El efecto Forer

Conforme avanzaba en mi paseo por el centro me topé de bruces con este lugar. Una tienda impecable en el número 4 de la plaza de Mirasol, justo al lado del negocio de toda la vida de Mercedes, el puesto de golosinas.

Al pasar por tan deslumbrante escaparate me detuve a mirar sin más pretensión que alimentar mi siempre viva curiosidad que a esas horas del día andaba ciertamente desocupada.

Era una boutique exquisita de ropa infantil para celebraciones fastuosas. Un negocio que no llevaba más de dos años en funcionamiento, pero que en poco tiempo se había hecho popular en la villa, gracias al boca a boca. El nombre al que respondía, “El efecto Forer”, no pretendía despertar ningún interés añadido, simplemente  había sido heredado al traspasar otro antiguo negocio del que solo habían quedado en la tienda reminiscencias muy pobres. O eso parecía.

Con todo ese pasado detrás,  el Efecto Forer  se había colado a paso veloz en los armarios de la mitad de las familias con hijos de aquel municipio.

El genero de la tienda, casi en su totalidad, se componía de una buena selección de  vestidos principescos con vuelos exagerados, tules y cancanes que solían mostrar unos refajos infantiles llenos de bordados, adornos  y lacitos. Es cierto que sobre gustos no hay nada escrito, pero realmente me conmovía la fama y el prestigio que le habían dado a la tienda mis vecinos y no podía parar de observar y preguntarme, si aquellos mismos trajecitos – más oropeles que árboles de navidad- no habían salido de la Ilustración o de la misma casa de la pradera.

Me asomé por el cristal para dilucidar restos de prendas masculinas por la tienda ya que el escaparate estaba ocupado casi al cien por cien de vestidos y tenía empacho de halo princesa. No vaya a ser que a alguna niña se le ocurra ser elegante en pantalón…¡valgame el atrevimiento!

Al fondo, casi al lado del almacen, entreví lo que parecían algunos modelos de hombrecitos beckelard, colgados sin penas ni glorias. ¿Tan poco vendible sería aquel género?¿Que imagen podía dar una tienda así, más que la idea de que las niñas son las que se lucen y por las que se gasta uno los cuartos y que a los niños se les puede vestir más asequible y menos refinado?

Volví a fijar mi mirada en el escaparate. Había fotos de niñas repartidas entre los vestidos, lucían refinadas bajo fondos y focos, como etiquetas acreditativas de glamour y buen vestir. Y en un cartel en letras grandes se ofertaba:

“Por la compra de un vestido,

se regalan sesiones que luego publicaremos en la revista y en la web”

Al leer aquello caí en la cuenta de algo. Valía más la imagen y el aparentar en aquellos días, que la comodidad o el sentido común. Simplemente pararse a considerar si los niños son los maniquíes de exposición que estamos haciendo que sean. Y sentí pena. Y sentí rabia. Y algunos sentimientos contradictorios más se agolparon en mi  sin tapujos.

¿ Con que idea se harían mayores esas niñas disfrazadas para la foto de la revista o el face? ¿Crecerían con la percepción de que estar monas y femeninas era su principal quehacer de cara a su género? ¿ Como podían esos padres -supuestamente tan preocupados por el porvenir de sus hijos- actuar de forma tan materialista y sexista sin darse cuenta?

Al lado, la tienda de caramelos de Mercedes ya olía a palomitas recién hechas. Suerte que no se especificaba el género, todos podían comerlas sin remilgos.

Caminé hacia una fuente, alejándome de toda aquella patraña…y se me ocurrió beber agua para salir del estupor en el que yo mismita me había metido. Al volverme, leí  de nuevo en letras azules luminosas: el Efecto Forer.

¿Sería yo la misma  que -bajo el efecto forer- había errado catalogando a los padres de esa forma tan sesgada? ¿ o serían los mismos clientes y asiduos a la tienda los que -influenciados por tan contagioso efecto- compraban aceptando como válidas falacias en torno a  la compra de aquellos vestidos?.

