MI QUERIDA PEDIATRA

Ya que se acercan las navidades y con ellas ese mensaje tan esperado: me llena de orgullo y satisfacción contaros una historieta – basada en hechos reales-  que hoy he tenido el privilegio de vivir con mis chiquitusines en su segunda visita rutinaria al pediatra.

Resulta que amanecía un día estupendo y yo ya me hallaba con los ojillos semiabiertos dando biberones de cereales por doquier, así a pares y nones… y que  -todo sea dicho- amablemente me había dejado preparados pelirrojo antes de irse al trabajo. Hasta ahí todo normal, pero ahora había que arreglarselas para el gran objetivo del día: estar niños y mamá listos para las tempranas 10 de la mañana  e ir a pasar revisión de mis dos mozuelos ante una rubia sesentera poco amistosa denominada : mi pediatra .

No os voy a engañar, me gusta más la cama que a un pinguino el polo norte, asi que despues de dar los bibes me he autoregalado otros minutillos de sueño. Así, porque yo lo valgo, al ladito de mi Julio, que al principio me acribillaba a patadas para espabilarme pero que despues se ve que cansado de verme retozar todo placentera, ha debido pensar: no me queda otra, la acompaño!!.

Suena el portero de casa. Abro los ojos. Madre mía!!! que hora es??? Mi madre buscándome. Había quedado con ella hoy en exclusiva, para que me ayudara a vencer el objetivo: juntos podemos, podemos salir de aquí, podemos llegar puntuales al medico, PODEMOS.  Uinssssssssssssss, que no me oiga el de la coleta, que me ficha….jjijiiii.

Son las 9, hay tiempo. Mukali siempre se confia. Mi madre – que aún no sabe bien lo que es salir con un carro gemelar- tambien se muestra positiva. ” Vamos a desayunar, que me he venido sin”. Allá vamos las dos hambrientas  estrenando las tazas “chinitas” que el otro día me dí el capricho de comprar…Con nuestro batiburrillo particular de ingesta de azucares mañaneros que tanto nos pirra. Hablamos de personajes familiares, cotidianedades, trabajo… mientras los peques duermen. Momentos geniales en los que el tiempo pasa, aunque tampoco derrochamos. Es desayunar y salimos pitadas. Visto a los mozos, los pongo super guapos, aunque es dificil siempre se superan en belleza, me tienen locaaa.

Me toca a mí. Asomo la geta por la ventana: más frío que robando pinguinos en polo norte ( que me pasa hoy con los pinguinos?). Total que me atasco un buen jersey calentito, mis mejores vaqueros y una cola a caballo socorrida…de esas que las mamis tenemos la lindeza de abusar porque no nos queda otra. Me echó un poco de maquillaje para no verme zombi y un poco de rimmel para resaltar mis ojuelos disimulando ojeras. No voy mal: presentable.

A todo esto, mi madre abajo acosandome a preguntas: ¿que bibes les echo? ¿cuantas cucharadas de leche echo a los dosificadores? ¿ cuantos pañales….? etc, etc, etc….. ¿porque cojones  no he dejado preparado todo el día anterior?. Yo y mi frescura. Si, así soy yo, en estado puro, no voy a cambiar en la vida vidal.

Una vez preparado el arsenal alimenticio e higienico de los gemelos que no es poco, había que desmontar el carrito. Y ya eran las 10 menos 10, ibamos con una mano pegada al culo, como yo digo. Saca el carro por la puerta que eso tiene mandanga pero con la ayuda de mi señora madre parece que es más fácil. Bien. Estamos fuera. Señor, ¡que maravilla!. Ahora toca plegar el carrito porque estamos lejos del consultorio y hace un frío de cojones. Ah, no que era un frío polar, valeeeeee. Los peques metidos en sus sacos calentitos- que bien le costaron a la mami los cuartos- ni se enteran, asi que los cogemos en sus correspondientes maxi cosi* y los metemos en el coche. Mi madre tampoco sabe abrochar el cinturon a estas fantásticas sillitas, luego obviamente me toca a mi la faena. Lo hago lo más rápido que puedo, ya estoy sudando ¿como es posible? ¡¡¡con este puñetero frío y yo aquí soltando rios!!!. Otra cosa hecha. Adelantando, adelantando. No quiero ni mirar el reloj.

Ahora toca lo peor: plegar el carrito. Sabe Dios que le temo a doblar el donkey más que a los diablos. ¿Diablos? ¿Dioses? donde estais …venid a ayudadme. Y mi madre con cara de “no me mires que yo no se y he venido aquí de prestao”.  Allí me pongo yo, toda fuerzuda, haciendo mil malabares, una vez, otra….esto no funciona. Ahora se porque llamaron al carro Donkey. Soy una mona, una mona de feria moviendo las manos torpemente.

Las diez de la mañana. Tocan en el maldito reloj pueblerino, como requiem premonitorio de que mi objetivo está a punto de no superarse. Y el puto maravilloso carrito no se pliega. No se que estoy haciendo mal, una vez, otra, otra, mi rabia explota a borbotones. A punto estoy de cargarme una baldosa de mi propia fachada de un golpe y nada.

