19 años no se tienen toda la vida.

3 DE MAYO DE 1994     –  10:00 h la mañana.

Cuando desperté mamá no estaba en casa . Mi padre me zarandeó con una sonrisa prometedora en los labios  y susurró:

Mamá está en el hospital. Se ha puesto de parto. Pronto podrás ver a tu nueva hermanita”

Yo me puse tan nerviosa que creo que sólo pude digerir un pequeño vaso de leche y no una taza, como es costumbre. Las galletas y las magdalenas  tan codiciadas por mí a cualquier hora, se quedaron en la bolsa, esperando ser devoradas.

Días antes, mi madre -en su línea previsora- se había encargado de hacer un bolso muy cuco con todas las cosas necesarias en el hospital para el nuevo miembro: colonia, patucos, una ropita bordada preciosa….todo aquello fundamental para vestir a la criatura .

Aquella noche se había tenido que ir más que corriendo y – cosas del directo- se dejó la bolsa en casa.

Mi padre y yo ni siquiera nos percatamos de aquel significativo detalle y haciendo uso del despiste que a ambos nos caracteriza, nos la volvimos a olvidar .

Cuando llegamos al hospital, allí estaba ella, entre los brazos de mi madre. Era tan pequeña que me encandiló desde el primer momento. Yo tenía 12 años y recuerdo que pensé que sería como su segunda madre, mucho más permisiva y enrollada que la primera, pero a la vez igual de comprometida con su evolución.

Hablamos sobre el nombre de la pequeña, porque esos dos locos le querían poner Rosario y yo intercedí  por el bien de la criatura, convenciéndolos con mis argumentos que ya por entonces resultaron convincentes. Sabía que algún día me lo agradecería porque su nombre es tan bonito que ojalá fuese  mío. Yo lo elegí para ella.

Después vino la pregunta clave: ¿Donde está el bolso? – refutó mi madre desdeñosa. Mi padre y yo nos miramos a la cara, como en las comedias de humor sabiendo ambos la sobrecogedora respuesta…

Mi madre se echó las manos a la cabeza y dijo lastimosa: ¿como vamos a vestir a la nena?….¿me lo explicáis?.

Pero la vestimos, vaya si lo hicimos, haciendo acopio de ingenio, toallas y el body que te dan en el hospital…..envolvimos a ese bebe tan indefenso y nos lo llevamos para casa.

Todo el camino de regreso nos cayó la de San Quintín,….que si no os habéis dado cuenta, que donde tenéis la cabeza, que de que lleguemos y nos vean salir del coche las vecinas querrán verla….y ¿¿que haremos?? ¿¿enseñársela envuelta en paños menores?….ay!! Ella vino al mundo entre regañinas.

Por suerte aquello se resolvió y después llegaron muchas otras anécdotas a su lado.

Como cuando no le crecía el pelo. Tenía una especie de pelusa tiesa de color avellana que  a mí me preocupaba bastante. Yo le decía a mi madre:

Esta nena….¿que le pasa en el pelo? no le crece!!!.

Probamos de todo: inyecciones, tratamientos… hasta que dimos con un champú que fue mágico. Conforme pasaban los días su pelo se volvió suave y copioso…cobró una fuerza de la que no se desprendió nunca más. De hecho hoy su pelo es ella, su característica más envidiable, tan perfecto que nadie adivinaría que sus orígenes fueron difíciles.

Otra anecdota de su evolución fue el lenguaje.

Tenía 18 meses y no hablaba…..!Otra preocupación más para mí!…yo entonces aún no sabía que los niños atraviesan estadios madurativos y que estos no son universales, ni únicos, sino que cada niño lo atraviesa a su ritmo, a su modo.De nuevo llegaban las preguntas hasta mi madre: ¿porqué no habla?– pero ella no se preocupa lo más mínimo, supongo que ya era un poco sabia en la materia.

Con los días fue soltándose en su ahora particular lenguaje y hoy no se calla ni debajo del agua, ni en el wassaps, ni durmiendo siquiera… Aquello me enseñó -ya de muy joven- que hay que dar tiempo al tiempo y que las cosas requieren un proceso que no siempre es el mismo para todos.

