar en la cama pero realmente no había prestado atención a su juego. De repente oigo el sonido de una caja y el de un plástico…miro extrañada al espejo como si este pudiera darme las respuestas buscadas, y al no encontrarlas me giro y los diviso allí tranquilos, con la caja de Durex cantando: un sobre de azucar, uno de cola cao, uno de café………………..

Vuelvo a mirar para el espejo y me troncho de risa sin que me escuchen….

Este pijama verde va a terminar por acabar con mi ánimo de madre.

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14 comentarios en “De pijamas selváticos

  1. Ay la leche, menos mal que aún no te preguntan por qué los sobres de cola calo, de café y de azúcar tienen todos el mismo tacto… circular. Me parto contigo. Besitos Schöne

  2. Gracias Mukali, por suerte a esa edad la imaginación dirige los actos y convierte cada día en una sucesión de momentos mágicos. Les daría igual un pijama verde para ser unos salvajes que uno gris para tripular un submarino y lanzar torpedos a lo largo del pasillo. Disfruta y vigila, que no te queda otra. Sí, habrá días que te den ganas de ponerles frente al televisor. Pero hay que aguantarse. Un beso.

    1. Trato de atesorar estos momentos, a veces tengo la sensación de que esto es un tren que va muy rapido. Y estan tan graciosos que se que los echaré de menos, con todo lo que en ocasiones prueban los limites de mi paciencia. Hoy me he levantado partiéndome de risa mientras J. me explicaba lo que aprendió ayer…primero el rayo: una luz en el cielo, luego el trueno……..rurrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr (claro que eso hay que verlo gesticulado que es como tiene gracia)

      Besos Carlos.

      1. Me los puedo imaginar compartiendo sus conocimientos en la lengua de trapo. Cada edad tiene una gracia especial, pero hasta los seis años son tremendos. Pronto comenzaran a cascar todo lo que oyen. Pero antes te toca pasar por el: porqué? Un beso.

      2. Ya es que se enteran de la misa más de la mitad y sí, hay que tener cuidado, porque lo cazan todo al vuelo.
        La del porque es una fase que veo venir…ajajajaj.

        Besos Carlos.

  3. Ay me los imagino con sus caras de pillos y sus pijamas salvajes!! Qué graciosos!! Espero que no te pintaran las paredes… Un besito

    1. No, eso no sucedio…menos mal. Creo que se lo pasaron bomba centrándose solo en sus caras y pintándose mutuamente.

      Están divinos y traviesos con ese pijama.

      Besos, soñadora!

Te escucho...

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