JUGUEMOS A LOS ANIMALES.

Un día alguien me preguntó: ¿qué animal serías tú?

yo respondí inmediatamente: un koala.

¿y por qué?

porque hago mía su ternura… me define.

 

¿Creeis que desde niños conservamos huellas de algún animal en nosotros?. Hemos jugado  a imaginar que eramos leones o tigres,  perros o gatos,  mariposas o  gusanos……hemos simbolizado sus gestos, vuelos, saltos,  graznidos, bufidos, cantos, ladridos…hemos andado a cuatro patas, levantado vuelos, simulado aletas…

Con los años se fantasean  otros sueños, otros deseos,  pero nunca se deja de imaginar, ……es aquí donde volvemos a la reminiscencia de ese juego simbólico de cuando eramos críos. Es aquí donde somos conscientes de que la invención de antaño nunca muere.

…Mi animal por antonomasia siempre fue el koala. Nunca he visto uno en directo más que en fotos de aquí y allá, pero desde pequeña he sentido devoción por ese animal.

Recuerdo  que los desayunos mañaneros de los 80 se presentaban especiales cada vez que mi madre me ponía esos dibujos en la tele. Antes de ir al cole…

Y yo me indignaba, tan pequeña ya era capaz de sentir tristeza cuando perseguían  a Mofli, el último koala y querían cazarlo. Una niña llamada Corina lograba hacerse amiga de él y le ayudaría a esconderse y a huir de sus captores.

Era una serie que definía muy bien los valores de la amistad, así como la protección de especies en peligro de estinción.

Defendía el valor de lo único y me hizo comprender algo que siempre he aplicado a mi vida:

cuando algo es especial hay que saber valorarlo.

Un día fuimos a cenar al restaurante de confianza, yo iba de la mano de mi padre y ví ese stand ya estinguido de cintas de casettes que había en todo mesón, justo al lado de la barra. Tendría unos 7 años y no mucha estatura pero pude atisbar la caratula de un cassete con canciones de la serie. Tenía dibujado a Mofli, el Koala,  en brazos de la niña Corina. Entonces supliqué a mi padre, solo como saben suplicar los niños, que me comprara ese cassete.

– ¿Pero cual es?- preguntaba mi padre perdido en un mar de casettes……..

–   El de Mofli, el de Mofli!!!!.

Al final recuerdo que me cogió en brazos y yo señalé la cinta deseada. Creo que costaba 200 pts. y ese  fue uno de los días más felices de  mi infancia….. que menos !! era mi primer cassete!! . Era mi música de 7 años. Lo escuché, lo trillé, lo memoricé…ninguna otra musica en cualquier formato actualizado …….fue mejor que esa primera.

Y la historia del koala se quedó grabada en mí a través de los años.

Tiempo más tarde ,en un viaje familiar, fui a Expo Sevilla y visité el pabellón de Australia, entre otros muchos. Pero cito este porque quedé maravillada con el país y con su fauna. Era un pabellón mágico y toda la familia salimos embobados con la experiencia audivisual y directa con especies autóctonas y exóticas del lugar. Volví a saber de ese koala que desde niña me interesaba.

Ahora 21 años despues  me doy cuenta de que hay cosas que siempre permanecen en nosotros en estado de letargo y un día despiertan y vuelven volando de esa caja de recuerdos: nuestra memoria.

Ahora me siento más koala que nunca.

Porque  los koalas son animales que necesitan grandes espacios, alrededor de 20 arboles, y sino se estresan con facilidad, por que les gusta estar en las alturas divisandolo todo y  son animales nocturnos. Tambien aseguran que cuando bajan de los arboles siempre lo hacen al revés, son tiernos pero desconfiados y les encanta masticar eucalipto.

Si me preguntas que animal quiero ser tal vez te responda alguna variedad de pez que nace en un lugar remoto del mar, en algún arrecife perdido…..que nada y nada sin asustarse del peligro y se va haciendo solo a los secretos del océano.

Si me preguntas que animal soy…..te diré el  koala.

Y tú ¿que animal eres?

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22 comentarios en “JUGUEMOS A LOS ANIMALES.

      1. Ahhh. Entonces soy un gato perezoso que quiere dormir al sol, que le arrasquen la tripita y que no puede evitar ser arisco de vez en cuando… 😉

  1. Me encantan los koalas! Pero me dan vértigo las alturas de los eucaliptos, así que más bien soy un oso, cariñosa con los oseznos (y con papá oso ;-)) pero cada vez más huraña con los extraños que rondan por ahí y vienen a tocar las narices a la osera, y con ganas de pasarme una temporada invernando, a ver si cuando despierte la gente dañina y su estupidez se han largado ya.
    Un beso 🙂

    1. Me gusta tu elección.

      Eso de hibernar y esconderse durante un tiempo tiene que ser útil en depende qué situaciones.

      El cariño con los ositos/osezno que no falte…

      Besos, M. Isabel.

  2. Creo que esta serie me cogió mayorcita porque no la recuerdo.
    Pero me encanta todos los recuerdos que te traen.
    Yo siempre ando en dudas entre delfin o caballo. Aunque esta vez escogi mosca! Jaja
    Muaks

    1. Mosca??……….noooo!! que son unas plastas y unas marranas…!!.

      Haré como que no he oído nada y te apuntaré la elección delfo-caballo que te pega más. jejeje.

      Besos, Trax.

      1. Pero una mosca güena que le daba masajitos al lomo de la alpaca! Es que no me dejaron ser delfín, porque todas eráis terrestres 😦

  3. uy!! Yo sin duda, es que lo soy: Dori, la amiga de Nemo,….no se puede ser más despistada y tener tan poca memoriaaaa!!!!! jajaja….esto…de que hablabamos?? ;P

  4. Tengo en mi brazo izquierdo una marca de nacimiento que tiene forma de caballito de mar… desde pequeña supe que yo era uno de ellos. Seres mitológicos, de mundos de fantasia… Les gustan las aguas templadas, donde sin prisa viven en praderas mecidas por las olas o en corales dalisianos entre los que se esconden camufados… Son leales y cuando encuentran el amor es para siempre; son fieles, tranquilos… casi pez y casi caballo, son únicos en su rareza… Y si la cosa se pone rara, se disfrazan de dragón…
    😉

    1. Una elección super imaginativa. No me esperaba menos de tí. Me gustan los caballitos, se me ocurre que me encantaría ver alguno haciendo snorkel o submarinismo….pero nunca lo he conseguido.

      Un beso nube.

      1. Mi chico no está de acuerdo en absoluto. Dice que nada de caballito, que soy caballo de raza… un caballo asturcón… pequeño, salvaje, indómito y muy muy cabezota… 😉

      2. Te diré que…
        una cosa es como nos vemos nosotros, otra como nos ven los demás y otra como realmente somos.

        No tienen porque coincidir aunque siempre hay puntos coincidentes. 🙂

        …pero a mí me gustas más de caballito de mar!!

    1. Bueno, en aquella epoca nos enseñaban valores y a veces eran fuertecillos, pero reales. Ahora, en los dibus actuales, no se muy bien si eso de los valores suena a chino.

      Besos, Eva.

Te escucho...

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