La suerte más grande del mundo

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Si para algo hay que tener suerte en este mundo es para nacer- pienso, al tiempo que te miro y comprendo todo lo que una idea -ya existente- puede llegar a desarrollarse cuando una se cruza de frente con la más cruda realidad.

Hoy nos hemos despedido y -a pesar de la distancia entre tus años y los míos- alguna lagrima atrevida se ha colado por nuestros rincones a la vista de todos. Pensaba como para tí se abrían nuevas puertas mientras que a mí me quedaría el hueco de tu recuerdo, una interrogación más, una historia a medio completar que tal vez nadie me contaría.

Se esfumarán los ratos que dediqué a prepararte fichas porque no disponías de método como el resto, los tiempos extra en los  que en mi mesa procuraba alzarte al nivel del grupo o las veces que te saqué los dedos de la boca y te ofrecí de mis galletas porque tu siempre llevabas el mismo aburrido bocadillo de pan duro, al que osaste sacarle las lonchas para hacerlo más atractivo.

Toda tú eras diferencia. Irradiabas una luz difusa, cálida, agradable…pero al mismo tiempo cegabas y eras una habitación blanca de paredes deshabitadas y grietas, entornos regidos por las carencias de un puñetero azar.  Un mundo abismal, que sin embargo, tu misma te habías empeñado en pintar con bondad y ternura haciendo posible la palabra esperanza.

Recordaré el momento tuyo del desayuno, cuando celebrábamos cumple y comías tarta aceleradamente, como una salvaje, esperando repetir hasta tres veces aquel delicioso bocado. Y después te chupabas los dedos y tu sonrisa llena de chocolate era más grande que la del cumpleañero.

No olvidaré tampoco el día en que viniste con la buena noticia y toda tú te cubriste de la palabra infinita: familia. Me dijiste que tendrías piscina y traje de lunares de esos que hay por Sevilla…y mientras tocabas la lana de mi vestido me describías a tu nueva mamá…recuerdo – aún con la piel erizada- como decías…ella visté así, como tú, seño. Y yo supe a que te referías.

Eran ilusiones que bailaban en tí como en una feria y en mí con cierta preocupación y recelo. Conocerte me ha hecho entender porque siempre andabas por mi mesa metiendo las narices en todo… eras superviviente y aprendías a sobrevivir observando. Y tu lo hacías con una devoción y una mirada, que echaré en falta, la verdad.

Se quedarán por aquí  tu abrazo, tus besos, tu silla, tu foto, tu nombre pululando algún tiempo más… hasta que los compañeros se olviden de la tarjeta que te escribimos y del juguete con el que de nuevo vimos esa luz tuya irradiar.

Perdona si la mía solo describe intermitentes fogonazos, solapada como está  en una fría y descabellada adultez. Hoy ,más que nunca, quiero creer que vas a gozar la suerte y te sonreirá el destino, que esa familia nueva te colmará de la gracia que mereces tanto como tú a ellos.

Desde aquí estaré pensando en tí, mi bichito, en tu melena color azabache tan suave como la seda, por la que corrían testarudos inquilinos que espero pronto muy pronto desaparezcan por fin.

 

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12 comentarios en “La suerte más grande del mundo

  1. Seguro que estará mejor ahora. Se lo merece. Y aunque es posible que dentro de veinte años no lo recuerde, a ti te deberá mucho de ser una gran persona. Besitos

    1. Ojalá que tenga mejor vida, solo le deseo eso, hay tanta injusticia y tantos niños que la sufren y no debieran…
      He intentado contribuir todo lo que he podido, ya no por tema de curriculo sino por su dignidad. De todas formas es una niña que se hace querer allá donde va, tiene bondad y eso la hace grande.

      Besos.

    1. Es triste que se den situaciones así en medio de otros tantos derroches innecesarios…pero así es nuestra sociedad, una marabunta sin principios aunque todos presumamos de tenerlos.

      Besos.

  2. Desde luego, la deseo todo lo mejor… y a ti también: que seas capaz de sentir y escribir así me embriaga de alguna manera de envidia y alegría. Ojalá te recuerde, aunque sea vagamente… yo recuerdo a Ana y Adolfina, mis profes de 1º y segundo. 5 y 6 años, ¿no?

    1. Pues fijate que a mi a veces me gustaría ser más fría escribiendo…
      No me importa que no me recuerde, Holden. Lo que realmente me ilusiona es que pueda rehacer su vida como merece al lado de esta nueva familia, que no sea de nuevo utilizada o vejada.
      1º corresponde a 6 años y 2º a 7 años. Yo tambien recuerdo a mi profe de 3º, 4º y 5º…fue la más mejor…jajajaj.

      Besines.

Te escucho...

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