Lunas y recuerdos.

De repente señaló aquel punto en el cielo con su dedo mínimo. Eran las seis de la tarde y ya lucía blanca y tempranera como una pequeña circunferencia en el dilatado azul, abriéndose paso a un clan de obstinadas nubes.

Algunas veces los astros se juntan para nosotros, quiero decir que algo sucede en el instante justo y  el lugar adecuado. Y resulta fascinante nuestra capacidad de reaprenderlo todo, redescubrir y volver a valorar con ojos más precisos lo cotidiano.

En mi caso, había visto aquella luna una cantidad ingente de veces, merodeando por el trascurrir de los días y sus noches, asomando con diferentes caras  a través de los distintos escenarios… desde la cumbre más alta  hasta el desasosiego más recóndito.

Resultaba obvio que aquel satélite tornadizo no solo era así por propia naturaleza, sino también a través de la memoria de mis recuerdos. Mirandola ví la de mis 20 que no coincidia con la de mis ya cumplidos 30, ni tampoco aquella( que ahora regía sobre mi atónita mirada) guardaba relación con una anterior. Eran lunas, eso sí, todas ellas… mudables unas en otras, como mudamos los que vivimos y morimos… tantas veces paralelas a trajines, miedos y experiencias.

Nacía una nueva allí, delante de nuestras miradas. Pero no sería la ultima,  de eso estoy segura. El dolor, la felicidad, el daño insalvable, todo cuanto acontece a lo largo de una existencia se vuelve consustancial a la misma, nos pertenece como humanos, yéndose y regresando transcurrido un ciclo indeterminado.

Dime que es eso que hay allí arriba, mamá– creí interpretar con sus balbuceos.

¡Me hubiera gustado decirles tanto!,…

Se llama Luna y se parece a un colador, mirad cuantos agujeritos tiene.

Se que no sonaba del todo bien pero tenía su significado. Y por ahora, dado su escaso razonamiento, había sido suficiente.

Ellos siguieron señalándola poseídos por un influjo extraño, con la sonrisa aún candente por el albar de aquel punto en el cielo.

Y yo,…. yo no podía hacer otra cosa que mirarla como si me fuera profundamente familiar e intensamente lejana.

 

 

 

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14 comentarios en “Lunas y recuerdos.

  1. La luna siempre es la misma, ya ves que lo que cambia es tu mirada, tu forma de acercarte a ella. Fíjate como lo haces cuando, como explicación, les dijiste que parece un colador. Volviste a ser niña de nuevo.
    Qué suerte tienen esos pequeños de tenerte como mamá, de aprender el mundo a través de tu mágica mirada, de soñarlo protegidos por ti.
    Un abrazo lunático 😛

    1. Exacto, lo que cambia y evoluciona es la mirada. Siempre.
      Hay miradas que a veces vuelven, pero ya no son las mismas. No se si me he explicado.
      Yo si que tengo suerte de tenerlos a ellos, ponen motor a mi mundo y magia en mi mirada.

      Un abrazo enorme.

  2. Cuando yo era pequeño -y no tan pequeño, en realidad- estaba fascinado con la luna. De hecho, a una chica que me gustaba la llamaba Miluna, así todo junto. Nunca he sabido bien el motivo, pero bueno 😀

    1. Que nombre tan chulo…¿sería porque te parecía preciosa?
      A mí tambien me fascina desde chica, de más joven solía hacer avistamientos por San Lorenzo cada verano desde la cima de una montaña de unos 1900 metros, cerca de donde vivo.

      Un beso Holden.

  3. La Luna… Creo que su influencia no es sólo sobre las mareas, también es sobre nuestro estado de ánimo. A todos nos gusta contemplarla, sobre todo en fotos como la tuya. ¿Qué tendrá?

Te escucho...

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