Archivos Mensuales: julio 2015

ANIVERSARIO CON BABIES

Hace poco pelirrojo y yo celebramos nuestro aniversario de boda. Bueno, eso de celebrar es un decir. Ahora recuerdo anteriores años cuando nos ibamos a cenar a algun restaurante pijo o nos autosorprendíamos con algún viaje o plan romantico de los que tanto nos gustan a las mujeres…Pues señores, esto con mellis, es un idilio. O al menos este año no ha sido posible.

Casualmente el día cayó justo el día de la vuelta de vacaciones que ya de por si vienes con ese espiritu que supone el sindrome “nomequieroir” y por lo tanto nos pilló casi todo el día de viaje.

V. se puso malito esa misma noche, inaugarando la fecha y nos la pegamos bañandolo hasta altas horas de la madrugada porque estaba encendido de fiebre. Total que el pobrecillo se tuvo que chupar un viaje obligado y hubo que parar en mas de una ocasión porque se ponía chinchoso. En el descanso -que coincidió con la hora del almuerzo-, elegimos un lugar ya conocido que dispone de unas instalaciones lo suficientemente adecuadas para que dos padres de mellizos se dejen caer cual morterazo…ahí, zasssssss y desplieguen toda su guardería movil. Porque para que nos entendamos, teniamos que asegurarnos que podían surtirnos con dos tronas, utensilios de alimentacion, cambio de pañales…etc, etc.,

Nada más llegar nos atendió una morena muy guapa, que amablemente nos facilitó dos tronas como dos soles…yo casi no podía creerlo, dado que no son todos los lugares que disponen de más de una sin ocupar y eso se agradece. Al rato, cuando ya todos estabamos sentaditos, vino con dos regalos para mellis: unos colores y un libro de dibujos. ¿será verdad o estoy soñando?…entretenimiento gratis..que lujazo!!!. Aún no saben colorear pero bueno, allí estuvieron investigando, tirando y arrugando hojas cual niños buenos con su tesoro.

Total que todo estaba saliendo a pedir de boca. El plan era que como teniamos que comer los cuatro, primero lo harían los niños y luego nosotros, como siempre. Fuí a calentar las merendolas al microondas y al regresar me reía viendo como a unas chinitas se les caía la baba con pelirrojo y los mellis….ay que ver lo que tira un hombre mimoseando a dos bebes!!!.

Seguidamente, hubo que administrar medicamentos al chifirito y por fín quedamos nosotros libres para poder comer. Me fui para el self service, mientras pelirrojo distraía a los peques y me distribuí a mi gusto, pagué, me senté y despues se marchó él a elegir. Nada de comidas servidas a solas, ni velitas, ni confesiones, ni Fragolinos, ni Puertos de Indias, ni leches… un relevo de tú y yo que no veas.

Total que cuando tengo mi bandeja de comida con exquisitos manjares ahí diciendome: cómeme…los chiquitusines solicitándome catar plato..¿pero si acababan de comer? da igual, a ellos les gusta experimentar y tienen un saque que admiten comida al más puro estilo romano. Así que yo, mamá, mujer de la cita romantica, en lugar de comer repartía viandas  con dos hombrecitos golosos que se reían a gusto al probar por primera vez el magnifico sabor de una papa cocida. Las chinas seguían mirando en una sola dirección, esta vez con ojos de…”ay que supermami ay que dos guapuras” como si no hubiera norte y sur, y yo preguntandome donde se habia metido tanto tiempo pelirrojo que no venía.

A todo esto empiezo a oler raro…ese olorcillo que sabes que es de tu hijo porque huele a pastel de arándanos…jajajaja. Y pelirrojo desaparecido en combate. Dejé la comida, se me fue el hambre, imaginaos porque. Llamé a la chica morena que no paraba de ver si estabamos bien (¿les molaríamos?)  y me dijo que había llegado un autobus de adolescentes y debio pillarle cola en el restaurante. Valgame dios.

Por fín lo veo aparecer con cara de hastío, casí me pareció escena de pelicula en la que el héroe sale de entre la niebla solo que en vez de niebla era una patrulla de hippies y perroflautas del siglo XXI. Se había llenado la bandeja de cosas riquisimas (el para esto tiene un arte), y yo, para colmo, ya por no tener no tenía ni hambre porque me la había quitado mi señorito V. al que inmediatamente me fuí a cambiar. Asi que salude a peli al grito de: ahora vuelvo, mon amour!!!!

Con las prisas cuando llegué a la sala de maternidad me dí cuenta de que me había olvidado recargar el bolso con una ropa de muda, tenía pañales si, pero el nene, casualmente se había empastelado hasta las cejas….camiseta, pantalón…y nisiquiera había jabón. ¿como no puede quedar jabón en una sala de lactancia?… ¿como me las averiguo yo?…No podía creerme lo que me estaba pasando. Enjuegue la ropa como pude, agua, agua, agua….más agua….mientras bregaba para que el nene no se me cayese de lo alto. Lo limpié con tropecientas toallitas y lo dejé con su pañal y en pelotilla. Menos mal que era verano, pero vaya, cualquiera que me viera pensaría si no uso ropa o qué…En fin, penando y penando conseguí llegar de nuevo a la mesa tras subir unas cuarenta escaleras con bolso y nene limpio…

¿a quien se le ocurre hacer un baño en planta baja?….ay, ay, ay!!! punto negativo!!!

