El miedo, la lluvia.

 

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¿Que es el  miedo?- me preguntas

y yo solo puedo caminar deprisa sintiendo los embistes del agua sobre mis párpados .

Trato de pintártelo como una función vacía, casi tenebrosa,

un teatro en el que se cerraron todos los telones negros y solo quedaste tú,

desnuda tras los postigos,

bajo una luz de función estruendosa, el detonante de un foco y el altavoz que deslumbra con silencio.

Así de contradictorio veo yo el miedo.

Viene a utilizar adjetivos incoherentes porque realmente no sabe que es lo que está pasando en su interior ni  porque sonaron las alertas. Solo es consciente que más allá del verbo, su piel se congeló con escarcha de fuego.

Eso puedo entenderlo- me dices- el miedo es un freno al avance, por eso el chisme y la mentira van tan unidos a él, le hacen de paraguas para que pase…y mientras te escucho puedo leer un atisbo de sabiduría en tus ojos.

– No quiero que llueva más en mi interior, por otro lado necesito empaparme con lluvia ¿entiendes ?…analizar lo ocurrido desde una perspectiva lógica, racional, exenta de instintos o emociones…, ponerle nombre a mi miedo, relativizarlo, lejos de las heridas y con la  entereza suficiente para dejar de sentirme dolida.

-El miedo solo alimenta más miedo, porque está ciego de culpas y sediento de libertad. Puede que solo mirándolo de frente, aquella imagen que posees, se diluya.

-Creo que estas en lo cierto. El solo hecho de estar aquí hablando contigo mientras los demás escuchan, denota que lo voy superando…porque si de algo estoy segura es de que el miedo solo se escuda tras el silencio y el chantaje, un mago de armas oscuras, ¡¡sí!!

–  Entiendelo. No vinimos acá para hacer justicia…no siempre, hay veces que tendremos que recibir la negra lluvia con generosidad, al igual que cuando viene transparente y agradable… sabiendo que somos la suma de todo. Olvidar no es fácil, por ello, escribir lo que eres y en lo que crees puede ser buena terapia.

-Eso me parece valiente…pero escribir lo que uno es, depende cómo, puede que sea otra forma de activismo, otra forma de buscar aplausos o reconocimiento. Guerras a las que yo no quiero sumarme. No quiero eso, yo solo quiero paz,  buscarme a mi misma, trastear en mi yo; no en los defectos ajenos. Sobre eso, creo que ya dediqué pocas palabras, pero suficientes.

-Nunca escribir sobre tí será una tarea baldía. Más bien diría que valiente. Eres tú y tu libertad de hacerlo. Dejará de importarte lo que otros pensaron, con el tiempo, cuando pienses detenidamente lo poco que pensaron en tí.

 

Sonríe, sonrío.

Nos alejamos sobre un paraguas transparente.

Las gotas de lluvia suenan como flechas, el frío escuece como ácido…pero el miedo ya no flota en el aire. Escucho voces afables durante el regreso, palabras sabias entre las malezas, paisajes claros y personas que van reflejándose entre las sombras de mis océanos.

Tal vez sea esa la esencia más vital de la literatura, la medicina contra el miedo… encontrarnos en las palabras, sentirnos todos parte de esta tragicomedia:  beber de otras vidas que como espejos nos ayuden a mirarnos o simplemente calmen los vacíos que trajeron las tormentas.

 

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18 comentarios en “El miedo, la lluvia.

    1. Así es.
      Es una sensación contra la que hay que luchar porque no nos deja avanzar, sumiéndonos en la duda y la incertidumbre.
      Con amor y con valentía, Toro.

      Un abrazo.

    1. Es una respuesta primaria que sirve para adaptarnos, para avisarnos que algo no funciona, luego sí que es necesario y hay que escucharlo.

      Los libros y las ganas son los que hacen que las personas salgan de atolladeros grandes, se reconstruyan y renazcan.

      Un abrazo.
      Gracias por tu comentario.

    1. Hay algunos que permanecen ( y no nos limitan la vida) pero lo ideal es que los afrontemos para descubrir que todo es diferente a como lo imaginábamos en nuestra mente.
      Besos.

  1. El miedo es una lluvia radioactiva y el hongo que deja, es la parálisis. No creo que sea fácil de vencer, a veces, ha mutado en los genes y cuesta, otras, está ahí a lo “normal” el asunto es encontrar la raíz. Saludos, Scarlet

    1. Es verdad.
      Por eso a veces lo más fácil es huir.
      Yo creo que hay que plantar la esperanza en el lugar donde duele… Y esto no es mío, sino de una canción y un compositor que me gustan.

      Un abrazo, Scarlet.

      1. Creo que de eso se trata ver el miedo donde duele y plantarnos allí hasta asimilarlo. Siento que es una bella canción si vale una cita, saludos Mukali

      2. Scarlet, eso creo, solo enfrentándonos a nuestros miedos podremos llegar lejos… Sino viviremos con temor perenne.
        La música siempre ayuda y nos deja palabras inolvidables, son bandas sonoras que van acompasando nuestra vida y que con el tiempo abren ventanas de recuerdos.
        Un abrazo fuerte.

  2. No puedo hablar por el resto de tus parroquianos, pero al menos yo siempre voy a estar deseando leer lo que te salga del almita escribir. Sobre tí, sobre tus batallas o sobre cosas que quizá se te deberían reconocer: me es igual, todo lo quiero leer.

    Así que si el texto es intimista y simbólico y has puesto parte de verdad en él, no dejes de escribir por tedio ni, por pesadez ni mucho menos por ese miedo que sé que no tienes.

    1. Gracias Holden por saber leer a través de mis líneas. De verdad que te agradezco estar ahí.

      Lo tuve, pero ya no tengo miedo porque soy una mujer libre y fuerte… y con muchos proyectos por delante.

      Un abrazo grande.

    1. No había pensado en esa idea, pero es cierto que la unica forma de echarlo forma parte de una decisión valiente de cambio. El miedo son nuestras barreras, limitaciones o dificultades a cerca del futuro, barreras que la mayoría de las veces solo son humo barato de nuestra mente.
      Es natural tener miedo, es humano y adaptativo, puede frenarnos o motivarnos…y he ahí nuestra elección.

      Me he enrollado un huevo, pero me gusta que me hayas hecho pensar.

      Abrazo.

  3. Mi niña mukali, el miedo corre muy rápido, si no quieres que te alcance solo tienes que ir despacio.
    Yo también tengo un paraguas transparente para ver la lluvia a través de él y dejar que la luz pase.
    Y hace tiempo que ya no tengo miedo, porque he aprendido a caminar muy lento.
    Un beso, preciosa.

    1. Caminar despacio nos hará disfrutar más de los paisajes, tocar la tierra, rozar el aire, mirar las nubes, respirar…

      ¿Sabes que a partir de ahora te buscaré en los paraguas transparentes?
      Tus ojos son inconfundibles.
      😉

Te escucho...

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