Siempre era el conejillo de indias, por eso de ser la más chica….Recuerdo jugar a echarle fotos mientras se comía un helado de chocolate, con toda la boca llena….mi hermano y yo nos reíamos a pierna suelta de los resultados tan ingeniosos de la cámara y ella – desconociendo que sería inmortalizada para el resto de sus días- también.

Con la misma claridad recuerdo cuando tuve novio y me recogía en casa….ella siempre se apuntaba a un bombardeo, tan pequeñita y no había día que no quisiera unirse a nuestras salidas. Se quedaba llorando en la puerta como alma en pena,….se que sufrió mucho a su modo viéndonos ir…le he pedido perdón muchas veces, pero yo- por aquel entonces- necesitaba tener mi intimidad y mis escapadas a solas con él. Estábamos en dos etapas tan distintas…

Los años fueron pasando y mientras yo estudiaba mis exámenes finales en la universidad, ella veía mil y una veces  esos films “El Rey León” o “Anastasia”… creo que llegó a rayar las cintas….creo que llegué a odiar las películas disney gracias a ella.

Luego cuando tuvo edad aprendió a maquillarse. Había hecho un cursillo intensivo observándome embobada cómo lo hacía yo año tras año, acosándome con sus preguntas estéticas: ¿porque te echas eso? , ¿para que sirve?,…

Es y siempre ha sido la persona más cariñosa que he conocido, te regala un beso a cambio de nada, como por arte de magia tiene una forma maravillosa de tomarse la vida que me gustaría tomar prestada en ocasiones. A veces la veo y reconozco una parte de mí, quizás de mis enseñanzas como hermana-mayor-madre….pero otras veces me parece única y diferente.

Ahora estamos a 400 km de distancia y la echo mucho de menos…Para mí el wassap y todas las tecnologías del mundo mundial no pueden acercármela.

Añoro esas tardecillas de ropa en la capital. Ella me mantiene siempre joven con sus recomendaciones o quizás yo me resisto a envejecer y la tomo prestada a posta. Añoro las caminatas que nos marcamos, los paseos con la perra o en bici, su chifle atronándome la oreja, su forma desatinada de expresarse a veces, cuando me pide consejo y yo ya estoy de vuelta de todo….

Ella es parte de mí, yo parte de ella.

Un besote, hermana.

FELICIDADES EN LA DISTANCIA.

P.D. Este año no pude hacerte el scrapbook , pero elegí guardarte un rinconcito en mi blog como regalo. Espero que te guste, fea.

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30 comentarios en “19 años no se tienen toda la vida.

    1. Es es cierto…. el inconveniente mayor podría ser a la vez la mayor ventaja. La gran diferencia de edad se compensa con los años y además enriquece mucho la relación con diferentes perspectivas. Siempre es interesante escuchar a una hermana menor porque sus vivencias te suenan.
      Besos.

  1. Días como el de hoy, reflexionas y te das cuenta de que nada sería lo mismo si no hubiera existido una hermana como la que tengo, bueno ¡que digo hermana! Hermana,amiga,compañera, madre,maestra…

    Desde que llegué a la vida, ella fue mi TODO. Ella me enseñó a crecer, a vivir la vida placidamente, a ser fuerte cuando hubiera tormenta, incluso ejerció otro papel…el de maestra, ese que se le da tan bien…me ayudó a cada uno de los traabajos que siempre quedaban tan estupendos gracias a su gran correción. Y eso no es nada, el premio mas gordo se lo lleva en ponerse en la piel de una segunda madre…quizás por eso tengo 19 años tan geniales…gracias a su cariño, su apoyo, su enseñanza y ese trozo de corazoncito que siempre me regalaba en cada una de las acciones que realizabamos juntas.