Le dije a mi chico que necesitabamos una muda y se prestó a ir al coche y revolver el maletero, que con la vuelta de vacaciones estaba hecho un tetris perfecto para que todo el arsenal mellis cupiese. Asi que pelirrojo, marido, señor de la cita, moviendo maletas y artilugios a las tres de la tarde y a 45 grados para hacerse con una ropita de muda. Escena calentita donde las haya…jajajaja.

Pero esto no había acabado aquí, justo cuando V. estaba vestido y limpito por fin como un niño decente, J.  su querido hermano, se alineó para ya sabeis…tarta de galleta!!!!….jajajaja.

¡¡¡¡Así no hay quien pare!!!

Conseguimos llegar, eso sí, con la lengua fuera y no en el mejor de los sentidos…

Como veis, una cita  de aniversario de lo menos aburrida.

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Mis nanos cumplen pronto un año y a menos de medio mes de su primer y tan esperado cumpleaños quiero hacer balance de todo este tiempo en el que no hemos aparecido por aquí.

Resulta que a mami (la menda)  la mandaron a la conchinchina, tuvo que reorganizar todo su mundo en una maleta, separarse de mellis para trabajar y bueno…. aquí comenzó un periplo de viajes, preparativos, papeles, nuevos compañeros, anecdotas miles… aparte de la inestabilidad que supone el estar de aquí para allá, sin aposento fijo. Si extrapolais todo esto a una casa con gemelos, el resultado puede ser cualquier cosa menos aburrido.

Han sido momentos de cambio para todos. Dificiles, pero tambien enriquecedores. Mis niños creciendo sin esperar a nadie…mamá balanceandose entre la tristeza inconmensurable de estar tan lejos y la inmensa alegría de cada reencuentro, entre la soledad más fría y el descanso y desconexión tan extraño en una maternidad doble. Mientras, toda una señora familia  al timón y rescate para que esto -que parece tan resumido y sencillo- funcione.

Han sido meses de trabajo en los que he aprendido mucho, incluso interiormente.Cuando estas tiempo a solas las semanas se alargan como un chicle y uno aprende a dialogar consigo misma,  a valorar mejor y a abrirse más a los demás y al mundo. Despues de todo la vida es sencilla si la sabemos contemplar y son esas experiencias  cambiantes las que nos curten realmente como personas.

Ha habido temporadas en las que mellis y pelirrojo han podido unirse a mis viajes y ha resultado toda una aventura adaptativa. No ha sido sencillo llevar la casa a cuestas, el maletero hasta los topes, el carro siempre en el coche -porque no cabía en ascensor -y en general, pocas ayudas…pero recompensaba hasta el infinito el tenerlos cerca.  Ahora, visto en perspectiva, creo que ha merecido la pena el esfuerzo y hemos aprendido a sobrevivir con menos recursos. Nos hemos vuelto más todoterrenos, curtiendonos por necesidad en los vaivenes de la vida.

Lo que más les ha gustado a mellis de esta temporadita fuera de casa ha sido el colecho, porque ha sido una experiencia que nos ha sorprendido a todos y eso de dormirnos oliendonos, nos ha resultado delicioso. Hay que ver lo animales que somos en el fondo, y del fondo sale esa naturaleza tan espontanea.

Cada día estan más y más guapos y bueno…aunque mentiría si dijera que eso no me encanta, me es mucho más atractivo comprobar lo simpaticos y alegres que son, que no paran de reirse con todo el mundo y que enamoran allá donde van.

En este tiempo navegando de aquí para allá, me he encontrado con opiniones variopintas en referencia a  mi papel como madre. Desde si no podía renunciar a mi faceta laboral en pro de la de madre, hasta de como era capaz de soportar la distancia sin llorar en los laureles, hasta si no era capaz de ir y volver todos los días a casa aunque tuviera cuatro horas de viaje. No soy una supermujer, eso está claro, y a pesar de lo vulnerable de mi carácter -y hasta de mi signo zodiacal-, me he dado cuenta de qué soy más fuerte de lo que creía y de que voy atravesando una etapa de mi vida en la que me va dando igual lo que diga el resto. Será que ser madre te endurece -aún más- el caparazón.

Procuro no seguir muchos canones, ni modas, ni estereotipos  y solo hacer caso de mi lógica personal,  y de lo que yo veo que van demandando mis pequeños.