No se como, finalmente aparece algun dios lejano y el carrito goza de la casualidad de doblarse, bendita yooooo, aquí doblando el espinazo …….creía que estaría toda la miserable mañana como una boba.

Nos vamos echando chispas, con las dos manos pegadas al culo. Los niños bien, bien…es montarlos en el coche y alucinan patatillas. Estos nenes son la leche. Ufff, menos mal.

Llegamos al parking. Siempre hay sitio, pero hoy ¿adivinais la situación?: NO HABÍA. Dando vueltas como una descosía esperando una lucecita esperanzadora que abriese un auto y dejase un hueco. Tras 8 minutos de reloj, por fin se va uno. Ya son las 10 y cuarto. La pediatra nos mata, la pediatra nos mata, la pediatra nos mata.

Y mi madre repitiendo la misma cantinela: “la mujer tiene que entenderlo, hija mía. que dos niños chicos es mucha tarea, verás que no pasa nada.”

Y yo todo agorera, como siempre: mama, que tu no la conoces!!

Aparcados hemos, vuelta a montar el carro, aunque por suerte esto se me da mejor, se van otros minutillos al reloj. Ya son las 10:20. Corremos, corremos calle arriba… este pueblo y sus cuestas. Sudandito voy ¿quien me mandaría ponerme este jersey?…estoy más acalorada que una menopausica haciendo pan en verano.

Llegamos, abrimos compuertas…cuidado que venimos!!!!. Y allá está la rubia, frente a mí, nuestra querida pediatra: que se va a su hora del café.

– Lo siento, pero ya no os puedo atender. – dice con sonrisilla de “sesiente”.

Y ahí sale la garra de mi madre, bendita ella. Que buen fichaje he hecho para esta mañana. ¡que carácter! Ya era hora!!!…

– Pero eso como va a ser. Mire usted, que se nos ha complicado todo, que usted sabe lo que son los bebes, que el carro, aparcamiento, cagadas multiples…(ahí mi madre ya se explaya metiendo cizaña…).  Pero que la rubia no se baja de su burro, que se va a tomar su santo café.

A mí me da igual, evidentemente. Se que mis argumentos tienen las de perder, pero solo quiero que me visite aunque tengamos que esperar a que esta linda señora haga uso de su tiempito.

Al final, lo conseguimos. Nos visitará. ¿Cuando?

Eso os lo contaré en el proximo capítulo porque esto da para más de un post.

Anuncios

16 comentarios en “MI QUERIDA PEDIATRA

  1. Ay madre míiiia!!! Vaya huevazos la pediatra… Son las cinco de la mañana, y yo no he dormido nada, como dice la canción… Este insomnio que me acompaña todo el embarazo, soy un búho… Y aquí estoy, leyéndote y haciéndome a la idea de lo que va a ser mi vida los próximos meses… Cuánta maravilla y mala hostia a la vez… Qué rico ese desayuno con tu madre, esos minutillos en la cama… Y qué poco empática la señorona pediatra…(la mataba)… Claro que, lueho dicen de las maravillas del donkie… Si es que… Cuánta dificultad, por dior!!! Ganas de que continúe la historia. Besote grande, voy a ver si duermo un poquito más… Patadas de mis chicos también. Muá!!

    1. Ese problema de insomnio buho también lo sufrí yo. Vi más amaneceres que en toda mi vida …jajajaj.

      Por lo que he vivido, la gente se suele comportar muy bien con nosotras las mamas multiples. No te asustes, generalemente es mejor de lo que a priori imaginas.

      De los cacharros para gemelos, entre ellos el donkey, me da para hablar, a lo mejor en otro post.

      La verdad es que ser madre de gemelos te hace involucarte en cada hazaña …

      Espero que consiguieras dormir.

      Un besote.

  2. Esa señora sesentera se merece dos nietos mellizos con un buen par de pulmones, llorones cual plañideras, y que a su hijo y nuera (o viceversa )le cuelguen las ojeras hasta el suelo.

    Tres besotes 🙂

  3. Hay que ver, qué mala baba la pediatra… Ya nos irás contando el resto porque esto promete. Para la próxima ya sabes que no hay cabezadita que valga. Hay que estar ahí con puntualidad militar. Un besote y me encanta el cambio de look del blog.

    1. Llevas razón pero ¿y lo rica que estuvo esa cabezadita?.

      La verdad es que la puntualidad no se hizo para mí, aunque para este tipo de cosas siempre suelo cumplir. El tema es que aún no he valorado bien el tiempo que me lleva prepararlos.

      Me alegro, aun quiero retocar algunas cosillas.

      Besotes.

    1. Lo hay, es muy famoso, caro y se venden muchas bondades de él. Otra cosa es que de la talla. A mí ayer me puso de los nervios y no se si está hecho para mamás, sinceramente, porque el armazón pesa una barbaridad.

Te escucho...

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s