    Así como ella me enseñó tantas cosas, ahora soy yo la que le echa una mano…Fuimos a pasear rodeadas de un ambiente precioso, lleno de naturaleza y tranquilidad…llegamos a una parte del camino en la que pasaba una gran corriente de agua, la cual, nos impidió que siguieramos nuestro paseo. Me dijo ella:

    “Bueno pequeña, vamos a darnos la vuelta que por aquí no se puede cruzar”

    Yo le dije: “Como no se va a poder cruzar!! esto tiene que tener solución”
    …me adelanté y se me ocurrió la brillante idea de coger una piedra grandota para colocarla en medio del riachuelo que corría con bastante velocidad. Sólo faltaba la pieza del puzzle para encajar… sólo quedaba esa piedra para poder cruzar por una pasarela de piedras las cuales estaban bastante resbaladizas, y me percataba de que ELLA no estaba muy convencida de cruzarlas. Finalmente, gracias a mi espíritu luchador y a dos manos juntas y unidas cruzamos el obstáculo que se disponía en nuestro camino.

    A veces, no vemos más allá de la tormenta…de lo nublado y gris que esté el día, y no nos damos cuenta de los pequeños rayos de sol que asoman detrás de esas nubes enfurecidas. Me sentí orgullosa de que pudiera mostrarle a mi hermana que todo obstaculo tiene solución tarde o temprano, así como ella me lo demostró en cada uno de los diecinueve años que ha permanecido a mi LADO. Gracias por tus enseñanzas, y por haberme ayudado a crecer a nivel vital y como persona. Te quiero igual, a pesar de los 400 km que nos separan:)

    1. Tenerme guapa?? A veces me quiere poner cada modelito….yo la paro y le digo: ehhhh, por esa moda no paso!! jajaja. Pero en general es buena shopper.
      Besotes.

      1. jajajaja “por tenerte, guapa!” aunque oye, lo otro también!! si es buena personal shopper me vas a tener que pasar su teléfono jejejejeje 😛

      2. ahhhh, lo que hace una coma…jajaj, lo había entendido totalmente distinto.
        Sí, si que lo es…pero aún anda preocupada buscando principe azul.

  2. q bonito!!! muchas felicidades q tu hermana. Que disfrute los 19!!
    Te entiendo bien porq yo me llevo 10 años con mi hermana y además de ser “mi juguete” a la q enseñé a leer las vocales jugando a los colegios… (ella ya se lo sabia cuando lo enseñaron en el cole… jejeje), tb he hecho mucho de niñera 🙂

    Besos!!!

    1. Yo se lo digo muchas veces, que es una suertuda porque yo no tenía a nadie que me enseñara nada, ni que me ayudara con los trabajos, con los deberes…bueno sí, mi madre, pero no es lo mismo ni mucho menos. Ellas parten con ventaja.
      Un besote, guapa.

  3. Pero qué bonito! Las hermanas son lo mejor del mundo. La mía es tres años mayor que yo, y pese a tan corta diferencia, siempre ha ejercido (y sigue ejerciendo) de mi “segunda mamá”. Y lo agradecida que le estoy por ello! Muchas felicidades a las dos y muchos besos, guapísimas:-)

    1. Claro que sí!! Es que a las hermanas mayores nos viene esa labor de serie, velar por las peques…pero también está guay ser la mayor e ir abriendo caminos.
      Un beso.

  4. Un preciosísimo homenaje a tu hermana. Veo que la admiración que sentís la una por la otra es mutua, como no podía ser de otra forma.
    Yo también estoy muy unida a mi hermana, juntas nos ha tocado vivir muchas cosas y ahora nos separan muchos kilómetros, pero gracias a internet y a los aviones, sorteamos esa distancia.
    Muchísimas felicidades a la cumpleañera y que cumpla muuuuchos más.
    Besitos

    1. Claro que sí!! hay que adaptarse a la distancia y con los avances de hoy es más fácil…Está claro que no es lo mismo, pero luego se pilla con más ganas cuando la tienes cerca.
      Besos.

    1. Pues muchas gracias, guapetona…pero en este caso ha sido fácil porque las palabras a una hermana que echas en falta, fluyen solas.

      Me alegro que me leas, a ver si yo tambien tengo un ratico y profundizo en tu blog que tiene muy buena pinta.

      Un beso.


  5. Jooo… no vale!! Me has emocionado, ideal para sumar más sensibilidad a la que arrastro estos días y que me tiene a flor de piel 😉
    ¡¡Muchísimas felicidades a la peque!! Y a ti, por ejercer tan bien de hermana mayor y madre a la vez.

    Bicos mil.

Te escucho...

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