Sobre lo que no se puede contener: la libertad. Cuentos de masa, líquido y refranes.

Erase un tiempo presente en el que habitó un jardinero muy afamado, el cual no medía más de 8 palmos y no había cumplido aún los dos años de edad. Vivía a cargo de su madre, evidentemente, a la cual tenía no menos que henchida de satisfacción por su buena fe en el arte del jardín. Su labor favorita era remover el sustrato untándose de tierra hasta los ojos. La madre pensaba: ¡Qué importante oxigenar la tierra!. Si no se remueve a menudo,  crecen malas hierbas y si eso ocurre, las plantas bonitas pueden estropearse. Esto aún era joven para aprenderlo, pero lo haría tarde o temprano. Ahora lo que más le apasionaba era sentir el tacto de la arena escurriéndose entre sus deditos sin que él pudiera atraparla. ¡Qué misterio! ¡Que maravilla!…hay cosas que no se pueden contener aunque se apriete el puño.

Por aquellos días vivió también en la comarca otro habitante muy característico. Tenía la habilidad de pintar con leche chocolateada. Una vez se saciaba, utilizaba el artilugio biberón como botecillo de pintura mientras sus deditos convertían el líquido en garabato. La mamá pensaba: ¡Qué innata es la necesidad de expresarse!…un líquido que se derrama puede tomar diferentes formas aunque sea incontenible, el resultado depende del que mueve los dedos. El habitante niño aún no pensaba eso, todavía era joven. Lo que le gustaba era la simpleza de escurrir las manos entre algo tan fluido, tan húmedo, cambiándole la forma y la transparencia. ¡Que hallazgo! ¡Que prodigio! Hay cosas que varían para siempre si las trastocas.

 

Por último, la madre, que gozaba de unos pocos más que dos años de edad, también poseía un don, o más bien, costumbre inevitable que era cambiar los refranes de sitio , dando lugar a sopabobas del tipo “a quien buen árbol se arrima…ciento volando” o “Está más chongo que chongo”. Los pequeños pensaban curiosos : ¿Qué significará eso que dice mi madre?.  A ella lo que le hacía gracia del asunto, evidentemente, era lo despistada y desobediente que era -también- su memoria social.

8

 

Anuncios

4 comentarios en “Sobre lo que no se puede contener: la libertad. Cuentos de masa, líquido y refranes.

Te escucho...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s