Ultimo relato del año

Quiero despedir el año con  un relato muy especial para mí en este 2016. Habla del paso de la vida, los acontecimientos y los obstáculos    Vistos desde dos lineas temporales que acaban fusionándose.

A los que me leéis desde hace tiempo, os sonará; a los nuevos ojalá os guste a pesar de su perspectiva intimista y algo abstracta.Lo adapté para presentarlo a un concurso de relatos  y cual sería mi sorpresa, recibí el primer premio.

Con las letras de este cuento y su pequeña moraleja quiero invitaros de paso a recordar el valor de vuestras vidas, viendo esta como un viaje que, a titulo personal, siempre está reiniciándose.

Os envío mis mejores deseos para el nuevo año y que la salud os proteja a todos.

Sed felices.

 

EL PRINCIPIO DEL VIAJE

cocodrilo

Al salir del edificio me dirigí a  la calle principal, la de las tiendas. Llovía y había niebla pero la gente parecía no necesitar paraguas. La Navidad y el abolengo de las fechas parecía volver a todos más incautos. También yo, en la puerta, me detuve ante aquella estampa: un hombre mostraba un cocodrilo gigante a una niña, mientras le contaba una historia. Mi oreja izquierda, rezagada tras los soportales, intentaba atrapar alguna frase…

  • El viaje comienza aquí– dijo aquel hombre.

Fue curioso… al escucharlo, reí  y  mi mente trenzó un río de posibilidades. Recordé el anuncio de un vino, el sabor del óxido de la fruta bien macerada, el cristal de aquellos labios. Algo debió arder en mí como la bebida  en la garganta, que me acerqué a él y le dije:

  • Le invito a ese vino ¡que sea en Bilbao!-

Él sonrió, yo también. Supo que adiviné algo, ambos sabíamos de ese vino. La niña nos miraba sin entender, desconociendo aún el matiz con que los adultos a veces tirititean con las palabras, guiñándoles el ojo. ¡Ay, bendita inocencia!. La larga distancia entre el entendimiento y la experiencia, la batalla y la conquista…y luego la pérdida del candor.

Se despidieron de mí y los vi alejarse como dos sombras difuminadas por la neblina. Me pregunté qué historia guardaría aquel cocodrilo y entré en una juguetería a buscarlo. Anduve todos los estantes, pero estaban agotados. Caminé de regreso a casa abstrayendo mis ojos sobre el borde de los edificios. Despuntaban buscando la amplitud del cielo. Las nubes  comenzaban a alzarse, bosquejando curiosas figuras de cocodrilo. Avancé hasta la tienda de decoración de la esquina en la que a menudo  me detenía a soñar. Me pareció que la banqueta que antes había visto de tela,  ahora lucía con piel de cocodrilo. Seguí caminando hasta que un rayo de sol se posó tontorrón en mi mejilla, con ese calorcito de invierno desacostumbrado. Tomé asiento en un banco e intenté acaparar con mis brazos los rayos. Quería relajarme pero me era difícil. Me sentía como un cocodrilo ansiado por calentar su fría sangre. Estiré los miembros, miré a mi alrededor, ¡todo caminaba tan despacio!, lento como una película de pensamientos obtusos. Observé como la mayoría de los caminantes vestían como yo, de llamativo verde, arrastrando sinuosas colas de escamas, todos ellos tan verdes, con sus hogares verdes de obstinadas cortinas verdes y estanques verdes con crías de cocodrilo, también verdes. Pensé en lo mágico y trágico de las locuras, ese caminar desafiante, casi de funambulista que tiene cruzar la cuerda que separa lo real de lo imaginario.

Al llegar a casa tomé aliento, me sentía desbordada por aquella historia. Cogí un lienzo y brocha en mano, traté de aunar respuestas. Quería saber hasta que punto mi cognición padecía de cocodrilo. Pero ¿sabéis que? El animalito no salía. Justo en ese momento sonó el teléfono. Era el tipo de la calle. –¿quieres escuchar la historia del cocodrilo?- me dijo, como si supiera del desasosiego que azizañaba silencioso en mis adentros. – Acepta la vida. Despréndete de todo, que pasen los acontecimientos como una caricia. Y no cierres nunca la puerta ni siquiera al vendaval.

