Interrupciones inesperadas

Te escucho hablar por teléfono, de esa forma tan interesante en que hablas a los desconocidos.

Me gusta la idea de espiarte y me acerco, sigilosamente, con movimientos lentos y calculados, hasta invadir tu territorio sagrado.

En esa habitación reina tu desorden…tu olor es un caos que me gusta, y me excita… un fárrago con el que me siento arropada, en combinación tragicómica….

Te saludo. Juego. Te giras lento en el sillón mientras me miras con las pupilas apocopadas de quehaceres, concentrado en el meollo de la conversación. Me apoyo en tu biblioteca, mientras – de soslayo- acaricio traviesa uno de los tomos, sin dejar de respirarte.

  • No, no, la reunión en principio era el jueves…aunque aún no nos la han confirmado

Me acerco aún más. Ahora te tengo a dos palmos de mí …tu voz atraviesa mi costal. Pongo una mano (la más ansiosa) sobre tu pecho y luego mi oreja, para sentirte mejor. Sigues hablando…un bla, bla, bla que se escucha mas dulce cuanto más cerca. Te miro desde ahí, esa lejanía tan corta. Aún tienes la armadura de lunes quejumbroso que tanto me gusta.

Por ahora me conformo si consigo hacer temblar tus frases con el filo cortante de mis labios. Afilados, charlatanes, perversos… El interlocutor sigue ajeno a la batalla que libro, ¡maldita sea! ¡¡¡eres un perfecto actor!!!. Esquivo e impávido. Y eso me gusta, me encanta que me lo pongas difícil. Me maravilla tu control, el frío hielo de tu cotidianiedad frente a mis trampas…

Pero todavía guardo un as bajo la manga, para que lo sepas…  y no, no he venido para rendirme.

Lo demás sucede como un efecto dominó, en el que la ficha clave desata la secuencia que precede al placer:

Un teléfono se escapa de una mano. Una mano se escapa de la otra. Se fugan los segundos entre los suspiros,  tambien entre las cajas y los  libros. Una literatura difusa se respira en el ambiente, que es denso y envolvente, como un pastel recién horneado. El cable queda bailando en la mesilla, descolocado del aparato, mientras un interlocutor –aun más descolocado- sigue preguntando donde te has metido.

Ahora sí. Ahora eres mío. Estas lejos del umbral de ese sonido. Sobre mi territorio y el tuyo. Estudiando las reglas y las jugadas. Tus pupilas dilatadas desprenden una luz que me atrapa. ¿Y la coraza?, ¡¡por fín está allí…!! sobre el montón de cosas olvidadas, junto con el maremoto de artificios que adornaban nuestros cuerpos simples.

Relegados a la minima esencia, nos miramos  y nos reímos, como dos idiotas que acaban de descubrirse.

Nos bebemos ese momento de claridad, como un amanecer más, asimilando lo aprendido:

La vida como deporte de alto riesgo…el amor como balanza divertida, generosa, sin números…el sexo como dos mundos remotos dispuestos a chocar y estudiarse.

 

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11 comentarios en “Interrupciones inesperadas

    1. Jo! Gracias por estar ahí el primero.
      Las tareas siempre se pueden aplazar, de hecho hasta las conversaciones telefónicas, la pasión llega y arrasa con todo y eso es lo fascinante.

      Besitos guapo!

    1. Jajaja … Yo cuando estoy con algo importante también, de hecho me concentro a tope. Pero hay situaciones más o menos placenteras a las q mejor sucumbir.., jijij.

      Besos

Te escucho...

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