A mi madre

HP_Mother_and_Son_by_NachanHace 54 primaveras nació Ella. Curiosamente el mismo año que Madonna ,  y con la misma fuerza arrolladora y la energía incansable de su estrella ; pero con menos privilegios y prestigios de los que disfrutó la diva del pop. Una mujer hecha y derecha, que creció sin la figura de su padre y se hizo dura a la fuerza en un mundo de lucha, escasez y aprovechamiento. Desde pequeña guardó ese carácter dominante y fuerte que la acompañó en todo momento, quizás se nace o quizás se hace a través de las lecciones que nos propone la vida. Una mujer admirable y un ejemplo de la perfección imperfecta, porque siempre quiso alcanzar ese saber  hacer las cosas rozando la superioridad, buscando lo sobresaliente. Ahora sé de donde saqué ese defecto o virtud, según se mire, que me persigue a donde quiera que voy.

Curiosamente, también nació un día antes de la Celebración del  Día de la Mujer Trabajadora, acobijando ese feminismo innato que la caracteriza y pronosticando un modelo de mujer trabajadora admirable. Nunca trabajó de forma remunerada, se dedicó en cuerpo y alma a sus hijos y a su casa. Eran otros tiempos y mi abuela a pesar de las dificultades de la época le ofreció la posibilidad de estudiar, pero según cuenta a sus 88 años de edad y una memoria llena de lagunas, tenían que irse muy jóvenes fuera a estudiar un simple bachillerato porque aquí no existía ni siquiera un instituto. Con esta situación tan particular, mi madre se asustó y le entro el miedo, por otra parte lógico, pues entonces sólo tendría 12 o 13 años. Y rechazó la posibilidad de una formación especializada. Hoy podría ser una de las maestras, pedagogas, psicólogas  abogada, dietista….mejores de este país, porque tenía cabeza para ello. Entonces se utilizaba la palabra que la maestra le dijo a mi abuela:  “Servía”. Inevitablemente, a Ella le entró el canguelo.  Irse fuera de su casa, gastar dinero, eso era un lujo en aquellos tiempos de economía limitada y sobretodo sin la figura de un padre: una sombra que le persiguió toda su vida. Se conformó con menos y estoy segura que siempre se arrepintió de aquella decisión. Porque ella tenía aspiraciones y metas que podía haber consolidado. Si lo piensas, eso quizás hubiera hecho cambiar el curso de la historia, hubiera conocido a otro hombre y hoy día yo no estaría aquí, ni tampoco mis hermanos. La vida es caprichosa y a veces debemos dejarla hacer, con sus puntos negros y sus vueltas de tuerca, con sus capítulos entreabiertos y sus oportunidades impugnadas.

A ella se le daba bien dibujar. Cuando yo era pequeña recuerdo perfectamente sus dibujos llenos de detalles y realidad, un trocito de mundo que mis ojos observaban ávidos de ponerle color con mis manos de niña y mis colores de sueños.

Durante años fui la princesa más mimada de una casa de padres jóvenes, la hija más deseada que llegó muy pronto. El album de familia está lleno de fotos mías, riendo, llorando, con el traje de flamenca, comiendo caramelos, disfrutando de un espumoso baño…Pero años después, tuve que ceder mi puesto a mi hermano, que vino pegando fuerte. Se me acabaron los mimos o por lo menos, yo así lo percibí en aquel momento.

Ella nos leía cuentos, pero sólo cuando nos portábamos bien, porque a menudo estábamos peleando por cualquier juguete. Nos enseñó a correr cuando se quitaba la zapatilla y a encerrarnos en el cuarto de baño, único lugar con pestillo de la casa. Eran otros años, en donde un buen alpargatazo aliviaba muchas tensiones y enseñaba a comportarse.

Nos enseñó valores, algo que no sé si hoy en día se sabe inculcar o la misma sociedad se encarga destruyendo cualquier atisbo de sentimiento. Luchó a cualquier precio porque fuéramos alguien en la vida, porque lucháramos por nuestros sueños y metas sin achantarnos ante nada. Se inmiscuyó en nuestras libretas de lengua, en nuestros exámenes de clase, quizás hasta en nuestros diarios privados. Ella siempre quería saber más de sus hijos.

Durante una época atravesamos una mala racha económica, invirtieron en algo que años después representó un acierto, proporcionando a la familia un desahogo económico. Pero esos años de recato, los recuerdo bien, porque mis hormonas estaban despertando del letargo a una adolescencia inapelable y una búsqueda de popularidad a toda costa. Yo quería lo que cualquier jovencita de la época: ropa, zapatos, gafas, música, conciertos,…pero tuve que conformarme con menos, con vestirme con trajes que duraban años y recibir menos dinero de paga. Así eran las cosas en mi casa en los años 90. Después llegó una visita aún más inesperada para mi madre: se volvió a quedar embarazada casi con 40 años, entonces aquello era un record de fertilidad, y eso volvió ha hacernos apretar un punto más  del cinturón, pero con la alegría de quien espera un nuevo inquilino que representaría un juguete para todos.

Así, a través de los años, ella nos fue haciendo a todos, regalándonos su risa escandalosa en las películas de humor, sus gritos enfurecidos cuando hacíamos algo mal, o su inteligencia para enseñarnos a ver la vida en su justa medida.

Un día alguien me dijo que solamente cuando  yo sea madre entenderé hasta que punto mi  propia madre ha sido capaz de desvivirse y amarme, y comenzaré a valorarlo más. Cómo sabéis, la vida aún no me ha permitido serlo, pero eso no significa que no sea capaz de apreciar lo que Ella vale. Yo ya soy madre en cierta forma, elegí serlo con el corazón y la vida no se cansa de negármelo con descaro y desfachatez. Cada día aprendo del ejemplo de Ella, tomo nota de quien hizo de mi persona lo que soy actualmente.

Gracias siempre, mamá.

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9 comentarios en “A mi madre

  1. Una entrada preciosa, cargada de sentimientos. Un bonito homenaje a tu madre en el día de su cumpleaños. Cuando se haga realidad tu deseo de ser madre (ya verás cómo se hará pronto), serás una estupenda madre siguiendo su ejemplo.
    Un beso y muchas felicidades para tu madre

  2. Una entrada preciosa! Y una mami bien joven!
    Creo que a nosotras, no nos hace falta ya más, para darnos cuenta de todo lo que pelearon y sufrieron nuestras madres por nosotros.
    Seguro, que muy pronto, además, podrás inculcar todos esos valores, de abuela a nieta.
    Un beso enorme.

  3. Que preciosidad Mukali, q bonito lo q has escrito.
    Creo q en la adolescencia no las queremos ni ver, pero pasada esa época… como una madre nada.
    Seguro q muy pronto tu tb vas a ser mamá. Ya verás.

    Un besazo!!

  4. Preciosa entrada!. Estoy segura que un día llegaras a ser una madre maravillosa, tal y como lo es tu madre!,

    Muchos besos!

  5. Gracias a todas por vuestros comentarios y vuestros ánimos en mi lucha hacia la maternidad. Algún día espero poder hacer de esa madre maravillosa, una abuela entrañable.
    Un beso a todas. 😉

Te escucho...

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