Tras aquellas palabras dulces, como de cuento, abrí los ojos y ví frente a mí al cocodrilo gigante – el de mis peores pesadillas- sobre la cabeza de ese hombre. Me había contado una historia muy real sobre ese animal que tanto miedo me daba. Y yo, aun siendo la protagonista, estaba tranquila. Quedamos absortos, frente a frente, mirándonos con sonrisa de abrazo blanco. Luego me subió en volandas y fuimos calle arriba agitando el viento con el muñeco. Era el último día del año, curiosamente el principio del viaje. Ese que siempre está comenzando.

mi-cocodrilo-es-poeta-y-vive-en-mis-suenos-como-las-cometas

 

 

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21 comentarios en “Ultimo relato del año

    1. Ohhhh, muchas gracias Lidia. El mejor premio sois vosotros: mis lectores del blog!.

      Feliz año nuevo, espero que disfrutaras la noche en compañía de tus seres queridos.
      Muchos besos, guapa 😘🎉⛄️✨

  1. No imagino mejor manera de acabar el año que recibiendo éste regalo tuyo. Gracias Mukali por ser tan grande como eres. Un beso.
    Pidieron: Sopas de ajo y bonito con tomate. (Lo tenía congelado) Quod erat demostrandum: Las cuñadas comen de segunda mano. Y el cocinero libra. Un beso.

    1. Desde luego que la afortunada soy yo por tu amabilidad y simpatía en cada comentario. Eres un ☀️, Carlos. Gracias infinitas!!

      Eso está bien que libres y que no se acostumbren a que les saques siempre tu las castañas del fuego jejej. Yo al final hice una tarta muy rica, de chocolate blanco, gelatina y uvas que fue un éxito…a ver si luego te la paso.

      Besos 😘

    1. Pues mira, le va a venir que ni pintado. Muchas gracias, Antonio te deseo lo mejor también a ti y los tuyos.

      Un abrazo enorme 🤗 y como dice mi suegro: ya nos hemos apuntado otra rayita!!!!

    1. Gracias Carlos, me ha hecho mucha ilusión recibirlo porque en ningún momento imagine que ganaría. Lo hice más por la esperanza de leerlo luego entre los relatos escogidos y publicados.

      Feliz año 2017 espero que disfrutaras la noche y fuera agradable.

      Besos 😚😘🍇🎄✨

  2. La mayoría de las veces, incluso sin que nos demos cuenta, creemos avanzar y siempre volvemos al mismo relato, al mismo punto de partido, al inicio de todo, y desde allí volver a empezar.

    Otros le dicen calendario.

    Saludos,

    J.

    1. Puede ser que de eso vayan los calendarios. Lo que si es verdad, creo, es que cada nuevo empezar es distinto y también nuestros mecanismos.

      Muchos besos y feliz año, José.

    1. Feliz año nuevo, Oscar!

      Totalmente sorprendida sabes? Tengo que confiar más en mí misma me lo apunto como propósito de año. Luego tampoco sabía hasta que punto iba a ser entendido. Muchas gracias por tus amables palabras.

      Besos 😘🎉✨ te atragantaste con las uvas o con el vestido? Jjjj

      1. Si no puedes cumplir ese propósito no te preocupes, estamos nosotros aquí para recordarte lo mucho que vales. Con los fuegos artificiales, más bien… Menuda liaron desde las doce a las dos que me dormí (y no habían parado)… Besitos Stunner

      2. Como para no quererte… 😘

        Intuyo entonces que estas en tu tierra. Espero que estés disfrutando, ya sabes que España es 💃🏻 jolgorio al máximo jajaja

        Besines

      3. Ja ja ja… Sorprendentemente no estaba en mi tierra… Aquí, en el ultramundo helado, en nochevieja tienen la costumbre de tirar cohetes, petardos y fuegos artificiales como si no hubiera un mañana. Pero todo en plan familiar, y cuando digo esto, me refiero a que los tiran familias con niños pequeños, sin regulación sin seguridad, sin nada… Son raros de narices. Besitos cariño

      4. Jajaja 😂 Vaya!!! Juraría que estabas en las Españas.
        Aún no te has adaptado al frío, por lo que veo, yo estuve un agosto y casi no me puse manga corta. Es otro mundo si, pero espero q estés bien.

        Besitos 😚

  3. Excelente relato, aporta una imagen muy nítida, envolvente, pero por un momento pensé que al final del mismo aparecería un adulto y diría: “Le invito a ese vino ¡que sea en Bilbao!”, justo antes de que el hombre y la niña se fuesen calle arriba.

    1. Muchas gracias por tu opinión. En efecto y a pesar del surrealismo del relato ofrece una imagen real, un retrato reconocible.

      He estado leyendo un rato tu blog. Escribes muy bien y me enganchado totalmente.

      Un saludo.

Te escucho...

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