No encontré otra respuesta más que la clara estupefacción de que somos a menudo  facilmente vulnerables.

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12 comentarios en “El efecto Forer

  1. Te doy toda la razón. Me hierve la sangre al ver ciertos comportamientos de padres y de objetos comerciales que solo pretenden vender, que fomentan la persistencia de unos roles de género ya caducos pero aun demasiado presentes en nuestra sociedad!!!
    Hay mucho camino per recorrer sun y parece que algunos aun rezsn que somos iguales, que no es necesaria la “lucha”! En serio?! Y por qué seguimos muriendo asesinadas a manos de parejas o exparejas?!
    En fin, que me enervo!! Estoy contigo compañera!! 👏 👏
    Un abrazo ☺

    1. Cierto, Lidia, acertaste de pleno. Los intereses comerciales fomentan este tipo de roles porque les conviene, para sacar provecho o tajada…y con los hijos tienen un flanco fácil, creo. Reconozco que no es fácil huir de este tipo de cantos de sirena, aunque utilizar la logica y el sentido critico deberían bastar.

      El caso es que, con estas conductas, estamos alimentando una sociedad falsa, que solo vive de las apariencias y que encima no deja a las niñas soñar con algo más que ser las princesas bellas del lugar. ¿De verdad es eso lo que ellas quieren o lo que maman desde la cuna?

      Estoy de acuerdo contigo. Se de buena tinta que la igualdad todavía está lejos de serla, aún cuando se sigue educando a las niñas para la dependencia y como mujeres, ya adultas, sabemos que no se nos está permitido vivir sin reglas.

      Que sigan muriendo es muy grave, gravisimo!!! al igual que los miles de abusos que quedan impunes y nadie ve, amenazas que convierten a la mujer en un objeto…como hace tropecientos años.

      Creo que los padres y educadores tenemos una labor importante entre manos. hoy más que nunca, hemos de tratar de ser críticos y responsables, y trasladar eso a los más pequeños, trabajar más su interior…ya que viajan un poco a la deriva, como perdidos entre tanta imagen e información.

      Gracias por tu comentario y perdona mi rollo…pero yo tambien me enervo, ya ves que nos toca de lleno a las dos… 🙂

      Abrazos.

  2. Supongo que todo dependerá de si la niña en cuestión quiere o no quiere el vestido. Si le hace ilusión ponérselo, pues vale, siempre y cuando también se le inculquen otros valores. No tiene por qué ser malo si no dejamos que su vida se centre en estar siempre monas (a mí en lo particular estos vestidos no me gustan pero sobre gustos no hay nada escrito). Lo de la web ya me parece más preocupante. Besotes!!!

    1. Es bonito enseñar a las niñas a ponerse guapas, al igual que a los niños ¡ojo!.Y no tienen porque renunciar al vestido, tampoco.

      El problema viene cuando de ello se hace una obligación o una cosa implicita que viene ligada a su sexo.
      Estoy de acuerdo en que hay que trabajar con ellas otros valores, como ser más criticas con lo que desde fuera se espera de su persona o fomentar su seguridad sin necesidad de recurrir a adulaciones.

      Sí, esa publicidad es peligrosa…además corre como la polvora, porque se sabe que en eso los padres son vulnerables y orgullosos.

      Besitos, Alter.

  3. Muchas veces no quedamos con esa duda cuando pasamos ese trance en las tiendas y en los avisos que intentan engancharnos en las compras. Un relato para pensar y volver a pensar. Muy buena la concepción.

    1. En lo que a dinero respecta, siempre tratan de engancharnos, hasta con las más viles artimañas como en este caso. Hemos de andarnos con ojo y reflexionar siempre que algo nos encienda las dudas. La vocecilla interior es más sabia de lo que creemos.

      Muchas gracias por comentar.
      Me alegro haberte hecho pensar. Esa era mi intención.

      Un abrazo.

