La ausencia tambien es extraordinaria. El invierno silva.

 

Llevo mucho tiempo sin pasear tranquilamente por el parque donde solía sacar a la perrita. Otras muchas veces, solo a mi barriga, que era como otro animal más. Pero nos las apañabamos para luchar las unas y las otras.

De camino hacia mi lugar favorito, me fijo, como siempre, en los sauces. Todos tenemos un arbol- decía esa polémica peli. El mío debería ser un sauce, desde pequeña me llamó la atención “es un llorón”- oí decir a mi padre y yo me quedé pensativa con mis 7 u 8 años …”es porque parece que llora ¿no lo ves?”- me decía. Lo he visto llorar algunas veces, papá, pero ya más mayor. Hoy lucen un aspecto descuidado, el pelo les ha crecido sin ley. Es como si nadie se hubiera preocupado por ellos durante algún tiempo. Me pregunto donde estarán hoy los jardineros. Nadie los ha adornado porque no pertenecen a esa clase social de árboles elegidos. Están como ajenos a todo el ambiente navideño. Eso hace que me gusten aún más.

Mientras sigo caminando arrastrando un carro de unos 18 kilos observo tambien  los aledaños de la avenida:  lucen desiertos a pesar del buen día que se ha presentado; menos transito de gente, tan solo el rugido de vehiculos apresurados. Los suelos -mojados aún de las últimas escarchas- van enfríando mis pasos.

Me siento en mi banco, que es mío porque es de los pocos que goza de esa privacidad que tanto me gusta. Tengo que asegurarme que nadie se acerca al carro, una tarea casi de órdago (como decía mi comentarista), aunque como hay poca gente creo que hoy lo conseguiré.

Los niños duermen como benditos. Los coloco de cara al sol al estilo lagartitos. Saco el termo, me sirvo café. Que se pare la tierra: ohhhhhhh, Dios!!! ¿¿tengo un momento para mí???. Las ventajas de llevar un carro es que una siempre puede echar de todo y hoy me decidí por el café. Me está delicioso y eso me preocupa. Estoy drogandome a esta bebida de mis tiempos universitarios. Yo recuerdo algunos de mis años por bebidas y comidas…¡¡¡¡qué rara soy, leches!!!… pero pienso en mi primera bebida con grados -bacardi-limón- y puedo retroceder a San Juan del 98, las cubas, los ligues, alguna canción de los Rage Agains the Machine, alguna incondicional amiga. En cambio si pienso en café me veo intelectual, en la biblioteca, escuchando Piratas mientras como donetes en algún banco, en las charlas de la cafetería con el grupito, en los pasillos atajando los nervios de los cuatrimestres de examenes, café y cigarro, café y cigarro, café y cigarro….

Hoy es café y relax, no más. Un paréntesis de los pocos que aúno ultimamente. Ahora toda mi vida es para mellis, un cambio brutal pero delicioso, como este café. Me pregunto: ¿pueden ser las cosas brutales y deliciosas a la vez? Si, pueden ser…que tonterías tienes, mujer.

Hablando de los niños. Los miro y sonrío. Que bonitos están durmiendo, mira que estampa!!! Soy una boba con sus dos bobitos. Vale, una boba cafetera, pero una boba a fin de cuentas.

Son las tres de la tarde de un 5 de enero. Hace un calor chocante para las fechas pero las calles se visten de nada, nadie en sus arrabales. Hasta el parque de columpios viejos y desidiosos luce una soledad inusitada. Pienso “la gente está comprando regalos”, esa es una verdad social. Miles de padres y madres buscan hoy cientos de cosas para sus hijos, o sobrinos, o hermanos…..o………alguien. Pero en realidad buscan sonrisas, felicidad.

Yo no busco regalos y me siento un poco mala madre. Es raro pero estas fechas y su afán consumista, ese espiritu candoroso y tierno me devuelven las tristezas pasadas. Como un espejo. Es difícil de explicar y entender, pero no me hace ilusión celebrar el día.

Esta mañana estuve en la ciudad y casi me dejo llevar por la oleada de masas comprando regalos. Pasee algunas tiendas en busca de algo que les hiciera ilusión a mis chiquitajos y al grande, pero ellos aún son enanos para entender. Tenía la palabra indecisión escrita en mi frente. Incluso no me aclaraba con el grande. Me dijo algo de unas Munich y un cortavientos de North Face. Las colas  para pagar salían por la puerta de entrada y nisiquiera estaban las zapatillas.

Vuelvo a pegar un sorbo al café. Al final me volví sin regalos. Pienso: siempre que veo algo y me gusta se lo compro. Tienen de todo lo que necesitan, ¿porque ha de ser el día X para que yo me gaste el dinero?. Esta fiesta está empañada en mi vida, me cuesta desprenderme de los recuerdos ajados. Será que sufrí más de la cuenta.

Los vuelvo a mirar. Duermen. No hay mejor regalo que ellos. Son un trozo de mí pero perfeccionado a lo grande. Tengo que velar porque su interior sea aún mejor, un lugar amable para ellos y el mundo.

Sigue sin aparecer ningun alma. El transío humano desgasta hoy sus visas y cerebros en busca de la mejor opción.

Las ausencias se notan más en invierno- pienso, porque a lo mejor una anda recogida en su propio hogar interno y cuando sale quiere encontrar el calor del errante humano- que se yo.

La tarde pasa veloz masticando el brillo del cielo.

Leo un poco y vuelvo a casa.

La gente suele sufrir porque se afana en pensar en la eternidad del ahora…en la captura del momento presente.

 

 

 

 

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9 comentarios en “La ausencia tambien es extraordinaria. El invierno silva.

  1. …pues sí, muy bonita esta entrada… Todo un cuento cotidiano con el que me nos has trasladado a dar un agradable paseo por el parque. A mi también me han gustado mucho siempre los sauces llorones… y me duele que sean considerados “árboles de segunda” y los talen en cuanto símplemente “molestan”…
    Vuelvo a tu café, al sol, al libro y a la preciosa estampa de tus bebés… Yo ya estoy de 7 mesecitos, y el miedo empieza a desaparecer, para dar lugar a la confianza de que voy a llegar, de que pronto me veré a mi misma disfrutándoles y mirándoles, embobada… Ayyyy… Besazos, preciosa, y a seguir disfrutando así de cada segundo.

    1. Ainssssssssssss que poquito te queda.
      Claro que vas a llegar y te aseguro que sí, que se te caerá la baba como a mí…jajajajaj.

      Procuraré hacerte caso, en lo de disfrutar, me refiero.

      Besos.

  2. Una entrada preciosa Mukali, me encanta. Casi me ha parecido verte, sentada en tu banco bebiendo café. Respiras felicidad por todos los poros de tu piel y eso se transmite también en tus palabras… Un beso grande.

  3. Me ha encantado esta entrada tan preciosa. Casi te he podido ver mirando los sauces, sentada en tu banco saboreando tu café… Transmites la felicidad a través de tus palabras, y eso solo puede hacerse cuando respiras felicidad por todos los poros de tu piel… Un beso

    1. Eso es lo que quería, que lo imaginarais bien.
      Me gusta trasladar sensaciones interiores que me regalan algunos momentos de mis días…eso me devuelve la idea de que siento y eso me gusta, me hace sentirme viva.

      Besos guapetona.

  4. ay…que relax me ha dado esta entrada……he estado un ratito contigo ahi sentada en ese banco con vosotros, tomando ese cafelito y robandote algún donete 😉

Te escucho...

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