La decisión

d2115

  • ¿Ha comido hoy? -preguntó el padre
  • Nada, sigue sin probar bocado- le dije.
  • ¡Vaya! tendré que comprarle otro jarabe- espetó. O suprimirle directamente el desayuno.

Juro que me dieron ganas de invocar a los demonios de mi mala sombra, la niña estaba realmente desnutrida, pero solo dije….

  • Noooo, no le quite lo poco que come. Confiaba en que diera con la tecla sin pasar por farmacia y de paso, sin tacharme de entrometida.

 

Al despertarla el padre, tembló, como todas las tardes, con el reloj rozando las 5…y mientras abandonaba su otra casa, la postiza, las luces se iban apagando como una estela de cariños superfluos.

¿Hasta que punto somos conscientes de nuestras ausencias? – pensé. Nada restituye el tiempo perdido sobre quienes nos necesitan. Es como una bengala, una vez encendida no vuelve atrás.

Recogí la manta con la que la había arrullado previamente, prometiéndole que, tras el sueño, aparecería papá o mama. Ese premio que llega a destiempo del abrazo. Sus lágrimas se me clavaron como cristales imperecederos. Si hubiera sabido hablar creo que me hubiera dicho: ¡ya estoy cansada!.  Y entonces el lenguaje de sus emociones no hubiera caído en mi como una losa  aplastante, o como el único mapa elocuente de jeroglíficos capaz de traspasarme ante aquel despliegue de realismo.

Apagué la última luz y salí. El cielo lloraba lluvia fría, o eso me pareció. Supe que algo mágico tenía que inventar para que aquella niña decidiera -al menos- comer.

 

1fb033d0ce09115e83e7dc64b909d67b

Anuncios

8 comentarios en “La decisión

    1. No te preocupes, Carlos, solo es un relato inspirado. Si hay una segunda parte seguramente será buena, la realidad ya tiene injusticias de por sí como para plasmar más tristezas en un cuento. Confieso que a veces escribo tal como siento y eso puede resultar desalentador y desmedido pero es la forma en que digiero lo intenso, lo que me traspasa… esas cosas que no me explico y que suceden en este mundo. El primero, dicen…

      Besos también para ti!

    1. Escribir a bocajarro tiene más bondades que beneficios. Es de valientes porque a menudo creemos que nosotros mismos somos un reflejo de nuestros pensamientos o escritos; pero no, somos mucho más que eso . Que importan unas impresiones o ideas derramadas sobre un papel, mañana puede que vea la situación de otra manera y al escribirlo me sorprenda…,somos eso: puro cambio y vamos transmutando la mirada con el paso de los años, a veces tan solo poseídos por la emoción del instante.

      Un abrazo Carlos.

  1. Un poco a lo J.K Rowling, ¿así de mágico? 🙂 Está claro que hay veces que hay que recurrir a soluciones extremas: una vez mi madre me tiró un vaso de gazpacho por la cabeza. Y desde entonces no volví a protestar por el dichoso zumo de tomate xD

    1. Jajaja…no se si la niña tan pequeña entendería a Rowling aunque todo es cuestión de adaptarlo.
      Esas son las licencias que se concede una por ser madre…jajajaj, como trabajadora creo que sería la licencia perfecta para ir a la calle…jajaja. Y una preguntilla Holden ¿no me digas que no te gusta el gazpacho? a mí me requeencanta y además me salen buenísimos. Un día, si quieres, te invito.

      Besos.

Te escucho...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s