Los niños rozan ahora un etapa  preciosa, todo el día balbuceando y haciendo sus primeros pinitos motores. Ya gatean – y como!!- pero aún no se han soltado andando. Comienzan a entender y una se sorprende de lo listos que pueden ser con tan solo unos meses. Son juguetones, comilones, curiosos y autenticos chupopteros de energía. Es lo unico que tienen en común, por lo demás son como el día y la noche. Uno es un gato, va a su bola completamente, aunque risueño, delicado y mimoso como el solo. Otro un perrillo, aprende rapidisimo cualquier cosa, observador, explorador, cariñoso, brutote y fiel a su mami.

Pasan por un momento en el  que no puedes quitarles el ojo un segundo. Y eso requiere atención continua al cuadrado y ayudas, muchas ayudas. Cada tontería es un peligro y has de prevenir y fabricarles un  entorno seguro que les permita ir adquiriendo confianza y seguridad.

Por otro lado empiezan a entender y eso me encanta…nos pasamos el día parloteando y haciendo ñoñerías. Me alucina verles carcajear tan agusto e iniciar los primeros intercambios cognitivos. Es magnifico encontrarse con dos miradas, dos sonrisas, dos caritas tan diferentes ahí esperando que les digas, que les hagas que les cuentes…

Es cierto, termino muy, muy agotada el día pero tan feliz de verles, crecer, reir y avanzar que me van llenando el corazón de puro amor.

A estas horas no me suelen quedar fuerzas y aprovecho para cerrar los ojos y dormir, pero hoy he necesitado volver porque aquí y dar señales. Retomar este rincón que tenía aparcado y daros las gracias. Se que algunos os habeis acercado a comentarme, simplemente leerme, a darme un toque o a decirme que me echabais de menos de alguna forma. Os agradezco que os hayais acordado de este espacio tan personal y de mí, pero he necesitado un descanso, un silencio y tiempo para enfocarlo al cien por cien en mi vida y en mis tesoros.

A estas alturas me voy dando cuenta de que no es nada fácil criar a dos gemelos, no hay enciclopedia que pueda explicarlo más que la vida real…sin embargo es una experiencia de las que merece muchisimo la pena. En todos estos meses, muchas madres/padres de gemelos inevitablemente se me acercaron al verme, hasta guiris hablandome en ingles y frances, no podían evitar contrastar unas palabras conmigo, o unas sonrisas o un decir “yo tambien pasé por ahí”.

Hemos pasado un año aventurero. Lo sé. Han/hemos conocido mundo…y me gusta. Ya vendrán tiempos más serenos y de mayor estabilidad, ahora toca adaptarse por el bien de mi futuro. Porque cada cambio nos hace crecer o al menos hacia esa dirección procuramos caminar.

Soy consciente de que se van llevando mucha parte de mi tiempo, que no puedo hacer las mismas cosas que antes hacía, que termino agotada, que no puedo disfrutar a uno al cien por cien o mimosearlo porque ahí está el otro y al contrario… que pelirrojo y yo tenemos que ser un equipo organizado o no funciona, tantas  y tantas cosas en las que mi vida giró para no volver a ser igual.

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Ellos llegaron para eclipsarlo todo. Hasta mi casa ya no es la misma. Desorden y caos lleno de colorines. Una pequeña jaula en la piscina, que no me gusta nada, pero la considero necesaria; el salon convertido en kinder garden con un corralito a lo grande, cunas, tacatás, chupetes, pelotas, libros…y un despacho abandonado con las cosas que van quedandose rapidamente pequeñas.

En resumen, he vuelto, he crecido -ya tengo 34 primaveras- y voy cambiando en este camino…e inevitablemente me voy haciendo grande y pequeña a la vez. Me explico: Los años tambien nos enseñan a desaprender… si es que existe el verbo.  Podemos crecer, soplar velas y ser  más sabios…pero esas cifras ascendentes tambien son las escaleras inminentes por las que sin darnos cuenta nos vamos alejando de cosas  importantes. Solo que por obvio, se nos olvida.

No se trata de ser siempre la chica de 12, 18 o 25 sino de no olvidarse de la niña que fuistes en todas esas mujeres, ni de los valores y actitudes que siempre fueron tuyos. Y catapultarlo a tu vida manteniendo siempre la esencia. Esa es la mama que quiero para mis hijos y la suma de mujer que quiero seguir siendo.

A mis 34 tacos recien cumplidos y a los casi 12 meses de mellis,  simplemente pido que la salud nos acompañe otro y otro año más, para seguir disfrutando de lo bueno que nos depare el futuro. Alguna borrachera me gustaría de aquí al 2017 si se puede…jijijiji.

Os confieso que no echo de menos la niña (por ahora) y que me encanta tener a solo habitantes del sexo debil en casa porque eso me asegura que mis cosas de mujer son mis cosas y tienen su parcela intocable,

me encanta que mis pequeños hombrecitos me den un abrazo chillón, o un beso baboso,  o un  solícito y llorón “mamámamama”…. y hasta que me pellizquen la teta porque ya han descubierto que ahí hay  un botoncito diferente y molón.

¡¡¡Serán canallas!!!

Os seguiré contando. Si me dejan…

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