No han de ser perfectos

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Hay días en los que no dejas que el sol venga a despertarte. Abres los ojos antes que él y vas a cazarlo. Y es una sensación placentera, llevarle ventaja al rey y sumarle horas que en otro momento te pudieran parecer un fastidio. Hay días en los que el verano también se toma sus vacaciones y se esconde entre las nubes anunciando su retirada, con ese olor a humedad que traen las tormentas.

Hay días en que la lluvia te coge dentro, en algún edificio atestado de gente común con problemas comunes que pasean por la sala, mientras tú miras por la ventana y ves como julio se moja en las lunetas de los coches comunes…y todo es matemáticamente común, como las caras,  las fotos,  los sellos,  las firmas….y aún así te resulta extremadamente bello…como si hubieras estado bastante tiempo criogenizada, a años luz o fuera de órbita.

Hay días en los que la prisa se hunde entre los zapatos y los pasos van acomodándose al compás del convencimiento. Miras a la gente sin el resquemor de los sesgos, les sonríes, e interactúas plácidamente y la tarea más  importante es morder cada centímetro de calle sintiendo otras certezas que las habituales, permitiendo a las horas traer los viejos tesoros: una tostada de frambuesa, algunos dibujos para la exposición del frigo o esa canción que la radio te regala mientras vuelves a casa.

Hay días en los que la sweet girl se recrea en las nimiedades del paisaje, vuelve a sentarse en el mismo coche que otro día fue un habitáculo, coge el volante y ni el asfalto, ni las ruedas, ni toda la gasolina del ayer consiguen evitar que ruede hacia adelante con todas las ventanas abiertas y el maletero cargado de soluciones.

Hay días en los que el banco, lugar al que muchos acuden para exprimir sus cuentas en los meses de verano, se halla misteriosamente vacío. El habitual banquero gruñón,  con su cara de lunes habitual viste semblante de viernes molón y te hace un pasillo y te regala una broma – nada habitual- la cual no vas a tomar por el mal sentido de la palabra porque seguramente no lo tiene.

Hay días que a pesar de la lluvia, no aparecen las frondosas goteras. Es porque crees en lo que antes no creías y tomas por bien lo que te hace bien, siendo capaz de aceptar que al verano le puedan venir días fríos y no por ello dejar de ser “verano” y avanzar como estación temporal que es.

Hay días en los que los ojos pequeños dibujan instantes pequeños en un espejo, días en los que corretean pequeñas las palabras por el salón y la inocencia por los mismos caminos que aprendiste y días en los que la magnitud de esa pequeña felicidad barre con las raíces de algún pequeño abismo.

Hay días en los que me miras, te escondes, me buscas, me robas el helado con el que mi padre volvió a tratarme como niña, creyendo que no te descubriré, …y sigo estando tan cerca como entonces y tan lejos como de costumbre…a la sombra de tus abrazos, dejando que corran los ríos de tinta sobre nuestros días, sabiendo que no han de ser perfectos para llenarnos, como no hemos de serlo cada uno de nosotros.

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10 comentarios en “No han de ser perfectos

  1. Pues no, las cosas no tienen por qué ser siempre perfectas para seguir siendo bellas y para que merezca la pena disfrutarlas. De hecho, son nuestros propios ojos los que convierten algo en perfecto.

    Un besote!!!

    1. En eso estamos de acuerdo, solo nuestros ojos convierten algo en perfecto, evidentemente no lo es (hay pocas cosas que lo sean), ni hay nada que asegure al cien por cien que por eso nos haga infelices.
      Besos

  2. Y hay días en los que podemos leerte y eso los hace un poco más perfectos. Un gustazo y un lujazo. Besitos Stunner
    PD. El olor a humedad de las tormentas… Yo digo “huele a llover”.

    1. El lujo mío al saber que alguien disfruta leyéndome. No hay mejor premio para quien escribe.

      P.D. Las palabras y según como se coloquen pueden sonar de formas tan distintas, pero al fin y al cabo, en sus diferentes composiciones, a veces vienen a decir igual.

    1. Pero seguro que esos días algo te enseñaron, aunque fuera no volver a repetirlos o actuar diferente en un futuro.

      En mi opinión, no siempre tenemos momentos positivos y explendorosos y es positivo, valga la redundancia, aceptarlo asumiendo las etapas y confiando en que vengan momentos mejores.

      Un abrazo.

Te escucho...

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