  4. Reflexiones frente al océano de la estulticia humana que refleja el deseo de no ser menos que los demás. Y, si se puede, aparentar ser algo más. Incluso aunque sea la idiotez lo que se mide. “Siempre he sido rico, desde que nací”. Aprendí a base de tortas que la codicia de unos pocos, se disfraza entre la ambición y la soberbia de la mayoría mediocre. Todos los que participamos del consumo, sumamos casi la totalidad de la avaricia humana. En efecto, Los dioses deben estar locos y han contagiado a la humanidad. A pesar de todo, creo que la mujer actual posee una enorme inteligencia y pelea duro por alejarse de las influencias. Esa es mi esperanza. Un beso Mukali.

    1. El consumo nos engloba a todos, Carlos, no podemos escaparnos de él, pero al menos sí, en lo posible podemos optar por vivir a nuestro modo, sin imitar a otros o tratar de representar utilizando a los más pequeños como conejillos de indias.

      Yo tambien creo en la fuerza de la mujer de hoy. Es mucha la gente ignorante que dice que la mujer actual no sabe nada de las penurias de las mujer del ayer. Como si lo de hoy fueran tetas y sopas, como si esto fuera una competición de abismos. Y yo les digo que no saben nada, pero nada, de las muchas montañas a las que se enfrentan cada día las mujeres de este siglo.

      Besos, Carlos.

  5. Me ha sorprendido el título de tu post, porque hace tiempo leí sobre el llamado efecto Forer o cómo vender humo… No podemos luchar contra el consumismo que se ha instaurado y del que nos guste o no, somos parte integrante. Sin embargo podemos y debemos educar a nuestros hijos en la lógica y el sentido común de las cosas. Yo por ejemplo siempre les digo a mis hijos que no se crean todo lo que ven en la tele o en internet, que duden, que critiquen y que busquen la realidad de todo aquello que nos sirven en una bandeja de plata persiguiendo frenar nuestra capacidad de decisión y de elección, nuestra autoestima en base a prototipos falsos. Vivimos en sociedad pero no podemos consentir que la sociedad anule nuestra capacidad de decisión que debe ser siempre libre y si ello implica salirse del tiesto, pues habrá que salirse. En fin creo que te he soltado un buen rollo 😉 un abrazo, excelente post.

    1. Nada de rollo, Carlos, en realidad me ha encantado tu comentario y me alegra saber que te ha hecho soltar todas esas verdades que yo también veo.Estoy de acuerdo con cada una de las frases que aportas, es más creo que podría volver a reescribirlas yo misma.Gracias por tu generosidad 😊

      Un abrazo

  6. Absolutamente de acuerdo con todas vuestras reflexiones. Incidir, una vez más, en la necesidad de la educación (padres, en primer lugar y profes).Enseñarles a analizar y valorar en su justa medida todos los bombardeos comerciales, unos descarados e insultantes, otros muy inteligentes y subliminales. Enseñarles a ser críticos, a discernir prioridades, … Ardua tarea. Yo tengo un hijo de 14 años. Hablo muchísimo con él sobre estos temas, sobre todo el de la mujer: roles machistas, injusticias vergonzosas, … La solución a todo es la educación en el respeto absoluto y en la igualdad y, por supuesto, en no callarnos nunca (las mujeres) porque falta tanto por hacer que no podemos conformarnos ni rendirnos.

    1. La educación es el unico arma contra la diferencia de géneros. Y con ella, el ejemplo, sino se acompaña de acciones que apoyen el discurso, la tarea es más bien en vano.

      Hay que desenmascarar los mensajes engañosos como bien dices, hoy tenemos mucho de eso, y nos venden una felicidad equivocada que para nada tiene que ver con las compras, la imagen y demás.

      Es bueno hablar a ambos sexos: hijos e hijas sobre la igualdad y el respeto. Nos afecta a todos y para nada, esta todo hecho mientras mujeres y hombres (que tambien los hay) sigan sufriendo vejaciones. El dialogo y la palabra es la respuesta, nunca el silencio.

      Un abrazo, Yolanda.

Te escucho...

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